
EL PERRO DEL HUERTELANO NI COME, NI DECHA COMER. Refrán sefaradí.
A la señora Catherine Ashton, flamante Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores:
El eco de sus palabras respecto de Israel y los problemas del Medio Oriente le precedieron, de tal manera que ya sabíamos de sus intenciones con bastante antelación al inicio de sus actividades. Nos consta su talante por algunas manifestaciones efectuadas con ocasión del ejercicio de espulgo llevado a cabo por Tzahal, denominado Plomo Fundido. No voy a entrar en disquisiciones al respecto, porque está usted muy documentada. Sin embargo, ante nuevas declaraciones suyas, esta vez sobre los asentamientos en Jerusalén, observo que, o bien éste es un problema tipo, uno más de los que tan alejados estáis en Bruselas, o ha sufrido una recaída en sus problemas de equilibrio, el Síndrome de Méniere que parece padecer. Como su médico le habrá informado, este mal fue descrito por Emile Antoine Méniere como síndrome laberíntico, que es un tipo especial de vértigo, de larga duración, y que se acompaña de acúfenos, disminución de agudeza auditiva y gran alteración neurovegetativa.
Para no marearla aún más, permítame sólo unas notas:
“Israel existirá y continuará existiendo hasta que el Islam lo destruya, de la misma manera que ha destruido a otros en el pasado”, dice el Preámbulo del Pacto de Hamás. Continúa pregonando que “La tierra de Palestina es un Waqf islámico consagrado a las futuras generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio. Nadie puede renunciar a ella ni abandonarla, como tampoco lo puede ser ninguna parte de la misma””…Abandonar la lucha contra el Sionismo es una alta traición””Las iniciativas de paz y las llamadas soluciones pacíficas…contradicen los principios de Hamás””…No existe ninguna solución al problema palestino sino por medio del Jihad”. Si a ello añadimos que Hamás considera a Egipto como traidor por la firma de los Acuerdos de Camp David, se nos presenta un horizonte altamente pesimista de cara a un hipotético acuerdo con los musulmanes de Gaza e, incluso, de Judea y Samaria, ya que desde que el Corán es el Corán, no ha habido pacto, ni escrito que no haya servido para engrosar las trincheras musulmanas, a fin de mantener sus dogmas e ideología al margen del mundo, y los territorios que arbitrariamente consideran suyos bajo la ley islámica.
Por otro lado, el hastío en Israel es creciente por las continuas y no atendidas explicaciones respecto a sus derechos sobre los territorios en que se asienta. Los argumentos sobre que las disposiciones legales respecto al destino final de los territorios conquistados en una guerra defensiva determinan que sólo puede ser dilucidado por un tratado de paz entre los beligerantes, son reiteradamente ignorados. Si, como es el caso, este tratado brilla por su ausencia, la continuada soberanía, tanto económica como social, del país agredido sobre dichos territorios resulta absolutamente legal. No hay, dice el dicho, peor sordo que el que no quiere oír. Israel, desde ese hastío, debe retomar la política de “hacer lo que sea necesario hacer” en el manejo de esta realidad. No es agradable comprobar cómo pasan las generaciones sobre un mundo que, salvo excepciones, sólo toma en consideración los derechos de los herederos de aquellos ejércitos invasores, e ignora los derechos de los ciudadanos de un país -Israel- que quiere vivir en paz -Egipto, Jordania- y prosperar en paz, pero que no le hace ascos a enfrentar la hostilidad circundante, manteniendo sus tradiciones y su cultura; estudiando su historia.
Con las resoluciones de la ONU en la mano y a fuer de librepensador, habría que decir claramente que los llamados palestinos no son más que unos “okupas” con derechos sobrevenidos. Han sabido sintonizar, no cabe duda, con los elementos anti-sionistas y anti-judíos que vivaquean por esas agencias y redacciones truculentas y por esas formaciones políticas que, extraviado el ideario progresista, con las orejeras estalinistas puestas aún, se dedican a la búsqueda del tiempo perdido. Dejando esto perfectamente entendido, negocien los que vengan a negociar. Pero quede claro que no se ha de hacer -no se debe- bajo el supuesto de que Israel está posicionado sobre unos terrenos ocupados, sino, todo lo más, en litigio.
Haim.
“http://haimfer.blogspot.com/”
