
QUIEN NACE TUERTO, NUNCA SE ENDERETCHA.
Refrán sefaradí.
Nasrala no se fía. Los resultados de los comicios en Líbano, han devenido en la victoria de “Fuerzas del 14 de Marzo”, liderado en equilibrio permanente entre suníes, drusos y cristianos por el Movimiento del Futuro de Saad Hariri, que a su vez está integrado por el enigmático Partido Socialista Progresista del druso Walid Jumblat y las fuerzas cristianas y derechistas extremas de Kataeb y Fuerzas Libanesas, frente a “Fuerzas del 8 de Marzo”, una coalición de partidos unida por tres grilletes, como son el odio a Israel, el odio a lo judío y su dependencia de Hizbolá, es decir con olor a Irán y Siria. Setenta y uno a cincuenta y siete. Un resultado que no desdeña Nasrala. Primero porque es consciente de que la victoria de “Fuerzas del 14 de Marzo” es el resultado del desdén de Siria, obsesionada con el Golán y sabedora de que alguna aventura terrorista en la zona alejarían los Altos sine die del plan de negociación con Israel, y, segundo, porque sabe del mensaje que los electores libaneses, fundamentalmente los cristianos, han enviado ante el peligro de un Hizbolá ganador en Trípoli y un Tzhal sin ataduras morales ni cortapisas norteamericanas como en 2006. Nasrala, pues, no se fía y está nervioso.
Bajo la mirada del contingente militar de la ONU, unos 13.000 cascos azules, que por otra parte son y han sido ineficaces a la hora de controlar mínimamente el trapicheo terrorista en la zona, la coalición gubernamental revalidó su mayoría. Ello ha evitado que determinados movimientos absolutamente previsibles, tales como cambios en la situación de las fuerzas del FINUL y el cambio de guardia en la frontera sur entre las tropas de Líbano y los terroristas de Hizbolá, llevasen al país a una peligrosa situación de violencia interna. Aunque el clérigo chií ha asumido la derrota, no deja de repetir que el sistema confesional de las mitades (cristiana y musulmana) en la cámara baja ha quedado obsoleto y no se atiene por lo tanto a la realidad del país. Sencilla y llanamente, que la mayoría parlamentaria no se corresponde con la mayoría popular, y que los mil doscientos millones de euros que Hizbolá ha gastado –ha invertido- en las elecciones no están en el cubo de la basura ni, por supuesto, cubriendo necesidades presupuestarias o reforzando las maltrechas economías populares.
Los nervios le vienen a Nasrala al comprobar que los teócratas iraníes tienen otras prioridades más acuciantes que el rearme terrorista, y que siguen siendo la fuerza de choque del ejército iraní. Sus actividades de construcción de defensas subterráneas, así como de almacenes de misiles, están siendo vigiladas. Puede que hayan reforzado su influencia en los medios rurales del sur, pero…
El reforzamiento de los ejércitos de países no alineados con Teherán al que Hillary Clinton se ha referido últimamente pretende dotar al de Líbano de los argumentos suficientes para, al menos, disputar la primacía a Hizbolá, y con ello el argumento principal a su permanente chantaje a los gobiernos que se sucedan o se puedan suceder. Pero fundamentalmente servirá para enfrentar y disminuir la capacidad de combate de estos terroristas, organizados como ejército, en un hipotético conflicto entre las fuerzas del Bien y las fuerzas del Mal.
D¨os me oiga.
Haim.
