
MÁS VALE SER ENVIDIADO QUE DESDITCHADO. Refrán sefaradí.
Mientras que en el interior del País crecen las críticas por la zigzagueante derrota de la nave gubernamental en materia económica e impositiva, habida cuenta del irrefrenable crecimiento del déficit presupuestario y la previsible reducción de los impuestos a las grandes fortunas, Netanyahu y el ministro de Defensa, Ehud Barak, se han reunido para coordinar la oferta a presentar ante los EEUU en relación a sus exigencias sobre los asentamientos. Ehud Barak, en su visita a Washington, propondrá a Hillary Clinton, Robert Gates y al general Jones el desmantelamiento de 26 asentamientos en Cisjordania, de los llamados ilegales, a cambio de reanudar el crecimiento natural de los bloques. Al parecer, Barak ampliará la oferta con la promesa de no construir más asentamientos, ni ampliar los ya existentes, dejando constancia de las intenciones de Jerusalén de que ese debate se realice paulatinamente en el seno del conjunto de las negociaciones.
Parece ser que la Administración norteamericana no ve con malos ojos esta salida al marasmo actual, en tanto que supondría un buen toque de partida para un acuerdo más amplio, en tanto que los bloques de asentamiento ya fueron reconocidos por EEUU en la era Bush.
Desde el Gobierno Bibi la jugada es considerada cuasi perfecta. Por un lado se demuestra la buena voluntad israelí hacia los palestinos y se fija tanto al Pentágono como a la Casa Blanca ante la inmediata amenaza: Irán. Por otro lado, mientras Barak se las ve y se las desea en Washington, tratando de hacer inteligible lo de “dos procesos simultáneos y paralelos”, de convencer sobre el real compromiso del nuevo gobierno con la paz, sin desdeñar del todo la entrada de los países árabes moderados, también amenazados por el fundamentalismo iraní, en el proceso, Netanyahu, ya digo, se apresta a no dejar roto por descosido en la política interna. Las desavenencias con todo el mundo, menos con sí mismo, lo están colocando en un atolladero. Por la derecha y nunca mejor dicho, las advertencias de sus propios coaligados. Por la izquierda, la Confederación de Trabajadores de Israel ha amenazado con la huelga si las medidas económicas programadas y que afectan a sus afiliados se llevan a cabo. Difícil papeleta para Bibi. Mientras los ministros discuten los puntos con Ofer Eini, de la C.T.I, y con Shraga Brosh, de la Patronal, espera a que su Ministro de Defensa, desde las Américas, le envíe mejores noticias.
Haim.
