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La Verdad.

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LA VEDRÁ VA ENDRIVA COMO EL ACEITE. Refrán sefaradí.

La imagen de Israel en el mundo, tan maltratada a lo largo de la Operación Plomo Fundido, tan azotada y embarrada por el informe de ese judío malnacido llamado Richard Goldstone, tan apuñalada por el posterior respaldo del Consejo de DD.HH. de las Naciones Unidas, se encuentra ahora, gracias al líquido elemento cerebral de un par de altos cargos del gobierno o del alto grado de indisciplina que se va instalando en Tzáhal, que se mira al espejo y no se ve. Los que, judíos o no, han estado baqueteando en los frentes dialécticos, blandiendo como único armamento la verdad facilitada y en la que han creído sin dudar, se encuentran ahora fuera de las trincheras del hasbará con los pantalones por los suelos y sin papel higiénico a mano.

Ya lo daba por supuesto Shlomo Ben-Ami. Incluso le encontró al “goldstonazo” una parte positiva. Las reglas de juego, viene a decir, han cambiado para los países que no son potencias mundiales. Israel no puede señalar con el dedo frenético a ningún enemigo por dotarse de armamento de especial crueldad mientras usa bombas de fósforo en un operativo militar en el que, por el especial tipo de enemigo a batir, refugiado entre burkas, enaguas y mocos infantiles, se suponían unas bajas colaterales no tan colaterales. Sobre todo (entre usted y yo) sabiendo que hoy por hoy el mundo es una inmensa pantalla de televisión donde todo se ve. ¿De qué le sirve a Israel denunciar que se pone en la misma balanza a un grupo terrorista y un Estado democrático, que el Consejo de Derechos Humanos de las NNUU no se atrevió a poner en la picota a, por ejemplo, Rusia por machacar Grozny, EEUU y Gran Bretaña por las guerras de Irak y Afganistán o China por la represión en Tibet? Existe un equilibrio mundial que permite, incluso se aplaude, bombardeos indiscriminados de los aviones de la OTAN en Serbia, con cientos y cientos de víctimas civiles, y condena cínicamente operaciones militares de Israel, evidentemente defensivas. En este equilibrio mundial, en el que las cartas están dadas, los israelíes se verán en muchas ocasiones, como si de una pesadilla se tratara, acusados por fiscales terroristas, como Irán, Siria o Libia, o con las puertas europeas en las narices.

Las cartas dadas, como decía, y el escenario puesto, a la guerra de Gaza no le queda más heces que defecar. Así que Israel ha de reorientar sus parámetros. Hamás quedó maltrecha y no se expondrá nuevamente a un varapalo parecido. Aunque pírrica, Gaza fue una victoria en toda regla para Israel, pero los israelíes, en lo sucesivo, cuando todo esto pase, tendrán que nadar y guardar la ropa, especialmente los militares y políticos que sean especialmente señalados en la resolución final.

No obstante, y a pesar de que todo el mundo sabe que el informe de la ONU que ocasiona toda esta parrafada es tendencioso porque de su génesis y por ende sus motivaciones estaban todos sus miembros al tanto, así como de las condiciones en las que tuvo que operar Israel, y es condenable porque alegó que no había pruebas de la utilización por parte de Hamás de civiles como escudos; es difamatorio porque afirma que Israel no diferenció entre gente armada y civil, cuando precisamente esa era la táctica terrorista; es cínico porque ignora adrede los documentos gráficos que demuestran que la gente de Hamás no sólo disparaba desde casas civiles, sino que no permitió salir de ellas a sus moradores; con todo, otro sí digo:

Fueron ocho los años que Israel soportó los ataques con proyectiles, misiles y morteros desde Gaza.

Desde 2001, el número de proyectiles lanzados contra Israel desde Gaza fue de 10.500.

Desde 2008, los proyectiles lanzados contra Israel desde Gaza no llegan al millar.

Fueron dos millones las octavillas que la Fuerza Aérea de Israel lanzó sobre Gaza advirtiendo a los habitantes que se alejaran de la gente de Hamás. Más de doscientas mil las llamadas telefónicas a los ciudadanos efectuadas advirtiendo previamente sobre la inminencia de un ataque.

La reducción de proyectiles terroristas lanzados desde Gaza hacia Israel fue de un noventa por ciento desde el fin del operativo bélico.

Aún así, el 80% de las mezquitas o centros de oración de Gaza que controla Hamás siguen siendo usadas como depósitos de armas, centros de inteligencia y comunicaciones.

Irán y Siria siguen proveyendo de misiles y obuses anti-tanques, incrementando su número y alcance.

Cerca de dos mil el número de túneles excavados entre Gaza y Egipto, lo que ha provocado que este último país haya construido una valla metálica separadora.

En más de 25.000.000 de dólares anuales se estima el aporte de Irán a Hamás para su rearme.

Por el contrario, la ayuda humanitaria de Israel a Gaza se ha visto incrementada en más de un 800%, en relación al periodo anterior a Plomo Fundido, de la que entresaco 700.000 toneladas de alimentos y artículos de primera necesidad y 100.000.000 litros de combustible. 12.000 ciudadanos gazeños fueron acogidos en hospitales y asilos israelíes.

Haim.

http://haimfer.blogspot.com/



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