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Esconder la cabeza.

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AL CAVAYO SARNOZO LE VIENE LA MOCHCA. Refrán sefaradí.

Tras la detención en Detroit del musulmán Omar Faruk Abdulmutalab, que intentó destruir el avión del vuelo 253 de Northwest Airlines, son muchos los pronunciamientos de columnistas en nómina o subvencionados en razón a justificar la existencia del terrorismo o, al menos, de buscarle una lógica. Se reitera en considerar la miseria y el hambre como caldo de cultivo de la criminalidad yihadista, con la malsana intención de crear un ambiente proclive a la autoinculpación. La sensación de culpabilidad creada en base a que de alguna manera los europeos y los norteamericanos, por sus pasadas o actuales actividades coloniales, son los generadores de la miseria en el resto del mundo se hace patente no más desplegar cualquier periódico. Esta es una falsa realidad que se convierte en práctica consuetudinaria de la progresía, en ejercicio de filtración y tergiversación de las informaciones que desde sus medios nos llegan sobre el tema.

Este mundo-tierra, esta aldea en que vivimos, se vuelve día a día más inestable, gracias a la facilidad con la que el ser humano puede desplazarse de un sitio a otro, llevando algunos consigo la bondad y la maldad otros. El terror se hace visible en todo el planeta. Ya no hay rincón libre de esta maldición, que se presenta en forma de talibán, ciclista pakistaní, diplomático iraní, clérigo mediterráneo, comandante yanqui, parado madrileño o de cohetero gazista. Diversidad de caretas y una sola condición: musulmán, yihadiata. El Islam contiene terror, en él se respira terror, y el terror no es rebeldía, sino odio, odio de los que sustentan todo su entramado de creencias sobre la exclusión, y esta exclusión sobre la muerte y la desaparición de lo que les deja sin argumentos, a lo que les ridiculiza en su cruel teatro. El odio fabrica terror, pero terror no retribuido. No se tiene conocimiento de que ni uno solo de los que terroristas suicidados han sido fuese previamente contratado en alguna bolsa de pobreza. Por el contrario, todos musitan, gritan o escriben “Bismil´áh ar-Rahmán ar-Rahim””En el nombre de Aláh, el compasivo, el misericordioso”, orgullosos de masacrar en nombre de su Aláh. Sin embargo, en ninguno de los 20 países más pobres del mundo, que son africanos: Rwanda, Guinea, Bénin, Tanzania, Costa de Marfil, Zambia, Malawi, Angola, Chad, R.D. del Congo, Centroáfrica, Ethiopía, Mozambique, Guinea-Bissau, Burundi, Mali, Burkina Faso, Níger y Sierra Leona, a los que, cambiando de orillas, les siguen Cuba, Haití, Bolivia, Perú, Honduras, y algún otro, impera el Islam. Ninguno de ellos exporta terroristas. No existen, pues, elementos racionales que sostengan mínimamente que la pobreza es el caldo de cultivo perfecto para reclutar a esa gente. Ni siquiera la incultura, que sería en todo caso mala cultura.

El último y fallido “héroe de Aláh”, Abdulmutalab dicen que es hijo del ex ministro y ex presidente del First Bank de Nigeria Alhají Omart Mutalab. Bien posicionado económicamente, aburguesado hasta el pijerío, ha tenido una formación occidental y estudió ingeniería en el University College de Londres. Desde el punto de vista occidental es una persona culta, un intelectual. Desde el punto de vista musulmán y en orden a sus propias palabras es un “llamado”. Su interpretación de los textos coránicos, concebidos como infalibles, y a los que él y los que son como él tienen como tales, le llevan a la acción y no, ahí la incongruencia, a la interpretación intelectual o siquiera mística. Como a la demás canalla, su fe excluyente y asesina le lleva a rechazar el pluralismo religioso, la tolerancia, el relativismo, la secularización y la modernidad, porque aceptar estos principios supondría la adaptación al mundo cambiante, socavando sus convicciones religiosas, “debilitando su fe”

Contemplar todas estas circunstancias como algo anecdótico, sin que alarme su repetición, sin un análisis profundo de cuáles son sus orígenes, ha sido y es la práctica habitual de los países europeos y, ahora, de los EEUU de América. Para ellos, alarmantemente, en los actos terroristas no hay más maldad que la locura, coyuntural o perenne, de los propios actores. No conciben que tales actividades son parte, sí, de una locura, pero colectiva. Al igual que en el tercer reich alemán, se trata de una locura con un plan perfectamente urdido para implantar en el mundo sus fundamentos como si de “la gran alternativa” se tratase. Son los prolegómenos de un posterior proceso de islamización de un mundo inmerso, según estos iluminados, en la “yahiliya”, que es la ignorancia y la barbarie en que éste se encontraba antes de Mahoma, para posteriormente crear una gran Sociedad bajo la jefatura política de los musulmanes devotos y celosos del cumplimiento de la “Sharía”. Una Comunidad Islámica Mundial, en definitiva.

Cuando alguien termina de leer el Corán, llega a la conclusión de que este libro, sagrado para los musulmanes, es una clara advertencia al mundo libre. Le advierte que una vez consigan la consolidación de esa Comunidad Islámica, los infieles que cumplan la legislación establecida tendrán la misericordia de Aláh y podrán ser perdonados, pero, (C 41,43), “Aláh está dispuesto a perdonar, pero también a castigar dolorosamente” En el Corán, dicen, está todo y lo único que hay que creer, por lo que no podrá entenderse el Islam sin estar unido al Poder, ya que el pueblo, fieles e infieles, debe ser guiado material y espiritualmente. De ahí que sus normas hayan sido dictadas tanto para organizar la sociedad como para el propio culto. Necesitan el poder para imponer sus normas. Lo que tratarán de conseguir siempre, bien mediante la presión demográfica y consiguiente hostigamiento social, bien de forma violenta si las circunstancias les son favorables, es la implantación de la “Sharía” como única ley.

Hacer parecer que se ignora todo, relativizándolo, es reaccionar como aquel imbécil del proverbio de Mao que tanto gustaba a Oriana Fallaci sacar a colación: “Cuando le señalas la luna con el dedo, el cretino mira el dedo, no la luna”.

Haim.
http://haimfer.blogspot.com/



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