
FAZER UNA COSA EN HORA DE RAVIA, ES COMO METERSE EN MAR EN HORA DE TEMPESTÁ. Del refranero sefaradí.
“Werner Naumann se unió al NSDAP en 1928 a la edad de diecinueve años. Rápidamente se convirtió en lugarteniente de confianza del más brillante propagandista del Partido, el Dr. Joseph Goebbels. El plan maestro de Naumann era crear un cuadro de dedicados y fanáticos nazis quienes se infiltrarían en los existentes partidos políticos “democráticos”, maniobrando a su modo en posiciones de poder e influencia hasta que ellos fueran lo bastante fuertes para establecerse y darse a conocer. El primer objetivo de Naumann para la nazificación fue el Partido Libre Democrático (FPD). Dos prominentes miembros de este partido, Ernst Achenbach y Wolfgang Diewerge, era nazis fanáticos y simpatizantes secretos de Naumann. Ellos empezaron a suministrarle importante información de alto nivel acerca del FDP y a situar a sus camaradas NS en posiciones de autoridad. Werner Naumann abandonó la escena política en Septiembre de 1954 y dedicó su tiempo, energía y talento a negocios privados. Su heroico intento de crear un Cuarto Reich había fracasado. Pero las semillas de la revolución nacionalsocialista que había plantado darían sus frutos años después. El legado de Werner Naumann puede ser sentido en el día de hoy en Alemania. Su sagrada misión era la restauración de un Gobierno nacionalsocialista en Alemania y la liberación de Europa y del mundo de las malignas fuerzas diabólicas de la judería internacional. (Nazi Lauck NSDAP/AO en España)”
Willy Brandt, socialdemócrata, miembro privilegiado del PSD alemán, Alcalde de Berlín Oeste desde 1957 hasta 1966, Canciller de la República Federal de Alemania desde 1969 hasta 1974, Premio Nobel de la Paz en 1971, no dejó nunca de colaborar con Werner Naumann, según el libro “El Ministerio (de Exteriores) y el pasado” publicado por una comisión de historiadores guiada por el profesor Conze, en la que, entre otras perlas, denuncia que los diplomáticos de dicho Ministerio de Exteriores durante el III Reich conformaban “una organización criminal”, que estaban al tanto de la política contra los judíos y tomaron parte activa en ella cooperando en el exterminio en masa era una de las áreas de actividad del Ministerio en toda Europa.” Aunque esto es cosa sabida, no lo es tanto que, finalizada la guerra, después de 1945, una de sus actividades prioritarias fue la ocultación de criminales nazis en sus propias estructuras diplomáticas y en diferentes países musulmanes y del sur de América. Hasta el año 2005 estas actividades habían permanecido secretas, incluso -lo que debe ser especialmente lacerante para la izquierda-, las relaciones amistosas y de colaboración de Willy Brandt con el ex oficial nazi Achenbach antes y durante su período de Canciller. Al respecto, ya veremos si algún día Wikileaks nos da una sorpresa sobre responsabilidades más en septentrión.
Encocora muchísimo enterarse al cabo de los años que esa persona de la que creías sus mensajes, lo que te hacían esperar ilusionadamente la llegada de un Socialismo en Libertad, metiéndote de lleno con tus otros ilusos compañeros en la dialéctica de si por lo que luchábamos -él y nosotros- era por el Socialismo en Libertad o, en realidad, lo que se pretendía era proclamar que Socialismo es Libertad, reconociéndole el mérito debido por sus equilibrios, frenazos, acelerones y maniobras en medio de tanto barullo, de los pistoletazos que aún entonces no dejaban de tronar por las esquinas del Berlín dividido, de los espías bisbisantes; que esa persona en realidad no había dejado de ser un colaborador más en el engranaje de la nauseabunda, terrorífica, atroz, endemoniada maquinaria nazi, yéndose a la tumba con el engaño bajo el brazo, de la misma manera que otros engañadores correligionarios suyos, tahúres de la misma ralea que le han sobrevivido, no van a llevarse al infierno nada bajo el brazo, pero sí dejarán a sus familiares manándoles, tal como cuernos de la fortuna, los doblones de las orejas. Encocora, como digo, y duele, duele especialmente, si te paras a pensar que Willy abrazaba y colaboraba con el nazi “especialmente encargado de rastrear judíos en Francia”, al mismo tiempo que recibía a judíos españoles de izquierda ofreciéndoles la más desinteresada de las ayudas. Porque he visto, la tengo delante, la fotografía de su jefe inmediato, de quien fue colaborador necesario, dirigiéndose al supuestamente democratizado Bundestag de Bonn. 1960 y Ernst Achenbach, con el uniforme de oficial SS de Hitler colgado en su ropero por si acaso se presentaba otra ocasión, hablando ante siete micrófonos. Ernst Achenbach, lo repito, había sido -su alma lo era- encargado especialmente por Hitler para rastrear judíos en Francia, de la mano de Klaus Barbie, El Carnicero de Lyon y Jefe de la Gestapo en la Francia ocupada.
Aún conservo y he usado hasta hace pocos días la gorra marinera que como obsequio Willy Brandt me hizo llegar hace muchos años. Para rechifla, mofa y ludibidrio de mi candidez, la pienso enmarcar y colgar en algún lugar visible de mi hogar, y bajo ella rotularé como leyenda una de sus frases: “Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen.” Sentiré dolor y vergüenza ajena cada vez que la vea.
Haim.
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