Archive for Octubre, 2007
Un joven escritor sin esperanza.

UN JOVEN ESCRITOR SIN ESPERANZA
En una entrevista que leí hace unos días, entre otras cosas, se decía: “La cultura no nos protege de nada. Los nazis son la prueba”. Es la frase de un joven y exitoso escritor de cultura francesa, nacido norteamericano, que añade cosas como: “La ideología nazi, su manera de concebir el mundo estaba cimentada en bases culturales muy fuertes. Creo que comprendo el sentido de muchos aspectos de su ideología”. “Los que eligieron a los nazis lo hicieron siendo conscientes de que tomaban un camino para ellos ético, cuyos errores o imperfecciones debían ser mejorados”. Este autor se llama Jonathan Littell, y una obra suya fue galardonada con el premio Goncourt.
Tanto si han sido pronunciadas con afán de protagonismo, con espíritu “merchandising”, como si no, si se sacan del contexto de la entrevista como si no, estas frases me han incitado a no leer ninguna obra de este autor. Pese a su juventud, Littell tiene el atrevimiento de pontificar con su ignorancia y denota no sólo una escasa capacidad de análisis, sino que ha hecho una superficial lectura de la Historia.
Parece ser que estos pronunciamientos están de alguna manera incluidos en la obra galardonada, donde relata nada menos que las peripecias de un verdugo nazi desde la perspectiva de la corresponsabilidad: si el nazismo era malo, lo era desde la visión cultural de las democracias, y el totalitarismo comunista no le iba a la zaga. Lo cual, teniendo en cuenta que la democracia, según afirma, tampoco es para recomendar, comparativamente el nazismo era una ideología con fallos, pero mejorable. Se deduce de sus palabras que el verdugo no era un sádico criminal, sino un funcionario que cumplía fielmente los dictados de un régimen con una ideología firmemente legitimada por una cultura, por un ideario con sólidas raíces culturales. Lo que equivale a decir que el mal no es más que una pequeña deformación cultural, que para él no tiene importancia. Casi llega a afirmar que la Shoá no fue más que error de cálculo de un régimen cuyos miembros podremos catalogarlos como deleznables, pero escuchaban a Bach y a Beethoven y memorizaban a Goethe, que, en realidad, el nazismo no fue, no es, más que un leve guiño de la eternidad.
Haim.
Seguimos aquí.

SEGUIMOS AQUÍ
Una matización a mi otro yo.
Sé que llevas razón, pero en parte, sólo en parte. Que mis problemas existenciales son cuestión exclusivamente mía es verdad, pero debes saber que ni yo quiero rehuir el desafío ni tú puedes evitar mi definitiva decisión, que por otra parte aún no soy capaz de tomar. Lo siento, pero así son las cosas. Hay caminos que a lo largo de mi vida he recorrido miles de veces arriba y abajo, en los cuales sería capaz de reconocer hasta la más insignificante matita de hierba, pero que, aún a estas alturas, no les vislumbro el final y, lo que más me preocupa, empiezo a perder de vista su inicio.
¿Por qué te extraña que ande yo considerando la posibilidad que en el fondo temes? No debe extrañarte, porque de sobra sabes que no soy un mojigato temeroso del último instante. Tú, mejor que nadie, sabes que siempre me he resistido a aceptar la idea de que, desaparecidos nosotros, tú y yo, no quede en los demás más que una leve imagen de nuestro paso por sus vidas. Quiero creer que todos esos caminos, sin más vueltas y revueltas, confluyen definitivamente en uno, en el verdadero, en el que encuentre por fin la razón de nuestra existencia.
Tenemos ya unos años, compañero, y en el fragor de tanta lucha nos hemos dejado trozos del cuerpo, nos han producido heridas, marcándonos con cicatrices imborrables, pero el alma se sostiene libre de toda influencia ajena a todo lo que no sea la búsqueda de la verdad, enhiesta sobre las dudas.
Haim.
¿Que te esta pasando?.

¿QUÉ TE ESTÁ PASANDO?
Hola, Haim. Soy yo, tu otro Yo, el que siempre te responde aunque no me consultes, el que te observa sin ser observado. Hoy voy a estar de guardia, atento a tus, a mi parecer, últimas veleidades filosóficas. Sí, veleidades. Porque, ¿qué son si no tus últimos desgarros en la web? ¿Son, acaso, pruritos seniles porque está más cerca el final, aunque por mi propio interés no inmediato? Por un casual, ¿rechazas de plano toda tu trayectoria, no ya laica, sino atea (perdón, agnóstica)? ¿Ya no seré más, pretendes, tu único interlocutor válido? Si es así me sorprendes, pero no me maravillas. Siento el pudor que tú no sientes, porque veo tu patético afán de búsqueda de un Dios que puede que esté y puede que no esté, cuestión que nunca ha sido importante para ti, salvo en momentos de grave debilidad. En realidad, has conseguido lo que nunca conseguiste, descolocarme con un solo regate: me tienes un poco perdido, y quizás por eso, en este arranque de furia, puede que te llegue a faltar el respeto.
En primer lugar, confundes espiritualidad con religiosidad. Te has acercado tanto a mí, a tu otro yo, que no sabes si eres libre porque buscas la verdad o porque empiezas a tener fe. Ambos, tú y yo, echamos en su momento por la borda lo que siempre has considerado, no sin gracia, virutas del pensamiento. Durante toda tu vida consciente habíamos soslayado el tema religioso por considerarlo paralelo al camino emprendido. Y nos fue bien, porque al menos nos dejó capacidad de maniobra. Ahora, temiendo que estemos tan confusos tú como yo, sólo me queda esperar que recapacites y, si es posible, retomes la trayectoria.
Yo.
¿Que me está pasando?.

¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO?
En los últimos años mi talante de cara a la problemática diaria ha cambiado; noto que ha cambiado sin proceso traumático, con la mayor naturalidad, imperceptiblemente. No ha sido como el tránsito púber y crispante de la niñez a la adultez, tan frustrante, tan doloroso. La catarsis sufrida por mi alma no ha mermado mi capacidad intelectiva, quizá todo lo contrario. Creo que empiezo a contemplar las cosas en su verdadera dimensión, a considerar que los procesos naturales no tienen por qué presentar necesariamente aristas, ni ser contrapuestos a la creencia de la intervención divina en su génesis, desarrollo y resolución. Llevo sesenta y cinco años en este mundo, sesenta siendo consciente de mi judeidad y cincuenta patrullando sobre la dialéctica, de la praxis a la teoría sin relación de continuidad. Aún sigo con tantas dudas que me aborrezco.
Hace tres o cuatro años supe de Shavei -¿o era Amishav?-, de su labor informativa, de su capacidad de cohesión entre los descendientes de aquellos judíos forzados a convertirse al cristianismo. Expectante, casi temeroso, acudí a uno de los seminarios organizados. Inmediatamente constaté que los asistentes formábamos un colectivo variopinto, con diferentes grados de formación, tanto ciudadana como académica, pero con una común impronta, carácter y comunión. Mirándonos unos a otros, escuchando vivamente interesados nuestras pequeñas historias y recuerdos, éramos conscientes de que un algo nos unía. Ya en casa, repasando apuntes y mirando las fotografías tomadas a lo largo del seminario, comprendí con sorpresa que estaba herido, que mi alma incrédula, mi ego agnóstico, estaban sangrando. Convaleciente estoy. Me habían dicho que si yo era yo, era un hijo de converso, un bnei anusim. Pensar en ello me hizo ver con claridad la necesidad de ahondar en el conocimiento de todo cuanto atañe al Judaísmo. Todo. Y ese todo incluye preceptos, y los preceptos únicamente pueden ser comprensibles con paciencia y de la mano de HaShem. Llegar a asumir esto me cuesta un mundo, pero todo llegará. B¨H¨. Haim.
Parashat Vaierá.

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Mientras Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda esperando recibir visitantes, aparecieron tres individuos… |
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Corrió a darles la bienvenida y a agasajarlas en la forma más hospitalaria. Estos “visitantes” eran, en realidad ángeles enviados por Hashem para cumplir misiones especiales en este mundo. Uno de ellos le informó a Abraham que en un año su esposa Sará daría a luz a un niño. El segundo ángel cumplió su misión, curando a Abraham el dolor y el malestar que le había producido la circuncisión (ver parshat Lej Leja). |
Avisaba….

AVISABA…
… y no era broma. Los musulmanes ya están desplazando a gitanos autóctonos, portugueses y hasta rumanos. Lo que empezó hace cincuenta años en pleno franquismo con inmigrantes extremeños, andaluces y gallegos, una chabolita limpia y llena de dignidad y un huerto para autoabastecerse, se ha ido convirtiendo poco a poco en un gran centro comercial de la droga, donde pululan “hiyabs”, bigotes, chilabas y captadores de “militantes” para la liberación de la Puerta del Sol de la opresión sionista. Por encima de la suciedad, dice la informadora, circula el dinero, mucho dinero.
Mis ojos no daban crédito a lo que veían ayer en el noticiario. La locutora había anunciado unos hechos como ocurridos en Madrid y yo veía imágenes de Ramala. ¿Cómo podía ser que las mismas mujeres y los mismo niños gritones que “sangraban” hace poco tiempo en Israel estuviesen ahora en Madrid? Me pareció reconocerlos a todos y a todas conforme iban saliendo del habitáculo con la cara de terror que tan bien interpretan. También me pareció reconocer a los “militantes” que lanzaban piedras a la policía. Sin embargo, eché en falta a los reporteros de Reuters.
Las viejas y conocidas imágenes de niños y mayores lanzando piedras a la policía volvían a aparecer en mi televisor. Las mujeres gesticulando y zarandeando bebés de goma. Los niños habrían pospuesto su ingreso en las escuelas hasta mejor ocasión y los hombres dejaron la capital paralizada, los tajos abandonados: España con el pulso perdido por la súbita bajada del PIB.
Haim.
Lineas de Metro de Madrid.

MADRID
Líneas de Metro:
Línea 1.- Pinar de Chamartín-Valdecarros.
Línea 2.- La Elipa-Cuatro Caminos.
Línea 3.- Villaverde Alto-Moncloa.
Línea 4.- Pinar de Chamartín- Argüelles.
Línea 5.- Alameda de Osuna-Casa de Campo.
Línea 6.- Circular.
Línea 7.- Henares-Pitis.
Línea 8.- Nuevos Ministerios-Aeropuerto.
Línea 9.- Arganda del Rey-Herrera Oria.
Línea 10.- Hospital del Norte-Puerta Sur.
Línea 11.- Plaza Elíptica-La Peseta.
Línea 12.- Metro Sur.
Línea Ramal Ópera-Príncipe Pío
Línea Tradicional Amistad.- Sol-Ramala.
Haim.
El Subconsciente, cual gusano… .

EL SUBCONSCIENTE, CUAL GUSANO…
Derrotado en plena adolescencia histórica, no desapareció del todo. Cierto es que desde 1946 los alemanes han promulgado algunas leyes tendentes a nublar de forma somera aquella visión, pero no ha sido suficiente: quizás se tendría que haber preguntado a Dios sobre la forma de erradicar de-fi-ni-ti-va-men-te aquella maldición, porque tal proeza no estaba, no está, en manos de los hombres. Estamos hablando del nazismo.
Después de 62 años aún se debate en la patria del Mal sobre si éste tuvo o no aspectos positivos, se hacen encuestas al respecto y se constata que hay ciudadanos europeos que ensalzan supuestos logros económicos de la autarquía nazi, ignorando los horrores que cometieron; son ciudadanos europeos capaces de poner en la misma balanza la Shoá, de un lado, y la construcción de autopistas, del otro lado.
Uno de cada cuatro alemanes ve algo positivo en el Tercer Reich, dice el semanario “Stern”, en base a la encuesta comentada. Hay noticias que inyectan de sangre mis ojos.
Haim.
Ivan, El Putin.

IVAN, EL PUTIN
No de todo lo que le ocurre es culpable Bush. Dos grandes errores están marcando grave y angustiosamente los últimos meses de su mandato. El primero, haber invadido Irak sin haber agotado todas las posibilidades de consenso con sus teóricos aliados, y el segundo, no haber buscado una puerta de salida inmediatamente después de los primeros éxitos bélicos sobre el Imperio Sadam. Pero a su falta de inteligencia hay que sumarle, desgraciadamente, las indecisiones de las democracias europeas, que son asunto cotidiano desde las monarquías absolutistas y han provocado por acción u omisión más de un conflicto mayúsculo.
Por sí o por no, por fu o por fa, lo cierto es que desde la Segunda Guerra Mundial el club de las democracias no ve incrementado su número y el de los regímenes totalitarios día a día va sacando pecho. Bush, que no es inteligente, no obstante se ha percatado de ello y, mal que bien, trata de paliar el problema. A su manera, claro.
La oscura, la impenetrable, la extraña Rusia comienza a desperezarse. Aún viste de harapos y calza callos, pero tiene el poder que le confieren las reservas de hidrocarburos y la capacidad nuclear. Y, sobre todo, está emergiendo con los mismos sueños imperiales que siempre tuvo. De ahí su alineamiento con Irán. Putin no ha acudido al mar Caspio a echarse en los brazos de Ahmadineyad por el vacío que encuentra en Occidente, sino a ofrecerle apoyo. Puesto que Rusia en un primer momento había apoyado las sanciones a Irán, en Europa se esperaba un gesto del ruso en orden a sugerir la paralización de cualquier proyecto nuclear. Craso error. Putin sabe de los demoníacos deseos de exterminio por parte del iraní y no les ha hecho ascos porque esa amenaza le conviene como arma psicológica. Tanta complacencia da miedo.
No nos conviene la confrontación de los dos gallitos, porque en el fragor del griterío y a la sombra del Kremlin el Maligno seguirá con sus planes de exterminio.
Haim.
