Asociación Massada BneiAnusim

Sólo vuelve a la Eternidad quien en la Tierra busca la Eternidad.

El Héroe.

Todo Soldado un Héroe

 

 

El 6 de marzo de 2008 a las 8:36 PM, el paracaidista israelí, Mayor David Shapira, había recién terminado de bañar a sus dos hijos pequeños y acostarlos cuando escuchó una explosión.

Al principio, Shapira pensó que estaba escuchando petardos de niños que se habían anticipado a las celebraciones de Purim. Pero cuando Shapira abrió su ventana y escuchó gritos acompañados por más explosiones, se dio cuenta de que había sido un ataque terrorista. Él tomó su arma y corrió a través de la calle hacia la Ieshivá Merkaz Harav, donde había sido un estudiante por muchos años.

Lo que siguió a continuación, fueron los momentos más dramáticos de la vida de Shapira. Shapira le preguntó al policía que cuidaba la entrada de la Ieshivá si sabía en dónde estaba el terrorista. El policía le dijo a Shapira lo que sabía, y le aconsejó que se pusiera el chaleco anti-balas que tenía en su patrulla antes de entrar. Pero Shapira escuchó los disparos constantes de la Kalashnikov del terrorista y a los jóvenes estudiantes gritando pidiendo ayuda. No había tiempo para precauciones, cada segundo de demora significaba más niños asesinados.

Cinco minutos más tarde Shapira había encontrado y asesinado al terrorista en la biblioteca de la Ieshivá. Ocho jóvenes estudiantes fueron asesinados, llenando sus libros sagrados con su propia sangre.

La valentía desinteresada de Shapira, como del estudiante de la Ieshivá Rabino Isaac Dadon, habían salvado la vida de cientos de estudiantes que estuvieron en la Ieshivá esa noche.

Después, por razones personales y por humildad, Shapira se negó a dar entrevistas. Pero este último Januca, como parte de un festival anual de reconocimiento a la contribución de los soldados israelíes, Shapira aceptó ser entrevistado para compartir su increíble historia.

Cuando la entrevistadora Ilana Dayan de la radio del ejército israelí le preguntó si había alguna conexión entre su heroísmo en esa terrible noche y la kipá en su cabeza, Shapira asintió.

“Es muy claro”, él explicó, “Dios está en control de todo. Cada uno tiene una misión en este mundo. [Arriesgar mi vida para matar al terrorista] era mi misión en ese momento”.

Después de matar al terrorista, Shapira continuó inspeccionando el resto de la Ieshivá en busca de otro terrorista escondido. Al lado de la biblioteca llegó a un salón de clases cerrado con llave con 15 estudiantes aún atrincherados adentro. Cuando Shapira golpeó la puerta, los estudiantes estaban aterrorizados de abrirla.

Para identificarme a mí mismo, Shapira recuerda con emoción, “Ellos me pidieron que recitara el ‘Shemá’ para probar que era judío”.

Entrevistadora: “Entonces, después que le pidieron, ¿usted recitó el Shemá Israel?”

Shapira: “En todo momento, mientras corría hacia allá, cuando entré a la yeshivá, esas eran las palabras que estaban en mi mente constantemente: Shemá Israel Hashem Elokeinu Hashem Ejad…”.

“Yo sabía que esos podían ser mis últimos momentos con vida. Pero también sabía que eso era lo que yo tenía que hacer”.

“Las palabras que siguen la oración de apertura del Shemá son ‘Y amarás a Hashem, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma’. Hay una historia famosa sobre Rabí Akiva. Él preguntó: ¿qué significa ‘amar a Dios con toda tu alma’?. Cuando los romanos se enteraron de que Rabí Akiva había estado enseñando Torá ilegalmente, decidieron ejecutarlo. Mientras lo asesinaban lentamente Rabí Akiva le dijo a sus estudiantes que en ese momento él había entendido qué significaba ‘amar a Dios con toda el alma’”.

Shapira continuó: “Y esa noche, mientras corría hacia la Ieshivá, también entendí lo que significa amar a Dios con toda el alma… yo sabía que esos podían ser mis últimos momentos con vida. Pero también sabía que eso era lo que yo tenía que hacer”.

Nuestros Soldados en Gaza

Después de 15 años, mi amor por Israel crece cada día. Amo estar aquí. Amo ser la madre de niños israelíes. Y amo saber que si mis antepasados, que rezaron todos los días para retornar a Tzión, pudieran verme hoy, brotarían lagrimas de asombro de sus ojos.

Y sé que nada de esto sería posible si no fuese por el sacrificio personal de los soldados israelíes. Soldados como David Shapira.

Cuando yo tenía 18 años y estaba en mi segundo año de universidad, mis preocupaciones más grandes eran mi promedio académico y qué país del extranjero seleccionaría para mi último año de estudios. A esa misma edad, los adolescentes israelíes dejan de lado todo para servir a su país, sin saber si sobrevivirán para festejar su cumpleaños número veinte.

Más de 22.000 jóvenes israelíes han perdido sus vidas para que tú y yo y todos los judíos del mundo tengamos siempre la posibilidad de cumplir el deseo de incontables generaciones.

Los titulares dicen: “El ejército israelí está en guerra en Gaza”. Pero nosotros no podemos olvidar que un ejército está formado por soldados. Soldados que en el momento de la verdad han dicho: “Yo sé que este puede ser mi último momento con vida. Pero sé que esto es lo que tengo que hacer”.

Todo soldado israelí es un hermano, un padre, un hijo.

Y en mis ojos, cada soldado que está combatiendo hoy, es como David Shapira, un héroe.

Jana Weisberg

Qué está pasando en Europa - George Chaya‏

 

 

 

30 Diciembre 08 - George CHAYA
El panorama es el clásico ya vivido con Hizbulá: operación israelí tras el goteo de proyectiles durante una tregua que nunca existió (cayeron 215 cohetes durante la «tregua»), aluvión de declaraciones de condena más o menos «desproporcionadas», trampas a los periodistas con fines propagandísticos (la agencia France Presse había distribuido unas «imágenes» que la blogosfera ha encontrado en un telediario de hace cuatro años) y grupos «pacifistas» que no mueven nunca un dedo mientras llueven cohetes ni condenan ningún atentado de Al Qaida y que ahora se interesan «por la paz» mientras defienden a Hamas (igual que se interesaron «por la paz en Líbano» defendiendo a Hizbulá). Y, sin embargo, el cambio no ha pasado desapercibido, por ejemplo, a la CNN. ¿Qué ha pasado en las cancillerías europeas que, de pronto, parecen ver con buenos ojos las operaciones20israelíes?

Al considerar el contexto, la sorpresa es aún mayor. Alemania se oponía recientemente al envío de tropas para poner coto a las ambiciones del revolucionario Nkunda en Goma, donde están teniendo lugar varias «gazas» a diario. Gran Bretaña anunciaba hace semanas la posibilidad de aplicar la ley islámica sobre el derecho romano en su suelo, y el mensaje de Navidad de la reina se acompañó de un segundo «mensaje» del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad. El caso del juez italiano que toleró unos malos tratos porque el propinador de palizas era musulmán es harto conocido, como el caso del Senado francés, en busca de encontrar la forma de encajar las prácticas financieras islámicas en el marco financiero de la UE, en plena crisis (buena suerte). Y, sin embargo, el cambio es monumental.


El ministro de Exteriores belga, por ejemplo, manifestaba hace menos de 24 horas de manera informal que «el conflicto palestino israelí es sólo el 44 por número de muertos». Francia condena «usos desproporcionados» en lo que parece ser su fórmula, pero es la primera vez que usa los mismos términos para referirse a las exigencias a los palestinos. Los cambios no han pasado desapercibidos a las cadenas estadounidenses, que lo achacan a la salida de Bush.


Algunos citan el creciente malestar judío en todo el mundo con Europa, a la que no ven mover un dedo cuando los palestinos atacan, ni siquiera cuando grupos árabes torturan en pleno París a judíos, como en el caso Ilam Halimi, o el más reciente, Mathieu Roumi. Otros hablan de electoralismo, con un Kadima que no remonta en las encuestas y cae, a pesar de sus hinchas mediáticos, cada vez que Livni abre la boca. Después de todo, Hizbulá está al norte gracias a ella, y Gaza es Gaza por ella. Entonces, ¿qué es lo que ha motivado este cambio realmente?
En una palabra: Obama

El 7 de octubre de 2008, antes de las elecciones estadounidenses, el ministro francés de Exteriores daba un traspié en una entrevista publicada en el diario israelí «Haaretz». Bernard Kouchner afirmaba que mientras «Francia entiende los peligros del programa nuclear iraní», no está particularmente preocupada «porque Israel ha dicho siempre que no va a tolerar un Irán nuclear». El traspié pone de relieve la naturaleza dual de la política exterior europea en general y francesa en particular: Israel es un tampón que caerá primero y se llevará la peor parte, dando a Europa un tiempo precioso para pedir ayuda a Estados Unidos; y por otra, es un saco de boxeo al que pedir comportamientos que no es que Europa no pida a sus inmigrantes, es que tampoco pide a los vecinos de Israel.

Sin embargo, el 12 de diciembre, ya victorioso Obama y pasado el trago del resbalón del titular de exteriores, Nicolas Sarkozy expresaba en los medios una preocupación extrema: «Postura de Obama sobre Irán ‘profundamente inmadura’, afirma Sarkozy», reza el mismo «Haaretz». En la práctica, «Sarko» llevaba preocupado desde su reunión con Obama en julio, pero salía ahora a la luz que las reuniones separadas mantenidas entre el entonces aspirante y los consejeros del presidente francés «arrojaron resultados similares», según la prensa francesa. El sentir se expresaba de forma parecida ante las noticias de las negociaciones entre Siria e Israel, en las que el único punto de acuerdo es que los Altos del Golán, con su sistema de radar israelí imprescindible para controlar el acceso de los suministros de la OTAN a Irak y Afganistán al margen de Irán, no puede estar en manos de la ONU, como pide la UE.

En una palabra, lo que parece suceder es que los israelíes se han hartado de los europeos. ¿Queréis paz con Siria, pero poder abastecer a los efectivos desplegados? Es asunto vuestro. ¿Que queréis incluir a Hamas en la mesa de negociaciones? Perfecto, pero, ¿qué os comprometéis (y con qué número de tropas) a hacer cuando Hamas derroque no ya a Abas –es algo que se da por sentado llegado el caso– sino a la monarquía jordana o al régimen egipcio, asfixiado por la crisis y la Hermandad Musulmana islamista?

Tradicionalmente, Estados Unidos se ocupaba de los hechos y Europa de los ideales, lo que tenía la ventaja adicional par a Europa de no tener que sufrir las bajas, consecuencia de defenderlos. La llegada de Obama ha cambiado las tornas. Siendo rigurosos, Europa no ha cambiado, sólo está manifestando por primera vez de cara a la opinión pública lo que manifiesta a puerta cerrada, cuando los «flashes» se apagan y los periodistas han salido: que le gusta el petróleo barato, y que no le gusta Hamas. Es el primer impacto de la llegada de Obama. Habrá más. 


*George Chaya es politólogo especializado en Oriente Medio
 

 

Por qué Israel se defiende.

 

 

Esta semana los aviones de combate del ejército de Israel han bombardeado el cuartel general de Hamas en la Franja de Gaza. El objetivo de la operación es dar un golpe duro a la infraestructura terrorista de Hamas y anular su capacidad de lanzar misiles a los ciudadanos israelíes desde la Franja de Gaza, además de neutralizar otros diversos tipos de ataques terroristas como por ejemplo los secuestros de ciudadanos y soldados israelíes.

A medida que aumentan las víctimas fatales, la cobertura del conflicto en los medios de prensa determinará la habilidad de Israel para llevar a cabo la ofensiva militar y así completar la operación necesaria.

A continuación, una guía rápida para entender algunos de los temas más relevantes.

¿Por qué Israel bombardea Gaza si en esos bombardeos inevitablemente mueren civiles inocentes?

Israel nunca dirige sus ataques hacia blancos civiles. La muerte de civiles inocentes es lamentable bajo cualquier punto de vista y se hacen todos los esfuerzos para evitar estas víctimas. Este imperativo se contrapone a la necesidad que tiene el estado de Israel de defender a sus ciudadanos, que sufren incansables ataques desde la Franja de Gaza. Pero, mientras que los palestinos disparan misiles Kassam indiscriminadamente a blancos civiles israelíes, el ejército de Israel lanza ataques aislados apuntando específicamente a la infraestructura de Hamas. Antes de llevar a cabo un ataque militar, Israel pasa meses identificando los cuarteles militares y los campos de entrenamiento de las organizaciones terroristas. La Fuerza Aérea Israelí ha logrado bombardear exitosamente blancos militares “secretos” como por ejemplo, lanzadores de misiles subterráneos - esto demuestra que Israel se esfuerza por identificar los blancos militares, atacando solamente a Hamas y tratando de evitar a toda costa víctimas inocentes.

Israel no quiere generar una crisis humanitaria con sus ataques, Hamas es la causa del sufrimiento y de la agonía de toda la población palestina en Gaza.

Desafortunadamente, Hamas nunca ha demostrado un nivel de preocupación similar, tanto por civiles palestinos como por civiles israelíes. Por una parte, Hamas ha lanzado miles de misiles a Israel, hiriendo y matando a cientos de víctimas inocentes.

Por otra parte, en vez de buscar el bienestar de la población palestina (que está bajo su control en Gaza), Hamas sitúa a los civiles inocentes en áreas militares y los utiliza como escudos humanos, apelando a la reluctancia por parte del ejército israelí de causar víctimas fatales inocentes. Hamas coloca mujeres y niños inocentes en las azoteas de los edificios que albergan a las organizaciones terroristas para prevenir ataques aéreos; envían civiles al frente de batalla; se esconden en colegios y en mezquitas; disparan desde lugares llenos de gente; y envían a madres palestinas a asesinar niños israelíes a través de atentados terroristas.

Además, muchos de los túneles que Hamas utiliza para contrabandear armas, pasan por debajo de hogares civiles.

Esta cínica utilización de escudos humanos es ilegal en base a la ley internacional y es la causa de muchas e innecesarias victimas inocentes palestinas. Por lo tanto, Hamas es responsable por las muertes inocentes, no Israel.

¿La operación militar israelí viola la tregua pactada con Hamas?

Hamas es responsable por esta situación, ellos violaron la calma disparando misiles, atacando a civiles israelíes e invirtiendo todos sus recursos para adquirir armamento y poder.

El rompimiento de la tregua con Egipto fue ocasionado por Hamas, no sólo para emplear el terror en contra de los ciudadanos israelíes, sino que también para adquirir armamento militar y así aumentar su capacidad terrorista expandiendo su rango de amenaza. Los militantes de Hamas se escabullen y se entrenan en Irán y Siria.

Hamas dispara misiles caseros inofensivos, en cambio Israel responde con aviones sofisticados y misiles de alta precisión. ¿No es acaso un uso excesivo de la fuerza?

Los palestinos han cultivado una imagen de victimas para ganar la simpatía del mundo y para condenar los ataques de Israel. En realidad, los “primitivos” misiles Kassam han matado y herido a cientos de civiles israelíes. Además, las cifras serían mucho mayores si Israel no hubiera adoptado medidas de seguridad como por ejemplo ‘alarmas de amenaza de ataque’ que permiten que los israelíes se escondan en refugios anti-bomba antes de que caigan los misiles. Hamas ha disparado también “primitivos” misiles Katyusha tipo Grad de medio alcance, poniendo a más de 250.000 civiles bajo amenaza de ataque.

Dado el poder militar palestino y su intención de utilizarlo, es claro que culpar a Israel de “uso excesivo de la fuerza” es simplemente un ejemplo más de la estrategia palestina de victimización. Los grupos terroristas disparan indiscriminadamente a víctimas inocentes y después se quejan del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza cuando Israel responde. Pero de acuerdo a las leyes internacionales de guerra, Israel puede responder con la fuerza necesaria para erradicar el conflicto.

También es importante examinar la intención detrás de los ataques. Los terroristas palestinos hacen cualquier cosa para herir y matar a la mayor cantidad de civiles israelíes posible; Israel en cambio, utiliza su avanzada tecnología militar para proteger en la medida de lo posible a las víctimas inocentes.

¿Acaso Hamas no tiene derecho de defender su territorio de la ocupación israelí?

Israel se retiró completamente de la Franja de Gaza en el año 2005, evacuando a miles de ciudadanos israelíes que perdieron sus casas y sus trabajos para respetar así los limites reconocidos internacionalmente en esa zona. Los palestinos no tienen ningún reclamo territorial en contra de Israel con respecto a la Franja de Gaza. Pero en lugar de trabajar para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, Hamas se ha concentrado en adquirir armamento militar y en mejorar la precisión de sus ataques con misiles Kassam. Por lo tanto, los ataques palestinos no son sino una agresión injustificada hacia Israel sin ninguna base moral.

Los palestinos han disparado más de 6.000 misiles y morteros en contra de Israel desde la evacuación de la Franja de Gaza - todos ellos gratuitamente, sin ningún tipo de provocación. Los ataques continuaron incluso durante los seis meses de “calma” que fueron pactados y que terminaron el viernes recién pasado. Desde ese día, Hamas ha aumentado sus ataques substancialmente, disparando más de 170 misiles en 8 días, un promedio de más de 20 misiles diariamente.

Ningún país del mundo permitiría este tipo de ataques en contra de sus ciudadanos. Como dijo el presidente electo Barack Obama durante su visita a la afectada ciudad de Sderot hace cinco meses, “Si alguien estuviera disparando misiles a mi familia, yo haría todo lo posible para detenerlos, y no me sorprende en absoluto que Israel haga lo mismo”.

¿Acaso Hamas no es el gobierno democráticamente elegido en Gaza? ¿Por qué Israel intenta derrocarlo?

Hamas se promociona a si mismo como el poder político legítimo en Gaza. En realidad, Hamas es una organización terrorista que se rehúsa a detener la violencia y a reconocer el derecho de existir del estado de Israel. Hamas está registrado como una organización terrorista en los Estados Unidos y también en la Comunidad Europea.

Hamas llegó al poder en Gaza a través de una violenta rebelión en contra del gobierno de la Autoridad Palestina. La comunidad internacional continúa reconociendo a la AP, bajo el liderazgo de Mahmoud Abbas, como el legítimo gobierno palestino en los territorios autónomos. Mientras que Israel combate el terror, al mismo tiempo, mantiene deliberada y abiertamente un proceso político con el gobernador palestino Abbas. Hamas se opone a estas negociaciones y a cualquier acuerdo con el gobierno israelí, y constituye un elemento de inestabilidad en la región.

Hamas continuamente se rehúsa a reconocer al estado de Israel y continúa lanzando ataques. Como Hamas se rehúsa a vivir en paz con Israel, entonces, el gobierno israelí no tiene otra opción que buscar un reemplazo para Hamas.

Parsha Vaigash

 

 

Luego que Biniamin fuera acusado de robar la copa de plata de Iosef, lehudá se aproximó a éste y le formuló una elocuente apelación. Señaló el amor y el afecto especial que su padre Iaacov sentía por el único hijo que le quedaba de su esposa Rajel. El amor era tan intenso que el alma de Biniamin era tan cara a Iaacov como la suya propia.


 

         De hecho, continuó lehudá, cuando Iaacov viera que Biniamin no había regresado con ellos, la decepción le causaría, seguramente, la muerte…
Iehudá explicó también que él había garantizado personalmente el retorno seguro de Biniamin, y que el fracaso de este cometido provocaría su pérdida de este mundo y el venidero. En consecuencia, imploró que se le permitiera permanecer en Egipto como esclavo en lugar de Biniamin, y que éste pudiera regresar con los hermanos junto a su padre.
Iosef no pudo continuar conteniendo su fuerte emoción y ordenó que salieran todos los que estaban en la habitación, con excepción de sus hermanos. Una vez que estuvieron solos, comenzó a llorar mientras exclamaba:
“Soy Iosef” y enseguida preguntó: “¿Está mi padre realmente vivo, aún?”. Sus hermanos no pudieron responderle, pues estaban avergonzados por lo que le habían hecho. Iosef se dio cuenta de esto y les indicó que se acercaran a él, cosa que hicieron. Los consoló y les pidió que no estuvieran tristes por haberlo vendido, pues Hashem lo había enviado allí, efectivamente, para mantenerlos vivos durante los años de hambre. Les indicó que regresaran enseguida a Canáan y le dijeran a su padre que viniera a Egipto con sus hijos y nietos, y todos sus bienes. Ellos vivirían en la tierra de Goshen (la tierra de más fina pastura de Egipto) y Iosef les proveería de suficiente alimento para los años de hambruna que aún restaban.
La noticia del arribo de los hermanos de Iosef llegó al Faraón, quien indicó a Iosef que les dijera que trajeran a Egipto a Iaacov y a toda su familia y pertenencias. Además le ordenó que les encargara llevar carros para transportar a sus esposas e hijos. Iosef le regaló a cada uno de sus hermanos juegos de ropa y a Biniamin cinco de tales juegos y trescientos Selaim (monedas de plata de aquel entonces). También les dio provisiones para el camino.
A su padre le envió diez asnos cargados con lo mejor de la tierra de Egipto y otros diez con todo tipo de alimentos para el viaje.
Los hermanos salieron de Egipto y llegaron a Canaán. Allí le informaron a su padre que Iosef estaba vivo y que gobernaba sobre todo Egipto. El corazón de Iaacov dio un brinco, no les creía. Entonces los hermanos contaron lo que lo sef les había dicho. Iaacov oyó todo esto, vio los carros que Iosef había enviado para él y comprendió que se había convertido realmente en un soberano de Egipto. Exclamó entonces: “Hay aún mucha alegría en mi vida, pues Iosef está vivo. Iré a verlo antes de morir”. Iaacov inició su viaje y llegó a Beer Sheva, donde ofrendó sacrificios a Di-s.
Hashem se le apareció en una visión y le dijo que no temiera viajar a Egipto, pues sus descendientes constituirían allí una gran nación. También le prometió que lo acompañaría a Egipto y luego lo llevaría de regreso a Eretz Israel (lo cual significaba que a su muerte seria sepultado en su tierra).
Iaacov fue a Egipto con todos sus hijos y nietos. Eran setenta las personas de la casa de Iaacov que llegaron a aquel país.
Iosef preparó personalmente su carroza y fue al encuentro de su padre. En una escena plena de emoción tuvo lugar, finalmente, la reunión. Iosef se aferró al cuello del padre, llorando continuamente.
Iaacov exclamó: “Si yo muriese inmediatamente después de haberte visto, me sentiría confortado, pues aún estás vivo”.
Iosef dijo a sus hermanos y demás familiares que iba a informarle a Faraón de su llegada. Les aconsejó que cuando el rey los llamara y les preguntara cuál era su ocupación, respondieran que eran pastores. De este modo se asegurarían de vivir en Goshen, una buena tierra de pasturas, lejos de los egipcios, porque para éstos todo pastor era una abominación, ya que adoraban a la oveja como a un dios.
Iosef presentó a cinco de sus hermanos a Faraón y ellos siguieron su consejo en su conversación con el soberano, quien finalmente dijo a Iosef que instalara al padre y a los hermanos en la tierra de Goshen. Iosef llevó a su padre ante Faraón y Iaacov le confirió a éste su bendición.
La hambruna había alcanzado una etapa crítica. Iosef recaudó mucho dinero en las tierras de Egipto y Canaán gracias a la venta de alimentos, y lo llevó al tesoro real. En pago por los alimentos Iosef exigía a los egipcios, en primer lugar, su ganado, y luego su tierra.

El Derecho de Israel.

 

 

YA se ha producido la tan temida como previsible catástrofe. Después de la ruptura unilateral de la tregua por parte de Hamás y sus continuos ataques con cohetes y morteros contra el territorio meridional israelí, tras una larga serie de advertencias a las autoridades de la Franja de Gaza para que pusieran fin a los ataques terroristas, el presidente israelí, Simon Peres pidió hace días encarecidamente a la población de Gaza que impidiera a los terroristas provocar la situación que lo hiciera inevitable. Al final, Israel ha tenido que responder. Y lo ha hecho con contundencia. Ha destruido prácticamente todos los edificios de la policía y las milicias de Hamás, depósitos y túneles por los que se introducen en Gaza las armas. Por supuesto que ha habido víctimas civiles. Porque muchos de los arsenales están en sótanos de casas de miembros y líderes de Hamás. Porque todo el terrorismo islamista se arropa en civiles, cuyas muertes para ellos son una bandera. Pero quien vea el mapa de las operaciones realizadas sabe que el esfuerzo de las fuerzas israelíes por evitar víctimas civiles palestinas es tan denodado como el habitual de los terroristas de Hamás por matar al mayor número de civiles israelíes. Sólo la ignorancia, la mala fe y la militancia antiisraelí de los medios de comunicación -en nuestro país ya grotescos- pueden inducir a hablar, como se ha hecho, de «ataques masivos». Quien conozca un poco Gaza, una de las regiones más superpobladas del mundo, sabe que un ataque «masivo» habría provocado muchos miles de víctimas. Y no 280, en su mayoría hombres adultos y en gran parte uniformados.

Pero esto da igual no sólo a los medios de comunicación, también a las organizaciones políticas o humanitarias y a tantos políticos de derechas e izquierdas, a los que tan fácil les resulta condenar un bombardeo ante la opinión pública. Eso siempre confiere «caché» humanitario. Han callado durante todo el tiempo en el que Hamás ha generado una situación que hiciera inevitable la tragedia. Hace tres años Israel se retiró de Gaza como acto de buena voluntad para intentar dar un impulso a unas negociaciones sobre los dos estados, el Israel y el palestino, cuya existencia hoy es aceptada por una abrumadora mayoría de los ciudadanos israelíes. En la otra parte no sucede lo mismo. Cada vez son más los palestinos que siguen las consignas de Hamás y Teherán, rechazan la solución de dos Estados y llaman a la destrucción de la «entidad sionista». Hay muchos responsables de que así sea. Y no todos están en la región. Están ante todo los terroristas de Hamás que con la ayuda de Irán y Siria y la inapreciable colaboración de la corrupción del aparato de Al Fatah de la Autoridad Palestina, consiguieron ganar unas elecciones, liquidar a sus oponentes y establecer un Estado terrorista en la frontera sur de Israel.

Mientras desde Israel, pese a la confusión y las convulsiones políticas internas, se hacían esfuerzos por proseguir las negociaciones con la Autoridad Palestina en el poder en Cisjordania, Hamás y su patrón iraní Ahmadineyad han ido ganando terreno, comprensión internacional, amigos y armas. No sólo en Rusia, China o Pakistán, también en Europa por supuesto. ¡Qué confusión de valores por nuestros lares! Pocos hechos tan significativos como que en el Reino Unido, donde más activamente se ha hecho campaña para aislar al Estado de Israel, un canal de televisión decidiera estas navidades emitir un saludo de Nochebuena del presidente iraní, el adalid de la destrucción del Estado judío, el látigo de infieles, el carcelero de mujeres intelectuales, el verdugo de homosexuales, miembro de la Alianza de Civilizaciones con el turco Erdogán y el español Zapatero, nuestro hombre de la Kafiya. «Comprensión hacia Hamás», «no aislar a los islamistas», «no radicalizarlos». Este sempiterno pregón de nuestro ministro Moratinos parece ya omnipresente en el discurso vacuo e insensato de gran parte de la clase política europea. Y lo es porque previamente ha sido asumido por los medios de comunicación y gran parte de la opinión pública. Pese a toda la cultura de apaciguamiento, negociación de principios y relativismo general que se nos inocula a diario, nadie en España se atrevería a decir que las pistolas de ETA son inocuas porque tienen menos capacidad de fuego que las armas de la Guardia Civil. Es la artera forma de analizar la realidad comparando elementos no comparables. Es la que lleva a tanto intelectual y vocero en nuestros medios a decir que los misiles artesanales de Hamás son poco más que una broma pesada y que no justifican nunca una acción contundente del agredido para acabar con ellos. Es la que lleva a tanto idiota a pensar que las armas son malas independientemente de quienes las tenga.

El hecho cierto es que el terrorismo ha tenido un éxito parcial aquí en España, como saben quienes lo denunciamos, quienes lo niegan y quienes directamente se han beneficiado de ello. Aquí el éxito del terrorismo ha supuesto privilegios para sus simpatizantes y amigos secretos o la debilidad de la idea nacional en beneficio de otros nacionalistas. En Israel la amenaza es directamente existencial y pone en peligro su propia existencia como Estado. La creación de un Estado terrorista en Gaza en los últimos tres años y su creciente capacidad de paralizar el sur israelí pone en cuestión la propia viabilidad del Estado de Israel. A ojos de los israelíes pero ante todo a ojos de los cientos de millones de islamistas, árabes o no, que han convertido la destrucción de Israel en el centro de su existencia. Israel no puede vivir con gran parte de su población enterrada en refugios día sí, día también, porque Hamás o Ahmadineyad quiera. Acabaría toda Israel igual y ese gran estado no se erigió en su día para ser un gran Lager bajo tierra con los SS islamistas desfilando encapuchados sobre sus campos.

Mucho se hablará ahora durante y después de esta campaña militar -que todos deseamos corta, pero puede ser muy larga y dolorosa para todos- sobre el papel en su desencadenamiento del punto de inflexión en la historia de Estados Unidos que supone la llegada de Barack Obama a la presidencia. Creo que nadie debiera sobrevalorarlo. También creo desencaminados los intentos de explicar la operación militar israelí como parte de la dinámica electoral interna de Israel. Nada había más lejos de los deseos de la ciudadanía israelí que entrar ahora en este conflicto. Porque conocen la guerra. Y todos saben que estos muertos del fin de semana no son los primeros ni los últimos. Y que muchos no serán terroristas sino también niños y niñas tanto palestinos como israelíes y muchos soldados israelíes como la campaña prosiga por tierra. Lo que sí debería estar claro es que los defensores de esta operación militar de Israel somos los que sufrimos por todas las muertes, también por las ahora habidas en todos los bandos. Y enfrente hay un enemigo que se alegra de las muertes, también de las propias. Y las busca en Israel, en las Torres Gemelas, en Londres o Atocha, en la India o en Afganistán. Forman parte de una cultura de la muerte que es enemiga de nuestra sociedad tanto como del Estado de Israel. Y que si Israel fallara en su autodefensa, por supuesto que desaparecería como Estado democrático pero todas las demás sociedades abiertas perderíamos nuestro bastión más firme en la defensa de la ciudadela de la libertad. Una ciudadela que tiene muchas murallas minadas o tambaleantes en Occidente por el miedo a luchar, la falta de voluntad de ganar, por su confusión de valores y su incapacidad para el sacrificio. O porque, ilusos, creen que tratamos con un enemigo como nosotros. Esperemos que esta tragedia tenga un receso al menos. Pero la guerra será larga y la lista de víctimas también. La única nota de optimismo que tengo para concluir esta reflexión está en mi profunda convicción de que Israel, con la sabiduría de miles de años de supervivencia y la memoria de quienes aun son testimonio vivo de la última vez que -ante la pasividad de todos- se quiso exterminar a su pueblo, nos dará una nueva lección a la civilización. A la única civilización existente. Israel sabrá defender, cueste lo que cueste, pese a quien pese, llore quien llore, su sagrado derecho a la existencia en libertad y dignidad.

HERMANN TERTSCH

Reciben lo que se merecen.

 

 

 

No existe prácticamente disidencia en Israel sobre la necesidad de dar al Hamás la lección que desde hace tanto se merecía. Lo sorprendente es que en el mundo haya un gran desconcierto sobre la última ofensiva israelí contra sus instalaciones militares en Gaza. En este país democrático y en donde, en contraste con lo que sucede en el otro bando, cada uno puede expresar lo que piensa, hay un consenso general: no había otro remedio. Los disidentes son contados, son nuestros “progres” un tanto alejados de una realidad que no son capaces de comprender. Y suman un porcentaje ínfimo.

Ya se les había advertido una y otra vez. “Estáis jugando con fuego”, se les dijo claramente. La ministro de Relaciones Exteriores incluso viajó el otro día a El Cairo para reiterar al Presidente Mubarak la gravedad de la situación creada. “Israel no puede seguir tolerando los incesantes ataques del Hamás de Gaza. Están haciendo imposible la vida de la población civil en la región adyacente a esa zona”, expresó la candidata a la Presidencia del Gobierno al dirigente egipcio.

El israelí común y corriente aprueba la decisión de su Gobierno: la situación era intolerable, y se imponía obrar con mano fuerte, por muy lamentable que ello fuera. De lo contrario podría deteriorarse y no se sabe adónde se hubiera podido llegar. Desde luego, nadie ha bailado en las calles de Tel Aviv, ni ha repartido golosinas al escuchar el elevado saldo de víctimas de esos ataques, en especial de civiles que siempre son inevitables. Ese modo de proceder es muy común en el otro lado, pero nunca ha sucedido aquí. No se dice en vano; existen hartas pruebas de que así suele ser.

Es más, ese israelí veterano de tantas contiendas se ha sentido un tanto aliviado porque la medida ya se hacía esperar, y a la par lo ha lamentado porque hubiera preferido que el otro lado entrase en razones. Cuando impera la inmovible norma de que las disputas se resuelven por la fuerza, como bien lo han demostrado los árabes, no hay otro remedio que contestar del mismo modo. Los cínicos dicen sencillamente que esa es la ley del Medio Oriente. Parece que nadie ni nada puede convencerles que al obrar así, saldrán perdiendo en última instancia.

Hay quienes pensarán que la reacción ha sido desmesurada. No es equitativa, podrán decir. Pero hay que tener en cuenta un pequeño detalle: es aquí donde los dirigentes del Hamás se han equivocado. Dan unos arañazos aquí y allí para retar a Israel; esperan que este país realice un pequeño operativo en represalia. Pero después de lamerse sus heridas, vuelve a las andanadas como si aquí no hubiera pasado nada. Ya son ocho años de este juego de dame y toma. Por lo general, precisamente por ser el más fuerte, la norma de Israel ha sido la contención. No responder a esas inacabables y dolorosas provocaciones. Pensamos que con la desconexión de hace un par de años, una dolorosa decisión que acongojó a todo el país y lo dividió en dos sectores, los árabes comprendieran que Israel estaba dispuesto (y todavía lo está) a concertar la paz. Nos equivocamos: la jefatura del Hamas lo interpretó como una retirada forzada, como un signo de debilidad. Y aquí reside su gran error.

Puedo afirmar con absoluta seguridad que Israel desea sinceramente concertar un acuerdo con los palestinos. Para ello está dispuesto a hacer muchas y muy penosas concesiones. Pero lo que no puede tolerar es que junto a este país haya una región en donde ni siquiera se piensa en esa posibilidad: todo lo que se dice, hace y se trama está encaminado a conseguir su desaparición. Por lo tanto, en ausencia de la menor predisposición a encontrar una solución al conflicto, y por mucho que se lo lamente, reciben y seguirán recibiendo lo que se merecen.

Moshé Yanai

Jaj Januka Sameaj.

 

 

     Jag Januka Sameaj!

La pregunta de Januka.

 

 

El oficial de seguridad de El Al en el aeropuerto de Los Ángeles observó a mi suegra suspicazmente. Ella no podía imaginarse cuál era el problema. El oficial de seguridad miró duramente a mi suegra, estudió su pasaporte, miró nuevamente su cara, ojeó de nuevo su pasaporte, y finalmente llamó a su colega.

“Mira a esta mujer”, le ordenó. “Su pasaporte dice que ella tiene casi 90 años. ¿Puede ser eso verdad?”.

Al igual que el oficial de seguridad de El Al, siempre me he quedado perpleja con mi suegra, Evelyn.

Visitando Jerusalem a la edad de 88 años, ella concurre diariamente al Muro de los Lamentos, subiendo 135 escalones. Incluso mientras celebramos su cumpleaños número 90 esta semana, ella aún camina a grandes pasos.

Aún más misterioso es su gran popularidad. Cada persona que conoce - no importa cuán distantes son de su edad, geografía, origen - adora a Evelyn. Esto incluye: su joven vecino persa; mi amiga religiosa; el plomero y su esposa; la hija soltera de 40 de su mejor amiga; una joven madre israelí de Austin, Texas, que conoció a Evelyn hace cinco años y continua llamándola cada viernes para desearle “Good Shabbos”.

Un domingo Evelyn no contestó el teléfono cuando esperábamos que ella estuviese en la casa. “Yo estaba en una graduación”, nos explicó al siguiente día. “Era el hijo de esta una familia italiana. Yo era la única invitada que no era pariente”.

¿Cuál es el secreto de la popularidad universal de mi suegra?

La Clave

Recientemente, en una clase sobre la mitzvá de prender velas en Shabat, yo descubrí la respuesta.

Muchas mujeres judías siguen la costumbre de prender una vela por cada integrante de la familia, honrando no sólo al Shabat, sino que también a cada miembro de la familia.

Honrar al prójimo es un valor central en el judaísmo. La Ética de los Padres, nuestra guía de relaciones interpersonales de hace 2.000 años, proclama: “Deja que el honor hacia tus estudiantes sea tan querido para ti como el tuyo mismo, que el honor hacia tus amigos sea como el honor a tu Rabino, y el honor a tu Rabino sea tanto como el honor al Cielo”. Y para el matrimonio, el Talmud indica: “Un hombre debe amar a su esposa tanto como él se ama a sí mismo, y honrarla a ella más que a sí mismo”.

Da un paso atrás y permite que la realidad de otros prevalezca.

¿Cómo uno realmente honra al prójimo? La clave es considerar su realidad como válida. Usualmente nuestra propia realidad es tan intrínseca para nosotros que desestimamos la realidad de otros como insignificante, defectuosa, distorsionada. Dar un paso atrás, y permitir que la realidad de otros prevalezca, le permite al otro sentir su propia importancia. Esta es la esencia del dar honor.

Y es por esto que todos quieren a Evelyn: ella los honra al validar sus realidades. Cuando ella está con la familia de Bob, su hijo mayor, que se trasladó a San Francisco en los años 60 y se unió al movimiento contracultural, ella aprecia su estilo de vida, lo pintoresco de su casa de Mill Valley con su tina caliente, y el talento de su nuera para hacer alfarería y joyería. Cuando ella está con Leib Iaacov su segundo hijo, en Jerusalem, abraza nuestro camino religioso y admira nuestras elecciones. Cuando Jaim, su hijo menor, que lidera una fundación para el arte, la lleva a una cena formal donde se honra a Pavarotti, ella disfruta la elegancia del evento, se codea con las estrellas, y aprecia la bondad de Jaim al llevarla. ¡No hay dudas del por qué todos la adoran!

Esta validación requiere de ceder mucho de las propensiones y elecciones propias, y plantea un desafío al ego. Se requeriría de un físico para validar la realidad de un hijo adolescente que recibe malas notas en ciencias y que ocupa sus noches rasgueando su guitarra. Se requeriría de una esposa experta en múltiples tareas, para tenerle paciencia a su esposo que no puede quedarse a cargo de cuidar a los niños y recordar sacar el asado del horno al mismo tiempo.

Januca

Validar la realidad del prójimo es la clave para honrar a los demás, lo cual es la clave para la paz en el hogar, y es el significado profundo de la mitzvá de encendido de velas en Shabat.

¡Cuán distintas son las velas de Januca! Januca es la festividad de estar parados firmes y valientemente por nuestras creencias, por no ceder ni un centímetro.

Januca conmemora la histórica victoria de los Macabeos por sobre los griegos. La rebelión judía empezó en el año 167 A.E.C., después de un siglo de hegemonía cultural helénica y una creciente asimilación. En la ciudad de Modiín, las fuerzas griegas ordenaron a los judíos hacer ofrendas a un dios pagano. Un judío sumiso obedeció. Esto encendió el enojo del sacerdote mayor Matatias, que se levantó en armas, matando al judío servil, y guiando a sus cinco hijos y a un puñado de seguidores hacia las montañas para una prolongada guerra contra los griegos y sus seguidores judíos helenistas.

El mensaje de Januca es: Mantenernos en nuestras convicciones religiosas, nunca someternos a la mayoría asimilada, sin importar cuán numerosos o sofisticados sean, y luchar por nuestros ideales.

Entonces ¿cuál es el valor judío: ceder o resistir?

La diferencia sobresaliente entre las luces de Shabat y las luces de Januca son su ubicación. Las velas de Shabat se encienden siempre dentro del hogar. Las velas de Januca deben idealmente ser encendidas afuera, en la entrada de la casa. (Así es como aún hacemos en Jerusalem). Solamente cuando los judíos fueron exiliados hacia la Diáspora se decretó por motivos de seguridad mover las velas de Januca hacia el interior, pero aún ahí deben ser encendidas en una ventana donde puedan ser vistas desde el exterior. La mitzvá de encender velas de Januca es para publicitar el milagro del aceite.

Mientras que las velas de Shabat iluminan el dominio privado del hogar, las velas de Januca son declaraciones para el dominio público.

Cede en el hogar, pero permanece de pié y lucha en el ámbito público.

Similarmente, el lugar para ceder es el hogar, dentro de la familia. El lugar para estar de pié por las convicciones propias es el ámbito público.

Desafortunadamente, a menudo revertimos los dos: Un estudiante judío que teme mantenerse firme frente a su amigo “políticamente correcto” y defender a Israel, se niega a ceder al pedido de su madre de usar una corbata para la fiesta de aniversario de sus abuelos. Una mujer judía que se sienta muda durante un descanso en el trabajo mientras sus compañeras de empleo bromean sobre “judíos tacaños”, habla sueltamente y aumenta su elocuencia en su defensa cuando su marido le pide que acueste a los niños a la hora.

El lugar para mantener firme las creencias es en el ámbito público. En el hogar, cede, cede, cede.

Si eres crónicamente lento y a tu pareja le gusta llegar 15 minutos temprano a cualquier lugar, cede. Pregúntate a ti mismo, ¿Cuál es la realidad de ella?”, y valídala.

Si eres un derrochador y tu pareja es frugal, cede. Pregúntate a ti mismo, ¿Cuál es la realidad de ella?”, y valídala.

Si tu idea de vacaciones es en un hotel de cinco estrellas, y tus hijos quieren ir de vacaciones al parque nacional, pregúntate a ti mismo ¿Cuál es su realidad?”, y valídala. Entonces decide qué es mejor para toda la familia.

Pero en el ámbito público, cuando el judaísmo, los judíos o Israel están bajo ataque, ¡párate firme y lucha! Esa es la lección de Januca.

¡Feliz cumpleaños número 90, Mamá!

Esperanza en el Infierno.

 

 

Extraído del libro The Yellow Star por S.B. UnsdorferLuego de haber sobrevivido los horrores de Auschwitz, Simjá Unsdorfer fue trasportado a Nieder-Orschel y fue puesto a trabajar en la producción de alas de aviones para la Luftwaffe alemana. La siguiente historia tomo lugar en este campo.

Cuando escribía el pequeño diario, en el que había puesto todas las fechas hebreas y las festividades, descubrí con gran placer que Januca, la fiesta de las luminarias, la fiesta donde conmemoramos la recaptura del Templo de manos de los griegos con sólo unos cuantos judíos, estaba sólo a unos días. Decidí que debíamos prender una pequeña Menorá aún estando en Nieder-Orschel, y esto ayudaría un poco a restaurar nuestra moral.

Benzi fue el primero en ser consultado porque se había convertido en la persona más responsable y confiable de la cuadra. Hasta los que se sentaban en otras mesas venían donde Benzi para resolver sus problemas, la mayoría de los cuales eran sobre la repartición de las raciones de comida. Benzi no dejaba que hubiera ninguna pelea en nuestra mesa. Él cortaba cada pan en ocho porciones y los repartía indiscriminadamente. Aquel que se quejaba, recibía la porción más pequeña. “Si no estás satisfecho”, Benzi gritaba, “ve y únete a otra mesa, donde tienen balanzas y jueces”. Nunca nadie se fue de nuestra mesa.

Benzi se entusiasmo con mi idea. “Sí, debemos encender una Menorá”, dijo. “Eso hará que nos suba la moral y se ilumine la atmósfera. Trabaja en un plan, pero ten cuidado”.

Dos problemas tenían que ser resueltos: teníamos que “organizar” el aceite y encontrar un lugar donde no se viera la luz de las velas. No había falta de aceite en la fábrica, ¿pero cómo podríamos hacer para contrabandear, aunque sea algunas gotas, a nuestra barraca a tiempo para el lunes en la noche, 11 de diciembre, la primera noche de Januca?

Nosotros sabíamos, por supuesto, que la ley judía no permitía que arriesgáramos nuestra vida para cumplir con un mandamiento. Pero había un impulso en muchos de nosotros de revelar ese espíritu de sacrificio, que había sido implantado por nuestros ancestros a través del tiempo. Nosotros, que estábamos bajo tanta aflicción, tanto espiritual como física, sentíamos que un poquito de luz de Januca animaría nuestras almas hambrientas y nos inspiraría con esperanza, fe y coraje para poder aguantar el largo y crudo invierno.

Benzi, Grunwald, Stern, Fischof y yo estábamos en el complot. Decidimos hacer un sorteo. El primer nombre que saliera sería la persona que tendría que robar el aceite; el tercero sería responsable de él y de esconderlo hasta el lunes en la noche; el quinto tendría que encenderlo debajo de su cama. Mi nombre salió en quinto lugar.

Grunwald, a quien le tocaba “organizar” el aceite, lo hizo magníficamente. Él convenció al odiado Meister Meyer que su máquina trabajaría mejor si le pusiera aceite todas las mañanas, y que la mejor manera de hacerlo era guardar en la caja de herramientas una pequeña lata de aceite. Meister Meyer aceptó, entonces ya no había problema de esconder el aceite.

El lunes en la noche después de Appelll, todos los demás se sentaron para recibir la esperada porción de sopa caliente sin sabor, mientras yo estaba ocupado debajo de mi cama preparando mi Menorá. Puse el aceite en una lata vacía de lustrador zapatos, tome unos cuantos hilos de mi manta delgada e hice una mecha. Cuando todo estaba listo, fui apresuradamente a la mesa para comer mi cena antes de invitar a todos nuestros amigos a la Ceremonia de Encendido de la Menorá. De repente, mientras tomaba mi sopa, recordé que se nos habían olvidado los fósforos. Se lo susurre a Benzi. “Todo deben dejar un poco de sopa”, Benzi ordenó a la mesa llena de hombres hambrientos, y les explicó porqué. En menos de cinco minutos, cinco porciones de sopa fueron intercambiadas por un cigarrillo en el cuarto de al lado. El cigarrillo le fue “ofrecido” al chef, Iosef, por prestarnos una caja de fósforos sin hacer preguntas.

Y así, apenas la cena se había terminado hice tres bendiciones tradicionales, y una pequeña luz de Januca brillaba lentamente debajo mi cama. No solo mis amigos estaban con nosotros, sino muchos otros hombres del cuarto se nos unieron para murmurar las canciones tradicionales de Januca. Estas canciones nos transportaron al pasado. Como si estuviéramos mirando en una pantalla, vimos nuestras casas, nuestros padres, hermanos, hermanas, esposas, e hijos reunidos alrededor de los hermosos candelabros de plata, cantando Maoz Tzur. Esa pequeña luz debajo mi cama hizo arder nuestros corazones. Lágrimas corrían por nuestros cachetes demacrados. En este momento, cada uno de los presos en el cuarto estaba sentado silenciosamente en su cama, o cerca de la mía, meditando profundamente. Por un momento, no importaba nada más. Todos estábamos celebrando la primera noche de Januca como lo habíamos hecho todos los años anteriores antes de que nos capturaran y torturaran. Éramos un grupo de gente judía cumpliendo con nuestras obligaciones religiosas, y soñando con una casa y los años de antaño.

¡Pero, ay de nosotros! Nuestro sueño había terminado demasiado rápido. El rugido de “Achtung” nos trajo la mente devuelta a la realidad, y nuestras piernas quedaron tiesas. “El Perro”- ese flaco y pequeño Unterschaarfuehrer- estaba parado silenciosamente en la puerta, como siempre lo hacía en sus visitas sorpresas, mirando ansiosamente tratando de encontrar una excusa, aunque sea la más mínima, para usar su látigo. De repente huele y grita con toda su fuerza “¡Hier stinkts ja von Oehl!” (”¡Aquí apesta a aceite!”).

Mi corazón dejó de palpitar por algunos segundos, a la vez que miraba la pequeña luz de Januca que se desvanecía, mientras “El Perro” y sus secuaces empezaron a caminar por las camas en busca del aceite ardiendo.

El Unterschaarfuehrer silenciosamente empezó su búsqueda. Yo no me atrevía a agacharme o a pisar la luz con mi zapato por miedo de que se dieran cuenta de mi movimiento y se arrojaran hacia mí. Yo miraba las caras pálidas alrededor mío, y así también hizo “El Perro”. En menos de un minuto o dos llegaría a mi fila. Nada podía salvarnos…pero de pronto…

De pronto se escucho el estruendo de las sirenas, sonando a todo volumen, haciendo que “El Perro” se detuviera y segundos después se apagaron todas las luces del campamento. “¡Fliegeralarm!” “¡Fliegeralarm!”, resonaba por todo el campamento. Como un relámpago apague la luz con mi zapato y siguiendo las órdenes del campamento, todos corrimos al aire libre, empujando a “El Perro” despectivamente a un lado. “Haremos investigaciones… Haremos investigaciones”, gritaba por encima del ruido que hacían los prisioneros apresurados por llegar a su grupo para tomar lista. Pero yo no me preocupé. Con deleite tomé mi pequeña Menorá y corrí con ella. Esto era una señal, el milagro de Januca, el reconocimiento de nuestra lucha contra la tentación de nuestra aflicción. Dios nos había ayudado, aún en este pequeño campamento abandonado en Nieder-Orschel.

Afuera, en la noche fría, bajo el cielo sin estrellas, con el zumbido fuerte del bombardeo sobre nuestras cabezas, seguí murmullando las bendiciones tradicionales al Dios que no cesaba de hacer milagros para su gente en los tiempos de antes y en nuestros tiempo. El bombardeo parecía estar esparciendo estas palabras en nombre del Ejército de los Cielos.

Revelando la chispa judía escondida de Iberia.

 

 

Por: Michael Freund
 
Mas de cinco siglos despues de la expulsión y la conversión forzada de la judería española y portuguesa, los resultados de un nuevo estudio genético pueden llegar a demostrar un regreso de proporciones históricas a Israel y el pueblo judí­o.

En un artículo publicado en la última edición del Jornal Americano de Genética Humana, un grupo de biólogos declarán que el veinte porciento de la población ibérica tiene raí­ces judías sefaradí­es.

Dado que la población de España y Portugal en conjunto exceden los 50 millones, esto quiere decir que más de 10 millones de españoles y portugueses son descendientes de judíos.

Estas no son las desorbitadas especulaciones de un periodista, sino los resultados de un estudio realizado en un laboratorio de investigación.

El estudio, el cual fue liderado por Mark Jobling de la universidad de Leicester de Inglaterra y Francesc Calafell de la universidad de Pompeu i Fabra de Barcelona, analiza los cromosomas Y de los sefaradíes en comunidades donde los judíos emigraron después de la expulsión de España en 1492.

Su mapa de cromosomas fue comparados con los cromosomas Y de mas de mil personas que viven en todo España y Portugal. Debido a que el cromosoma Y pasa de padre a hijo, las genéticas pudieron comparar un grupo con el otro, llegando a la gran conclusión que un quinto de los habitantes de la pení­nsula ibérica son de ascendencia judía.

Estos resultados, remarcan hasta que punto sufrieron nuestros antepasados hace tanto tiempo en España y Portugal.

Desde el punto de vista histórico, sabemos que en 1391, un siglo antes de la expulsión de los judíos de España, pogroms antisemitas de gran envergadura tuvieron lugar en todo el país, dejando miles de muertos y comunidades desvastadas.

En las décadas siguientes, hubieron olas de conversiones forzadas las cuales tuvieron lugar como parte de una creciente hostilidad y un ambiente peligroso para los judíos. El momento cúlmine fue en 1492, cuando el Rey Fernando y la Reina Isabel le dieron a elegir a los judíos remanentes en España: conversión o exilio.

Muchos eligieron el exilio. La historiadora americana Howard Morley Sachar estimá que el número de exiliados de judíos españoles se encuentra alrededor de 100.000, mientras que el historiador de la Universidad Hebrea, Jaim Beinart, dice que la suma es de 200.000. Otros han hablado de números mayores incluso.

Pero muchos de los judíos que fueron convertidos a la fuerza, así­ como aquellos que se bautizaron voluntariamente, se quedaron atrás. Estos incluyen desde ya a los anusim (palabra hebrea para aquellos que fueron obligados), muchos de los cuales continuaron valientemente practicando el judaísmo, transmitiendo las tradiciones de generación en generación.

En años recientes, un mayor número de anusim a lo largo de toda Europa, Sud América y partes de los Estados Unidos han comenzado a retornar a Israel y al pueblo judío, y posiblemente el proceso continúe.

Pero lo que hace que los resultados del estudio genético sean tan importantes es que atestiguan acerca del gran éxito que tuvieron los monarcas españoles en subyugar los temas judí­os y comprometer a la gran masa de conversos a eventualmente asimilarse a la mayoría católica.

Durante siglos, la despiadada inquisición perseguia y asesinaba a aquellos que eran sospechosos de judaizantes o de ser judíos secretos, forzando a muchos a abandonar la fé a la cual tan heroica, secreta y lealmente se habían aferrado.

De acuerdo con el historiador contemporáneo Cecil Roth, la inquisición mató a más de 300.000 criptojudíos secretos. Algunos fueron quemados vivos en la hoguera, frente a masas que ovacionaban, mientras que otra incontable cantidad fue condenada por preservar prácticas judías.

No llama la atención, entonces, que muchos de ellos, eventualmente, hayan sucumbido a la desesperación, y finalmente dejaron de lado el judaísmo.

Hasta ahora, así es.

El descubrimiento que el 20 porciento de la población de Iberia es descendiente de judíos posiblemente tomará a España y Portugal de sorpresa.

Los resultados, como ha dicho el New York Times el último viernes, que proveen nuevas y explí­citas pruebas acerca de las conversiones masivas de los judíos sefaradíes, las cuales tuvieron lugar hace más de 500 años en el suelo español y portugués.

Es el equivalente biológico del Pintele Yidâm, la eterna e inquebrantable chispa judía que nunca puede ser extinguida, incluso con el paso de los siglos.

De hecho, es como si un gran espejo fuera repentinamente puesto frente de cada persona española y portuguesa, forzándolos a mirarse y ver la realidad de su historia nacional e individual.

Pero más que con respecto al pasado, el descubrimiento es apremiante con respecto al futuro.

Si Israel y el pueblo judío realizan un esfuerzo concentrado por nuestros hermanos genéticos en Iberia, esto podrí­a tener un impacto profundo en variados rangos, desde el antisemitismo en Europa hasta el futuro de la demografí­a judía.

Imagínese si tan solo el cinco porciento o incluso el diez porciento de los españoles y portugueses descendientes de judí­os desean retornar al pueblo judío. Significarí­a que habrían otros 500.000 a 1 millón de judí­os en el mundo.

E incluso, si muchos o la mayoría deciden no retornar, de todas formas es importante tenderles una mano. El simple hecho que grandes masas de españoles y portugueses tienen raíces judías, puede tener un significativo impacto en las actitudes hacia los judíos e Israel, posiblemente desalentando su inclinación antisemita y anti-israelí­.

Dado que el hecho de descubrir ascendencia judí­a, hace que sea más posible crear un mayor sentido de pertenencia y apoyo por la causa judía. Por lo tanto, deberí­amos intentar promover y cultivar su afinidad por Israel y el pueblo judío.

Más aún, yo creo que tenemos una responsabilidad histórica de tenderles una mano a los descendientes de las ví­ctimas de las conversiones forzadas y la inquisición y facilitar su retorno.

Sin que ellos tengan la culpa, sus ancestros fueron cruelmente quitados de nuestro pueblo. Siglos atrás, la Iglesia Católica dedicó enormes recursos para alejarlos del pueblo judí­o, y casi lo logran.

Ahora, nuestra tarea debe ser el mostrar el mismo nivel de determinación para recibirlos nuevamente en nuestras filas.

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