nav-left cat-right
cat-right

Hasbará.

tunel

Recientemente, las críticas han recaído en la New Israel Fund (NIF), con sede en EE.UU., una organización judía que ha financiado grupos como Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio o BTS), el Centro Mossawa, Adalah, etc

Todo el mundo ya conoce las acusaciones inverificables del BTS en las que alega que Israel ha cometido crímenes de guerra en Gaza y su gran difusión en los medias. Sin embargo, las organizaciones árabe israelíes (o como ahora prefieren ser llamadas, “los árabes palestinos en Israel” apoyadas por los fondos del NIF tal vez no sean tan familiares.

El Presidente del NIF, Larry Garber, afirma:

También estamos orgullosos del apoyo que prestamos a los grupos de árabes israelíes que promueven los derechos civiles en los tribunales y en la Knesset, y mediante la acción popular. Estos grupos, que trabajan con los organizaciones de derechos civiles que han surgido dentro de la mayoría judía de Israel, continuamente hacen avanzar la causa de la igualdad en nombre de una minoría de la cual el propio gobierno israelí admite que se enfrenta a una grave discriminación.

Si efectivamente estos grupos en realidad se referieran a los derechos civiles tal como los entendemos - derechos de voto, la asignación de fondos públicos, discriminación en la vivienda y el empleo, etc - entonces no habría base para tantas críticas.

Pero de hecho, la interpretación de estos “árabes palestinos de Israel” de los “derechos civiles” va mucho más allá de esto. El articulado de Mossawa expone claramente en su “Visión del futuro de los árabes palestinos de Israel” (2006) su petición de sustitución del Estado judío por un “estado de todos sus ciudadanos”, de eliminación de la Ley del Retorno para los judíos y la elaboración de otra para los árabes palestinos, la creación de un “sistema de consenso” de gobierno en el que la mayoría judía y la minoría árabe tengan una igualdad de poder, la asunción de la plena responsabilidad por parte del estado por la “Nakba” [la catástrofe de 1948] y la remuneración de las víctimas árabes, junto con el cambio de la bandera y del himno nacional, el reconocimiento de los árabes como un “grupo cultural indígena”, con plenos derechos de ciudadanía, pero también con atención, protección y apoyo” internacional, etcétera.

En términos simples, Mossawa pide la sustitución del Estado judío de Israel y algo más, su conversión lo más breve posible en otro estado árabe del Oriente Medio. ¿Acaso eso es lo que deben apoyar los judíos?

Otro grupo apoyado por el NIF es Adalah, el The Legal Center for Arab Minority Rights (Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe) de Israel. En 2007, Adalah presentó su versión de una “Constitución Democrática” para Israel. En su introducción, Adalah comienza exigiendo que:

El estado de Israel debe reconocer, por lo tanto, su responsabilidad respecto a las injusticias de la Nakba y la ocupación; reconocer el derecho de retorno de los refugiados palestinos sobre la base de la Resolución 194 de las Naciones Unidas [entendida al modo árabe de retorno de cualquiera de los «refugiados» que decidan hacerlo de ese modo - ed]; reconocer el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, y la retirada de todos los territorios ocupados en 1967.

También se presentan varias opciones para proveer a la minoría árabe de una capacidad de veto sobre todas las decisiones de la Knesset. Hay muchas cosas más, pero la adopción de esta “constitución” supondría claramente el final del Estado judío.

Anteriormente también he escrito acerca de la organización juvenil “Baladna” [! nuestra tierra !], que enseña el nacionalismo palestino a los jóvenes árabes ciudadanos de Israel. Y ellos también cuentan con el apoyo del NIF.

No puedo terminar este post sin mencionar otra organización, esta vez judía, que cuenta con fondos del NIF, Machsom Watch. Estas son algunas de las cosas que NGO Monitor ha dicho sobre este grupo:

La organización israelí Machsom Watch monitorea y difunde informes sobre los soldados israelíes en los puestos de control con el objetivo final de “poner fin a la ocupación”. Las publicaciones de Machsom Watch omiten habitualmente el contexto del terrorismo y emplean la terminología de los derechos humanos, así como la retórica del “apartheid” y un lenguaje muy cargado emocional y políticamente que contribuye a la demonización de Israel. En muchos casos, sus denuncias son inexactos o no verificables…

Los informes de Machsom Watch a menudo no relatan los acontecimientos en los puestos de control. A través de la omisión del contexto, el uso de una pseudo-terminología jurídica y de términos emocionales, muchos de sus informes se convierten en una plataforma de las visiones políticas radicales de sus autores…

Además de omitir el contexto del terrorismo y afirmar que los puestos de control son arbitrarias, sus informes no tienen en cuenta el ámbito de seguridad para el que fueron creados, enfocándolos exclusivamente como una perturbación y un obstáculo de la vida cotidiana de los palestinos, con el fin de humillarlos.

Sólo he mencionado algunos ejemplos. Hay más. Aunque no todas las subvenciones del NIF a grupos y proyectos son hostiles al Estado judío, estos ejemplos son lo suficientemente hostiles como para considerar a este organismo como hostil al Estado.



Comments are closed.