Asociación Massada BneiAnusim

Sólo vuelve a la Eternidad quien en la Tierra busca la Eternidad.

Archive for Febrero, 2008

Una guerra de simbolos.

Tumba de Yosef

 

 

Una guerra de símbolos
Por: Michael Freund
  Un nuevo día, un nuevo enfrentamiento. Los palestinos parecerían estar muy ocupados en estos días, producto de todas las negociaciones de paz, buscando formas de disminuir, socavar e incluso insultar a la soberanía israelí.

El 18 de febrero, la radio israelí reportó que la autoridad palestina de Mahmud Abbas, reinaguró la Casa Oriente, desafiando así la ley israelí, la cual le prohibe operar desde Jerusalem.

La centenaria estructura, la cual hace una década ha intentado plasmar los intentos de nuestros vecinos de ingresar a nivel político en la capital de Israel, fue cerrada por la policía en el 2001 luego de haberse convertido en la cuna de las actividades ilícitas palestinas.

Pero ahora, parecería que la Casa Oriente está comenzando nuevamente a ser el sitio de funcionamiento oficial de las actividades palestinas tales como reuniones diplomáticas. Como su sitio web lo inidica, “la Casa Oriente aspira a desarrollar el Este Árabe de Jerusalem como la capital emergente del estado Palestino”

Esto, es nada menos que una clara bofetada en el rostro al gobierno israelí, el cual recientemente ha reafirmado la prohibición del desarrollo de actividades de la OLP en Jerusalem, hecho que los palestinos mismos han aceptado en los acuerdos de Oslo.

Más aún, es una bofetada en el rostro para el pueblo de Israel, dentro del cual su gran mayoría quiere a Jerusalem y se opone a la redivisión de la Ciudad Santa.

Y esa es precisamente la razón por la cual los palestinos están actuando así. Ellos comprenden el poder de los símbolos para influenciar, formar y si, incluso alterar la realidad.

De hecho, durante años, nuestros enemigos se han estado centrando metodológicamente en los íconos israelíes, haciendo lo máximo para derribarlos – literal y figurativamente – como forma de promover sus intereses.

TOME POR ejemplo, la tumba de Yosef en Schem (Nablus), el lugar donde descansa la figura bíblica de “Yosef a Tzadik” ó “Yosef el justo”, la cual es reverenciada en la tradición judía.

Fue hace casi ocho años que una multitud palestina tomó control sobre la tumba, saqueó el sitió y lo incendió. A pesar de repetidas promesas de restorarla, a lo largo de los años, los palestinos tan solo la han profanado, la han llenado de basura y la han incendiado periódicamente.

En enero, decenas de miembros de la Kneset provenientes de diversos partidos políticos, han escrito una carta en conjunto dirigida al Primer Ministro Ehud Olmert, demandando que la tumba de Yosef sea reparada. “La tumba fue completamente destruida, y el sagrado sitio profanado en forma brutal, algo que no se ha visto nunca en Israel ni en ninguna parte del mundo”, escribieron.

El Primer Ministro debidamente comunicó el pedido a los palestinos, y su respuesta no se tardó en llegar: al poco tiempo, según se informa, bandalizaron la tumba y la incendiaron nuevamente.

Este tipo de saqueos no puede permitirse que pasen silenciosamente. Sería un gran error por parte de Israel el ignorar a los constantes intentos de los palestinos de atacar los símbolos nacionales y colectivos de la herencia del pueblo judío y el estado de Israel.

Y sin embargo, esto es lo que pareciera que nuestros líderes se encuentran satisfechos de realizar. Vez tras vez, eligen ignorar los violentos ataques, los cuales invitan, por supuesto, a realizar nuevos saqueos. Hasta ahora, el gobierno ha tan solo observado como las excavaciones en el monte del Templo controladas por los palestinos, realizadas a plena luz del día destruyen preciosas reliquias religiosas y arqueológicas judías.

Asimismo, podemos encontrar otros ejemplos. En diciembre pasado, los palestinos profanaron las tumbas de los personajes bíblicos Yeoshúa, su padre Nún, y de Caleb Ben Yefuneh, las cuales se encuentran en el pueblo samaritano de Kifel Harres, cerca de Ariel.

A estas tumbas, las cuales fueron visitadas por peregrinos judíos durante siglos, les fueron pintadas caras de animales y caras humanas y fueron recubiertas de basura. Asimismo, los vándalos pintaron símbolos nazis y lemas antisemitas en los sagrados sitios.

Sin embargo, también este vergonzoso acto a pasado desapercibido.

Es tiempo de que Israel deje de mirar para otro lado cuando los palestinos atacan todo lo que nosotros creemos preciado. Si es una guerra de símbolos lo que quieren, entonces Israel no debería dudar en responder.

Un buen lugar para comenzar sería demoler la Casa Oriente en Jerusalem, arrasar el lugar, y cerrarlo de una vez y para siempre.

Similarmente, el Wakf Musulmán debería rendir cuentas del daño causado en el monte del Templo, sitio del antiguo Templo judío. Si el Wakf no deseea cooperar, su autoridad puede y debe ser anulada.

Nosotros simplemente no podemos darnos el lujo de permitir a los palestinos el continuar escupiéndonos a la cara y luego llamarlo lluvia.

Nuestros enemigos comprenden la importancia de los símbolos. Ellos entienden que a pesar de su nombre, los símbolos no son solamente simbólicos, sino que poseen un gran valor.

La pregunta es, ¿cuándo nosotros lo vamos a entender? 

Parashat Vaiakhel.

 

 

Moshé transmitió a los hijos de Israel los detalles de las órdenes del Señor relativas al Satuario y a sus contenidos…


 

         Moshé transmitió a los hijos de Israel los detalles de las órdenes del Señor relativas al Santuario y sus contenidos, pero primero enfatizó la santidad del Shabat, durante cuyo transcurso está prohibido efectuar cualquier trabajo. Cuando se les pidió que contribuyeran al fondo de construcción del Santuario, los hijos de Israel respondieron muy generosamente y cada individuo donó todo lo que pudo. Las mujeres capacitadas tejieron el material de lino. Los príncipes de cada tribu ofrecieron piedras preciosas para el pectoral (del Cohen Gadol), así como también aceite y especias para el incienso.

“La Susona” II.

 

 

QUEDÓ POR ASIMIENTE DE ORTIGA. (II)Refrán sefaradí    

Susana ben Susón, “La Susona”, fermosa fembra. 

 

Me contó el tabernero, después de esperar a que el número de parroquianos disminuyera considerablemente, que la calle por la que yo preguntaba antiguamente se llamó  “del ataúd”, por lo angosta, más tarde “de la muerte”,  por la existencia en uno de sus muros  de una hornacina con una calavera dentro, donde permaneció hasta que en mil ochocientos y pico fue sustituida por un azulejo con una calavera pintada, debajo de la cual aparecía el nombre: SUSONA. Parece ser que en la casa en cuya fachada está colocado el azulejo vivió Susana ben Susón y su padre Diego Susón, rico banquero y comerciante judío converso. Fue ella misma quien dejó tomada la decisión de colocar la calavera en semejante sitio, mediante nota testamentaria: “Y para que sirva de ejemplo a los jóvenes en testimonio de mi desdicha, mando que cuando haya muerto separen mi cabeza de mi cuerpo y la pongan sujeta en un clavo sobre la puerta de mi casa, y quede allí para siempre jamás”. Sus desdichas fueron muchas y las versiones sobre ellas aún más numerosas y calumniosas. 

Hay indicios para creer que la familia Susón eran descendientes de los judíos de Sevilla que pudieron huir después de la matanza de 1391. Al igual que otras familias judías regresadas se encontraron con los descendientes de los ejecutores de aquellos asesinatos masivos. Había memoria histórica.  Eran tiempos revueltos y los judíos eran tolerados por los cristianos viejos porque habían revitalizado la actividad mercantil de la ciudad. Hasta que alumbró el año 1481. El día primero del mes de enero de ese año se instaló en Sevilla el Tribunal del Santo Oficio. 

El tabernero volvió junto a mí con otro vaso de vino y le dije:  

-Dotado está usted para la Historia.-Es mi oficio, contestó mientras pasaba nerviosamente un paño por el mostrador. Esto lo hago porque hay que comer.  

Cuando –siguió contando- en diciembre de 1480 llegaron noticias de la inminente llegada a la ciudad de los Inquisidores, dicen las crónicas que hubo una conspiración para levantarse en armas contra la institución. Aquí tengo anotada copia de un pliego que me dieron a leer y en el que aparecen los nombres de los supuestos conjurados; todos ellos, curiosamente, eran judíos o conversos. La actitud de los ciudadanos rebeldes causó escándalo, sobre todo porque en la conjura, real o inventada, estaban implicados numerosas dignidades, tanto de oficios como  económicas. Pero la nobleza y los beneficiados de prebendas, por el contrario, se declararon afines y organizaron, junto a séquitos y servidumbre, lo que puede ser el germen de lo que más tarde sería la famosa Semana santa: una fastuosa y solemne procesión general en desagravio, con estandartes, banderolas e “imágenes santas”. De tal guisa y en romería fueron hasta Carmona a recibirlos, en medio de agasajos y parabienes.  

Los Oficiales se dieron prisa y, según Joaquín Guichot, ya el 6 de enero, cinco días después de su llegada, en la pradera de Tablada fueron quemados vivos seis hombres y mujeres, y a los pocos días quemaron tres de los más principales de la ciudad, “los cuales eran Diego de Susón (padre de La Susona), que decían que valía lo suyo “diez cuentos” e era gran rabí, e los otros Manuel Saulí e Bartolomé Torralba, e prendieron a Pero Fernández Benadava, que era mayordomo de la iglesia e tenía en su casa armas para armar cien hombres, e a Juan Fernández Abolafía que había sido mucho tiempo alcaide de la justicia, e era gran letrado…” ”…en mazo fueron quemados diecisiete, mayor número en el mes siguiente…” 

Relatan las mismas fuentes que los complotados, y con tal rapidez identificados, juzgados y sentenciados (hechos de los que no se conoce documentación), se habrían reunido en la casa de Diego de Susón, que señalan como el cabecilla. El complot, según intentan estas fuentes hacernos creer, se organizaba para hacerse con el control de la ciudad y contra su ciudadanía cristiana. 

Hasta aquí los hechos confluyentes, resopla el amable, culto y joven tabernero. Del devenir de la “fermosa hembra” hay tal número de malsanas, interesadas  y vergonzosas versiones que vale más omitirlas todas y sólo le contaré la más sencilla, la más escueta y la más lógica de las que he leído. 

Susana, famosa por su gran belleza y esbelta figura, debería ser una recatada joven, rica y animosa, que ocupaba su tiempo en el mercado, lecturas y juegos en el jardín interior, tras los grandes muros de tierra compactada. En las salidas al mercado extramuros, muy cerca de su casa, a las puertas de la catedral, donde solían actuar los trileros, raterillos y, de vez en vez, algún que otro titirimundi, tendría contacto con los vecinos, judíos y no judíos. Su mundo era absolutamente feliz, sin problemas. Los trágicos hechos que súbitamente ocurrieron, que llevaron a la hoguera a su queridísimo padre y amigos, muy conocidos por ella y miembros de la comunidad, debieron impactar de tal manera en su adolescente alma e inmaduro cerebro que se recluyó tras los muros de su casa, asomándose a la calle a través del postigo de la puerta, llena de desconfianza. No pisaría la calle para nada, puesto que las casas de la zona, anexas a los jardines y huertos del Alcázar, deberían ser prácticamente autosuficientes, máxime para una criatura trastornada y huidiza. Temerosa de inquisidores, éstos no debieron invadir la propiedad hasta el Decreto de Expulsión, cuando llegaron Bula en mano para transferir gratuitamente la finca a cualquier preboste del Cabildo, posible co-instigador de la trama represora. Esta versión mía debe ser muy aproximada, en base a un detalle, para mí determinante. Susana la bella no puede haber protagonizado ninguna de las estúpidas historias que circulan y han circulado, porque todas ellas colocan a la joven fuera del lugar (en un convento, viajando por Lucena, cargada de hijos con un obispo) y, sin embargo,  su esqueleto fue encontrado por los oficiales en la alcoba que cobijó toda su vida, todos sus sueños y todos sus secretos, y donde debió haber muerto plácidamente, quizá por voluntaria inanición. Junto al descarnado esqueleto encontraron el testamento ológrafo escrito sobre un pliego roído por ratones o termitas que antes le comenté. 

Así que, amigo, ésta es la historia que espero recuerde siempre, porque es la más consecuente y honesta. No hubo motín y no hubo amores despechados. Únicamente hubo una más de las masacres inquisitoriales y una joven, una niña casi, que vivió y murió sola y loca por culpa de esos hechos. 

-Pues, muy agradecido. Me ha impresionado usted. Por cierto, me llamo Haim, le dije alargándole mi mano derecha. 

-Ya sabe donde me tiene.- contestó él.  Me llamo Rafael, y soy bnei anusim. 

-¿Judío, entonces? 

-En ello estamos… 

Haim.

 

Quédo por asimiente de ortiga. I.

 

 

QUEDÓ POR ASIMIENTE DE ORTIGA. Refrán sefaradí 

Notas de una excursión inolvidable. 

 

Una vez que has paseado por su casco antiguo y, muy especialmente, por la antigua aljama, te das cuenta que Sevilla dista mucho de ser esa ciudad hueca, filigranera y receptiva que aparece en millones de postales, en toda la propaganda turística y pinta en la actitud, aptitud y forma de vida de muchos de sus habitantes. Cuando arribé a su estación de trenes y en el recorrido hasta el hotel, la impresión que me causó fue de normalidad: sus calles y avenidas no diferían mucho de las de cualquier otra ciudad, especialmente andaluza. Quizás la luz. La luz sí me impactó. 

Más tarde, paseando embelesado por la antigua Judería, que la Iglesia católica renombró –como todo lo público aquí- Barrio de Santa Cruz, para mofa y ludibidrio de lo judío, me fui topando con rincones, portales, esquinas, ventanas y ventanucos que me entrecortaban la respiración; rincones, portales, esquinas, ventanas y ventanucos que aún no fueron retocados y reformados, quizá por olvido, por la mano cristiana. Pero se hace necesario tener vista experta para descubrirlos, sensibilidad judía para captarlos. Si te dejas llevar por la impresión, y aunque los hechos ocurrieron en la antigua y absolutamente desaparecida Aljama, tu alma te hablará de ríos de sangre que corrieron por aquellas empedradas calles, chorreando aquellos zócalos y rodapiés. 

Me cuentan que fueron muchos miles los judíos que, especialmente en la noche del día 5 y la jornada del 6 de junio de 1391,  fueron apaleados, lapidados y pasados a cuchillo por la chusma cristiano-católica, que incendió el noventa por ciento de sus casas con niños, viejos e inválidos dentro. Los judíos, con los ojos espantados, cubiertos de sangre propia y hermana, corrían de un lado para otro aterrorizados, sin salidas por estar las callejuelas copadas por las pilas de muebles ardiendo. Aún quedaban cien años para el Edicto de Expulsión.  

He buscado por las librerías y tiendas de recuerdos –folcloristas y vulgares- algo alusivo al pasado judío de la ciudad, para llevarlo de regreso a la familia. Quizá haya que patear algo más por la ciudad para satisfacer mis deseos. Otra vez será, porque llega la hora de la vuelta. Decepcionado y sin ganas de comer decido volver al hotel caminando, deleitándome, y ha sido la casualidad, como ocurre casi siempre, la que me ha dado a conocer una historia sorprendente. El tabernero que me ha servido el vaso de vino con tapa de queso,  al preguntarle por el significado de la rotulación de una callecita estrecha, oscura y húmeda que he visto al pasar, me dice: “ ¿La Susona? Ahora vengo y se lo cuento” 

Haim.                                                                                                       …/La Susona

 

“Las Religiones”.

 

Fountain of Job

 

QUIEN NO TIENE A LA FERMOZA, BEZA A LA TINIOZA.  

Refrán sefaradí. 

Año 2006, Regensburg, Baviera. En su discurso en la Universidad local, Ratzinger se equivocaba, aunque  acertó en lo que realmente le era de interés a su Iglesia. Se equivocaba y mintió nuevamente al mundo en su afán de búsqueda de clientela. Atinó con su soflama, llamando al catolicismo militante y a las demás religiones “del libro” a una nueva cruzada, esta vez  contra la sociedad laica. Se equivocó en pretender conciliar en sus afanes “a todas las religiones del libro”, aun a sabiendas de que a quien le estaba ofreciendo un sitio en tal aventura era al Islam, por razones obvias, y que ya se le había anticipado. La orden fue obedecida inmediatamente y la tropa católica está en pie de guerra en su intento de toma del poder político absoluto. Ratzinger sabía que sería así y que el momento era el oportuno. ”…se vuelven a encontrar unidas de un nuevo modo,…”, dijo. 

Se preguntan algunos si esta movilización obedece al toque de clarín de Bush en un intento de “globalizar la globalización”. Modestamente pienso que no, considerando excesiva la influencia cultural e ideológica que se le supone al estadista norteamericano en el mundo. Por otro lado estimo que el vacío ideológico producido en el mundo occidental  a lo largo de las últimas décadas, en las que se ha dotado de una laicidad hueca, estructural y estética, ha propiciado la afloración de multitud de sectas y movimientos pseudos espirituales más o menos exóticos. En esta situación, el terreno estaba suficientemente abonado para que el Vaticano iniciase otro resurgimiento milenarista del catolicismo.  

Religiones como el Catolicismo y el Islam han sido concebidas con métodos expansionistas para la toma del poder político (con su anexo económico) en el mundo. Son “hijuelas”, condición que no soportan a pesar del  número de seguidores. En esta lucha por el poder, el Judaísmo se mantiene al margen. Los judíos no tienen condicionada su opción política por ninguna jerarquía espiritual. Son libres. Tienen libre albedrío desde la entrega de la Torah y no le afectan, en tanto que personas morales, vaivenes políticos, vacíos espirituales ni las fluctuaciones del mercadillo religioso.  Los judíos son capaces de vivir su judaísmo sin ambiciones sustitutivas en el seno de una sociedad laica,  porque son conscientes de que esa sociedad en que viven puede ser irreligiosa, pero no necesariamente huérfana de espiritualidad. 

Son éstas, situaciones que el Judaísmo conoce bien por repetitivas. Nunca ha sido religión favorecida por el poder establecido, ni política ni económicamente. Nunca ha convivido con esas otras religiones, sino que ha subsistido a pesar de ellas. 

Haim.

 

 

 

Parashat Ki Tisá.

 

 

Cuando se hizo el censo de los israelitas varones mayores de veinte años (sujetos, por ende, a servir en el ejército), cada uno de ellos debió pagar medio Shékel de plata. Este metal era usado para la construcción del Santuario.


         Aunque la construcción del Mishkán era de la mayor importancia, no debía anular la observancia del Shabat y el pueblo recibió órdenes de cesar todo trabajo durante el día de descanso.Moshé había permanecido en el monte Sinaí durante cuarenta días y cuarenta noches, y el pueblo, temiendo que no regresara, reclamaba un objeto visible que pudiera adorar. Persuadió a Aharón para que diera forma a la imagen de un becerro, fundiendo el oro de sus Joyas. Ese despliegue de herejía provocó la ira de Di-s, que ordenó a Moshé que descendiera. Le informó del pecado de Israel y declaró que destruiría a esa nación traidora. Moshé suplicó al Señor que tuviera piedad y no diera a los egipcios la oportunidad de regocijarse con la desgracia de los israelitas, sino que recordara Su pacto eterno con los patriarcas. Al oír este ruego, HaShem concedió al pueblo judío una nueva oportunidad.Mientras descendía de la montaña el 17 de Tamuz, con las dos Tablas de la Ley grabadas por Di-s, al observar la oprobiosa conducta del pueblo, las arrojó al suelo. Luego destruyó el becerro de oro y lo echó al fuego, después de lo cual lo molió hasta convertirlo en polvo, que echó en una corriente de agua de la cual hizo beber al pueblo. El amor y la compasión de Moshé por el pueblo lo impulsó a rogar al Señor que lo perdonara, pues si fuera destruido él perdería el deseo de vivir. La respuesta que recibió fue que sólo serían castigados aquéllos que habían pecado intencionalmente, y que en vista de la intercesión de Moshé el pueblo sería conducido a la Tierra Prometida por un enviado de HaShem, no por El mismo. Al enterarse de la reprobación del Señor por sus acciones, los israelitas se lamentaron y se quitaron los ornamentos en señal de pesar.

Una vez más Moshé ascendió solo a la montaña, llevando consigo las dos nuevas tablas de piedra que se le había ordenado preparar. Di-s descendió en una nube, se reveló como el Señor de la Piedad, la Bondad y la Verdad, y renovó Su pacto con Israel repitiendo los principales mandamientos que había dado previamente. Estos incluían la prohibición de la idolatría, la observancia de las festividades y la santificación del Shabat.

HaShem inscribió los Diez Mandamientos en las dos tablas de piedra, mientras Moshé registraba el contenido del pacto renovado. Después de pasar otros cuarenta días y cuarenta noches en la montaña, lapso durante el cual se abstuvo de comer y beber, Moshé descendió de la montaña y regresó al campamento.

 

La jumenta venia preñada. Refran Sefaradí.

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LA JUMENTA VENÍA PREÑADA. Refrán sefaradí.

 

¿Qué algo novedoso se puede decir de Barack Hussein Obama a estas alturas? Aparte de leer el perfil que está circulando por Internet, en el que se nos aparece como nacido en Honolulu de padre de mismo nombre, musulmán negro keniata, y madre blanca de Wichita, que asistió a la escuela musulmana y después a la católica, ingresado posteriormente en la Iglesia Unida de Cristo, no mucho más se sabe de este político que nos han presentado casi de improviso. El que se conozcan hechos tan concretos de su vida como que vivió intensamente la vida musulmana en la radicalidad de su padrastro indonesio,  no le da más claridad a su imagen. Se ignora qué grado de enseñanza wahabí recibió en Yakarta en edad tan peligrosa, junto a Loro Soetoro, su segundo padre.

 

Su formación universitaria en Columbia y Harvard le permitió auparse a lo más alto de la “inteligentzia” demócrata. Su trayectoria ha sido rápida y brillante, pero no fugaz, puesto que opta con gran predicamento a la presidencia de EEUU. Desde que ganaba pleitos y enseñaba derecho en Chicago, su andar en la vida política ha sido exitosa, no cabe duda, aunque su programa social para las presidenciales es poco imaginativo y no difiere mucho, más bien nada, del de su oponente demócrata. Pero eso es un problema menor y a nosotros, la verdad, debe importarnos  bien poco. Lo que sí empieza a quitarme el sueño es la parte oscura de su vida, que no es su piel.

 

Que Obama tenga unos orígenes musulmanes puede ser, incluso, anecdótico. Que a los dos años de edad ya estuviese acudiendo a una escuela musulmana puede ser un fallo de su madre norteamericana, pero que años más tarde también realizara su juramento como licenciado en Derecho sobre un ejemplar del Corán, según se oye decir, ya es realmente sospechoso. Hasta aquí llega la parte primera de la vida del  ciudadano norteamericano Barack Hussein Obama, la cual reúne todas las características del inteligente elemento que el Islam coloca en Occidente para “trabajar desde dentro”. No afirmo que lo sea, D”s me libre. Saco conclusiones de una serie de datos de la biografía de una persona con educación de madrassa wahabista, que desaparece ideológicamente hasta que se le ve jurando un cargo con su mano derecha sobre el Corán. Estoy seguro que si estuviésemos hablando de cualquier otra persona sin la proyección social y política de Hussein, diríamos que se trata de un infiltrado que, ocultándose en las filas de una de las miles de sectas cristianas,  tiene malas intenciones. Pero se trata de un firme candidato a presidir los destinos  de la mayor potencia mundial, de la única potencia mundial que ayuda a Israel, del país que en su suelo alberga a la mitad de los judíos del mundo, del país que se ha declarado siempre amigo de Israel, a las duras y a las maduras. Y, si en ese país, llamado Estados Unidos de Norteamérica, se observan con lupa y analizan al detalle cuantas circunstancias personales y familiares condicionan o pueden condicionar la vida de cualquier candidato a ocupar un cargo, aunque sea mínimo,  en la Administración, no les digo nada si hablamos de un presidenciable con grandes posibilidades de llegar a la Casa Blanca y tener que decidir en cualquier momento sobre cuestiones de vital importancia para el mundo y, sobre todo, para Israel y los judíos del mundo. Incluso considerando su sinceridad cuando afirma, como ha afirmado, que su islamismo es cosa pasada, ¿sabemos, él y nosotros, cómo va a reaccionar en casos de extrema gravedad en los que haya  de poner en la balanza tantos problemas de conciencia?

 

Porque el tema de la seguridad de Israel no es cosa sin importancia. La indefinición de Hussein en sus intervenciones públicas, cuando se le ha preguntado sobre las futuras relaciones entre EEUU e Israel, ya es un elemento suficientemente negativo. El remate lo supone el que siempre que ha hablado sobre Israel lo ha hecho tras insistentes preguntas y mezclando en la respuesta a Israel mismo, Irán y los palestinos, condicionando cualquier interpretación de sus palabras. Sólo una vez se ha referido de motu propio a la seguridad de Israel, y lo hizo fuera de contexto (como soplado al oído por su asesor), afirmando sin demasiada rotundidad que ésta, la seguridad de Israel, no corría peligro. Pero antes ya se había referido a unas prometidas negociaciones bilaterales con Irán.

Hasta aquí llego, hasta aquí sé. Que D”s ilumine a los norteamericanos y a todos nos proteja.

 

Haim.

La pera….

 

La pera no caye longe el perero.Refrán sefaradí. 

 

“El miedo de Israel a desaparecer del mapa”, así se titula el artículo a toda página que David Grossman ha publicado en la “cuarta” de El País (17022008). Sólo con leer el título me he sentido mal y he decidido escribirle estas líneas al autor israelí: 

Así no, amigo Grossman; así, no. La admiración que se pueda sentir por sus valores literarios no pueden ni deben impedir la crítica en este caso. Creo sinceramente que se ha equivocado, que, como decimos en España, se ha pasado tres pueblos. Se puede estar de acuerdo con el fondo de sus palabras, pero con la forma no, de ninguna de las maneras. El dolor y la rabia lagrimean de su artículo de opinión y es comprensible. Su crítica a la situación que vive actualmente Israel está razonada y cualquiera la  suscribiría, pero no su inclusión en el vocero de los anti judíos españoles; en periódico El País, no, amigo. Buscando repercusión en lugar indebido o algunos euros que siempre vienen bien ha traspasado la línea que separa el pataleo de la traición, a César de Brutus. Se ha desautorizado usted automáticamente, y a partir de ahora nos tendrá enfrente a mí y a muchos otros, judíos y no judíos. 

Cierto que la guerra en Líbano  resultó un  sangriento fiasco, un terrible fracaso, que marcó para siempre a miles de familias israelíes. Pero al igual que se lloró en silencio y con recogimiento la desaparición de los seres queridos, se debe analizar puertas adentro, sin injerencias, sin testigos foráneos, cuantas circunstancias concurrieron en la aparente derrota militar y dolorosa derrota moral. Aprender de los errores debe ser el objetivo, pero no extender el desánimo ni promover el auto-odio. Quizás si el Estado y el Ejército no hubiesen tenido sobre sus cabezas la despiadada presión que existía entonces,  las decisiones hubieran sido más acertadas. 

Que tiempo ha Israel  perdió el coraje que empujó y guió a sus gentes en los inicios es evidente. Pero no es nada nuevo ni provocado por la guerra de Líbano, sino por una paulatina falta de ilusión: Israel se ha desideologizado. Tal evidencia, lejos de  desmoralizar a la ciudadanía, debe servir de acicate para esculcar las causas del desgaste. Dice verdad, Grossman, cuando afirma que Israel debe luchar sin cesar no sólo para mantener su imprescindible poder militar, sino por volver a ser un lugar con significado, algo más que un refugio o una fortaleza; ha de convertirse de nuevo en un hogar (¡qué palabra más bonita!) en el que sus habitantes sientan que ese es su sitio. Y ese es el mensaje que gente como usted, intelectuales, rabinos, políticos, del deporte y de las artes, debéis transmitir desde vuestros respectivos ámbitos de responsabilidad; en Israel, donde nadie da céntimo por dólar, y no en Europa, donde toda noticia se convierte en calumnia, donde toda opinión es un arma de doble filo.  

Se pregunta Grossman si peca de ingenuo. Pienso que no; pienso que usted y los miembros de la izquierda israelí que flirtea con el enemigo no deben pretender reinventar Israel hasta que ustedes mismos no se reseteen. Como bien dice, despidiéndose: Hasta que eso ocurra, no habremos salido de ésta. 

Reciba un cordial Shalom. 

Haim

 

Modernizar la “sharía”.

http://www.hyscience.com/Sharia.jpg

 

 

 

¿MODERNIZAR LA “SHARÍA”?

 

El truco del almendruco

 

 

 

Hay quien practica la judeofobia en el interior de Israel y hay quien la practica en el exterior, pero también hay judeófobos que tienen una pierna dentro y otra fuera. Algunos de estos últimos son los colaboradores del periódico El País que dicen estar enviados especialmente a Israel o a sus cercanías. Unas veces atacan por acción y otras por omisión. Aunque en ocasiones tratan de parecer pedagógicos, sinuosos y hasta sibilinos  pretendiendo maquillar el entorno hostil a Israel, de tal manera que los israelíes parezcan endemoniados devoradores de cándidas criaturas. En estos casos la consigna es escribir exclusivamente sobre las bondades “de la inmensa mayoría” de los habitantes de Gaza y Cisjordania; de su inefable y plácida vida diaria, a pesar de los “sufrimientos”; de cómo crían a sus hijos entre explosiones y “constantes ataques de los soldados hebreos”. Se escandalizan estos periodistas de la ignorancia en que vive el mundo respecto del  musulmán, de sus costumbres, de sus leyes y de su religión. Y se dan a la labor de llenar estas lagunas intelectivas de nuestra sociedad con artículos de relleno, pero de grandes pretensiones.

 

Ángeles Espinosa, en esta ocasión, propone modernizar la “sharía”, y así lo proclama en la cabecera de su análisis, puesto que, afirma rotundamente, “la idea de una ley islámica puede resultar engañosa…no se trata de un texto codificado”, no habiendo en el mundo islámico uniformidad en la puesta en práctica de este conjunto de leyes provenientes del Corán y la “sunna”, justificando su propuesta en el hecho de que los castigos físicos que prescribe y que el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos tacha de bárbaros y crueles  constituyen “sólo una parte de la sharía, los que sancionan las ofensas (hadd).  En vista de la tajante propuesta de la articulista cabe preguntarse  quién o quiénes tienen la autoridad para acometer la tarea reformadora, teniendo en cuenta que la misma sharía proclama que el poder no pertenece más que a dios, que sólo dios es propietario de todos los bienes, que en dios reside todo principio de justicia, regulando la vida familiar del musulmán, desde el nacimiento hasta la muerte.

 

Conviene recordar que en el Islam la ley la interpretan los alfaquíes, muftíes y cadíes, que esta ley es la de dios y que, por mucho que algunos articulistas pretendan acicalarla, haciéndola pasar por un incomprendido compendio de bienaventuranzas y bondades, la sharía es la que es y aceptan todos los musulmanes, con su pacífico sura 2, v 191, referido a los no musulmanes: “Matadlos en todos los lugares donde los alcancéis”, con su código moral y sus seis delitos paradigmáticos: fornicación y adulterio: 100 latigazos; falsa acusación (contra la mujer): 80 latigazos; robo: corte de las manos; rebelión contra dios y el profeta: ajusticiamiento, crucifixión, corte de manos  o pies; beber o difundir alcohol: 40 u 80 latigazos, y apostasía: pena de muerte.

 

Así que, Ángeles, los musulmanes llevan su joroba y usted lleva la suya. La imagen que ofrecen no se cambia así como así, por muchos juegos de manos que ejecuten en la mesa de redacción. Les hemos descubierto el truco.

 

Haim.

El Huerco…

http://www.astroyciencia.com/wp-content/uploads/2007/07/amanecer_skylab.jpg

 

 

 

EL HUERCO LO YEVE, EL SATÁN LO ARRASTE.

Refrán sefaradí

 

 

Le odiaba profundamente, cobijaba en mi pecho una serena, inmensa, decidida, firme ansia de venganza. Ya cayó.  Hubiese querido estar allí y convertirme en el chip de memoria del video que lo grabó para así tener la imagen siempre presente. Quise estar allí, convertido en el trozo de chatarra que cercenó su cabeza, justo por debajo de la nariz. Ya cayó.  Israel no ha sido. Los autores serán varias de las áspides del mismo canasto donde juntas se criaron. Israel no ha sido el autor, pero muchos ciudadanos del mundo quizás hubiesen dado lo que poseen para haber podido participar en la fiesta.

 

Imad Mughniya fue odiado hasta por los de su misma calaña. Imad Mughniya no es nada; menos que nada. ¿Qué llevaban en la caja sus enloquecidos herederos? He oído decir que no había perros buscando entre los restos; todos huyeron. El lugar, dicen, olía a azufre. El mundo es hoy un poco más libre. Pero no olvidemos que hay muchas más viborillas reptando en silencio, y la cesta sigue llena de huevos moteados a punto de eclosionar.

 

El muerto no merece que le dediquemos más espacio, sólo el justo para dar gracias a D”s y hacer patente  nuestra inconmensurable satisfacción por la noticia.

 

Haim.

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