Asociación Massada BneiAnusim

Sólo vuelve a la Eternidad quien en la Tierra busca la Eternidad.

Volviendo a casa.

 

 

Luego de finalizar el rezo, Dan rápidamente caminó hacia la entrada de la Sinagoga en Jerusalem y dijo “Shabat Shalom” al rabino y a otras cuantas personas que conocía. Inmediatamente después se dirigió hacia la salida diciendo que ya era tiempo de volver a casa y hacer el Kidush con la familia. 

Cuando estaba saliendo, repentinamente algo lo impulsó a voltearse y mirar hacia atrás para ver cómo la gente salía. Sus ojos lentamente observaron toda la sinagoga, mientras pensaba “¿Tal vez hay alguien aquí que necesite un lugar para cenar? ¿Quién es ese que está sentado cerca del muro lateral? Yo conozco a casi todos acá y no creo que lo haya visto antes”. 

Dan se acercó a este joven, estudiándolo con ojos expertos. Jeans, mochila, piel oscura, pelo crespo negro… se ve como un sefaradí, o tal vez un marroquí. 

Se tomó un momento más para considerarlo, y comenzó a moverse en dirección al muchacho con sus manos extendidas en un acto de bienvenida. “Shabat Shalom”, mi nombre es Dan Eisenblatt, ¿Quieres cenar en mi casa esta noche?”. 

El joven muchacho cambió inmediatamente su expresión de preocupación por una amable sonrisa. “Sí, gracias, mi nombre es Maji.” El joven tomó su mochila y juntos salieron de la Sinagoga. 

Mi Canción Favorita 

Un par de minutos después, estaban todos de pie alrededor de la mesa de Shabat en la casa de Dan. Cuando la familia comenzó a cantar Shalom Aleijem, Dan inmediatamente se dio cuenta que el huésped no estaba cantando con ellos, y pensó que tal vez el muchacho era vergonzoso o no sabía cantar”. El huésped sonrió de manera amable nuevamente, y siguió el ritmo de la canción cometiendo muchos errores, pero obviamente tratando de cantar de la mejor forma. 

Después de haber comenzado la comida, el huésped ya se había relajado un poco, pero aún se lo veía un poco tímido y silencioso. Dan entendió la señal y mantuvo la conversación en temas muy general, centrando la atención en la parashá semanal y algunos temas de actualidad. 

Después de haber comido el pescado, Dan se dio cuenta de que su huésped estaba hojeando el libro de cantos para Shabat - aparentemente buscando algo. Entonces le preguntó con una sonrisa, “¿hay alguna canción en especial que quieres cantar? Yo te puedo ayudar si no estás seguro de la melodía.”  

La cara del huésped se iluminó. “Hay una canción que quiero cantar, pero no la puedo encontrar acá. Realmente me gustó lo que cantamos en la Sinagoga esta noche, ¿Cómo se llama? Algo ‘dodi’”. 

Dan pensó por un instante en decirle que esta canción no se cantaba en la mesa, pero se abstuvo de hacerlo. “Si esto es lo que el joven quiere”, pensó, ¿qué daño puede causar? Entonces dijo en voz alta: “Tú te refieres a Leja Dodi. Espera y déjame traerte un Sidur”. 

Después de haber cantado Leja Dodi, el joven reasumió su silencio hasta después de que sirvieron la sopa, cuando Dan le preguntó “¿y ahora que canción quieres cantar?”. 

El huésped se veía avergonzado, pero después de un poco de apoyo, dijo firmemente: “a mi me gustaría realmente cantar Leja Dodi de nuevo”. 

Dan no se sorprendió mucho cuando después de comer el pollo, volvió a preguntarle a su invitado qué canción quería cantar, y este contestó: “Leja Dodi, por favor”. 

Esta vez, Dan pensó en decirle al muchacho: “Cantémosla un poco más bajo esta vez, pues los vecinos van a pensar que nos estamos volviendo locos”, pero después de reflexionar decidió hacerle otra pregunta: “¿no quieres cantar alguna otra cosa?”. 

El invitado se puso rojo y miró hacia abajo: “no, a mí sólo me gusto esa” - dijo entre dientes - “hay algo sobre esta canción que realmente me gusta”. En total deben haber cantado “la canción” ocho o nueve veces. Dan no estaba seguro, había perdido la cuenta. 

Majmud Iben Esh Sharif  

Más tarde, cuando tuvieron un poco de tiempo para conversar, Dan dijo: “Sorprendentemente no hemos tenido más de algunos segundos para conversar, ¿de dónde eres?”. 

El joven se veía dolorido, y mirando hacia abajo le dijo en voz baja: “Ramala”. 

El corazón de Dan saltó un latido, pues estaba seguro de que el joven dijo Ramala - una gran ciudad árabe al norte de Jerusalem. Pero se contuvo y pensó que el muchacho debió haber dicho Ramle, una ciudad Israelí (cerca de Tel Aviv).  

Entonces Dan le contesto: “Ah, yo tengo un primo viviendo ahí. ¿Conoces a Efraim Warner? El vive en la calle Hertzel”. 

El joven movió su cabeza en forma de lamento: “No hay judíos en Ramala”.  

Dan estaba carraspeando, ¡el joven dijo realmente Ramala! Sus pensamientos comenzaron a correr. “¿Puede ser posible que pasé Shabat con un árabe? Un momento” - se dijo -”respira profundo y resuelve este asunto”. Haciendo un brusco movimiento con su cabeza le dijo al muchacho: “lo siento mucho, pero estoy un poco confundido, y ahora que lo pienso no te he preguntado todavía por tu nombre completo, ¿cuál es por favor?”. 

Por un momento el joven se veía aterrado, contrajo sus hombros y dijo en voz baja, “Majmud Iben Esh Sharif.” 

Majmud se veía aún más aterrado ahora; obviamente podía decir lo que estaba pensando Dan. Rápidamente le dijo: “Espera un poco. Soy judío - sólo estoy buscando a donde pertenezco.” 

Dan se paró sin poder sacar una palabra de su boca, ¿Qué podría decir? 

Majmud rompió el silencio explicando: “Nací y crecí en Ramala. Me enseñaron a odiar a mis opresores judíos y me enseñaron a pensar que matarlos era un acto heroico. Pero siempre tuve mis dudas. Fuimos enseñados que la Sunna, la tradición (musulmana) - dice que ninguna persona puede ser creyente hasta que desee para su hermano lo que desea para si misma. Yo solía sentarme y pensar asombrado, ‘¿no son acaso los Yahud (judíos) personas también? ¿Acaso ellos no tienen también el derecho a vivir así como nosotros? ¿Si es que nosotros supuestamente debemos ser buenos con todos, cómo es posible que nadie incluya a los judíos en esto?’.  

Le formulé estas preguntas a mi padre, y el me echó de la casa, así no más, con nada más que la ropa que vestía. En ese momento tomé la decisión de escaparme e ir a vivir con los judíos hasta saber quiénes realmente son”. 

Foto Familiar  

Majmud continuó hablando: Me metí a escondidas en la casa para sacar mis pertenencias y mi mochila. Mi madre me vio empacando - se veía pálida y malhumorada - pero estaba tranquila y fue gentil conmigo. Después de unos momentos logró hacerme hablar. Le dije que me quería ir a vivir con los judíos por un tiempo y averiguar lo que realmente eran, y que tal vez me gustaría convertirme. 

Ella se puso más y más pálida, mientras yo le decía todo esto, y pensé que se estaba poniendo furiosa. Pero en realidad otra cosa le estaba causando dolor. Murmurando me dijo: ‘Tú no tienes que convertirte, tú eres judío’. 

Yo estaba en un estado de shock, mi cabeza comenzó a dar vueltas, por un momento no podía hablar. Luego le grite: ‘¿qué quieres decir con esto?’. 

Entonces ella me dijo: “para el judaísmo el que nace de madre judía es judío, y puesto que yo soy judía, tú también lo eres”.  

Yo nunca tuve la menor idea de que mi madre era judía. Me imagino que ella no quería que nadie sepa; seguro que ella no se sentía muy bien sobre su vida, porque inmediatamente susurrando me dijo: “cometí un error en casarme con un hombre árabe, pero contigo mi error va a ser redimido”.  

Mi madre siempre me habla de esta forma, como un poeta. Ella fue y desenterró algunos documentos viejos y me los pasó. Me dio cosas como mi certificado de nacimiento y su antiguo documento de identidad israelí para que yo pueda probar que soy judío, las tengo acá pero no se que hacer con ellas. Mi madre dudó un poco acerca de un papel, y luego me dijo: “sería bueno que tomes esto también, es una antigua fotografía de mis abuelos, que fue tomada cuando fueron a buscar la tumba de un gran antepasado nuestro. Ellos fueron al norte y encontraron la tumba y en esa ocasión sacaron la foto”.  

Dan puso suavemente su mano alrededor de los hombros de Majmud.  

Majmud lo miró hacia arriba, un poco asustado, pero con esperanza al mismo tiempo. Dan le preguntó: “¿tienes la foto acá contigo?”. 

La cara del joven se iluminó: “Seguro - le dijo - siempre la llevo conmigo”. Acercó su mochila y sacó de ella un viejo y arrugado sobre. 

Dan, cuidadosamente, tomó la foto del sobre y la miró. Lo primero que resaltaba en la foto fue el grupo familiar, una antigua familia sefaradí de comienzos de siglo. 

Después, observó la tumba que la familia estaba rodeando y cuando leyó la inscripción que había en la tumba, casi se le cayó la foto de las manos. Nuevamente revisó la inscripción. No había duda alguna, esta era una tumba en el antiguo cementerio de Zfat y la inscripción la identificaba como la tumba del gran kabalista y Tzadik Rabí Shlomó Alkabetz, el autor del Leja Dodi. 

La voz de Dan sonaba excitada, mientras le explicaba a Majmud quién fue este gran ancestro: “Él fue un amigo del Arizal - un gran sabio de la Torá, un Tzadik y Kabalista. Y sabes, Majmud, tu ancestro escribió esta canción que cantamos todo el Shabat - Leja Dodi”. 

Esta vez el sorprendido fue Majmud.  

Dan, lentamente, se levantó de la silla, aún excitado por lo que había pasado, y extendiendo sus temblorosas manos le dijo: “Bienvenido a casa Majmud. Y ahora que tal si eliges un nuevo nombre para ti”. 

Esta es una historia verídica. Los nombres han sido cambiados. 

 

Zev Roth

Sólo en Israel.

 

 

Los judíos en Israel viven en medio de su mishpaja - su familia. Somos una familia revoltosa, peleadora y a veces disfuncional, pero no obstante somos una familia. Y las acciones de esta familia brillan desde las siguientes historias reales. 

Sólo en Israel: 

En la fiesta de Lag Baomer, casi el 10% de la población de Israel migra hacia la tumba del sabio talmúdico Rabi Shimon Bar Yojai en el monte Merón en el norte. Algunos años atrás, mi amiga Uriela Sagiv se unió a la peregrinación. Alrededor de las 9:30 p.m. tomó un bus para un viaje de entre 3 y 4 horas para regresar a su hogar en Jerusalem. Confiada de que la última parada sería la Estación Central de Buses de Jerusalem, desde donde ella tomaría un taxi hasta su casa, Uriela se quedo profundamente dormida. 

Horas más tarde, se despertó por una voz que decía: “Esta es la última parada”. Ella miró hacia fuera. No era la Estación Central de Buses, sino que un barrio totalmente desconocido de Jerusalem.  

“¿Dónde está la Estación Central de Buses?”, preguntó aturdida. 

“Oh, eso fue hace tres paradas”, respondió el conductor del ahora vacío bus. “El bus va ahora hacia el cobertizo - esta es la última parada”. 

Como el área parecía ser residencial, Uriela le pidió al conductor del bus si la podía dejar en la calle principal para tomar un taxi. 

 

“No puede tomar un taxi en ningún lugar por acá señora, no a estas horas de la noche”, fue su respuesta. 

“¿Qué voy a hacer?”, le preguntó al borde del espanto. 

“¿Dónde vive usted?” 

“En la Ciudad Vieja”. 

“Está bien, yo la voy a llevar”. 

Y el conductor dio la vuelta con el autobús vacío y llevó a su único pasajero otros 20 minutos hasta la Ciudad Vieja. 

Sólo en Israel: 

Una mañana muy poco después del ataque terrorista en Merkaz HaRav, donde ocho estudiantes de la ieshivá fueron asesinados, un autobús estaba realizando su ruta por la calle de la ieshivá. El bus se detuvo en la parada de buses frente a la ieshivá, y el conductor puso el freno, se paró, y se dio vuelta hacia el bus lleno de pasajeros que iban en camino hacia su trabajo. Él les dijo que su sobrino era uno de los niños asesinados, y les preguntó si podía hablar por un par de minutos sobre el niño. Todos los pasajeros asintieron con la cabeza. El conductor procedió a hablar sobre las maravillosas cualidades de su sobrino, mientras que las lágrimas caían por las mejillas de los pasajeros. Luego una mujer sentada cerca del frente del autobús se paró, se dio vuelta y dijo que uno de los niños asesinados era el hijo de su vecino. Ella preguntó si podía hablar sobre él. De nuevo, los pasajeros asintieron. Ella habló acerca de este pequeño bueno y gentil. Cuando ella terminó, el autobús continuó con su ruta.  

Sólo en Israel: 

Un rabino y su familia, visitando Israel desde Estados Unidos, tomaron un taxi hacia el cementerio de Har Menujot para visitar la tumba de un abuelo que había fallecido hacía mucho tiempo. Cuando llegaron al cementerio, se quedaron perplejos por su tamaño y por la falta de algún empleado que los guíe hacia la tumba. El taxista estacionó y cerró su coche, y pasó horas ayudándolos a buscar la tumba.  

Sólo en Israel: 

Lia Rostenne estaba comprando en el mercado Majané Yehudá. Compró un par de docenas de huevos, pero cuando fue a pagarle al vendedor, se dio cuenta que no le quedaba más dinero. “No se preocupe”, le dijo el vendedor a Lia, a quien no conocía en absoluto. “La próxima vez que venga, me paga”. 

Una vez Lia llevó un cheque a una casa de cambio, pero al escribirlo, cometió un error que invalidaba al cheque. El cajero le dio el dinero que ella necesitaba - miles de shekels - y le dijo que le trajera un cheque bueno el día siguiente. Todo lo que él tomó como “garantía” fue su número de teléfono celular. 

Incidentes similares, en que vendedores que no me conocían dijeron que tome la mercancía y les pague luego, me ocurrieron a mí numerosas veces. No hay duda que cada israelí tiene muchas historias así. 

Sólo en Israel: 

Hacer aliá, o hacerse ciudadano de Israel, es el derecho de todo judío. Sin embargo, puede ser una pesadilla burocrática que toma varias semanas en muchas filas y el escribir resmas de papel. Un miércoles hace varios años mi amiga Susie Frel, quien había estado viviendo en Israel con una visa de turista, fue diagnosticada con un terrible cáncer de ovarios en etapa 3. Los doctores le dijeron que debía empezar la quimioterapia inmediatamente, pero Susie no tenía seguro médico. En aquellos días, todo nuevo olé (inmigrante) tenía seis meses de seguro médico gratis. El jueves Susie fue al Ministerio de Absorción de Inmigrantes y aplicó para hacer aliá, explicándoles sobre su difícil situación. Para el lunes, el día que debía empezar con la quimioterapia, ella ya era toda una ciudadana israelí. 

Sólo en Israel: 

Una pareja estaba pasando por tiempos complicados y se vieron obligados a vender su departamento. Recibieron $10.000 en billetes de cien dólares como depósito por la venta. Camino a casa, pararon a comprar pan en la panadería Angel´s. La esposa estaba cargando los $10.000 en un sobre café sobre sus piernas. Cuando salió del coche a la lluviosa noche, debe habérsele caído. Tan sólo cuando llegaron a su hogar, se dieron cuenta que el dinero no estaba. 

Un cliente de la panadería encontró un sobre café con una gran suma de dólares americanos en la vereda. Él fue donde su rabino y le preguntó cómo podía realizar la mitzvá de devolverle el objeto perdido a su dueño. ¿Cómo sería capaz de encontrar alguna vez a su dueño? El rabino le aconsejó que llamara a una de las estaciones de radio religiosas de Israel y que hagan el anuncio, por supuesto que sin divulgar los signos identificadores (la cantidad de dinero, la moneda, el valor, etc.). 

Mientras tanto, el aterrado marido fue donde su rabino para pedirle un consejo. Era ya muy entrada la medianoche cuando llego a la presencia del rabino. Tan pronto como le relató que había perdido $10.000, el asistente del rabino dijo: “Acabo de escuchar por la radio que alguien encontró una gran suma de dinero cerca de Angel´s”. Llamaron a la estación de radio he hicieron la conexión. 

Pero ese no es final de la historia. La persona que encontró los $10.000 estaba tan emocionada de poder realizar la mitzvá de devolver un objeto perdido, que levantó a sus hijos para que lo acompañen a la cita nocturna con el dueño, para que ellos pudieran presenciar la alegría con la que un judío hace una mitzvá. 

Sólo en Israel: 

Moshé Solomon, del asentamiento de Itzajar, adquirió un Mitsubishi usado por 80.000 shekels ($20.000 dólares). Una semana más tarde, advirtió que el número de serie había sido falsificado. Era realmente un automóvil robado.  

Después de reportarlo a Arutz 7 (Canal 7), Moshé condujo el coche a la estación de policía en Ariel para devolverlo, pero los policías se negaron a lidiar con el problema. Luego fue a estaciones de policía en otras ciudades en el intento de rastrear a los dueños verdaderos del vehículo, pero fue en vano. 

“Vi que el caso no llevaba a ninguna parte”, dijo Moshé, “así que decidí hacerlo por mi cuenta. Luego de varios esfuerzos, logré rastrear al agente del seguro que vendió la póliza de seguro del auto. Finalmente contactó al dueño del automóvil, quien fue a recuperar su auto”. 

Cuando el reportero de Arutz 7 le preguntó cómo haría para recuperar el dinero que había pagado por el coche, Moshé respondió, “No se si lo haremos. En este minuto estamos sin los 80.000 shekels, pero hemos ido a la corte (en contra de un instituto de testeo de autos) con la intención de recuperar nuestra pérdida. A pesar del hecho que fuimos aconsejados por gente que sabía del tema - aunque no estoy seguro de qué es lo que saben - de que nos quedemos con el carro hasta que alguien nos descubra, lo que puede no ocurrir nunca, esta no es la forma en que fuimos educados. Sentí que este era el momento de la verdad. No es suficiente hablar sobre cómo actuar. Esta fue nuestra verdadera prueba, y esto era lo que teníamos que hacer, así que lo hicimos”. 

El importador de los autos Mitshubishi en Israel estaba tan impresionado por la honestidad de Moshé Solomon, que le regaló un automóvil nuevo. 

Sólo en Israel: 

Una tarde durante la Primera Guerra del Golfo, Ruth Shlossman estaba en un bus repleto, haciendo su camino desde el centro de Jerusalem hacia el barrio residencial de Har Nof. Mientras el bus se acercaba a Har Nof, la sirena se encendió alertando un ataque con mísiles Scud. Los chóferes de Eged (la compañía nacional de buses de Israel) tenían órdenes de estacionar al lado del camino cuando sonara la sirena, y todos los pasajeros debían colocarse sus mascaras de gas. 

El bus estaba lleno de gente que volvía a su casa del trabajo. Preocupados por sus hijos, no querían esperar en el bus al lado del camino. Ellos anhelaban estar con sus familias durante el ataque. Algunos pasajeros le rogaron al conductor que continúe con su ruta. 

El chofer se paró e hizo un anuncio. “No tengo permiso para conducir por la ruta y detenerme en las paradas de bus durante las alarmas. Sin embargo, le voy a pedir a cada pasajero que me de su dirección, y los voy a llevar a cada uno hasta su puerta”. ¡Y eso es exactamente lo que hizo! 

SaraYoheved. 

 

 

Existen numerosas historias, todos en nuestra vida o viajes a Israel hemos podido vivir en primera persona múltiples hechos que nos han llevado a pensar que realmente vivimos en familia, incluso con esas situaciones difíciles con algún familiar, personalmente tengo infinidad de historias para contar, quizás la más significativa para mi, que no la más importante, que me impresiono por su simpleza y por qué sucedió muy rápido, fue esta: 

Por una serie de circunstancias increíbles, mi estimada Esposa y yo, nos vimos en las puertas de la estación ferroviaria de Akko, era un día muy caluroso de verano, al salir de la estación, el primer saludo fue un golpe de calor que golpeaba la nuca, íbamos cargados de maletas, no conocíamos nuestro destino, no habíamos estado nunca, milagrosamente apareció un taxi, era un vehículo de la marca Mercedes Benz, nuevo, nuevísimo, con asientos de piel y aire acondicionado, pensé “caramba como se las gastan en Akko” 

 El taxista rápido y raudo procedió a cargar las maletas, pero… oh cosas del destino, en un maletero de un Mercedes Benz nuevo no caben nuestras cuatro maletas estándares, rápido y raudo el taxista descargo, mejor, tiro, nuestras maletas y desapareció, tan rápido como llegó, la situación era extraña, no había nadie, hacía un calor tremendo, silencio, mucho silencio estábamos agotados por falta de sueño reparador he hidratación, personalmente creía estar en el desierto de Sonora, pero sin alacranes, pensé: “D´os nos trajiste hasta aquí, después de todo lo que pasamos, seguro que tu sabes bien por qué “ en ese instante apareció una Van, raudo se bajo el conductor, nos preguntó donde íbamos, al mismo paso que cargaba nuestras maletas en la parte posterior, cuando nos dimos cuenta estábamos camino de nuestro destino, sinceramente, no me cuestione en ningún momento el posible peligro de subir a un automóvil desconocido, en un lugar desconocido, pero la curiosidad me pudo más y le pregunte al conductor de nombre Meir, “Por qué hace esto Usted” me respondió: “ Es la Mitzvá que me puso Ha Shem hoy” 

Iaacov Blanco

 

 

 

Los genes judíos.

 

 

Una investigación publicada en el campo de la genética molecular - el estudio de las secuencias del ADN - indica que las poblaciones judías de las distintas comunidades de la diáspora no han perdido su identidad genética a lo largo de todo el exilio. A pesar de las enormes distancias geográficas entre las comunidades y el paso de miles de años, las alejadas comunidades comparten un perfil genético común. Esta investigación confirma la ascendencia y el origen geográfico común del mundo judío. 

Los hombres judíos de comunidades que se desarrollaron en el Cercano Oriente - iraníes, iraquíes, kurdos y yemenitas - y los judíos europeos tienen perfiles genéticos muy similares, casi idénticos.  

“A pesar de un largo período de residencia en diferentes países y un aislamiento entre las comunidades, la mayoría de las poblaciones judías, no son significativamente diferentes en un nivel genético. Los resultados, apoyan la hipótesis que plantea que el gen paterno de las comunidades de Europa, África del Norte y el Medio Oriente descienden de una antigua población común del Medio Oriente, y sugiere que la mayoría de las comunidades han permanecido relativamente aisladas de comunidades vecinas no judías durante y después del exilio” (M. F. Hammer, Academia Nacional de Ciencias, 9 de mayo del 2000). 

La base de este nuevo campo de investigación de poblaciones es el estudio del cromosoma Y, que es transmitido, prácticamente sin cambio alguno, de padre a hijo. Las mutaciones raras - que son cambios en la porción no codificada de su ADN - pueden servir como señalizadores que pueden distinguir a las personas. Al estudiar las señales genéticas de varios grupos se pueden hacer comparaciones para determinar las relaciones genéticas entre estos.  

La investigación del cromosoma Y del pueblo judío comenzó como resultado del estudio de los cohanim - la familia sacerdotal judía. Estos estudios mostraron una gran afinidad genética entre los cohanim de hoy en día - indicando que tienen un antepasado paterno común que vivió estimadamente hace 3000 años.  

Esta investigación genética consiste en obtener muestras de ADN y hacer un análisis de laboratorio comparando los señalizadores de ADN en el cromosoma Y - que es transmitido de padre a hijo - y en el mtADN (ADN mitocondrial) - que es transmitido de madre a hijo. Esta antropología genética promete ser particularmente informativa para trazar la historia de las poblaciones judías y para ayudar a resolver el debate de los orígenes y emigraciones de las comunidades judías en la diáspora.  

Los investigadores propusieron contestar a la siguiente pregunta: ¿Los grupos dispersos de judíos modernos son realmente los descendientes de los antiguos hebreos de la Biblia, o algunos grupos de judíos modernos son conversos (no judíos que se han convertido al judaísmo) o el resultado de los matrimonios mixtos, y como consecuencia de eso les queda muy poco de sus “genes judíos”? 

La compleja historia registrada de la dispersión de la Tierra de Israel y subsecuentemente la residencia y movilización entre varios países de Europa, el Norte de África y el Medio Oriente, se espera que produzca un patrón complejo de relaciones genéticas dentro de las poblaciones judías, y entre estas mismas poblaciones y las poblaciones no judías dentro de las cuales vivieron. 

La investigación se ha basado en muestras de 29 poblaciones, 7 judías, categorizadas principalmente en cinco divisiones: judíos, no-judíos del Medio Oriente, europeos, africanos del norte y del África subsahariana. 

Los resultados de la investigación fueron que la mayoría de las comunidades judías, separadas unas de las otras en Europa, el Norte de África, el Cercano Oriente y la península Arábica, realmente parecen ser genéticamente similares, y parecen estar muy relacionadas unas con las otras, compartiendo un origen geográfico común. 

Estas comunidades judías están mucho más relacionadas unas con las otras y con las poblaciones semitas del Medio Oriente - palestinos, sirios y drusos - que con sus comunidades vecinas de la diáspora. 

Los resultados también indican un bajo número de mezcla (matrimonios mixtos, conversiones, violaciones etc.), en el contenido genético de estas diversas comunidades judías. 

Dentro de las comunidades que fueron tomadas en consideración para este experimento, los norafricanos (Marruecos, etc.), fueron los más relacionados con los judíos babilonios (iraquíes). Estas poblaciones pueden ser las que representan mejor el contenido genético paterno de las antiguas poblaciones judías-hebreas con origen en el período del Primer Templo, antes del exilio babilónico (hace 2500 años aprox.). 

Las señales del cromosoma Y de los judíos yemenitas son también similares a aquellos de otras poblaciones semitas y judías. En contraste, el contenido del gen paterno de los judíos etíopes se asemeja más a los de los etíopes de origen no judío. 

El Nexo Ashkenazí 

Aunque la comunidad ashkenazí (europea) se separó de sus antepasados del mediterráneo hace 1200 años y vivieron dentro de comunidades gentiles del centro y este de Europa, su contenido genético paterno todavía se asemeja a los de otros judíos y grupos semitas con origen en el Medio Oriente. 

Una baja taza porcentual de matrimonios mixtos entre judíos de la diáspora y gentiles es la razón principal para esta continuidad. Ya que los judíos se establecieron primeramente en Europa hace más de 50 generaciones, se estimó que los matrimonios mixtos fueron sólo del 0.5% en cada generación. 

El contenido genético paterno ashkenazí no parece ser similar al de los pueblos de habla turca de hoy en día. Este hallazgo se opone a la sugerencia que indicaba que los ashkenazies son descendientes de los kuzares, el imperio turco-asiático que se convirtió masivamente al judaísmo en el siglo VIII de la era común. 

Los investigadores continúan expandiéndose en sus estudios, particularmente sobre la comunidad ashkenazí. Ellos esperan que al examinar los señalizadores del ADN en las poblaciones judías de diferentes partes de Europa, van a poder obtener patrones demográficos e históricos de las poblaciones ashkenazies.  

Además de preguntas de interés médico, existen muchas posibilidades interesantes concernientes al origen de las comunidades ashkenazies y sus migraciones a Europa. Parece ser que los judíos comenzaron a llegar al este de Europa probablemente hace 1000 ó 1200 años, cuando la infraestructura ya estaba lo suficientemente desarrollada como para proveerles oportunidades de vida. 

Una teoría plantea que los judíos del este de Europa descienden predominantemente de los inmigrantes de las zonas del Rin o de Italia, siendo así descendientes directos de las antiguas poblaciones judías/hebreas. 

Una segunda teoría sugiere que fue una inmigración desde los Balcanes o del centro de Asia, con la posibilidad de conversiones en masa de eslavos y kuzares al judaísmo. 

Esta discusión es similar a la controversia que existe con respecto al origen del idish - el idioma de los judíos del este de Europa. Una teoría propone que los judíos inmigrantes de las zonas del Rin y regiones vecinas hablaban un antiguo alemán que llegaría a ser la base del idish. 

Otros estudiosos niegan que el alemán sea el origen del idish. Estos expertos en lingüística ven la gramática del idish como fundamentalmente eslava, con el idish moderno desarrollado mediante la incorporación de un gran número de palabras hebreas y alemanas dentro de un contexto básicamente eslavo en gramática y sintaxis. 

No ha habido suficiente evidencia histórica para decidir sobre esas teorías. Hoy en día, con los desarrollados métodos genéticos, es posible probar estas ideas, por ejemplo probar si hubo alguna contribución significativa de los eslavos a la comunidad ashkenazí. Indicaciones tempranas de este estudio parecen apoyar el patrón que plantea la corriente “Mediterráneo - Europa - Este de Europa”. 

Los investigadores planean continuar su estudio, investigando la variación genética en las poblaciones que pueden trazar sus antepasados judíos a comunidades de Europa, para un mejor entendimiento de la historia y el desarrollo de la comunidad ashkenazí. 

Estos estudios genéticos, apoyan la tradición judía - tanto la escrita como la oral. 

Después de mil años de historia en la Tierra de Israel, los judíos se esparcieron por muchas y distantes localidades alrededor del mundo. 

Algunas comunidades judías exiliadas estuvieron relativamente estables durante dos milenios - como por ejemplo Babilonia (Irak) y Persia (Irán). Otras comunidades se desarrollaron unos siglos después, siguiendo con migraciones al norte de África y Europa.  

Todas estas comunidades mantuvieron sus costumbres judías y su observancia religiosa, a pesar de largos períodos de persecuciones. Los judíos permanecieron, en general, culturalmente aislados de sus vecinos no judíos. Estos estudios genéticos son un testimonio de la fe familiar judía. 

Sólo el pueblo judío en la historia de la humanidad, ha retenido su identidad genética por más de 100 generaciones estando esparcidos alrededor del mundo. ¡Esto es realmente único e inspirador! 

Probablemente lo más fascinante, es que todo este gran descubrimiento científico, Dios ya se lo había adelantado al pueblo judío ¡hace más de 3000 años! 

“Y te esparcirá Dios entre todos los pueblos, 

desde un confín de la tierra a otro, 

y adorarás allí otros dioses, que no has conocido, 

ni tú ni tus padres; de madera y piedra” (Devarim 28:64). 

“Y retornará Dios a tus cautivos y se apiadará de ti, 

y volverá y te reunirá de entre todas las tierras 

donde te había dispersado tu Dios allí” (Devarim 30:3). 

“Así ha dicho Dios: así como no podrá ser medida la altura del cielo arriba, 

y ser mensurada la profundidad de la tierra, 

Yo jamás despreciaré a toda la descendencia de Israel 

por todo lo que han hecho, palabra de Dios” (Iermiahu 31:36). 

Rab. Iaacov Kleiman. 

 

Parashat Lej Lejá.

 

 

A Abraham le llegó el llamado Divino para que abandonara Jarán y se encaminara a la tierra que Hashem le indicaría.


 

         El patriarca se dirigió a Canaán (Eretz Israel), llevando consigo a su esposa Sarai, su sobrino Lot, y todas sus posesiones. También llevó a los muchos seguidores a quienes él y Sarai habían logrado acercar a los caminos de Hashem y de Su Torá.
Los viajeros llegaron a la tierra de Canaan y continuaron hasta la ciudad de Shjem, donde Di-s se le apareció a Abraham en una visión y afirmó Su promesa de que algún día la tierra de Canaán pertenecería a sus descendientes. Abraham construyó un altar en acción de gracias a Hashem por esas noticias felices.
Una terrible hambruna desatada en Canaan, impulsó a Abram a permanecer temporalmente en Egipto. Temiendo que los egipcios se sintieran atraídos por su esposa Sarai y lo asesinaran para apoderarse de ella, al acercarse a la tierra de Egipto le pidió que les dijera que era su hermana.
Cuando arribaron a este país la belleza de Sarai despertó gran admiración y fue llevada al palacio de Faraón. De inmediato, Abram fue colmado de regalos, de rebaños y sirvientes.
Sin embargo, cuando Faraón y su familia fueron castigados con misterio-sas enfermedades, éste sintió que algo andaba mal. Supo que Sarai era, en realidad, esposa de Abram, y que su secuestro había causado ese castigo. Faraón verdaderamente no había tocado a Sarai. Entonces le pidió a Abram que abandonara Egipto junto con su familia y sus bienes, y Abram así lo hizo.
Con su esposa y las nuevas posesiones que había obtenido regresó a la ciudad de Bet-El en Canaán. Puesto que Abram y Lot se habían hecho muy ricos y dueños de grandes rebaños, no había suficientes pasturas para los ganados de ambos y surgieron disputas entre los pastores. Para evitar el conflicto, Abram sugirió que él y Lot se separaran y ofreció a su sobrino que eligiera primero la tierra en la cual quería asentarse. Lot eligió la planicie del Jordán, fértil y bien irrigada, y levantó sus tiendas hasta la ciudad de Sodoma, de mala fama por la perversidad de sus habitantes. Abram se estableció en las llanuras de Mamre, cerca de Jevrón, y nuevamente recibió la promesa de Di-s de que algún día sus descendientes poseerían esa tierra.
En esa época, cinco gobernantes del sur de Canaan, incluyendo los reyes de Sodoma y Gomorra, se hallaban comprometidos en una guerra contra Kedarlaómer, rey de Elam, a quien le habían pagado tributos durante doce años. Kedarlaómer buscó la ayuda de tres de los gobernantes vecinos. La guerra culminó en una batalla en la que triunfaron Kedarlaómer y sus aliados. Estos obtuvieron un botín consistente en todas las posesiones de Sodoma y Gomorra. Además sometieron a cautiverio a gran parte del pueblo. Entre los cautivos se encontraba Lot.
Al conocer la situación de su sobrino, Abram condujo a sus familiares y servidores, y presentó batalla contra las fuerzas victoriosas, las derrotó y rescató a Lot y sus posesiones, como así también al resto de los habitantes de Sodoma y todos sus bienes. El rey de esta ciudad salió a saludar a Abram luego de su victoria y le ofreció todas las posesiones que había rescatado de Kedarlaómer, como recompensa por haber liberado a los cautivos. Abram, empero, rehusó cualquier tipo de retribución por sus esfuerzos.
A pesar de toda su buena fortuna, Abram se sentía triste por el hecho de no tener, aún, un hijo y heredero. Entonces el Señor le indicó que mirara el cielo y contara las estrellas.
“Ciertamente, no puedes contarlas” dijo Di-s “pues bien, así de numerosos serán tus hijos”. Luego le hizo saber que lo había sacado de la tierra de Ur Casdim para entregarle esa tierra como posesión que heredarían sus descendientes. Abram preguntó: “¿Cómo sabré que poseo esta tierra?” Y Hashem selló, entonces, un pacto con él, conocido como el pacto entre las mitades (Brit Bein Habetarim). Di-s le informó luego que sus descendientes serían esclavizados temporalmente en tierra extraña, pero que saldrían de ella con gran riqueza.
Como no tenía hijos, Sarai sugirió a Abram que tomara a su sierva Hagar como segunda esposa. Cuando Hagar advirtió que estaba encinta le perdió el respeto a Sarai. Esta se sintió muy molesta y se quejó a Abram. El patriarca devolvió a Sarai su autoridad sobre Hagar.
Sarai trató duramente a la sierva, que terminó huyendo. Un ángel de Di-s apareció ante Hagar y le dijo que regresara, prometiéndole que el hijo que tendría, Ishmael sería el fundador de una gran nación. Cuando Abram llegó a la edad de noventa y nueve años Di-s renovó Su pacto con él y cambió su nombre por el de Abraham, que significa “padre de una multitud de naciones”. Luego le ordenó que se circuncidara; junto con todos los demás varones de su casa. Desde entonces, todo niño varón judío que nace debe ser circuncidado a los ocho días de edad. Este ha sido el signo del pacto entre Di-s y Abraham y sus descendientes. Y Di-s dijo también a Abraham que a partir de entonces Sarai sería conocida como Sará, que significa “princesa” Abraham cumplió prestamente la gran mitzvá del Brit Milá (circuncisión) en Ishmael y todos los varones de su casa, y luego se circuncidó él mismo. Todo esto fue realizado por Abraham a la luz del día

Una Luz en la Oscuridad.

 

 

Un año ha pasado, pero el Teniente Primero M. no ha olvidado aún la Segunda Guerra del Líbano ni su visita a Migdal Ohr. 

“Recuerdo las dos semanas de combate cara a cara, las ordenes confusas y el equipo de combate insuficiente, el hambre intensa, el agotamiento físico y emocional, y lo mas difícil de todo, el silencio auto-impuesto y la disociación con nuestro alrededor. “Ahora no es tiempo para quejarse, pero cuando se termine”, pensábamos para nosotros mismos, “cuando las sirenas rojas de ataque sorpresivo paren y estemos fuera de estos trajes de combate, podremos hablar y se conocerá la verdad”. 

Cuando llegaron las noticias de que recibiríamos un día libre, nuestros corazones se elevaron. Sufrimos tanto estrés y dificultades. ¿A dónde iríamos? ¿Cómo podríamos sacar el mayor provecho de este regalo? 

Comenzaron a circular rumores de que iríamos a una escuela en Migdal HaEmek. “¡Esto debe ser una broma! ¿Quién pidió diez buses para que nos lleven a una ieshivá con algún Rabino que lo único que intentará hacer es lavarnos el cerebro?”. 

Entonces algunos muchachos recordaron. “El Rabino Grossman, ese es el Rabino de las Discotecas, ¿no? Todos los muchachos lo respetan mucho”. ¿Pero que saben ellos? Él es solamente un rabino. 

Cansados y emocionalmente agotados, nos bajamos de los buses y quedamos frente a frente con un judío que se veía como del Viejo Mundo, con una barba blanca, peyot y una chaqueta larga. “Así que aquí viene”, pensé, “la presión para ponernos Tefilin o decir plegarias juntos. Que día libre”. 

“Chicos”, resonaron las palabras del rabino, “les sugiero que lo primero que hagan sea darse un chapuzón en la piscina para refrescarse. Mientras tanto, les prepararemos algo de comer”. 

Con una sorprendente simplicidad el Rabino Grossman escuchó a la pasada que la brigada estaba buscando un hogar por un día, e inmediatamente ofreció su campus. “¿Cuál es el problema? ¿600 soldados? Todos deberían venir, ¡por supuesto que tenemos espacio!”. 

Con los ecos de guerra del campo de batalla aún en nuestros oídos, parecía una ilusión o una alucinación. Una música suave venía de todos lados y estábamos rodeados de agua corriente y verde. En cuestión de minutos las mesas estaban preparadas con sandias frías y refrescantes, tortas y bebidas, seguidas de quesos, vegetales frescos y suaves burekas. 

Entonces escuchamos, “Salgan de la piscina, vístanse y coman algo”. Vimos montañas de ropa interior nueva. 600 camisetas y calzoncillos nuevos aparecieron como de la nada, puestos en mesas para que nosotros eligiéramos. 

El Rabino Grossman se sentó con nosotros y se rió, “¡Pásenlo bien muchachos! Esta noche, les tendré el entretenimiento más espectacular que hayan visto alguna vez”. 

No soy una persona religiosa en ningún caso, pero no puedo evitar imaginarme al primer judío, Abraham, atendiendo personalmente a sus invitados, naturalmente, y sin la más mínima gota de condescendencia. El respetaba a cada individuo y se preocupaba por todas sus necesidades. Como Abraham, el Rabino Grossman vio en esto un obvio acto de bondad, una oportunidad de mitzvá que había caído en sus manos. A medida que continuaba la noche aprendimos rápidamente que esta era la esencia de quién es el Rabino Grossman. Él quiere a todos y acepta a todos como son, con toda su alma y corazón. 

“Díganme amigos”, dijo el Rabino Grossman, “escuché que les faltan ciertas piezas de equipo militar. Háganme un favor. Aquí tienen papel y lápiz, sólo escriban todo lo que les hace falta y dejen el papel sobre la mesa”. 

Esa noche, disfrutamos del entretenimiento y luego, dormimos en blandas camas y piezas con aire acondicionado. Como en un cuento de hadas, despertamos por la mañana y no podíamos creer lo que vieron nuestros ojos. Montones de equipo militar, que necesitábamos desesperadamente, habían llegado a Migdal Ohr. Junto con ello había una pequeña nota del Rabino Grossman, “A mis queridos soldados, ¡de todo corazón!”. 

El Rabino Grossman había reunido personalmente más de $60.000 dólares en equipo militar de entre sus amigos, ¡literalmente en una noche! El equipo esencial incluía chalecos antibalas de cerámica, cascos, cantimploras, rodilleras, mochilas cantimplora, lentes de visión nocturna, cepillos de dientes, calcetines y más. 

Unos meses antes de que comenzara la guerra, un generoso amigo francés le había ofrecido al Rabino Grossman un nuevo rollo de Torá para el centro de estudios principal de Migdal Ohr. Por alguna razón el Rabino Grossman pidió posponer el evento hasta una fecha posterior no determinada. El Rabino Grossman hizo los arreglos inmediatamente y nosotros participamos de la ceremonia en que se completó de escribir la Torá. Mientras el rollo estaba cuidadosamente puesto sobre la mesa junto a una pluma y tinta especiales, el Rabino Grossman se dirigió a los soldados.  

“¡Mis santos amigos!, voy a concederles el mérito de una santa mitzvá, que puede ser considerada una oportunidad única en la vida. Cada uno de ustedes completará una letra en este rollo de Torá. Mientras ustedes están ejecutando esta santa tarea, cada uno deberá rezar una plegaria desde su corazón y pedirle a Dios que el mérito de la letra que ha completado lo proteja en la batalla. Chispas benditas emanaran de estas sagradas letras y se dispersaran a su alrededor, creando un escudo protector que los mantendrá a resguardo y los regresará a casa sanos y salvos”. 

Esos momentos fueron los más emocionantes y emotivos de mí vida. Temblando por la intensidad de la inconmensurable experiencia, y aun sin creer, sostuvimos los bordes del rollo de Torá, mientras sentíamos nuestros corazones latir rápidamente. Había un completo silencio alrededor. Uno tras otro, sumergimos la pluma en la tinta y completamos una letra en el rollo de Torá. 

Un espectador hubiera visto una escena asombrosa de regocijo increíble y exuberancia espiritual. El mundo parecía como si se hubiera cubierto con silencio. Cada fibra de nuestros corazones sintieron la emoción y las lágrimas cayeron libremente por nuestras mejillas. 

Luego de haber completado la Torá, la ceremonia continuó. Guiando la procesión iba un auto decorado con luces multicolores colgadas por todos lados, y con una corona de luces girando en el techo. Siguiendo al auto marchaban los portadores de un toldo decorado, mientras la gente bailaba a su alrededor. Bajo el toldo, otros sostenían el rollo de Torá, que estaba vestido en blanco y carmesí, con una corona plateada en su parte superior. 

600 soldados y miles de los residentes del pueblo marchaban y bailaban en la procesión, mientras un altavoz tocando música judía tradicional los acompañaba. 

Cuando se acercaba el final de la ceremonia el Rabino Grossman se acerco a cada soldado y lo besó, mientras ponía una moneda de medio shekel en su mano y decía “Los mensajeros de una mitzvá no son dañados”. El Rabino Grossman concluyó, “Cuando regresen, si Dios quiere, sanos y sin daños, cumplirán esta misión que estoy entregando a ustedes, y donarán este dinero a caridad”. Un momento antes de que regresáramos a Líbano el Rabino Grossman nos dijo, “En el mérito de que dijeron Shemá y se pusieron Tefilin, escribieron una letra en la Torá y son mensajeros de una mitzvá, yo les prometo que regresarán sanos y salvos. Ninguno de ustedes será herido o muerto”. 

El Rabino Grossman les dijo a los soldados que el primer lugar al que deben regresar - antes de ir a casa - es Migdal Ohr. “Agradeceremos juntos a Dios y luego nos despediremos”, dijo. “Piensen en esto como un llamado de emergencia. ¿Aceptan?” preguntó el Rabino, y el oficial al mando respondió afirmativamente. 

Llegó la noche. Doce buses se abrieron camino hacia la cima de las Montañas de la Galilea. Una pesada oscuridad nos envolvió, y sin embargo, atrás en la creciente distancia, una brillante llama perforaba el cielo nocturno. En medio de la guerra y la violencia, encontramos amor y una compasión humana inagotable en Migdal Ohr, en los acogedores brazos del Rabino Itzjak David Grossman. 

Nota al Pie 

Dos semanas más tarde, cerca de la medianoche, el Rabino Grossman recibió una llamada. “Rabino, ¡sus bendiciones se han cumplido!” exclamó el comandante por el teléfono. “Todos están a salvo y vamos en camino hacia usted. Estaremos ahí a las dos de la madrugada.” El Rabino Grossman contactó inmediatamente al personal de la cocina y les pidió que prepararan una comida mientras él trabajaba para organizar una banda.  

A las 2:30 a.m. los soldados bajaron de los autobuses, cada uno cargando 60 kilos de equipo militar en su espalda. La banda comenzó a tocar y los soldados se acercaron al Rabino Grossman, cada uno fue recibido amorosamente con un abrazo y un beso. Esto continuó durante horas. “Me sentí como nunca antes me había sentido”, recuerda el Rabino Grossman. “Cada uno me contó su milagro personal”. 

Luego de la calurosa recepción, los soldados recitaron la plegaria de agradecimiento que es dicha por alguien a quien le han salvado la vida, y junto con el Rabino Grossman, cantaron y bailaron hasta el amanecer. “Hasta el día de hoy”, dice el Rabino Grossman, “mantenemos contacto con cada soldado y nos hemos convertido en una familia”. 

El Rabino Grossman recibió el “Premio al Reconocimiento” por sus Acciones en Beneficio de los Soldados del Ejército de Defensa de Israel en la Segunda Guerra del Líbano.  

Shula Wisper

 

Que pasara con NorteAmerica.

 

 

Si por algo será recordada esta campaña presidencial norteamericana, será por su radicalismo izquierdista. No se vio en el último medio siglo una contienda tan polarizada y maniobrada como la del candidato demócrata. Si Barack Obama es elegido, las posturas en el Congreso y en la población general serán fuertemente encontradas. 

El extremismo lleva al extremismo, las leyes de la física son determinantes, toda acción lleva a una reacción, y la falta de ecuanimidad de los medios, sus medias verdades y descaradas mentiras, generarán tarde o temprano un efecto calamitoso, que descompondrá la que hasta ahora fue la democracia más libre y equilibrada del planeta. 

El New York Times, hoy no se diferencia de Pravda. Lo mismo ocurre con Newsweek, Times, MSNBC, y ni que decir de CNN, que se ha convertido en el canal más izquierdista, pro islamista y antidemocrático del Cable. 

La retórica prefabricada de Obama es tan frágil y carente de sustentación, que no se atrevió a ser entrevistado por Sean Hannity de Fox News, aunque este le haya adelantado algunas de las preguntas que quería hacerle. 

Por su parte, Ophra Winfrey, no tuvo la decencia de invitar a Sarah Palin a su show, por temor a ser apabullada. Para Ophra, igual que para Colin Powell, que era el mayor conocedor del Medio Oriente y fue el principal responsable político-militar de la guerra en Irak, así como para la mayoría afro-americana, ser negro está por encima de cualquier ideología. El racismo al revés cundirá en Norteamérica si Obama es presidente. La razón está empezando a ceder ante el fanatismo del orgullo étnico. 

Este fenómeno que se ha vuelto común en los países árabes, África y Bolivia, es hasta cierto punto comprensible en el Tercer Mundo, debido a la ignorancia de sus habitantes. Más en los Estados Unidos, es una señal de alerta frente al sombrío futuro que se aproxima. Si ganan los demócratas, intentarán acallar las voces de la oposición con engaños y falsedades, iguales o peores a las que han estado profiriendo hasta ahora. 

Si Obama gana, su relación con los terroristas árabes y Chávez será cordial sino estrecha. No por nada recibió su respaldo y simpatía. Obama es de tendencia marxista, igual que su primo Raila Odinga, un feroz comunista que para disimular su extremismo se autocalifica de socialdemócrata. Actualmente ocupa el cargo de Primer Ministro de Kenia.  

Odinga bautizó a su hijo con el ridículo nombre de Fidel Castro Odinga, en honor a su ídolo cubano. Se comenta que durante su despiadada carrera política prendió fuego a una iglesia en la que incineró vivas a más de 20 personas, incluidos niños. Sus actividades post electorales causaron la muerte de más de 1.500 personas y el desplazamiento de 600.000. Su original lema de campaña fue “la plataforma para el cambio”. Cuando asumió el poder recibió una llamada telefónica de felicitación de su primo norteamericano Barack. 

Los demócratas que se caracterizaban por defender las libertades individuales, especialmente la de expresión, sin restricciones, están cavando su propia tumba al abusar de ese preciado derecho, ofuscando la verdad. Es que los pueblos no mueren, se suicidan. La caída de las grandes potencias, siempre estuvo precedida por su decadencia ética y moral. Y el Partido Demócrata está obrando inmoralmente en todos sus frentes, principalmente en el mediático. 

Los demócratas han propagado una publicidad anti Bush tan desmedida que creen que si los republicanos dejan el poder, el mundo va a desarrollar un intenso e irrefrenable amor por los estadounidenses. No logran percibir que los que odian a los norteamericanos, los odian a todos por igual. Para los antiamericanos no hay contrastes entre demócratas y republicanos, ni siquiera saben qué los diferencia.  

El Partido demócrata también está involucrado en el fraude electoral, como se descubrió en su organización afiliada Acorn, y está explotando la catástrofe económica global adjudicándosela íntegramente a Bush, por más que los mercados se muevan según sus propias reglas. Con Obama la crisis financiera se agudizará, porque el arrogante senador es un principiante parlamentario de pésimo currículo en la toma de decisiones y no es sujeto confiable para Wall Street.  

La inexperiencia de Obama no será desaprovechada por los enemigos de los Estados Unidos. Al próximo presidente le esperan con los brazos abiertos Al Qaeda, Hezbollah y Hamás, junto a Ahmadinejad, Chávez y los otros hooligans. La aspiración de Obama de confraternizar con esas agrupaciones criminales y perturbados individuos, será el ticket de ingreso a la carnicería nuclear.  

JOSE BRECHNER

 

Escalando la montaña.

 

Todo comenzó en el 1991.  

Estaba en un helicóptero, apenas habíamos despegado, y estábamos a 50 pies del terreno. Al mismo tiempo, un pequeño avión estaba despegando con un maestro y su estudiante, y chocamos. Nuestro helicóptero se estrelló contra el asfalto, pero el avión explotó y ambos pasajeros murieron. 

Desperté en el hospital atormentado por una ola de culpa. “¿Por qué murieron esas dos personas? ¿Por qué yo estaba vivo?”. Eso me asustó, y traté de encontrar la respuesta. 

Pero… ¿dónde encuentras la respuesta a una pregunta como esa? ¿Vas a ver a una adivinadora de la suerte a que te lea las cartas? ¿A un astrólogo? ¿O quizás a la India para pedir una audiencia con el Dalai Lama? 

Lo que nunca pensé fue buscar la respuesta en el judaísmo. 

El judaísmo y yo nos separamos hace mucho tiempo cuando yo era un niño pobre creciendo en Ámsterdam, Nueva York. 

En ese entonces, yo era muy bueno en el jeder (escuela para niños), por lo que los judíos de nuestra comunidad pensaron que harían algo maravilloso si recolectaban dinero suficiente para enviarme a una ieshivá y de esa manera me convertiría en Rabino. Y eso me asustó terriblemente, pues yo quería ser un actor. Créeme, los miembros de la comunidad fueron persistentes. Yo tenía pesadillas de que tendría peies largos y un sombrero negro, y tuve que trabajar mucho para salirme de eso…y me tomó un tiempo largo entender que no tienes que ser rabino para ser judío. 

Una Historia Temerosa 

Me asusté del judaísmo a la edad de 14 años después de leer la historia en la cual Dios le ordena a Abraham que sacrifique a su hijo Itzjak. Recuerdo la escena en mi libro escolar. Abraham con una barba larga, tenía en una mano un cuchillo y en la otra a su pequeño niño asustado. ¡Y ese niño se veía igual que yo! Un ángel estaba intentando evitar la acción de Abraham. ¿Cómo podría convencerlo de que era simplemente una prueba? ¡Vaya prueba! 

Esta escena se quedó en mi mente por mucho tiempo hasta que fui alejándome del judaísmo. Crecí, fui a la universidad, pero mi judaísmo se quedó atorado en el libro de texto de un niño de 14 años. 

Se me ha dicho que ninguna persona racional tomaría una decisión respecto de su negocio basado en lo que sabía cuando tenía 14 años. No decidirías con quien casarte basado en lo que sabías sobre el amor a los 14 años. Pero muchos de nosotros parecemos satisfechos al eliminar a la religión, basados en lo que estudiamos a los 14 años y yo fui uno de aquellos tontos. 

Claro que siempre supe que era judío e inclusive hice una audiencia para tratar de incorporarme a un teatro en Idish en Nueva York. Me veían con pelo rubio y ojos azules y decían: “Si tenemos una papel para un nazi te llamamos”. 

Aunque me sentía atraído al drama y misterio del judaísmo, otros aspectos me alejaban. ¿Qué tenía en común con aquellos hombres de barba, sombrero negro y largos pies? 

Pero mientras el tiempo pasaba, empezaba a ver las cosas un poco diferentes. El catalizador fue mi hijo Michael. Un día me preguntó: “Papa, ¿de dónde vienen tus ancestros?”. Eso fue lo que me incitó. No estaba seguro. Yo sabía que mis padres venían de Rusia, de algún lugar llamado Mogilev. 

De repente me di cuenta de que no sabía nada sobre mis antepasados. Todos estaban muertos. No tenía antepasados. 

Esto me deprimió y me asustó. ¡No tenía antepasados! ¿Puede saber una persona quién realmente es si no sabe quiénes son sus antepasados? 

Estaba descansando en mi cuarto meditando sobre esta pregunta por enésima vez, cuando levante la mirada y vi en la pared mi colección de litografías de Chagall - su serie de la Biblia. Y me tocó, pues ahí estaban mis antepasados. 

Antepasados Famosos  

¡Eran más famosos que estrellas de cine! Abraham, Itzjak, Iaacov, Salomón, David, Rivká, Rajel, Rut, Ester. Ellos eran en mi familia los músicos, guerreros, poetas, legisladores, etc. Empecé a leer sobre ellos y cuanto más leía más feliz me sentía. ¿Por qué? Porque todos venían de familias como la mía, todos tenían problemas: Caín mata a Abel, Iaacov le miente a su padre, Iosef es vendido por sus hermanos. Y a pesar de todo se les dio una segunda oportunidad: ¡todos ellos se sobrepusieron y lograron grandes cosas! 

¡Qué inspirador para un pecador como yo! ¡Y qué carga de culpa para mis hombros!  

Estaba muy agradecido a Chagall por recordarme el increíble linaje del cual provenía. Después me enteré de que Chagall, un judío ruso, vino de una ciudad muy cercana a la de mis padres en la Rusia Blanca. De hecho, tanto mi padre como Chagall dejaron esa región más o menos al mismo tiempo. Chagall se convirtió en un artista famoso en París, y mi padre se convirtió en un famoso vendedor de trapos en Ámsterdam, Nueva York. Los judíos tienen diversos talentos. 

La Maravilla de la Supervivencia Judía 

¿Cómo sobrevivimos, perdidos en diferentes partes del mundo, dentro de culturas extrañas - constantemente perseguidos? Nuestros enemigos se levantaron y cayeron, y nosotros seguimos aquí. Los Babilonios, los Persas, Griegos, Romanos, todos están fuera de la imagen pero nosotros permanecemos. Fue ahí cuando me di cuenta de que debemos agradecer a aquellos judíos piadosos de barba negra y sombrero por haber ayudado a mantener al judaísmo vivo por tanto tiempo. 

Ellos entendieron algo muy profundo que nosotros, los más seculares, nunca entendimos. Dios nos dio la Torá e hizo que seamos la conciencia del mundo. Las ideas de amor, compasión, amabilidad a los extraños y a los pobres, las ideas de santidad del propósito humano, la reverencia por la vida y la disciplina personal, todas vienen de la Torá. Inclusive que nosotros los judíos a veces nos olvidemos, nuestros perseguidores se acuerdan. 

Así como dijo Adolf Hitler en su momento: 

“Es verdad que nosotros los alemanes somos bárbaros; ese es un título de honor para nosotros. Yo libero a la humanidad del alma: del sufrimiento degradante causado por una falsa visión llamada conciencia y ética. Los judíos han infligido dos heridas a la humanidad: la circuncisión en su cuerpo y la conciencia en su alma. Esos son inventos judíos. La guerra por el dominio del mundo está siendo peleada solamente entre estos dos campos, los alemanes y los judíos. Todo lo demás es pura decepción”.  

Hitler tenía razón. Todo es la batalla entre el bien y el mal. Sólo me estoy empezando a dar cuenta de lo que significa para nosotros, los judíos, y me da miedo, pues esto nos hace tener una enorme responsabilidad. 

No hay que sorprenderse del por qué muchos judíos han tratado de escapar a la seguridad de la asimilación. Pero esa seguridad siempre resulta ser una trampa. 

La Trampa de la Asimilación 

¡¿Increíble no?! - antes de que los nazis llegaran al poder, Alemania era el país donde los judíos se habían asimilado a un nivel asombroso. El judaísmo se estaba muriendo y los alemanes, quienes habían aceptado a los judíos con los brazos abiertos, se dieron la vuelta con un gran odio. Y esto ha pasado una y otra vez. 

¿No es raro que con todas las persecuciones a las que hemos sido sometidos, lo peor siempre viene cuando nos alejamos del judaísmo?! ¿Nos estará diciendo algo Dios? Estoy comenzando a pensar acerca de eso.  

A lo largo de mi vida, cuando me iba alejando más y más del judaísmo, siempre quedé atado a un hilo: Iom Kipur. En ese día ayunaba. Podía haber estado disparando con Burt Lancaster o John Wayne pero siempre ayuné. Verás, había algo que me asustaba en aquel libro en el que está escrito: “quien vivirá y quien morirá…”,…quien sobrevivirá un choque de helicóptero como yo, y quien moriría… 

Regresando a Casa 

El choque de mi helicóptero me trajo a la conciencia lo que había estado merodeando bajo la superficie por todos esos años. Hice una visita a Israel después de una ausencia de 12 años. Había filmado cuatro películas ahí y había estado muchas veces, pero esta vez me quedé allí mucho tiempo. Estaba emocionado. 

Manejamos al hotel King David en Jerusalem. Todos parecían muy contentos de verme de nuevo. Nos acompañaron a mi esposa y a mí hasta nuestro cuarto. Caminé hacia la ventana y me quedé viendo la magnifica vista de la ciudad vieja, las murallas del Imperio Otomano rodeadas de pasto y flores. 

La primera vez que miré desde esa ventana hace 40 años, vi soldados árabes caminando y bloqueándome la entrada a la ciudad vieja, asegurándose de que no llegáramos al Muro Occidental - al Kotel.  

¡Cómo había cambiado Israel desde entonces! ¡Tantas cosas nuevas! Pero lo más importante… tantas cosas viejas. 

Lo viejo es lo que me trajo de vuelta. No esperé a cambiarme de ropa, corrí fuera del hotel cuando el sol se estaba poniendo. El Muro estaba lleno de gente rezando. La energía que emanaba de todos los judíos que rezaban a un paso veloz era abrumadora. Me moví hacia la gente. Era difícil encontrar un lugar para tocar el Muro. Caminé tratando de encontrar un lugar donde poner mi pequeño pedazo de papel con mi rezo. Encontré uno. Mientras lo metía toque otros papelitos. “¿Habrán sido contestados esos rezos?” - me pregunté. Seguro que sí - pues Dios contesta todos los rezos, pero a veces la respuesta es “no”. 

Confrontando el Pasado 

Fui a caminar a través del túnel que va junto a los cimientos del Templo. Ese túnel te lleva a lo que alguna vez fue el lugar más sagrado de los judíos. Mientras caminaba siguiendo a mi guía, dejé que mis dedos acariciaran los increíbles bloques de piedra que encierran la montaña donde alguna vez el Templo estuvo erigido. Y después nos paramos en un punto donde podíamos ver una piedra especial. Mi guía, una jovencita de Pittsburg que se había mudado a Israel, dijo en voz baja: “Esta es la piedra del Monte Moriá”. 

Miré a esa piedra negra y dura. “¿El Monte Moriá?” - pregunté. “¿Quieres decir…?”. Ella acabó la frase por mí. “Sí, aquí es donde Abraham tomó a su hijo Itzjak para sacrificarlo”. La escena de mi libro de texto regresó a mi mente. Pero ya no me asustaba. Ahora sabía que Abraham vivió en un tiempo en donde sacrificar a un hijo era una práctica común. La lección del Monte Moriá era precisamente que Dios no quiere el sacrificio humano - que Dios no es alguien del cual uno debe tener miedo. El túnel estaba muy silencioso, poco iluminado, fresco. La voz de mi guía era un poco más fuerte que un susurro: “Aquí es donde comenzó todo”. No podía hablar. Ella tenía razón. 

Este lugar representaba el principio de mis dudas. Y, después de todo, el final de las mismas. 

Aquí en el túnel oscuro, mirando la roca del Monte Moriá, crecí. Esa noche pasé Shabat en un hogar en el corazón de la ciudad vieja. Cantamos canciones; canciones felices. Me sentí bien. A través de la ventana pude escuchar las mismas canciones y ver las otras casas alumbradas por las luces cálidas de las velas. 

Cerré mis ojos y podía ver la cara de mi madre a través de las velas, diciendo los rezos de Shabat. 

Esa noche sentí que había vuelto a casa. 

Un Gran Camino por Recorrer 

Sé que mi travesía aún no acabó. Tengo todavía un gran camino por recorrer.  

Cuando apenas regresé a estudiar Torá, estaba motivado. Sólo tenía 350 páginas para estudiar. Pero cuando empecé a estudiarla seriamente, entendí por qué dicen que es una vida de estudio, ya que me tomó más de dos meses salir del relato del Jardín del Edén. Antes de que pudiera acabar, mi espalda se lesionó y pasé una operación. Dos semanas después tuve un ataque cardíaco y mi vida estaba acabada por tener que volver a aprender a hablar. 

Ahora ya no soy tan engreído como solía ser. Ahora no tomo el lenguaje por sentado. Cuando no tenía problema con él, parecía tan natural. Piensas y lo expresas verbalmente. No te das cuenta de que existen miles de terminaciones nerviosas en tu mejilla, tu lengua, tus labios. Nunca piensas en el movimiento de tu lengua contra tus dientes, y todo combinado con tus cuerdas vocales. ¡Hablar es un milagro! 

Y los milagros sólo vienen de Dios. Y están a nuestro alrededor. Recuerdo haber sido despertado por un temblor, y por poco fui tirado de la cama. Ese poder - ¿de dónde vino? ¿Alguna vez has visto un huracán que levanta a los largos árboles como palillos? Es impresionante. 

¿Alguna vez has visto el cielo en una noche oscura? Existen cientos de billones de estrellas en otras galaxias. ¡A billones de años luz de distancia! 

Un milagro tan increíble asombra a la mente. 

Pero yo estoy esperando por un milagro pequeño. Espero que no sea demasiado tarde para mí. Si Dios es un Dios paciente, probablemente me dará el tiempo suficiente para estudiar las cosas que tengo que saber para entender qué es lo que nos hace a los judíos ser la conciencia del mundo. 

Kirk Douglas 

 

Parashat Noaj.

 

 

 

Noaj era un hombre justo en su generación. Debido a la maldad de la gente, Di-s decidió destruir a todos los habitantes del mundo con un gran diluvio, con excepción de Noaj y su familia.


 

         Di-s informó a Noaj de su decisión y lo instruyó para que construyera un arca de tres pisos en el que habitaría junto con su familia durante la inundación. Noaj cumplió las instrucciones de Hashem y cuando el arca estuvo terminada, su mujer, sus tres hijos (Shem, Jam y Iefet) y sus respectivas esposas entraron en ella. Llevaron consigo siete parejas de cada especie de animal kasher, como así también de aves, y una pareja de toda otra especie viviente no kasher. También almacenaron en el arca toda clase de alimentos para su sustento durante su estadía en ella. En el decimoséptimo día del segundo mes comenzó a llover copiosamente sobre la Tierra, al tiempo que grandes cantidades de agua surgían desde sus profundidades. Este diluvio continuó durante cuarenta días y cuarenta noches y todos los seres vivientes que estaban en la tierra se ahogaron.

Fue de tal magnitud que transcurrieron casi seis meses antes de que las aguas descendieran lo suficiente como para que el arca se posara en la cima del monte Ararat. Al noveno mes Noaj envió a un cuervo para comprobar si la Tierra se había secado, pero el ave regresó sin novedades.

Siete días más tarde Noaj envió una paloma que regresó rápidamente porque no pudo hallar un lugar donde posarse. Luego de esperar otros siete días Noaj envió nuevamente a la paloma, que esta vez regresó con una rama de olivo en el pico, lo cual indicaba que las aguas ya habían retrocedido. Siete días mas tarde, en la tercera ocasión, la paloma ya no regresó y Noaj comprendió que la tierra ya había comenzado a secarse. Quitó entonces la cubierta y Di-s le dijo que saliera del arca. Noaj así lo hizo luego de permanecer en la nave durante todo un año. Luego ofreció sacrificios de gratitud a Di-s por haber sobrevivido. Di-s estuvo complacido con los sacrificios de Noaj y le prometió que nunca destruiría a la raza humana por medio de un diluvio. Luego hizo aparecer un arco iris en el cielo y le dijo a Noaj que serviría como símbolo de su promesa. A través de la descendencia de los tres hijos de Noaj, la Tierra volvió a poblarse y aparecieron los fundadores de numerosas naciones.

En esa época la humanidad hablaba un solo idioma, Lashon Hakodesh (hebreo).

Desgraciadamente los hombres no aprendieron la lección del diluvio y retornaron a las prácticas perversas. Las diferentes naciones se reunieron y resolvieron construir una ciudad con una torre que llegara hasta el cielo. Nuestros Sabios explican que esa gente malvada no estaba satisfecha con poseer la Tierra como morada, sino que pensaban ¿Por qué Di-s debe tener todo el cielo para El?. Ante esto, Di-s confundió sus lenguas, por ello la ciudad se llamó Babel que quiere decir mezcla, pues fue allí donde Hashem mezcló los idiomas de la humanidad. Se sucedieron diez generaciones desde Noaj hasta Abraham.

Este vivió en Ur Casdim, y fue allí que comprendió la unicidad de Di-s y arriesgó su vida por rechazar la idolatría.

Respuesta al Edicto de Expulsión por Isaac Abrabanel, 1492.

 

Sus Majestades:  

Abraham Senior y yo agradecemos esta oportunidad para hacer nuestra ultima expresión en palabras llevando la voz de las comunidades Judías que nosotros representamos, condes, duques y marqueses de las cortes, caballeros y damas no es un gran honor cuando un judío es llamado a asistir por el bienestar y seguridad de su pueblo. 

Pero es una mayor desgracia cuando el Rey y la Reina de Castilla y Aragón y por supuesto de toda España tiene que buscar su gloria en gente inofensiva. 

Encuentro muy difícil comprender como todo hombre judío, mujer y niño pueden ser una amenaza la fe Católica. 

Muy fuertes pero demasiados fuertes cargos. 

¿Es que nosotros lo destrozamos? 

Es todo lo opuesto. ¿No estáis Vos admitiendo en este edicto a confinar a todos los Judíos en lugares restringidos y de tantas limitaciones en nuestros privilegios legales y sociales sin mencionar obligándonos a usar disturbios humillantes? ¿No fueron suficientes las opresiones impuestas, no nos aterrorizo con su diabólica Inquisición? Déjeme hacer esta materia perfectamente dura para todos los presentes no dejare callar la voz de Israel en este día.