Nueva web y misma dirección.
Estimados Amigos,
Como bien sabéis ya hace tres años que la Web de la Asociación está en marcha, pasaron los años y nació la necesidad de renovación de la misma.
En esta nueva Web renovada y con una nueva imagen, hemos tratado de cambiar de aspecto, así como la organización de los contenidos, de una forma más organizada y atractiva, siempre manteniendo la calidad de la misma, acorde a los contenidos y su orientación hacia los Anusim e interesados en el Judaísmo en general.
Esperamos que se ha de vuestro agrado y que la disfrutéis con el mismo interés con el que la creamos, Gracias a todos!
Asociación Masada Bnei Anusim
http://www.massada-bneianusim.org/
Jerusalem.

En nuestros viajes a Jerusalem, solemos ir mi estimada Esposa Jana y yo, a comer a un lugar llamado Rimon, es un restaurante céntrico en la calle Ben Yehuda, esta al final de esa calle, a mano izquierda, dicho esto, para deleite del propietario y posibles clientes, les explicare lo que me aconteció un día sentados en su terraza, en la cual se puede observar pasar a toda la humanidad, con sus diferentes tipos de habitantes, nos recuerda mucho nuestra ciudad de origen, con la salvedad de que ahí, es el centro del mundo, existen multitud de anécdotas que contar acontecidas en su magnífica terraza, comiendo y observando el planeta, una de las más significativas es esta:
Era un mediodía de verano, sentados en el Rimon, comíamos un delicioso plato Israelí, algo ciertamente difícil, para un paladar acostumbrado a los platos de la cocina española de categoría y sus caldos (vinos) todo ello regado con una fría e inquietante cerveza israelí, que se debatía entre las sombras para conservar su frio, era deliciosa, con nuestra hambre saciada y refrescada, mi querida Esposa y yo, entrabamos en ese estado de relajación post deleite, comentábamos la jugada con un café corto europeo, dato este importante, para nuestro paladar, mientras hablábamos, los comensales que estaban a nuestro lado, se recostaban mas y mas hacia nuestro lado, eran un matrimonio mayor, sonreían cada vez que hablábamos, se miraban y cerraban los ojos, en ese instante de nuestra conversación se dieron la mano, el beso la mano de ella y sonrieron con deleite, en ese instante nuestro vecino de mesa, nos saludo, en un castellano adornado por un acento de Brooklyn, era un saludo de otro tiempo, iniciada la conversación, él y su Esposa, nos contaron su historia e inmediatamente comprendimos su sonrisa y sus ojos cerrados cuando oían nuestras palabras en castellano.
El fue un joven soldado norteamericano, judío, que fue a la segunda guerra mundial, a luchar en Europa, desembarco en Francia, cuando me dijo esto vino a mi mente la película de Spielberg, los combates, la sangre el sudor, el padecimiento, pero él no recordaba eso en ese instante, solo recordaba lo positivo, él solo me recordaba que había aprendido Español, para invadir España y liberarla de la garra fascista y ayudar a todos los judíos de Europa, eso creía él.
La historia fue otra, el era muy joven e idealista, termino en Berlín y por esas cosa de la vida al regresar conoció a su Estimada Esposa, la cual era una joven hermosa judía que había escapado de Europa, en un barco que zarpo de Barcelona, España, casualidad! y su recuerdo cuando partía, era ese idioma, el castellano, que cuando lo escuchaba, se repetía en su cabeza como música y baile celestial, de ahí sus ojos cerrados, escuchando música, música en el Rimon, en Jerusalem, agarrados de la mano , bailando como dos jóvenes, girando y girando, con los ojos cerrados…
Que tarde aquella en el Rimon, en Jerusalem, viendo pasar el mundo, escuchando música celestial, bailando y mirando a mi estimada Esposa.
Iaacov
El regalo…

Este fin de semana se cumplió un mes del fallecimiento del Rab Jaim David Zukerwar y nos cuesta mucho asimilar este golpe. No solo en lo personal por mi cercana relación con él, sino también en lo que respecta a su actividad en la que ambos estábamos involucrados, la Hasbará.
Nos habíamos conocido hace varios años ya que vivía a pocos metros de su casa en Jerusalem, y desde entonces nuestra relación fue creciendo. Son imborrables nuestras charlas cuando caminábamos juntos hacia la Sinagoga, o nuestras más intensas charlas telefónicas. Todas estas conversaciones se extrañan mucho y sin duda me faltarán.
Me acuerdo que lo llamaba cada vez que alguna de las decisiones de los gobiernos israelíes, sorprendían a más de uno, compartíamos opiniones y hablábamos de lo lejos que estuvo y están los gobiernos de turno para cuando se trata de liderar al gran pueblo de Israel.
Puedo decir que es una de las personas con las que más conexión tenía, y más nos entendíamos cuando se trataba de charlar sobre el Pueblo de Israel, la posición del Estado de Israel y la lucha que se debe encarar respecto a la Hasbará.
Admiraba en él su claridad de pensamiento, que transformaba cualquier acontecimiento complicado, en una explicación clara y amena sobre esa incidencia y su influencia en la realidad de nuestro pueblo.
Pero como amigos que éramos, también tuvimos diferencias. Como todos sabemos la amistad se pone a pruebas con los inconvenientes y dificultades. Es esta la prueba que una amistad real debe pasar para hacerse más fuerte. Entonces uno de los proyectos que me presentó no me pareció viable; me opuse vehementemente, y entonces Jaim dijo entonces que prefería dar marcha atrás, para no dañar nuestra relación.
Me sorprendió entonces esa decisión tan rápida y sorpresiva de dar marcha atrás, que hablaba una vez más de su inmensa humildad, y a la vez de su grandeza sin importarle abandonar su posición o postura, algo que es muy difícil de ver ante el orgullo y egoísmo que domina al mundo hoy en día.
No conocemos los caminos de D’s ni sus cálculos y no tenemos porqué conocerlos. Pero quiero expresar que el potencial de Jaim, lo digo con todo el dolor, fue aprovechado solo en una pequeñísima parte. Y aquí me pongo más que crítico con nuestra dirigencia y muchas de nuestras instituciones que no supieron aprovechar tremendo talento y capacidad.
Jaim era un emprendedor que nadaba solitario a contra de la corriente, luchando con todas sus herramientas, pero a la vez sin tener casi apoyo de organismos que podrían haber provocado una ayuda monumental para el pueblo judío en general. Sin duda si hubiera sido aprovechado como debería, la realidad del judaísmo y de Israel hoy, sería muy diferente.
Por su lado, Jaim podría haber elegido dirigir cualquier rica Kehila judía fuera del Estado de Israel, y allí hubiera tenido una recompensa material altísima, por sus increíbles cualidades y su carisma donde habría tenido seguro un pasar más que holgado.
Pero decidió lo contrario, meterse en el “barro” de la Tierra de Israel donde todas las “estrellas” de la diáspora no brillan, o donde su “importancia” pasa desapercibida casi por completo. Todo esto relegando su segura recompensa material por lo máximo de espiritualidad que ofrece la Tierra de Israel y con un pasar ajustado.
Jaim decidió que su lugar no estaba entre las luces fugaces de Miami, Buenos Aires o Madrid, sino desde la luz eterna y humilde de Jerusalem donde yace el Todopoderoso.
Cuando le comenté a un amigo, que no lo conocía, sobre su muy temprano fallecimiento y sobre la desgracia que resulta su partida me dijo lo siguiente: “D-s envía un regalo al mundo y si se da cuenta que no es aprovechado como corresponde se lo lleva de vuelta”.
Jerusalem, Ciudad de Paz.
Jerusalem es conocida como la Ciudad Santa. La Torá dice que el Todopoderoso tiene una relación especial con este lugar. Para la mayoría de las personas que viven en Jerusalem, e incluso para la mayoría de los visitantes, esto se traduce en algún tipo de sentimiento o conciencia especial. ¿De qué se trata esta singularidad?
A veces se expresa de maneras inesperadas. Un día abordé un taxi, y tan pronto como subí el chofer se dio vuelta hacia mí y me dijo: “Enséñame Torá”.
“¿Es parte del costo del viaje?”, le pregunté.
“No, es la propina”, respondió el taxista.
Compartí un par de palabras de Torá con él. “Ahora es tu turno”, le dije, “nos queda un largo camino”.
Él taxista comenzó a tejer una telaraña de hermosa Torá, extrayendo ideas de la Cábala y de otras fuentes esotéricas. Él estaba muy entusiasmado, y yo comencé a preocuparme ya que no sabía si estaba poniendo atención en el camino. Cuando finalmente terminó, yo estaba sobrecogido.
“¿De dónde sacaste todas esas cosas?”, le pregunté.
“¿Qué crees que hago todo el día? ¡Colecciono Torá!”, respondió.
¡Bienvenidos a Jerusalem! ¡La ciudad donde incluso los taxistas estudian Torá todo el día!
Jerusalem: El Punto Central
Encontramos referencias a Jerusalem como el centro del pueblo judío en tantas fuentes. Lo vemos en nuestras festividades, cuando decimos “El próximo año en Jerusalem” al final del Seder de Pesaj. Lo decimos cuando concluye Iom Kipur. Es la constante esperanza, la plegaria por Jerusalem.
Jerusalem también es la parte central de todos nuestros rezos. Ya sea meditando silenciosamente, o agradeciendo al Todopoderoso por el alimento, expresamos una plegaria por el bienestar de este lugar. Esta ciudad - y el Monte del Templo en la Ciudad Vieja - son el punto al cual todos nuestros rezos se dirigen físicamente. Todos los judíos alrededor del mundo miran hacia Jerusalem cuando rezan.
| Jerusalem es el centro de las esperanzas judías, de los sueños judíos. | |
La gente que vive en Jerusalem ubica sus sinagogas hacia el Monte del Templo. Todos nosotros nos dirigimos a este lugar, donde sea que estemos en el mundo. Cuando estamos en la mitad del rezo silencioso, nos imaginamos que estamos en este lugar. Este lugar es el centro de las esperanzas judías, de los sueños judíos; es un lugar de referencia. Es el lugar de los dos Templos, que eran un recordatorio constante de la Presencia Divina en el mundo. Un lugar en donde todos podían conectarse con lo trascendental. Un lugar donde las personas recordaban que había algo intrínsecamente significativo en sus vidas, algo a lo que valía la pena acercarse.
Recordatorio en una Boda
Hay una costumbre de poner cenizas en la frente del novio justo antes de caminar hacia la jupá. Esto - y el vaso que se rompe bajo la jupá - nos recuerdan acerca de la destrucción del Templo de Jerusalem. Así como está escrito en el salmo, “Pongo a Jerusalem por sobre mis más grandes regocijos” (Salmos 137:6)
Para algunos, esto significa arruinar uno de los momentos más importantes de la vida de una persona. El Rabino se levanta y dice: “Recordemos todos juntos la destrucción del Templo de Jerusalem”. Parece tan extraño. Pero cuando lo piensas en términos de la declaración, “Pongo a Jerusalem por sobre mis más grandes regocijos”, simplemente significa que hay que ir más allá. En el momento que experimentas la gran emoción de la boda, y hay una profunda sensación de completitud, debemos recordar que la alegría de la vida no está completa aún. Aún hay gente que sufre en el mundo. Hay un reconocimiento de que aún no hemos llegado a ese lugar.
¿Cómo recordamos lo que hay? Recordamos Jerusalem rompiendo un vaso, recordamos que Jerusalem no se ha completado. No todo el pueblo judío está de regreso en Israel; el Templo no se ha reconstruido. El centro espiritual de Jerusalem no ha alcanzado su objetivo. Romper un vaso y poner cenizas en la frente del novio sirven como recordatorios permanentes. Como dice el salmo <”Si me olvido de Jerusalem, que mi mano derecha olvide su habilidad” (Salmos 137:5). Esa es una declaración impactante. Si me olvido de lo que significa Jerusalem, de alguna manera estoy perdiendo mi propia fuerza para vivir y mi habilidad para alcanzar mis objetivos en este mundo.
Encontrando el Foco
Solía trabajar con olim (nuevos inmigrantes a Israel) rusos. Cuando recién llegaban, eran enviados a centros a lo largo de todo el país para ayudarlos a realizar la difícil transición. Comprensiblemente, muchos de ellos encontraban la experiencia muy desafiante. Muchas veces escuché que si los hubieran traído primero a Jerusalem, esto les habría dado un foco.
Una vez, había un inmigrante ruso sentado en mi oficina. Mientras observaba al Muro Occidental él dijo: “He estado aquí seis meses. Desearía que nos hubieran traído aquí cuando recién llegamos. De haber sido así, habría tenido una visión completamente distinta durante estos seis meses de penurias”. Ese mismo foco ayudó al pueblo judío a soportar los sufrimientos por más de dos mil años. Les dio una perspectiva que les permitió trascender el momento de sufrimiento.
¿Cuál es este foco? ¿Cuál es esta perspectiva y este sentido?
Recuerdo a mi abuela describiendo su primera visita a Israel. Me contó cómo se bajaron del barco (esto fue en los años cincuenta) y ella bajó hasta la tierra, y lloró. Besó la tierra. Sintió el privilegio de estar en Israel, después de que toda su familia falleció en el Holocausto. Ella sabía que sus ocho hermanos y hermanas hubiesen dado cualquier cosa por estar en sus zapatos en ese momento.
Esa sensación de privilegio es lo que prevalece en nuestra discusión sobre Jerusalem. Cuando hablamos sobre un foco especial y un sentido especial, estamos hablando de un recordatorio del privilegio de estar de vuelta en esta ciudad. El cumplimiento de las plegarias de millones de judíos por generaciones. Estamos hablando acerca de ser concientes del objetivo del pueblo judío en la historia y del significado de este lugar en nuestras vidas como una expresión de ese objetivo.
Ciudad de Paz
De acuerdo a muchos, Yerushalaim (el nombre hebreo de la ciudad) deriva de dos palabras: “Ir” y “Shalem”. “Ir” significa ciudad. La segunda parte es “Shalem”. Esta palabra deriva de Shalom, Paz. Ciudad de Paz.
La palabra Shalem viene de la palabra completar o perfeccionar. Shlemut en hebreo es completitud, alcanzar un nivel de perfección en nuestras vidas. Jerusalem es la Ciudad de la Completitud.
La vida en la ciudad, “Ir”, como lo indica el Rabino Shimshon Rafael Hirsch, es diferente de la vida rural. La vida rural es más personal, más basada en la familia. Estás lejos de tus vecinos. Tienes que preocuparte de tu propia granja. La vida urbana hace que las personas estén más cerca unas de otras. Hay interacción entre los seres humanos, idealmente con un propósito específico. En la Torá, las ciudades comenzaron a aparecer cuando las personas quisieron lograr aquello que no podían lograr estando separados. La combinación de la habilidad humana, la iniciativa y la experiencia crean el marco para que el individuo logre mucho más de lo que podría lograr por su propia cuenta. Así, una ciudad es el punto focal de la interacción humana.
| Jerusalem es un lugar para despertar espiritualmente, para encontrar la paz interior. | |
La palabra ciudad en hebreo proviene de la raíz “despertar”. Una ciudad es entonces, un lugar en el que podemos despertar nuestra creatividad y nuestro potencial interactuando con otros seres humanos. Jerusalem - Ir/Shalem - es un lugar para despertar espiritualmente, para encontrar la paz interior.
Es muy extraño que la ciudad de la paz haya estado en disputa por tantos miles de años. Quizás representa la lucha de la humanidad y del individuo, que aún no ha encontrado aquella paz interior. Mientras Jerusalem esté en disputa, eso demuestra que nosotros como humanidad no hemos sido capaces de encontrar una forma de traer completitud y paz al mundo.
Esto significa también que Jerusalem es un punto de referencia; una vara de medición. Es un lugar para encontrar la paz, tanto individual como globalmente. Individualmente, ¿qué partes de mí aún no están en paz? Jerusalem es un lugar para considerar mis conflictos internos, los conflictos que tengo que resolver, con mi pasado, con mi futuro, con mi familia y conmigo mismo. Es un lugar que da espacio para arrepentirse de los errores del pasado y para continuar. Dentro de Jerusalem, las partes del todo de alguna forma son capaces de unificarse.
Si “Shalem” es armonía interna, y Jerusalem es un lugar para despertar a esto, entonces despertar a Jerusalem significa reconocer que la vida puede ser mejor, significa entender hacia dónde tengo que ir y cómo lo puedo lograr.
Por generaciones nuestros ancestros han visto a Jerusalem como el cumplimiento de nuestras esperanzas y de nuestros sueños como pueblo. Nosotros recordamos esto constantemente - en nuestros rezos y en nuestros momentos de alegría - para mantenernos enfocados en nuestros objetivos. Cuando hablamos de la característica especial de este lugar, estamos hablando de su poder para despertarnos, de su poder para mostrarnos el increíble potencial de los individuos y de la humanidad para alcanzar una verdadera paz y completitud. Que podamos mantener siempre el fuego de Jerusalem vivo y encendido en nuestros corazones.
Rab, Shalom Schwartz.
Demasiado poco, demasiado tarde

Demasiado poco, demasiado tarde
Henrique Cymerman
Se dice que las comparaciones son odiosas. Pero cuando un papa visita una tierra tan santa para las tres grandes religiones monoteístas, las analogías son prácticamente inevitables. Todo el pueblo judío, y especialmente los cada vez menos supervivientes de la shoah, tenía sus ojos puestos en cada gesto y cada palabra de Benedicto XVI cuando escuchaba el lunes la oración fúnebre en el memorial de Yad Vashem, en Jerusalén. Todo era explosivo.
El papa alemán, presentado en Israel como antiguo miembro de las Juventudes Hitlerianas y soldado de la Wermacht, había sido llevado al lugar en un helicóptero de la Fuerza Aérea israelí. El Vaticano decidió que no visitaría el museo adyacente a raíz de una foto expuesta: la del papa Pío XII, al que Yad Vashem acusa de no haber hecho lo suficiente para evitar el exterminio de seis millones de judíos, y al que la Santa Sede estudia beatificar. El gran rabino Israel Lau fue salvado por su hermano Naftali cuando tenía seis años.Estaba en el campo de concentración de Buchenwald. Este, un judío laico ysocialista, protegió al pequeño Israel y lo ayudó a sobrevivir. Lau, presidente de Yad Vashem, se movía incómodo en la silla al escuchar al Papa condenar de forma general la tragedia, sin hacer referencia a los nazis. Para él, el Papa perdió una oportunidad de combinar los dos elementos de su identidad: jefe de la Iglesia católica y ciudadano alemán.
Las declaraciones del Papa contra el revisionismo fueron tajantes. Hace tan sólo diez años hubiesen tenido un eco extraordinario en el mundo judío. Sin embargo, cuando se recuerda la imagen de Juan Pablo II visitando Yad Vashem en el 2000 como si fuera un superviviente más y abrazando a las víctimas de la shoah pálido de emoción, las palabras de Benedicto XVI saben a demasiado poco, demasiado tarde. Es muy importante que, 64 años después, el papa alemán, que vivió la época nazi en primera persona, haya colocado un ramo de flores en la sala del recuerdo de Yad Vashem. Aun así, los israelíesno pueden dejar de señalar la gran diferencia. Juan Pablo II trajo con él su historia personal y el dramático recuerdo de sus vecinos y amigos que se esfumaron en la shoah. Benedicto XVI, en cambio, con un tono más distante, eligió dejar su biografía fuera del memorial.
La España terrorista…

FATCHA DE HOMBRE, FATCHA DE LEÓN. Refrán sefaradí.
Tiene quejas George Chaya *de Gema Martín, paladina de la Alianza de Civilizaciones y de Casa Árabe, autora de frases que no quedarán inscritas en el libro de las celebradas citas, de las gozosas referencias para beneficio y feliz aprovechamiento de estudiosos y estudiantes, pero sí impregnadas de cicuta o curare de mal husmo, sólo útiles para herir mortalmente. Clama este hombre por las disertaciones de la funcionaria de Alianza de Civilizaciones y Casa Árabe, en este caso en Beirut, con motivo de un seminario celebrado para dar a conocer ambos proyectos del gobierno del PSOE, asombrado, pasmado por las falacias vertidas durante su desarrollo. Puede considerarse afortunado el amigo Chaya por no haber tenido la oportunidad de oír o leer las que ha ido desgranando esa señora con anterioridad a lo largo y ancho de nuestro País.
Ha aprovechado ahora esta madrileña islamizada, ahíta de manjares, parabienes y abrazos de los miembros de Hizbollá, digo que ha aprovechado las brisas preñadas del perfume de abietáceas cédrides, de pólenes cuyo aroma encaprichó a Schlomo el Sabio, para desabrocharse el bozal y dar rienda suelta a frases como “la denominación de terrorismo islamista es algo no sólo falso, sino perverso”. Cruel oposición sustancial, suprema impotencia, terrorismo verbal. Esto lo dice una intelectual nacida en Madrid, que reside en Madrid, con familia conviviendo con el resto de madrileños que resultaron ilesos en el atentado islamista del 11-M, a los que les resulta difícil, muy difícil, distanciar conceptos como terrorismo e islamista. No es de extrañar, pues, que la intención del amigo Chaya sea decirle a esta señora que sus palabras son también una forma de terrorismo. Y que su acción es tan destructiva como los ataques a las Torres Gemelas, al metro de Madrid, en Yemen, Bali, Afganistán, Pakistán, Rusia, Marruecos, etcétera, todos perpetrados por sus amigos los islamistas, suicidas o no, en espacios públicos muy concurridos con el objeto de hacer el mayor daño posible, en un afán demoníaco de destruir al infiel.
“…no debe utilizarse tal denominación pues luego se derivan comprensiones generalistas que pueden hacer pensar que todo musulmán es sospechoso de caer en el terrorismo”, dice que añadió. Pero nadie había allí para sostenerle la mirada y golpearla con la feliz frase: Todos los musulmanes no son terroristas, pero todos los terroristas sí son musulmanes. Y es que quizás esta señora aún tenga los oídos taponados con el polvo y el hollín de las explosiones que se llevaron por delante a cientos de sus vecinos en Atocha, y ello le haya impedido enterarse de que eran o son musulmanes -da igual la etnia- los autores de tantas y tantas masacres. Ella y sus patronos van a otra cosa. Ya lo denunciaba yo en este mismo espacio, cuando esta profesora envenenaba el ambiente con palabras tales como “Sometemos a los musulmanes a un humillante escrutinio de su normalidad”, con ocasión de una encuesta cuyos datos ponían de relieve que una buena parte de los seguidores de Muhamhad en España se identificaba nítidamente con los terroristas, “con el discurso y las actitudes de los grupos integristas”.
Y es en estos momentos cuando hay que parar y tomar aliento. No podemos estar permanentemente relacionando los actos terroristas que se cometen en el mundo, ni tomando nota de cuántos son los intelectuales, profesores, poetas, escritores, políticos y periodistas, integrantes todos de la segunda división farandulera y esnob, que se agolpan al son de la foto fácil y el eslogan manido. Se hace necesario recapacitar sobre el daño que desde el Gobierno se está haciendo a la opinión pública, impidiéndosele discernir sobre quién es el enemigo y quién no lo es, porque se siguen subvencionando supuestas acciones humanitarias de grupos terroristas, a sabiendas de que se desvían hacia la formación de activistas cuyo único objetivo será la eliminación de Israel, como es el caso más reciente de los textos editados por el Gobierno Balear con destino a las “madrasas” de Gaza y Cisjordania, porque se están utilizando ingentes fondos de nuestros impuestos y del Programa de NNUU para el Desarrollo, direccionados por la Casa Árabe y la Alianza de Civilizaciones, para crear un falso ambiente de buenismo en relación al mundo musulmán, justificándose de forma taimada los ímpetus terroristas que en él se generan por la pobreza, incultura y miseria en que se asienta, señalándose esa pobreza y ese atraso como provocados por Occidente, el Sionismo, EEUU y su “alma máter”, Israel. He dicho.
Haim.
Avigdor.

AVIGDOR LIEBERMAN. Menos lobos.
“Seas bienvenido, seas bien fadado”. Refrán sefaradí.
Hay biografías que se fabrican para colocar en las solapas de los libros propios, de los que el biografiado es autor, para incluir en prólogos de libros de autores que de alguna manera relacionan al biografiado con la trama, génesis de la obra o algún personaje de la misma. Hay otras que se usan en las esquelas mortuorias como sencilla despedida si el finado se ha ido elegantemente, dejando un buen bolo testamentario, y como catafalco si lo hizo como simple interfecto; otras biografías más enjundiosas, más chispeantes, se usan como moneda fraccionaria –por supuesto, de cambio- en el trato político y que acompañan a los profesionales de esta actividad a lo largo de toda su andadura y, a veces, algo más lejos. Unas hacen honor a la realidad, otras la caricaturizan.
Afortunado protagonista en la ilusoria y recientemente estrenada obra política “Israel, año 61”, Avigdor Lieberman parece llevar la tormenta a cuestas. Antiguo Ministro de Asuntos Estratégicos, y de Transportes, en la actualidad es titular de la cartera de Asuntos Exteriores. Es, ante todo, fiel a sus principios políticos. Despedido de mala manera del Likud por Netanyahu, fundó Yisrael Beitenu, con un ideario que le ha llevado a formar tándem con Bibi y al Ministerio de Exteriores, ofreciendo unos planteamientos que su conjunto se circunscribe a consolidar la política de nuevos asentamientos. Desde un principio hizo ostentación de su origen como inmigrante llegado desde la UdRSS, con el objetivo de captar los votos de la inmensa minoría rusa, el 14 por ciento de la población israelí, así como de su concepción secular de la vida del país. El ideario basado en estos principios ha ido demonizando su imagen política, pero también otorgándole una creciente credibilidad entre la población ultranacionalista no religiosa.
Conocida es su actitud y actividad nacionalista durante el año que colaboró estrechamente con el Gobierno de Ariel Sharon. Aún se les escapan leves sonrisas a los que recuerdan sus recomendaciones de recuperar todos los territorios transferidos desde 1994, bombardear los territorios palestinos hasta la destrucción de los centros de comunicaciones y cuarteles de la ANP, e incluso “todos los mercados, gasolineras y bancos”. Abandonó el Gobierno Sharon, acusando a su titular de excesiva blandura a la hora de erradicar el terrorismo. Este discurso lo mantuvo a lo largo de su andadura en el segundo Gobierno Sharon, hasta que dio nuevamente con sus huesos en la calle, punto en el comenzó a desentrañar sus planes alternativos: Plan de Separación de Naciones (Israel y Palestina), Intercambio de territorios y poblaciones, tras Cantonalizar los territorios de la ANP. De esa manera, decía, Israel, con la pesada losa del 20 por ciento de su ciudadanía que se considera palestina, árabe y musulmana, dejaría de ver comprometido su futuro como Estado eminentemente judío. Ítem más, entendía al igual que la mayoría de sus actuales votantes, que la mera reclamación territorial no es el origen del conflicto con los ocupantes musulmanes de los territorios, sino el gran conflicto que amenaza al mundo desde hace décadas: Islam contra Occidente, localizado temporal y geográficamente en Oriente Medio.
Según el ideario Liberman, los principales asentamientos de Cisjordania quedarían dentro de Israel y a cambio éste cedería algunos territorios de Galilea y norte del Neguev. Ello afectaría a cerca de dos millones de árabes israelíes, que “ipso facto” pasarían a ser árabes palestinos. Lo curioso de esta solución es que se le reconocería la categoría de Estado a los territorios palestinos, con el cual se firmarían acuerdos de paz y colaboración. La propuesta provocó un tremendo seísmo. Con las aguas revueltas entró y salió de los diferentes gobiernos que se sucedieron, manteniendo el mismo discurso respecto a la solución del conflicto. Habiendo sido calificado innumerables veces de racista y filo-nazi, es necesario hacer notar que una de sus peregrinas propuestas, previamente rechazada por bárbara, se llevó a cabo en los últimos días del Gobierno Olmert: la Operación Plomo Fundido. Recordando la coincidencia, en la actualidad son muchos los comentaristas políticos que comienzan a airear las antiguas propuestas de este anatemizado político, proponiéndolas no como modelos de no-política, sino de consejos a tener en cuenta.
Ahora, ocupando la inestable silla de un ministerio proclive al conflicto diplomático, Avigdor Lieberman no ceja en sus intentos de convencer de la oportunidad de sus soluciones. Pérdida del derecho a participar en política de los ciudadanos, israelíes o no, renuentes a determinadas pruebas para demostrar su fidelidad al Estado, es una de las que más han sido contestadas, especialmente por los círculos más ultra-ortodoxos. Pero los 15 escaños conseguidos en las elecciones han convertido a este efervescente político y a su formación, Yisrael Beiteinu, en el cemento imprescindible para el mortero del nuevo proyecto gubernamental. Las diatribas provenientes de la extrema derecha religiosa no le infunden temor, con sus estratégicos puntos de agarre en el Gobierno Netanyahu, cuales son la adjuntía al primer ministro y las carteras de exteriores, absorción, seguridad interna, infraestructuras y turismo. Por lo que a pesar del rechazo de norte, sur, este y oeste mundiales, en cuyos ámbitos concita todo tipo de descalificaciones, recelos e inquietudes, el flamante adjunto al primer ministro y titular de Exteriores clamó por la invalidación de los acuerdos de Annapolis, poniendo en solfa la famosa Hoja de Ruta. Previamente ya había dicho: “Los que quieran la paz deben prepararse para la guerra”. Palabras que sus contrincantes domésticos y enemigos externos no echaron, de seguro, en saco roto, ya que poco después advirtió con la misma rotundidad que los Altos del Golán quedaban fuera de una posible negociación con los sirios.
Quizás para un espectador no avezado las palabras de Lieberman puedan parecer hueras o propias de un “enfant terrible”, pero la sustentación de sus argumentos son del todo firme. Quizás su actitud se asemeje a la de un matón de pacotilla, pero sus fuertes convicciones le dan una credibilidad que para sí quisieran sus compañeros de gobierno. Quiere para su país lo que otros líderes mundiales han conseguido o pretenden conseguir para los suyos. En ese marco, no desea dos Estados porque entienden que sería peligroso para la seguridad de Israel y porque los mismos palestinos jamás mostraron interés por ello y han rechazado cuantas oportunidades se les dio al respecto. Esta actitud puede ser difícil de mantener a lo largo de la legislatura, pero de ninguna de las maneras es desdeñable. Su posicionamiento merece un respeto.
Haim.
Quién salvará al Bebé?

Si hubo alguien en el gueto de Cracovia que tenía la oportunidad de sobrevivir al Holocausto, ese era Abraham Shapiro (el nombre es un seudónimo, el protagonista prefiere mantenerse anónimo). Cuando tenía 22 años, era un inteligente joven lleno de recursos, cuya mente había sido perfeccionada durante años de estudio en una yeshivá. El entendió que los alemanes tenían planeado aniquilar a todo judío, y tomó las precauciones necesarias para salvarse a si mismo y a sus padres. Consiguió papeles expertamente falsificados identificando a los tres miembros de su familia como ciudadanos extranjeros. El construyó y abasteció un bunker en un remoto lugar debajo del gueto. Consiguió un mapa de las alcantarillas y planificó una ruta de escape para el día en que el gueto sería liquidado. Su plan maestro era escapar para ponerse a salvo en Hungría.
Entonces un día, una vecina de 18 años llamada Jaya Rivká tocó la puerta de los Shapiro con un bebé en brazos. El bebé, que tenia 20 meses de edad y que no podía ni pararse ni sentarse por si mismo, era su sobrino Jaim. Sus padres habían sido deportados a Treblinka. Jaya Rivká sabía que los Shapiro tenían papeles de ciudadanía extranjera. Ella calculaba que de todos los judíos condenados del gueto, los Shapiro tenían la mayor posibilidad de escapar. Se había acercado varias veces a la familia Shapiro, pidiéndoles que llevaran al bebé con ellos a un lugar seguro, pero ellos se habían negado. Un bebé seria una carga que pondría en peligro sus propias posibilidades de sobrevivir.
Pero aquel día - 11 de marzo de 1943 - era diferente. Jaya Rivká había recibido noticia de que ella sería deportada a un campo de trabajo forzado. Ella simplemente no podía llevar al bebé. Con llantos que quiebran el corazón, le rogó a Abraham, quien era el único que estaba en casa en ese momento, que tomara al bebé.
| “Mi compasión abrumó a mi intelecto, y decidí aceptar al niño”. | |
Abraham - el pensador lógico, el cuidadoso planificador - estaba preparado para superar a los Nazis, pero ese día, él fue más allá de su propio carácter. Como declararía más tarde, “Mi compasión abrumó a mi intelecto, y decidí aceptar al niño”.
Cuando sus padres llegaron a casa y vieron a Abraham con el bebé, se horrorizaron. ¿Cómo podía haber puesto en peligro sus tres vidas por tal imprudente acto de compasión? Abraham respondió que el bebé era suyo ahora, y a menos que el bebé escapara con ellos, todos se quedarían en el condenado gueto.
La necesidad inmediata de Abraham fue falsificar un certificado de nacimiento probando que el bebé era suyo. El conocía un rabino que tenía un timbre oficial, ¿pero dónde conseguir un documento? De alguna forma, Abraham consiguió una máquina de escribir. No había escrito a máquina nunca en su vida, pero esa noche se quedó despierto, y para el amanecer había producido un certificado de nacimiento creíble. Corrió donde el rabino para timbrarlo. “En ese momento”, escribió Abraham más tarde, “un hijo le nació a Abraham Shapiro”.
“¡Todos Nosotros Juntos!”
Dos días más tarde los alemanes liquidaron el gueto de Cracovia. Reunieron a todos los judíos en una gigantesca plaza y los dividieron en grupos para ser deportados: los jóvenes para trabajo forzado, los ancianos para casas de ancianos, y los niños a residencias para niños. Abraham sabía que todo era una farsa. “Nunca le creí a los alemanes y siempre intenté hacer lo opuesto de lo que ellos decían”. Cuando alguien intentó quitarle al bebé, Abraham se rehusó a entregarlo gritando, “¡Todos nosotros juntos!”
Ese día, era imposible llegar al bunker que había preparado porque estaba en la otra mitad del gueto, separado por una reja de alambre de púas. Abraham entregó el bebé a su madre y le dijo a sus padres que no se movieran. El encontraría un escondite temporal para ellos y volvería a buscarlos.
Luego de una desesperada búsqueda, encontró un edificio vacío con escaleras que conectaban el salón de entrada con el sótano. En medio del peligro, se arregló para llevar a sus padres y al bebé allí. Abraham sabía que los alemanes revisarían cada edificio y cada sótano, pero la Providencia Divina había proveído una improbable protección para ellos. Alguien en el edificio había tenido problemas con las cañerías, y en las desesperadas circunstancias del gueto, no pudo encontrar un plomero. Así es que habían llenado un enorme barril con los desechos de su inodoro y lo habían puesto bajo las escaleras. Con gran esfuerzo, Abraham logró girar el barril, derramando excremento en todos los escalones que llevaban al sótano. El calculó que los fastidiosos alemanes no estarían dispuestos a ensuciar sus botas para buscar judíos.
Esa noche escucharon a los alemanes entrar al edificio. Para que el bebé no llorara y los delatara, habían planeado darle comida, pero solamente tenían jalá seca y no tenían agua para suavizarla y hacerla comestible. Así que Abraham y sus padres masticaron rápidamente la jalá, la escupieron, y le dieron al bebé los bocados suavizados. Escucharon a los Nazis quejándose por la pestilencia. Abraham estaba en lo cierto; ellos no se dignaron a bajar al sótano.
Esta era la noche, después de la liquidación del gueto, en que Abraham había planeado escapar a través de la alcantarilla al “lado ario” de Cracovia. Sin embargo, mirando al bebé, se enfrentó a un dilema. Él había escuchado de judíos que habían escapado a través de la alcantarilla con sus hijos, y los niños se habían sofocado en el camino. No, decidió él, no arriesgaría la vida del bebé escapando por las alcantarillas. Tendría que diseñar un plan diferente.
Abraham sabía que ellos no podían quedarse por mucho tiempo en el sótano. Tendrían que abrirse camino hacia el bunker que habían preparado, pero una cerca de alambre de púas bloqueaba el camino. Abraham, utilizando una navaja de bolsillo y fuerza sobrehumana, consiguió hacer un hoyo en la cerca. Corriendo a hurtadillas por las calles regadas de cadáveres judíos, la familia Shapiro llegó al bunker.
Abraham había arreglado de antemano una luz eléctrica en el bunker cortando cables eléctricos de la pared de su apartamento y conectándolos en el bunker. Sin embargo, no había ninguna forma de obtener agua. Cada día, Abraham tenía que levantarse para ir a sacar agua del grifo. Un día fue descubierto. A pesar de sus protestas de que ellos eran ciudadanos extranjeros con papeles que lo probaban, los tres y el bebé Jaim fueron enviados a la prisión de la Gestapo.
El Fuego del Amor
Utilizando una cajetilla de cigarrillos dorados de 250 gramos, eventualmente sobornaron al guardia para escapar de la prisión. Huyeron inmediatamente de Cracovia hacia una aldea cercana, donde rentaron una habitación y se escondieron. Era otoño, 1943. Hungría era prácticamente el último país en Europa donde la “Solución Final” no había sido implementada. Ellos contrataron a un guía para que los ayudara a cruzar a través de la frontera a Eslovaquia y de ahí a Hungría.
A lo largo del viaje subsistieron comiendo papas crudas, las cuales Abraham y sus padres masticaban, regurgitaban y se las daban de alimento al bebé Jaim. En shabat por la noche, 28 de octubre, estaban muy adentro en el bosque en el lado polaco de la frontera. La familia estaba cansada, con frío y asustados de ser descubiertos. El guía anunció abruptamente que tendrían que quedarse ahí porque no podrían cruzar la frontera esa noche. Y sin una palabra, el guía desapareció.
Los Shapiro comenzaron a organizarse para dormir. Abraham, quien había estado cargando a Jaim todo el tiempo, repentinamente se dio cuenta de que el bebé estaba húmedo, silencioso y que no se movía. Rápidamente removió su envoltorio y vio que el bebé estaba azul.
| Temblando de miedo, Abraham rápidamente juntó madera y ramas y encendió una fogata para calentar y resucitar al bebé. | |
Temblando de miedo, Abraham rápidamente juntó madera y ramas y encendió una fogata para calentar y resucitar al bebé. Fue un acto de infinita irracionalidad. El fuego era un audaz anuncio de su paradero, pero la compasión de Abraham nuevamente conquistó a su intelecto. Sostuvo al bebé tan cerca al fuego como podía, volteándolo de un lado para otro, mientras la Sra. Shapiro estaba al otro lado de la fogata secando y calentado las ropas del bebé.
Jaim revivió. Recobró su color y comenzó a moverse. Y Abraham, que había enfrentado y enfrentaría peligro para su propia vida repetidas veces durante el Holocausto, recordaría aquellos minutos de angustia por la vida del bebé como lo más traumático de la guerra.
Durante todo el shabat esperaron, preguntándose si el guía regresaría. Mientras caía la oscuridad de la noche del sábado, el guía apareció. Cuando vio las cenizas del fuego, se indignó por su descuido.
Era tiempo de proceder hacia la frontera. Para prevenir una repetición de la calamidad, Abraham tomó una sabana y ató el bebé a su pecho, mirando hacia él. Esto le daba una constante vista del bienestar de Jaim, pero bloqueaba totalmente su visión del suelo. Pisando sobre rocas y terreno difícil, todo invisible para él, Abraham en un punto se tropezó, rompiendo la suela de su zapato. Ató algunos trapos alrededor de su zapato y continuó. Horas después cruzaron la frontera hacia Eslovaquia.
“Por El Bien Del Niño”
Eventualmente los fugitivos llegaron a Budapest. Fueron puestos en cuartos para refugiados. Un trabajador social judío, al escuchar que ellos tenían un bebé huérfano que no era de ellos, sugirió que entregaran el bebé a los Schonbrun, una pareja religiosa judía, sin hijos y de buena situación.
Esta vez el intelecto y la compasión de Abraham convergieron. El pequeño Jaim, ahora de dos años, estaba desnutrido y enfermo, y todavía no podía sentarse por si mismo. Abraham sabía que el bienestar de su bebé requería un hogar estable, donde pudieran darle tres comidas al día y donde pudiera estar a salvo del peligro que aún colgaba sobre la familia Shapiro. A pesar de las virulentas protestas de su madre, quien se había apegado al bebé, Abraham llevó a Jaim a la casa de los Schonbrun. Se impresionó no solamente por los fastuosos muebles sino por las amplias estanterías llenas de libros sagrados. Confiado en que estaba haciendo lo que era mejor para Jaim, Abraham entregó a su hijo a los Schonbrun.
Cuando Abraham se encontraba ocasionalmente con el Sr. Schonbrun en la sinagoga y preguntaba acerca de Jaim, recibía solamente respuestas superficiales. Abraham dedujo que los Schonbrun no querían que Jaim supiera nada acerca de su pasado. “Me distancié de la familia Schonbrun”, escribió Abraham, “por el bien del niño”.
El 19 de marzo de 1944, los alemanes tomaron Hungría. En una noche de Shabat dos meses después, Abraham y su padre fueron detenidos en la sinagoga. Fueron transferidos de lugar en lugar hasta que finalmente fueron cargados en un furgón camino a Auschwitz. Con un cuchillo que había conseguido de un viejo zapatero, Abraham pudo agrandar una pequeña ventana del furgón. Mientras el tren corría por Eslovaquia, camino hacia el campo de la muerte, Abraham y su padre saltaron fuera de él.
Pasaron el resto de la guerra en Eslovaquia, enmascarados como gentiles. Tan pronto como los rusos liberaron Eslovaquia, Abraham y su padre regresaron a Budapest, a la casa en la que habían dejado a la señora Shapiro hace casi un año atrás. Cuando abrieron la puerta, encontraron a la señora Shapiro sentada en la mesa comiendo un pedazo de matzá. Era el primer día de Pesaj, la festividad de la libertad.
La Caja
Solamente una vez en Budapest de la post-guerra Abraham vio al pequeño Jaim. El niño estaba caminando (¡sí, caminando!) por la calle con su niñera. “Lágrimas brotaron de mis ojos”, escribió Abraham en sus memorias, “pero nunca me acerqué al niño”.
La Hungría comunista no era un buen lugar para los judíos religiosos. Poco después de la guerra los Schonbrun se mudaron a Bélgica, luego a Montreal, Canadá, en donde Jaim creció y eventualmente se casó. En 1950, Abraham Shapiro se casó y se mudó a Israel.
| Unos cuantos años después de su matrimonio, le dijeron a Jaim, “Hay un judío en Israel que te llevó desde Polonia a Hungría, y salvó tu vida”. | |
Pero la amenaza de sus vidas, anudada con una compasión más fuerte que la lógica o incluso que el amor por la vida, no fue cortada. Abraham mantuvo a Jaim continuamente controlado, y la Providencia Divina conspiró para que la tía de la esposa de Jaim, que vivía en Haifa, fuera una amiga cercana de la señora Shapiro.
Unos cuantos años después de su matrimonio, su tío en Bélgica le dijo a Jaim, “Hay un judío en Israel que te llevó desde Polonia a Hungría, y salvó tu vida”. Jaim sin embargo, no tenía idea de la identidad de su benefactor, quien continuaba observándolo a la distancia.
En 1980, a la edad de 39 años, Jaim trajo a su familia a Israel para el Bar Mitzvá de su hijo. La tía de su esposa le envió un mensaje de que el judío que había salvado su vida se llamaba Abraham Shapiro. El señor Shapiro, ahora de 60 años, vivía en Haifa y finalmente estaba listo para encontrarse con Jaim.
Ese mismo día, Jaim tomó un taxi desde Jerusalem hasta Haifa. “Nuestro encuentro fue muy emocional”, recuerda Jaim. “Ambos lloramos y lloramos, y hablamos durante horas”.
Fue el comienzo de un cercano lazo entre sus dos familias. Durante los siguientes 27 años, Abraham ha asistido a las bodas de todos los hijos de Jaim, y Jaim ha asistido a las bodas de todos los nietos de Jaim. “Somos muy, muy cercanos”, atestigua Jaim. “Yo lo considero como un padre, y él me considera como un hijo”.
¿Pero por qué Abraham no tuvo contacto con Jaim antes? ¿Por qué le había tomado 35 años reconectarse?
La respuesta estaba quizás guardada en una caja. Antes de que se separaran ese día en 1980, Abraham le dijo a Jaim, “Tengo algo para ti”. Le entregó una caja diciendo, “He esperado 35 años para entregarte esto”.
Jaim abrió la caja y vio que estaba llena de piezas de oro. Abraham explicó que antes de que la madre de Jaim fuera deportada a Treblinka, ella le había entregado esta caja llena de oro a su hermana menor Jaya Rivká, y le encargó utilizarla para salvar la vida de su único hijo. Cuando Abraham accedió a quedarse con el bebé, Jaya Rivká le transfirió la caja a él.
Durante su escape de Polonia, la familia Shapiro agotó su propio suministro de oro. Abraham se vio forzado, a su pesar, a utilizar el oro del pequeño Jaim. Para el momento en que llegaron a Budapest, no quedaba nada. Esto le molestaba profundamente a Abraham. “Había hecho la mitzvá de salvar una vida”, explicó Abraham a Jaim, “y no quería vender esta mitzvá por ninguna cantidad de oro”.
Al concluir la guerra, tan pronto como Abraham había comenzado a trabajar, había separado parte de sus salarios cada semana para comprar oro. Le había tomado 35 años, pero finalmente había reunido la exacta cantidad de oro que contenía la caja de la madre de Jaim. Le entregó la caja a Jaim, contento de que no había tomado ninguna ganancia de la enorme mitzvá de salvar una vida. Jaim se rehusó a aceptar el oro. Abraham lo donó a una variedad de organizaciones de caridad en Israel a nombre de Jaim Schonbrun.
En el gueto de Cracovia, la compasión superó al intelecto de Abraham Shapiro. Nunca nada superó su integridad.
Desempleado.

Había cajas por todas partes, todas llenas de pequeñas cosas que le daban mucha personalidad a mi oficina. Todas las fotos familiares estaban envueltas en papel burbuja y empacadas. Cada cierto tiempo el teléfono volvía a sonar, o alguien llamaba - yo lloraba, ellos lloraban, y luego yo cambiaba el tema de alguna manera incómoda. Desde que mi jefe me había dicho el día anterior que me iban a despedir del mejor trabajo que alguna vez haya tenido, editor de una revista popular de niños, mis llantos no cesaban. Y ahora - casi un día entero después - estaba exhausto por los llantos.
Primero lo primero, tenía que decirle a mi familia. Llamé a mi esposa Luisa apenas me informaron. Ella me dijo cuanto me amaba y cuan talentoso yo era. Me dijo que había hecho un excelente trabajo - recordándome que recién en marzo la revista había ganado un premio por el trabajo que yo había realizado. Que en febrero el gerente de mi división me presentó al presidente de la corporación, y le explicó el gran trabajo que estaba desempeñando. Ella continuó hablándome acerca de las otras 500 personas de edad avanzada que habían despedido, y que el despido no tenía nada que ver conmigo. Conscientemente la escuchaba y le creía - pero en realidad no. Mi esposa me ama y ella tenía que decirme todas estas cosas.
| Mis padres siempre me enseñaron que si trabajas fuerte y haces un buen trabajo, las cosas saldrán bien. Mis padres no me mentirían. | |
Mis padres siempre me enseñaron que si trabajas fuerte y haces un buen trabajo, las cosas saldrán bien. Mis padres no me mentirían. Ahora que me habían despedido de un trabajo en el que había trabajado muy duro y en el que había recibido reconocimiento - entonces debe ser que algo hice mal. Aún si no había hecho algo mal, yo era un fracaso; yo estaba sin trabajo y no podía proveer para mi familia. No hacía diferencia que mi esposa tenía su propio negocio y que podíamos vivir con ese ingreso. Yo soy el padre, y yo no tenía trabajo, entonces soy un fracasado.
Yo estaba preocupado por decirles a mis hijos. A ellos les fascinaba la idea de tener un papá que trabajara en la compañía más conocida de entretenimiento para niños aun más de lo que yo disfrutaba trabajar allí. Para mi alivio, ellos lo tomaron con calma. Mi hija me dio un abrazo y regresó a terminar su tarea, y mi hijo me miró confundido y luego me preguntó si podía regresar a jugar en su computadora.
Mi hermano y mi hermana me apoyaron mucho pero aún no les podía contar a mis padres, ya que mi último día de trabajo era el cumpleaños de mi papá, y mi mamá estaba por ir a un chequeo médico por la operación de corazón que le habían realizado unas semanas antes. Eventualmente cuando mi madre se entero de la noticia, me preguntó, llorando, “¿Hay algo que yo pueda hacer? ¿Necesitas alguna cosa?”
“Bueno”, respondí, “Acepto que me prepares mi plato preferido”. (A los 44 años de edad, la comida sigue siendo una señal de amor.)
Mi Nuevo Palo de Golf
La primera semana sin trabajo fue confusa. Recuerdo haber ido a la sinagoga esa primera semana. Encuentro mucho consuelo cuando rezo - una sensación de que pase lo que pase, tengo a Dios de mi lado.
Otra razón por la que fui al
A pesar de todo yo tenía una actitud positiva. Les dije a todos que no se preocuparan, y “Oigan, todo esto que ocurrió es algo bueno, quizás ahora pueda venir más seguido al minián de la mañana”.
Pero estaba muy triste. Yo quería trabajar, quería ser productivo, y no quería tan sólo un trabajo - quería MI trabajo. Siempre dije que si alguna vez dejaba la compañía ellos tendrían que despedirme. Bueno, lo hicieron.
| Siempre dije que si alguna vez dejaba la compañía ellos tendrían que despedirme. Bueno, lo hicieron. | |
Cuando dejé mi trabajo, la gerencia solicitó que firmara un acuerdo. Lo llevé a casa y se lo entregué a mi esposa (que es maravillosa con los detalles) para que lo mirara antes de que yo lo firmara. Yo quería firmarlo lo más rápido posible, subconscientemente pensando que si lo firmaba rápido, me llamarían, me dirían que olvidemos el asunto y me dejarían recuperar mi trabajo.
Luisa me dijo que el documento eran puras legalidades, básicamente decía que respetarían mi contrato, y a cambio yo prometía nunca demandar a la compañía o hablar mal de ella. Mientras tanto, lo deje sin firmar.
Recibí llamadas y correos electrónicos de gente con la que me había cruzado durante 21 años en la industria, no había escuchado de muchos de ellos en años. Me llamaban para contarme sobre algún trabajo disponible, compartir chistes, o para darme palabras de aliento. Luisa me dice que me llegan estas llamadas porque yo siempre las hacía y la gente se recuerda. La razón que sea, si sabes que hay alguien sin trabajo - llámalo hoy. Estas llamadas dan mucho alivio.
Un día llegue a casa, y encontré una enorme caja esperándome enfrente de la puerta. La abrí y me encontré con un bello palo de golf (durante el verano yo juego golf todos los domingos). Junto a la caja había una carta de mi jefe. En la carta me agradecía por mi arduo trabajo y pasión, y decía también que él atribuía gran parte del éxito de la revista a mi liderazgo. Al principio me enfurecí. Si yo soy tan bueno, ¿por qué estoy sin trabajo? Después de un rato me calmé - él solo había enviado el regalo con buenas intenciones.
Tiempo En Casa
En la escuela de mi hijo tenían que contestar una pregunta, “¿Cuál es la cosa por la que estás más agradecido?”. Perry contestó, “Yo agradezco que mi papá está sin trabajo. Ahora él puede jugar conmigo cuando llego a casa”.
Él tiene razón. Ahora pude ver a mi hijo de siete años mientras tomaba su examen para pasar a cinta amarilla de karate, pude ver a mi hija de once años montar a caballo - yo no habría presenciado ninguna de estas cosas si hubiese estado trabajando en mi trabajo anterior. Y ahora mis hijos me dan muchos más abrazos.
Para mediados de diciembre ya había hablado con todos los reclutadores en mi industria. Todos me dijeron que yo tenía una reputación increíble y un currículo impresionante; que encontraría algo rápido a principios de año. Bueno señores, ahora ya es principio de año. ¿Qué está pasando? ¿Por qué todavía estoy aquí?
| Yo estaba muy enfadado conmigo mismo por no haber podido superar todo el episodio y por no haber podido salir adelante. | |
Todos me dijeron que hiciera una rutina, entonces la hice. Ayudo a los niños a alistarse para ir a la escuela, busco trabajo hasta el medio día, después voy al club deportivo donde hago ejercicios durante una hora. En la caminadora leo los artículos de Torá que imprimo todas las mañanas. En las tardes sigo buscando trabajo, hasta que los niños llegan a casa.
Y llevo a cabo proyectos domésticos. He limpiado el garaje, mi oficina en la casa, y el sótano. Llevé los juguetes y los libros viejos de mis hijos a la escuela de párvulos de la sinagoga. Rearmé una computadora para mi hijo y otra para mi papá. Hago cosas con los niños que nunca antes había hecho - alquilamos películas, armamos carritos, y arreglamos cosas con las herramientas. La semana pasada recibí una llamada del presidente de la compañía donde trabajaba. Nosotros siempre tuvimos una buena relación. Cuando escuché su voz en el teléfono, pensé, “Mi jefe seguro se cansó de hacer mi trabajo y el suyo, y ahora el presidente de la compañía está llamando para ofrecerme mi trabajo de vuelta”.
Bueno no fue nada parecido. Me llamó para preguntar por qué yo no había firmado el contrato de desvinculación. Me sentí terrible. Me hizo recordar los días de adolescencia cuando recibías una llamada de tu ex-novia y pensabas que te estaba llamando porque te extrañaba. Pero en verdad te estaba llamando para preguntarte donde habías comprado el saco que le regalaste para su cumpleaños para poder devolverlo. Yo estaba muy enfadado, no con él, sino conmigo mismo por no haber podido superar todo el episodio y por no haber podido salir adelante.
Definición por Ocupación
A pesar de que todavía no he conseguido trabajo, yo creo que Dios responde todas mis plegarias. Sólo que a veces la respuesta es “no” ó “no ahora”. Quizás Él tiene otra cosa preparada para mí, o quizás Él sólo quiere que dedique más tiempo a mi esposa y a mis hijos. Pero Él está escuchando. He tenido muchos altos y bajos los últimos dos meses, períodos de rabia, frustración, de determinación y de resignación. Luisa dice que yo soy muy talentoso y muy creativo, y que debo buscar una carrera nueva. Todos los días se le ocurre una idea nueva. El problema es que después de dos meses de estar sin trabajo, en el fondo, es difícil creerle. Todavía pienso que si yo fuera tan talentoso, entonces, aún tendría mi trabajo.
| En el fondo, pienso que si yo fuera tan talentoso, entonces, aún tendría mi trabajo. | |
A pesar de que me gustaría negarlo, las personas son definidas de acuerdo a su ocupación. Siempre era presentado como “Jeff, el que trabaja en la revista”, y antes de ese era “Jeff, el de la compañía de entretenimiento”. Pero no debería ser así. Yehoshua, que era la mano derecha de Moshé y que fue nombrado por Dios para conquistar la tierra de Israel, no era conocido como Yehoshua el conquistador - él era simplemente Yehoshua el hijo de Nun. A Yosef no lo llamamos el virrey de Egipto - él era conocido como Yosef el Tzadik.
¿Por qué no me puedo sentir cómodo con “Jeff el papá”, o “Jeff el hijo de Noaj”? Yo debería poder aceptar el hecho de que ya no soy “Jeff el editor”, pero uno siente una cierta “emoción” al estar en el medio del mundo del entretenimiento. Todavía sufro el síndrome de abstinencia - todavía tengo ansias por ese ritmo de vida rápida. Esa es la parte más angustiante. Toda mi vida he sabido exactamente cuál será mi próximo paso. Todas las decisiones de mi vida, cada decisión en mi carrera fue tomada rápido y con seguridad. Después que me despidieron quedé confundido y aturdido. No estoy seguro cual es el siguiente paso, y eso es muy estresante. Creo que cuando llegue el momento correcto, y con la ayuda de Dios, sabré que hacer. La puerta correcta aparecerá y yo entraré por ella.
Jeffrey Dunetz.
1.948 - 2009

1948.
¡Hosanna Israel!
(Salmo de Alegría)
Rafael Alberti.
Poema publicado en la Revista Literaria “Davar”
He aquí por fin –Hosanna!- la tierra prometida, la cuna de
La sangre, ganada con la vida…
La misteriosa lámpara que alienta en las visiones, peregrina
Del sueño de las generaciones.
La estrella que una noche cerró en cada ventana y hoy la
Retorna abierta la luz de la mañana.
Israel de los llantos, Israel de las penas. Paraíso
Encontrado, libre y ya sin cadenas.
Jardín para los tristes, sol de los desterrados, madre de
Los perdidos corazones hallados.
Frente para la angustia delgada de fatiga,
Pecho para la lágrima que subirá en espiga.
Mano para la dura mano de las labores, pies para los doblados ojos sin resplandores.
Lengua para los labios consumidos sin fuente, viento del alma, río de palabra ferviente.
Valle de la victoria, monte del triunfo, altura conquistada en la noche de tanta desventura.
Pradera del reposo, panal del corazón, pañuelo de los largos lamentos de Sión,
Al lado de los verdes varones. Israel, primavera de las nuevas naciones.
Arco iris después de la tormenta,
Arca de paz, la quilla todavía sangrienta…
Oye, Israel, escucha: Hoy por ti desempaña sus ojos un poeta
Desterrado de España.
Destierra de su voz los crespones, destierra de sus amargos pozos
el grito de la guerra.
De su profunda noche saca a la luz del día y de sus duras arpas un salmo de alegría.
Alabado Israel con la garganta entera:
A son de alma, a sones de lengua verdadera.
Alabado Israel, con todo encendimiento:
A son de cuerda, a sones de las bocas del viento.
En su noche cerrada, abierta en melodía. Alegría! Alegría!
Alegría! Alegría!
He aquí que Alberti era sensible. Su Salmo de Alegría, escrito en pleno exilio del poeta, en medio de una virulenta y organizada actividad comunista en el mundo con motivo del incipiente posicionamiento de las piezas en el tablero mundial por parte de EEUU y la UdRSS, viene a demostrar que el actual y militante anti-judaísmo de la izquierda en general, que en nada coincide con algunas de las teorías marxistas sobre el tema, tiene su origen en la Guerra Fría. Durante muchos años los partidos comunistas nacionales fueron meras correas de transmisión del bolchevismo soviético, en cuanto autoproclamado adalid de los trabajadores del mundo, y desde un principio apoyaron con simpatía la fundación de Israel, dados los fundamentos eminentemente socialistas del nuevo Estado y su ubicación en zona de
Diversos analistas se pronuncian por dispares causas como los desencadenantes de la ruptura, del desencuentro en ese raro y artificial matrimonio entre la UdRSS e Israel, cuyo desenlace dilatan en el tiempo. No hubo tal demora, no pudo haberla. La toma de decisiones debía ser rápida y drástica. Por un lado, la colaboración soviética no ofrecía grandes atractivos, puesto que Israel demandaba una urgente asistencia financiera y técnica en medios de producción para cubrir las necesidades más inmediatas de sus casi setecientos mil habitantes. A diferencia de la UdRSS, estas ayudas fueron ofrecidas sin condiciones previas por la banca y las autoridades norteamericanas, y por la diáspora judía. Además estaba la situación angustiosa, desesperada, de los judíos rusos, que las autoridades soviéticas alentaban y propiciaban. Corta serie de razones que explica por sí sola el divorcio mencionado.
La UdRSS, EEUU y hasta 33 países habían votado favorablemente a la fundación de Israel; Afganistán, Arabia saudita, Cuba, Egipto, Grecia, India, Irán, Iraq, Líbano, Pakistán, Siria, Turquía y Yemen votaron en contra y otros diez se abstuvieron. ¿Qué más da ya?
Finalizada la Guerra de Independencia y reconquistado el Israel ancestral, el bebé-Estado comenzó la andadura para la construcción del Hogar para todos los judíos siempre anhelado. Antes del otoño siguiente ya habían llegado más de cincuenta mil inmigrantes. En tres años se había duplicado la población inicial, y la producción industrial antes del primer decenio. Israel es único, con independencia de sus logros, que son innumerables. Israel era único aún antes de su reconstrucción, aún antes de aventar los graves ataques a su existencia, a los que sobrevivió. Los peligros externos han sido una amenaza constante a lo largo de los primeros 61 años de este primer milenio y sus victorias sobre ellos lo han fortalecido. Así y todo, queda un poso de amargura en el alma de todos los judíos.
Parece como si se estuviese peleando otra guerra por la independencia. U otras guerras. Frentes diversos contra la ignorancia, la ingratitud, el fanatismo, el cansancio moral y síquico, las fobias, las calumnias, la mala prensa; el olvido. Frentes diversos que se centran en las trincheras de los que pretenden enmascarar la realidad con las medias verdades, arrojando las otras medias al yermo territorio de la amnesia. Se obvia flagrantemente lo que puede ser comprobado de forma objetiva: una sociedad decididamente progresista, renovada sesenta y una veces sin hacer dejación de su legado milenario; disfrute de sus derechos civiles por mayoría y minorías, al tiempo que se desarrollan y prosperan conjuntamente; absoluta libertad para las ideologías en medio de un océano de teocracias y dictaduras fundamentalistas; altísimo PIB, áncora de desarrollo en los mares de pobreza y desigualdad social. Israel, en definitiva, ha sido capaz de conjugar liberalismo y socialismo, siendo este carácter perfectamente definido por Ben Gurión: “El renacimiento del pueblo de Israel no consistió ni consiste meramente en el establecimiento de los instrumentos estatales de la nación hebrea, sino que encarna la forma más plena y más elevada de la revelación de su espíritu y el cumplimiento de su misión histórica de redimir a la humanidad”. Pese a quien pese. B”H”.
2009. Feliz aniversario.
Haim.

