EL AMOJADO NO SE ESPANTA DE LA LUVIA. Refrán sefaradí.
“Había una vez un judío muy rico, que vivía en una gran mansión, grandes jardines, piscinas, caballos y mucho lujo. Sin embargo, este hombre, como muchos otros judíos, tenía un problema: no se sentía feliz. A pesar de tener mucha fortuna sentía que le faltaba algo. No estaba contento con lo que tenía ni, lo que es peor, consigo mismo. En su caserón...