Asociación Massada BneiAnusim

Sólo vuelve a la Eternidad quien en la Tierra busca la Eternidad.

Archive for Septiembre, 2008

L´Shanah Tova!

 

 

         

  

  ¡LESHANÁ TOVÁ TIKATEVU!

 

           ¡¡¡ Feliz 5769!!!

El amalequita y sus vaticinios.

Debería haber sido enchalecado hace tiempo

 

Cualquier descerebrado y fanático totalitario se cree capaz de predecir el futuro, como los líderes del nacional-socialismo del Tercer Reich que prometían reinar un milenio, y lo que cometieron fueron millones de crímenes. Los líderes comunistas predijeron que la lucha de clases finalizaría con el comunismo, y que este era la etapa última de la humanidad. La realidad ha demostrado el error de estas predicciones, y hasta los mismos comunistas reniegan del nombre, ahora se reciclan en verdes, más del totalitarismo islámico que ecologismo.

Ahmadineyad quiere ser la figura estelar del totalitarismo y terrorismo islámico, disertando contra Israel para galvanizar tras él a las masas musulmanas judeofóbicas. Elabora previsiones sobre el futuro, un futuro islámico que cubrirá con el verde manto de la Sharía todo el orbe, previamente a esta conquista y victoria final, Israel será destruido y todos los que se basan en la Biblia, libro falsificado por los judíos y cristianos –según los islamistas- serán derrotados por la Espada del Islam.

Ahmadineyad se percibe a si mismo como el precursor del Mahdi y sus seguidores cabalgando sobre corceles negros alzando las blancas banderas victoriosas de la Yihad. Este misticismo totalitario del presidente iraní, es compartido por todos los islamistas.

Como era de esperar, Ahmadineyad ha utilizado la tribuna en su intervención en la 63ava Asamblea General de las Naciones Unidas para vaticinar el próximo fin de Israel y EEUU. Ha predicho que “el imperio americano está llegando al final de su carrera” y ha atacado las intervenciones de EEUU y las fuerzas de la  OTAN –entre las cuales se encuentran soldados españoles- en  países como Afganistán.

Sobre Israel, dijo que está “en la pendiente definitiva hacia su desplome y no hay manera de que salga del pozo negro creado por sí mismo y sus partidarios”. Innumerables veces Ahmadineyad ha pedido la destrucción de Israel, que contrasta con el hecho de que Israel nunca ha pedido la eliminación de Irán ni de ningún otro país.

Shimón Peres, el presidente de Israel, dijo el 23 de septiembre en los pasillos de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que “[los israelíes] nunca llamamos a la eliminación de ningún país. No consideramos al pueblo iraní como nuestro enemigo. Tenemos una larga relación con él. El rey Ciro fue uno de los primeros sionistas”.
 
Unos días antes, el 18, Ahmadineyad declaró sobre “el régimen corrupto sionista cuyos integrantes,  los sionistas, no sólo no son judíos sino que ni siquiera tienen religión”.  

Mahmud Ahamdineyad pregona constantemente el supremacismo religioso del Islam sobre toda otra religión o ideología. Se siente investido del poder de juez supremo de la humanidad, con la capacidad de decidir que es el bien y que es el mal, quien tiene religión y quien no, y que país tiene derecho a la existencia y cual no. 

Es una vergüenza para la misma ONU que un iluminado energúmeno fanático totalitario pueda amenazar la existencia de otro país en su propia sede. Permitir a un violador y asesino alardear sobre su violencia y crueldad, y que apologice el terrorismo, no es libertad, es debilidad y falta de contenido ético. Las Naciones Unidas adolecen del músculo moral y valentía de frenar, no sólo el discurso, sino los hechos, de un incitador al genocidio.

Los nazis redactaron las virulentas leyes judeofóbicas de Nüremberg, basándose en el principio de que “hasta el mejor de los judíos no merece más que la muerte”, hoy Ahmadineyad quiere redactar una ley refrendada por las Naciones Unidas basándose en el principio de que “hasta el mejor de los estados posible de los judíos no merece la existencia, sólo merece su aniquilación”.
 

Ahmadineyad el amalequita reformula la nueva judeofobia, en su versión moderna, el anti-israelismo.

¿Cómo se entiende el fenómeno histórico de la 2ª Guerra Mundial que abarcó el mundo entero haya surgido de la voluntad nihilista de destruir al judaísmo y al pueblo judío, cuando éste tiene un porcentaje numérico insignificante dentro de la población mundial? ¿Cómo se entiende esta judeofóbia contra un estado, Israel, cuya superficie es 500 veces más pequeña que las tierras del mundo árabe? ¿Por qué, una y otra vez, y en contra de su voluntad, esta nación judía fue, y sigue siendo el centro focal de los asuntos internacionales?

¿Cómo se entiende que con el desarrollo técnico, científico y cultural de la humanidad de principios del siglo XXI pueda un megalómano, iluminado y místico totalitario llevar la agenda de las naciones?

¿Cómo se entiende que la nación alemana haya respaldado la teoría racista ilógica, repugnante, absurda, incoherente que engendró la guerra de Hamalek contra Israel, del mal contra el bien, de la perversidad, la falsedad y la depravación contra la verdad y la rectitud, valores que siempre  ha defendido y simbolizado el pueblo judío?

¿Cómo se entiende que las naciones ocluyan sus ojos ante la nueva barbarie que se cierne sobre el pueblo judío y la humanidad?

Hitler no odiaba únicamente a los judíos sino, aún más, a lo que ellos representan: el judaísmo en si. Su intención no sólo fue asesinar a todos los judíos, por el mero hecho de ser judíos, sino también erradicar y eliminar totalmente la noción de judaísmo del curso de la historia.

La voluntad de Ahmadineyad es borrar del mapa a Israel y erradicar y eliminar totalmente la noción de judaísmo del curso de la historia. Ahmadineyad tendrá el mismo resultado que sus predecesores, pero está en manos de las naciones frenar sus macabras masacres. 
Eduard Yitzhak.

Parashat Nitzavím.

 

 

Parshiot Nitzavím


El día en que debía morir, Moshé reunió a todos los hombres, mujeres y niños de Israel para comprometerlos en un pacto con Di-s…


 

         NITZAVÍM

El día en que debía morir, Moshé reunió a todos los hombres, mujeres y niños de Israel para comprometerlos en un pacto con Di-s, según el cual no sólo los hijos de Israel presentes eran confirmados como el Pueblo Elegido, sino también todas sus generaciones futuras.

Después que los judíos hubieran experimentado la bendición y la maldición de Di-s, y retornado a Su congregació n, el Todopoderoso los reuniría de la dispersión y los regresaría a la Tierra Prometida.

Moratinos y el terrorismo

Seguramente huele mucho mejor que la hedionda política exterior de Moratinos y Zapatero

 

 

El ministro español de Exteriores está sembrando las bases teóricas de la permisibilidad y tolerancia al terrorismo árabe e islamista que se pueda forjar contra España para que en un futuro –no muy lejano- los árabes y los islamistas “recuperen” los “asentamientos” de Ceuta, Melilla, y Canarias con la teoría de que la política de asentamientos españoles en territorio africano obstaculiza e impide un acuerdo de paz estable.  

El titular de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, ha denunciado, tras reunirse con el presidente de Israel, Simon Peres, que la política de asentamientos judíos en territorio palestino obstaculiza e impide un acuerdo de paz estable.  

El ministro socialista español  rindió  homenaje a Yasser Arafat el 14 de septiembre y anunció su intención de proyectar la Autoridad Palestina en Latinoamérica. Para ello, según ha precisado Moratinos, se convocará en breve una reunión política Latinoamérica-España-Palestina.  

Moratinos quiere aprovechar las excelentes relaciones y “proximidad” con  Evo Morales y Hugo Chaves para dicho cometido, éste último bien  apoyado y financiado por el líder islamonazi Mahmud Ahmadineyad en Venezuela.  

En la segunda jornada de su gira por Oriente Medio, Moratinos, además de reunirse con el presidente israelí, ha rendido homenaje al histórico líder palestino Yasser Arafat, fallecido en noviembre de 2004, en un acto celebrado ante su tumba, situada en el cuartel general de la Autoridad Palestina, en Ramala. El ministro realizó una ofrenda floral en memoria de Arafat, tras reunirse también con el ministro de Exteriores palestino, Riad el Malki. 

Moratinos manifestó de que ahora es el mejor momento para hacer los últimos esfuerzos y que los interlocutores palestinos son extraordinarios para configurar el escenario de paz”. 

Las declaraciones de Moratinos han sido del agrado del régimen de los mulas que han sido elogiadas  en IQNA la Agencia de Noticias Coránica de Irán, en un artículo del 16 de septiembre, sobre el tema. 

El ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos considera que la política israelí con sus asentamientos dificultan el proceso de paz, pero él es incapaz de criticar el terrorismo árabe-palestino, cuya población está tan  penetrada de odio a la alteridad, al judío, que extiende sus brazos mortales en su cultura de la muerte a sus mismos correligionarios, como el abrazo islamista entre árabes-palestinos de la noche 16 al 17 de septiembre en la que perecieron 11 personas  en los choques entre hermanos árabes-palestinos.  

La pelea fraternal entre árabes-palestinos se desencadenó cuando los islamoterroristas de Hamás atacaron el refugio de un clan fuertemente armado en Gaza, causando la muerte a 11 personas en combates durante toda la noche. Dos transeúntes, entre ellos un niño, se encuentran entre los muertos. 

Los islamistas han asesinado a árabes cristianos e imponen el miedo a la minoría cristiana para que abandone Gaza, han secuestrado soldados israelíes en territorio israelí, han enviado islamikazes dentro de Israel para asesinar el máximo número de judíos, y lazan cohetes Kassam contra la población israelí que vive en ciudades de Israel, causando muerte y destrucción.  

Pero para Moratinos la política de asentamientos judíos en territorio palestino es lo que obstaculiza e impide un acuerdo de paz estable. 

Moratinos no quiere recordar la historia del conflicto árabe-israelí, ni las reiteradas ofertas de Israel a los árabes-palestinos, ni la persistencia de los árabes-palestinos en rechazar cualquier oferta que no fuera el suicidio de Israel. 

Moratinos no quiere remembrar que para los islamistas Israel es un  asentamiento, como España y Portugal lo son en el Al-Andalus. Moratinos está sembrando las bases teóricas de la  permisibilidad y tolerancia al terrorismo árabe e islamista que se pueda forjar contra España para que en un futuro –no muy lejano- los árabes y los islamistas “recuperen” los “asentamientos” de Ceuta, Melilla, y Canarias con la teoría de que la política de asentamientos españoles en territorio africano obstaculiza e impide un acuerdo de paz estable.  

Moratinos considera que hay un terrorismo malo al que se tiene que criticar y aislar, el de ETA, y que hay un terrorismo bueno, al que se tiene que apoyar –en Latinoamérica y en Europa-, el terrorismo islamista, sólo cuando actúa contra Israel.  

El gobierno socialista español, y su enviado, Moratinos reproducen la afirmación de los terroristas de ETA y de los grupos políticos afines que manifiestan que “es la política de asentamiento español  en territorio vasco el que  obstaculiza e impide un acuerdo de paz estable entre España y Euskadi.  

Moratinos y el gobierno socialista español  la reproduce contra Israel, aunque se hace extensiva a España, en relación con el terrorismo islámico, ya que los yihadistas afirman que son los asentamientos de los cruzados e infieles los que imposibilitan la paz, pues dichos asentamientos profanan las tierras del Islam.  

 

Eduard Yitzhak

 

Vendiendo tu Alma.

 

 

Mi marido y yo nos registramos en nuestra habitación del hotel, con suficiente tiempo para prepararnos para nuestros tratamientos de Spa a las cinco de la tarde. Sólo tenia que llamar a mi editor de Nueva York para indicarle las correcciones finales de mi nuevo libro.  

Me senté en el escritorio, y mientras comía la torta de cortesía del hotel, marqué. La línea estaba ocupada. Después de cinco minutos atendió la recepcionista, pero mi editor no estaba en su escritorio. Cuando finalmente conseguí entregarle las correcciones, eran las 4:40.  

Me apuré para estar lista para el tratamiento. Mientras me sacaba el reloj y mi colgante de oro y los dejaba en el escritorio, mi marido, a quien le molesta cuando lo retraso, me dijo que estaba poniendo mi billetera en la caja de seguridad del closet. Él ya estaba parado en la puerta cuando me di cuenta que aún tenía mi anillo de ópalo en el dedo. Rápidamente me lo quité, lo puse al lado del reloj, y salimos corriendo.  

Después de nuestros tratamientos de Spa, mi marido fue a la sinagoga del hotel a rezar Minjá, y yo regresé a nuestra habitación. Mientras me acercaba, vi que la puerta de nuestra habitación estaba completamente abierta, y que la mucama recién salía. En un comienzo me sobresalté, pero luego me di cuenta que entre las comodidades de un hotel cinco estrellas a veces se incluye una limpieza por la tarde. Le sonreí y le agradecí, pero ella no correspondió mi sonrisa.  

De inmediato me di cuenta que ella había limpiado el escritorio. Las migas de la torta ya no estaban y las páginas del manuscrito, que había dejado desordenadas, estaban ordenadas en una pila. Quince minutos después, cuando había terminado de vestirme para la cena, fui a ponerme mis joyas. El reloj y el colgante de oro estaban exactamente donde yo los había dejado, pero el anillo no estaba.  

Busqué bajo cada uno de los objetos que estaban sobre el escritorio. Busqué por todo el piso. Ya entrando en pánico, revisé la pieza completa y el baño, a pesar de que estaba absolutamente segura que había dejado el anillo sobre el escritorio, al lado de mi reloj.  

Sólo había dos posibilidades: o mi marido había puesto el anillo en la caja de seguridad o la mucama lo había robado. No tenia como revisar la caja de seguridad; mi marido tenía la tarjeta de crédito para abrirla, y estaba en la mitad de su rezo. Además, me acordaba vagamente que él ya estaba parado en la puerta cuando me saqué el anillo. En cuanto a la mucama, una mirada hacia el pasillo me reveló que había terminado de limpiar nuestro piso y estaba parada frente al ascensor de servicio. Si la confrontaba inmediatamente, mientras todavía tenia el anillo con ella, quizás lo devolvería. Cuando se fuera a su casa, me di cuenta con una sensación de hundimiento, nunca recuperaría mi anillo. Me encantaba ese anillo con sus resplandecientes ópalos azules, un regalo de mi marido para mi cumpleaños este año. En mi mente escuché un susurro de advertencia: “No tienes permiso de acusar precipitadamente a la mucama. Hay mitzvot (mandamientos de la Torá) que se aplican aquí”. Pero el susurro fue ahogado por un fuerte chillido: “¡QUIERO MI ANILLO DE VUELTA!”. 

Corrí por el pasillo. Con los dientes apretados, le dije a la mucama en hebreo, “Mi anillo no está en el cuarto. Si me lo regresas ahora, prometo que no le diré nada a nadie”.  

Ella me miró sin expresión alguna. “¿Cuál es su habitación?” preguntó con acento ruso. 

“Habitación 710″. 

Comenzó a caminar hacia mi habitación. Ella quiere devolvérmelo en privado, supuse con satisfacción. Estaba feliz de haber actuado rápidamente.  

Parada al lado del escritorio, apunté a la escena del crimen. “El anillo estaba justo aquí. Se que lo dejé justo ahí”. 

En vez de entregarme el anillo, ella comenzó a examinar el piso. Enojada, repetí mi oferta: “Si me lo regresas ahora, no voy a decirle a nadie. Sólo quiero mi anillo de vuelta”. 

La mucama me miró con una mirada penetrante. “He trabajado aquí durante seis años,”, dijo clara y justamente, “y nunca he robado nada”. 

En ese momento, supe que ella estaba diciendo la verdad. Mi acusación rebotó y me pegó con toda su fuerza. Ella no era culpable de ningún mal acto, pero yo era culpable de transgredir la Torá por herir a una persona vulnerable con mis palabras. 

Resultó ser que mi recuerdo de la secuencia de los eventos me engañó. Antes de irme de la habitación, mientras estaba apurándome para estar lista, mi marido había puesto el anillo en la caja de seguridad. 

Es el Dinero 

El anillo valía $175 dólares, una cantidad nada insignificante para nuestro presupuesto familiar, pero ciertamente no suficiente como para transgredir la Torá por ella. Esa noche, mientras me atormentaba con como me había permitido contradecir mi propio estándar de conducta, se me ocurrió una escena como de película: Si un vulgar personaje se me hubiese acercado y me hubiera dicho, “te pagaré $175 dólares por ignorar uno de los mandamientos de la Torá”, le hubiera respondido ofendida: “¡Como te atreves! Yo nunca ignoraría una mitzvá por $175 dólares o por 10 veces esa suma. ¡No me puedes sobornar!” 

Pero, en realidad, eso era exactamente lo que había hecho; me permití el comprometer mi estándar moral por $175 dólares. Si hubiera callado a mi mente chillona por suficiente tiempo como para sopesar el asunto, me podría haber preguntado: “Si no acusas precipitadamente a la mucama y ella en verdad lo robó, ¿qué es lo máximo que puedes perder?” Y la respuesta hubiera sido: “$175 dólares y el tiempo que toma entrar a una joyería a cinco minutos de nuestra casa y comprar un anillo nuevo”. 

Si alguien te ofreciera varios miles de dólares con la condición de nunca más volver a hablar con tu hermano o hermana, tu podrías responder con indignación: “¡Mi relación con mi hermano/a no está a la venta!” Sin embargo, ¿cuántos hermanos en su edad adulta se enredan en furiosas peleas, e incluso en pleitos para toda la vida, por la herencia de sus padres? 

Una espeluznante estadística indica que más de la mitad de los divorcios son causados por pleitos financieros. Al principio parece absurdo que un adulto pensante elegiría el dolor y la soledad del divorcio, junto con las cicatrices psicológicas que ello causa a los niños, por sobre cualquier cantidad de dinero. 

Mi amiga Marcia me contó una vez esta historia: Barry, el marido de Marcia le había prestado $5.000 dólares a un antiguo amigo de escuela, Neil. A ella nunca le había caído bien Neil, y, como sus finanzas no eran muy estables, la horrorizó que Barry le haya prestado tal suma. Barry no lo había consultado con ella, entonces, solamente podía esperar que Neil les regresara el dinero.  

Alrededor de un año después, Marcia, que es escritora, consiguió un adelanto de dinero por su nuevo libro. Estaba emocionada de poder depositar $5.000 dólares en el fondo familiar para vacaciones. Esa misma noche, Barry abordó lo que claramente era un tema doloroso para él. El seguro del auto y la casa habían vencido y el tenía pensado pagarlo con el dinero que Neil debía devolverle. Pero Neil, después de varios recordatorios, finalmente había confesado que no tenía forma alguna de devolverle el dinero. Tendrían que usar los $5.000 dólares de Marcia para el seguro. 

Marcia estalló. Ella nunca había estado de acuerdo con el préstamo, y ahora que el miserable amigo de Barry no había cumplido con el pago, ¿ella tendía que sacrificar las vacaciones familiares? “Si tu tocas mis $5.000 dólares, ¡no te hablaré nunca más! Gritó mientras se iba.  

Dio una vuelta por la manzana, indignada por la credulidad de su marido al confiar en ese miserable. Cuando estaba dando la tercera vuelta, de pronto pensó: si alguien se hubiera acercado a ella y le hubiera dicho: “Te pagaré $5.000 dólares por convertir tu casa en un campo de batalla”, se hubiera burlado de la oferta. Pero ahí estaba, sacrificando su armonía matrimonial por $5.000 dólares. 

“Sí, mi marido es demasiado inocente”, Marcia pensó. “Y estuvo mal que prestara dinero sin consultarme. Pero si $5.000 dólares cayeran ahora mismo del cielo, yo sería lo suficientemente madura como para perdonar todas sus faltas”. Por lo tanto: Cuando alguien dice, “No es por dinero, es una cuestión de principios”, ten por seguro que es por dinero. 

“Con Todo Tu Dinero” 

La segunda línea del “Shemá Israel” dice: “Y amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todos tus medios”. Los comentarios clásicos explican que “con todo tu corazón” se refiere a con tus buenas y malas inclinaciones, “con toda tu alma” se refiere a con tu propia vida, y “con todos tus medios” se refiere a con todo tu dinero. Como la mitzvá parece estar dicha en orden de aumento de dificultad, surge la pregunta de cómo amar a Dios con todo tu dinero puede ser más difícil que entregar tu vida. La respuesta: “Algunas personas aman más a su dinero que a su propia vida”. 

Esta enseñanza talmúdica solía hacerme pensar en los adinerados Judíos Alemanes en los años 30, quienes eligieron no dejar Alemania sin sus propiedades y pagaron por esa elección con sus vidas. Después de mi fracaso con mi anillo de ópalo, me di cuenta que ninguno de nosotros es inmune a que el poder del dinero distorsione nuestros valores y corrompa nuestras decisiones. Es triste decirlo, pero todos tenemos nuestro precio.  

La cura para este predicamento fáustico es identificar claramente los dos lados de la elección. Si pudiéramos separar las capas de principios, y exponer la opción por lo que es, quedaríamos impresionados al descubrir cuán a menudo somos desviados por el dinero.  

La próxima vez que estés enfrentado en una disputa interpersonal con un pariente, amigo o vecino, pregúntate que cantidad de dinero resolvería el problema. Por ejemplo, digamos que el conejo de tu vecino se escapó de su jaula y se dio un festín con las flores de tu jardín. Tú le pediste cortésmente a tus vecinos, con quienes siempre has tenido buenas relaciones, que se aseguraran que los niños fueran más cuidadosos en el futuro de cerrar la jaula, y le pediste a tu jardinero que remplace las flores dañadas con nuevas. Varias semanas después, el conejo volvió a escapar y arruinar tus flores. Esto ya se ha convertido en un verdadero punto de conflicto con tus vecinos. El problema es, por supuesto, que tus vecinos no son suficientemente responsables, no vigilan a sus hijos lo suficiente, y no les enseñan sus deberes cívicos. Pero si te preguntaras a ti mismo cuantas veces durante la temporada de crecimiento de flores en el verano, el conejo sale de su jaula y cuando te costaría a ti simplemente reparar las flores ese número de veces, te darías cuenta que podrías comprar la paz con tus vecinos por menos de $100 dólares. 

Un rabino recomienda que en el mismo momento en que separas dinero para a un fondo de vacaciones o de retiro, deberías separar dinero para un “fondo de shalom”. Entonces, cuando surjan las disputas con parientes o vecinos, puedes usar ese dinero para restablecer la paz. A largo plazo, este “fondo de shalom” vale la pena, no solo moralmente, sino también físicamente. ¿No vale la pena gastar $100 dólares en vez de obtener una úlcera o tener la presión sanguínea elevada? 

Comprándote a Ti Mismo por lo Bueno 

Mientras Rosh Hashaná se acerca, somos invitados a mejorarnos a nosotros mismos, el hacer teshuvá, y el considerar tomar mejores decisiones este nuevo año. Tomar conciencia sobre nuestra propensión humana a ser “comprados” puede ayudarnos a tomar mejores decisiones de dos maneras.  

La primera es convocar a ese vulgar personaje de entre las sombras e identificarlo claramente. Cuando te encuentres envuelto en una discusión sobre dinero o que pueda resolverse con dinero, visualiza a ese personaje de tipo mafioso haciéndote una oferta, “Te pagaré X cantidad de dólares si sacrificas tu _____ (estándar moral, relación con tu pareja o hermano, armonía en tu vida, etc.)”. Luego pregúntate a ti mismo, “¿Estoy realmente dispuesto a ser comprado por esa cantidad de dinero?”. 

El segundo método es comprarte a ti mismo por lo bueno. Si tú no logras hacer algo que valga la pena ya que te resulta difícil, ¡cómprate a ti mismo! Por ejemplo, este año nuevo, tú quieres establecer una mejor relación con tus padres, pero cada conversación por teléfono se degenera en ellos presionándote en tus puntos sensibles y tú respondiendo duramente. Piensa para ti mismo: “Por cada cinco minutos al teléfono con mis padres en que no les digo una palabra irrespetuosa, me daré a mi mismo $10 dólares para ese nuevo X que quiero pero que realmente no puedo pagar”. Te asombrarás de cuán rápido llegarás a nuevos niveles de respeto a tus padres.  

Como dice el Talmud: Si haces la cosa correcta por un motivo que no es el indicado (como el dinero), eventualmente terminarás haciendo la cosa correcta por su propio valor.  

También podemos aprovechar nuestro impulso de ser comprados preguntándonos: “No puedo hablar civilizadamente con mi cuñado, pero si repentinamente me diera $1000 dólares, ¿cambiará mi conducta hacia él?”. Un honesto “Sí” nos debería guiar a la siguiente etapa: “Si lo haría por $1000 dólares, ¿por qué no hacerlo solamente por el bien de la armonía familiar? 

Jack Benny solía contar el siguiente chiste: “Cuando estaba camino hacia aquí hoy en la noche, un ladrón me puso una pistola en la cabeza y me amenazó, “Tu dinero o tu vida”. Luego de unos segundos, me gritó nuevamente: ¡TU DINERO O TU VIDA!” 

“Estoy pensando, estoy pensando” era la famosa respuesta del tacaño.  

En Rosh Hashaná y Iom Kipur, la vida y la muerte es decretada para cada uno de nosotros. Nuestras decisiones morales pueden, como afirma el Majzor, “revertir el decreto severo” Visto claramente, tus opciones están a menudo entre “tu dinero o tu vida”. 

Este Rosh Hashaná, elige la vida. 

Sara Yohevet.

 

 

Sueños de Rosh Hashaná.

 

 

“Tengo un sueño…” - una frase inmortalizada por Martin Luther King. “Tengo un sueño de que mis cuatro hijos vivirán algún día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter…”. Fue un sueño que él no vivió para ver realizado; un sueño que aún no está realizado. Pero un hombre que sueña es un hombre al que le importa. Y un hombre al que le importa es un hombre que hace una diferencia. 

Nosotros los judíos también tenemos un sueño. Un sueño con el cual hemos soñado por casi 3500 años. Y Rosh Hashaná es el día en que nos recordamos este sueño. 

Uno pensaría que en el impresionante Día del Juicio, - “quien vivirá y quien morirá, quien por el fuego y quien por la espada…” - rezamos por el perdón, por salud, por un año de vida. Pero si miras la esencia del rezo de ese día, verás que no pedimos por nada de aquello. 

¿Qué pedimos? Le pedimos a Dios que perfeccione al mundo. Le pedimos por la unidad entre las personas. Le pedimos armonía. Le pedimos por la destrucción del mal y por justicia en respuesta a la rectitud. En corto, le pedimos a Dios que nos traiga la Era Mesiánica. Son todas cosas lindas, pero a primera vista, se ven un poco fuera de lugar en Rosh Hashaná. 

De hecho, eso es exactamente de lo que se trata Rosh Hashaná. 


¿Estamos viviendo por algo que importa? ¿O estamos preocupados por nuestro siguiente caramelo?

Nos paramos frente a un Dios que nos ama, nuestro Padre. Cada padre quiere que sus hijos vivan una vida larga, saludable y próspera. Y así, como cualquier buen padre, Él nos está ofreciendo otro año. La pregunta es si estamos interesados. El año está en la oferta, pero ¿Qué vamos a hacer con él? ¿Estamos viviendo por algo que importa? ¿O estamos preocupados por nuestro siguiente caramelo? ¿Estamos luchando por ser grandes, o vagando hacia la mediocridad? 

Rosh Hashaná está ahí para levantar nuestras miradas, y para recordarnos que debemos soñar. Y soñar por cosas grandes - paz, amor, justicia… ¿Por qué molestarse por soñar con menos que eso? Soñando sueños grandiosos, nos recordamos que la vida realmente importa. Este no es solamente otro año de trabajo aburrido. Es un año en el cual podemos lograr grandes cosas. Nos recordamos a nosotros mismos que realmente sí queremos otro año, otra oportunidad para luchar por hacer una diferencia. 

Rosh Hashaná es un día para hacernos la importantísima pregunta: ¿Para qué estoy viviendo? Si sabemos para que estamos viviendo y es algo que importa, Dios nos dará vida. Si estamos desperdiciando la vida, Dios puede que nos de un poquito más para desperdiciar, pero nuevamente, puede que no. 

No tomemos el riesgo. En Rosh Hashaná, asegurémonos de tener un sueño. 

Rabino Shaul Rosenblatt.

 

El Goy de Shabat.

 

La nieve llegó a principios del invierno de 1933 cuando nuestra gran familia cubana se mudó a Williamsburg, en Brooklyn. Yo tenía diez años. Nosotros éramos los primeros de habla hispana en llegar al lugar, y nos acomodamos más o menos fácilmente en aquella vecindad multitudinaria y multicultural. Rápidamente comenzamos a aprender un poco de italiano, algunas palabras en griego y polaco, mucho idish y sin perder nuestro pronunciado acento en inglés. 

La primera vez que oí la expresión “Ya viene Shabat” fue cuando el Sr. Rosenthal rechazó abrir la puerta de su tienda de alimentos en la avenida Bedford. Mi madre me había enviado con una moneda de diez centavos para comprar un par de calcetines negros para mi padre. En aquel tiempo, los hombres usaban sobre todo negro y azul marino. El marrón y el gris eran de algún modo especiales y costaban más. El Sr. Rosenthal estuvo de pie detrás de la puerta cerrada, de brazos cruzados, mirándome aireadamente a través del grueso vidrio mientras una nevada pesada y la oscuridad comenzaron a caer un viernes por la tarde. “Ya cerramos”, dijo el Sr. Rosenthal sacudiendo su cabeza, “¿Qué no ves que ya viene Shabat? ¡No seas insistente! ¡Vete a tu casa!”. Yo podía sentir la fría humedad que cubría mi cabeza y pensé que Shabat era la palabra judía para la nieve. 

Mi percepción errada acerca del Shabat no duró mucho tiempo, ya que la cultura dominante del área pronto se hizo evidente; los gentiles eran la minoría. De ahí en adelante, como Shabat venía con su regularidad inmutable y la tradición judía llenaba la vida de la vecindad, me di cuenta de como tantas actividades humanas, generalmente normales en cualquier día de la semana, cesaban, y un silencio palpable, una agradable tranquilidad, caía sobre todos nosotros. Fue entonces cuando las familias con alguna necesidad urgente en Shabat enviaban a alguien para “traer al muchacho de habla hispana lo más rápido posible”.  

Ese era yo. Justo a tiempo, dejé de ser anónimo y me hice llamar Yussel, a veces Yuss o Yussele. Y así comenzó mi vida como un Goy de Shabat, voluntariamente haciendo tareas para mis vecinos los viernes por la noche y los sábados: prendiendo las estufas, haciendo mandados, consiguiendo recetas médicas para los ancianos, alimentando calderas a carbón, prendiendo o apagando luces, y limpiando la nieve y el hielo de aceras resbaladizas. Haciendo todo lo que le fue prohibido al judío hacer en Shabat, por su código religioso. 

(Gracias a mí, toda mi familia se había convertido en adicta a la pastelería judía.)  

Las tardes del viernes eran especiales. Yo caminaba a casa desde la escuela asaltado por el rico aroma que emanaba de las cocinas judías, que preparaban aquella tarde el menú especial para Shabat. Para ese entonces, yo había logrado una lista de “clientes” estables, de familias judías que dependían de mí. Las calderas, en particular, demandaban una atención permanente durante los inviernos helados de Brooklyn. Me estremezco recordando los vientos brutalmente fríos que soplaban desde el este. Las ansias subían a medida que pensaba en las comidas caseras calientes que yo traería a casa esa noche después de que mis rondas de Shabat terminaran. Gracias a mí, toda mi familia se había convertido en adicta a la pastelería judía. ¿Yo? Todavía soy adicto a la torta marmolada, la jalvá y a las cremas de huevo.  

Recuerdo como si fuera ayer cómo descubrí que los judíos eran las personas más inteligentes en el mundo. Como verás, en nuestra casa cubana a todos nosotros nos gustaban los extremos de los panes y, para mantener la paz, mi padre siempre decidía quien los obtendría. Una noche áspera de invierno fui recompensado por mis diligencias con un pedazo caliente de jalá de Shabat (nosotros le decimos “santa”) y me di cuenta de que ¡fui testigo de algo genial! ¿Quién más podría haber inventado un pan que maravillosamente tuviera finales por todas partes - y que alcanzara para cada uno de los integrantes de una familia numerosa? 

Había un aspecto “Internacional” en mis años de adolescente en Williamsburg. La familia Sternberg tenía dos hijos que habían luchado en la Brigada Abraham Lincoln en España. Cada vez que nosotros conseguíamos su atención, ellos nos hechizaban con cuentos de aventuras arriesgadas que pasaron en la Guerra Civil Española. Estos veteranos de guerra de aproximadamente 20 años de edad también nos mostraron una nueva forma de pensar, que incluía ideas humanas tales como “De cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad”. En retrospectiva, esta exposición inocente a una filosofía diferente fue el punto de partida de un viaje que también incorporaría el concepto de Tzedaká en mi guía personal al mundo. 

En la época a la que los historiadores más tarde llamarían la Gran Depresión, un níquel era mucho dinero y su poder económico podía comprar una nueva Spaldeen, el nombre local que le dábamos a una pelota de goma rosada que en ese entonces era producida por la Empresa Spalding. 

La famosa Spaldeen era crucial en nuestros juegos infinitos de la calle: pegarle con un palo como en el béisbol, con la mano contra la pared o simplemente con los pies. Una tarde de verano nuestras fantasías adolescentes convirtieron a nuestro barrio en un estadio repleto, y a uno de nosotros en el bateador estrella, bateando una pelota con efecto que ganó el campeonato. Realmente pensamos que ganamos, lo juro. 

Nuestros vecinos, mágicamente se transformaron en espectadores que alentaban desde sus ventanas de color marrón, y fueron testigos de una versión única de béisbol de las grandes ligas. Mi ocupación como Goy de Shabat llegó a su fin luego de Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941. Me retiré del Colegio de Brooklyn al día siguiente y me uní al ejército estadounidense. En junio de 1944, el cuerpo aéreo del ejército me embarcó a casa después de volar sesenta misiones de combate sobre Italia y los Balcanes. Yo estaba abrumado al enterarme de que varios de mis amigos judíos y vecinos habían puesto un lugar para mí en sus mesas cada Shabat a lo largo de toda mi ausencia, incluyéndome también en sus rezos. ¡Qué mitzvot! Mi regreso a casa fue acompañado por maravillosas invitaciones a cenar. ¿Puedes imaginarte el efecto luego de 22 meses de raciones de comida del ejército? 

(Yo había aprendido el significado de la amistad, de la lealtad, del honor y del respeto.)  

A medida que mi vida de post Segunda Guerra Mundial se desarrolló, la naturaleza de la asociación que yo había tenido con las familias judías durante mis años de formación se hizo más clara. Yo había aprendido el significado de la amistad, la lealtad, el honor y el respeto. Descubrí la obediencia sin el servilismo. Y la preocupación por todos los seres vivos se había hecho tan natural en mi vida como la respiración. El valor de una ética de trabajo fuerte, con dedicación y sentido se hizo manifiesto. El amor por el estudio floreció y comencé a fijar metas más altas para el desarrollo de mis habilidades, y objetivos más elevados para futuras actividades y sueños. Nada de esto fue el resultado de una educación formal; mi escuela judía había sido la vecindad. Aprendí estas cosas, las absorbí mejor dicho, por la asociación y los modelos a seguir, por haber hecho siempre una pregunta curiosa, y a través de lo que los educadores llaman ” el estudio incidental ” en el crisol de Williamsburg previo a la Segunda Guerra Mundial. Parece ser que las enseñanzas más importantes de la vida, se adquieren de esta manera. 

Mientras el hogar cubano de mis padres me abrigó con un cálido e íntimo afecto, y aseguró mi bienestar y mí autoestima, el grupo de familias judías que conocí y ayudé en el Williamsburg de los años 1930 fue una tribu adoptiva que incitó mi rito adolescente de paso a la adultez. Uno podría incluso decir que nosotros habíamos experimentado una clase especial de Bar-Mitzvá. Yo no podía explicar entonces el concepto de tikun olam, pero comprendí a medida que iba madurando cuan bien fui orientado, a través de la experiencia judía, a vivirlo y aplicarlo. Qué visión verdaderamente elevada de la vida te da el estar motivado “a reparar el mundo”.  

En estos años de vejez cuando de vez en cuando le dicen a mi esposa “Tu marido es un hombre divertido”, soy consciente de que mi humor tiene sus raíces en el teatro idish de la Segunda Avenida, los comediantes judíos en los hoteles de verano, y sus muchos imitadores. Y, cuando discuto sobre temas de derechos humanos o civiles y soy advertido de exponer demasiado fervor, recuerdo como la jutzpá primero floreció sobre las aceras de Williamsburg, compitiendo por avellanas con fuertes niños que llevan peyes y kipot. A lo largo del camino jugué ajedrez y frontón, aprendí a practicar la esgrima, a escuchar a Rimsky-Korsakov, comí castañas tostadas, leí a Maimónides y estudié también a Saúl Alinsky. 

Estoy absolutamente agradecido por haber tenido la oportunidad de ser un Goy de Shabat. 

Shabat Shalom. 

Joe Velarde 

 

Parashat Ki Tavó.

 

“Vieron Uds. todos lo que obró Hashem frente a vuestros ojos”… (Devarim 29:1)


 

        
Después de la Parshá de la Tojajá -amonestación y advertencia- y “las palabras del Pacto” que cerró Moshé con los hijos de Israel, Moshé llamó a todo el pueblo y dijo: “Vieron Uds. todos lo que obró Hashem frente a vuestros ojos. . . las grandes pruebas. . . las señales y grandes maravillas” 1, y a ello agregó: “Y hashem no les dio a Uds. un corazón para conocer, ojos para ver y oídos para escuchar hasta este día”.
Este versículo requiere explicación: ¿Acaso el pueblo de Israel no reconoció hasta ese momento los milagros de Hashem? La propia Torá relata explícitamente que los israelitas agradecieron al Altísimo por los milagros e incluso recitaron un cántico. Más aún: aquellos judíos que no pudieron realizar el Pesaj en su tiempo, vinieron clamando “¿Por qué hemos de ser menos?”2, siendo el sacrificio pascual una expresión de reconocimiento de los milagros de Hashem en la salida de Egipto.

MILAGROS CORRIENTES

La respuesta está escondida en las palabras de Rashi, que explica el versículo “Y Hashem no les dio a Uds. un corazón para conocer” de la siguiente manera: “Para conocer las bondades del Altísimo y apegarse a Él”. De acuerdo a la interpretación de Rashi, Moshé no se refería aquí a los grandes milagros de la salida de Egipto y la partición del Mar del Suf, sino a “las bondades del Altísimo” que se encuentran a continuación – “Y los llevé a Uds. cuarenta años por el desierto. . .”.
El milagro es un suceso fuera de lo común, que está fuera de las reglas de la naturaleza 3. Cuando ocurre un milagro es natural que éste genere conmoción y un gran despertar. Por lo tanto no hay de qué asombrarse de que los israelitas reconocieron los milagros del éxodo de Egipto y como consecuencia incluso entonaron un cántico. Pero aquí Moshé hablaba de los milagros corrientes que tuvieron lugar durante los cuarenta años del desierto, cuando los milagros ya no se sentían como tales, sino que eran tomados como parte de la realidad de la vida cotidiana. Sobre ello es que dijo que hasta hoy “Hashem no les dio a Uds. un corazón para conocer” – “para conocer las bondades del Altísimo”, aquellos favores recibidos diariamente en los años del desierto.

DESEO A ACERCARSE

Rashi agrega, que hasta entonces estas bondades aun no habían llevado a los israelitas “a apegarse a Él”. En esto radica la diferencia entre milagros y bondades: El milagro despierta temor, fe y similares, mientras que proferir bondad genera acercamiento.
Si los israelitas hubieran reconocido los favores de Di-s, esto debía haber generado en ellos el deseo de “apegarse a Él”, y por eso Moshé les dice, que hasta el día de hoy “Hashem no les dio a Uds. un corazón para conocer”.
Está claro entonces, que aquí la intención no es decir que Israel no poseía un corazón para reconocer los milagros de Di-s. Y eso es efectivamente lo que Rashi aclara, que la novedad que tuvo lugar ese día, fue que en él habían llegado al nivel del alumno que alcanza el nivel de comprensión del propio maestro, habiendo transcurrido cuarenta años, y tal cual les dijo Moshé (de acuerdo a Rashi) “El día de hoy entendí que Uds. están apegados y deseosos del Omnipresente”.

LA FUERZA DEL PACTO

Estas palabras de Moshé constituyeron una preparación frente a la entrada a la Tierra de Israel. Si en los años del desierto, cuando todas las necesidades del pueblo eran abastecidas por Hashem de manera milagrosa, sin embargo existía la sospecha de que no tomen conciencia de las bondades del Altísimo, cuánto más cuando ingresen a la Tierra de Israel, donde todo funcionará por la vía natural.
Es por eso que Moshé les advirtió: “Guardaréis las palabras de este Pacto” – el cuidado de este Pacto Divino subordinándose a Su Yugo, con lo cual se anula el ocultamiento existente en el mundo material y se revela la Verdad Divina.

(Likutei Sijot tomo 14, pág. 99)

Porqué soy Sionista.

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Porqué soy sionista

Reflexiones de un israelí que tal vez no vengan al caso, pero de cualquier modo parecen ser intrigantes. Posiblemente rocen la razón de ser de un pueblo que ha sabido perseverar a través de los siglos.



De entrada, yerra el tiro. Incluso en su país está desacreditado: ya es objeto de museo, superviviente de una época que ya no existe. En el extranjero, ni mencionarlo. Para muchos prototipo del colonialismo más terrible, sinónimo de despojo, opresión y quién sabe qué. En el mejor de los casos, un vocablo obsoleto. En el peor, sinónimo de lo más peyorativo. Desde luego, me refiero al sionismo. Que en cierto modo se rehabilitó aquí cuando en el nadir de su desvergüenza, la ONU declaró que era parejo al racismo. Eso ocurrió en 1975. Pero esa tendencia con el tiempo volvió a decaer.

Y, sin embargo, afirmo que soy sionista. Lo he sido casi toda mi vida, desde que comprendí lo difícil que era ser judío en tierras ajenas. Sin darme cuenta siquiera. Ocultando mi origen, porque era algo vergonzoso, y aspiraba una solución que me librase de esa pesadilla. Para poder ser como los demás, y no ocultarme en las tinieblas de ser diferente, desdeñado y hasta un paria. Algo que ha fructificado dentro de mi ser, aunque no siempre me diera cuenta de ello.

 

Con el tiempo me hice israelí. Si no nativo, por lo menos hijo adoptivo bien arraigado en donde veía era mi nueva patria. Sionista porque no tenía reparo en ver las cosas objetivamente y… hay tanto que criticar en este bendito país. Lo más banal: la ausencia de esa cortesía tan propia de las tierras que tuve que abandonar. En lugar de la sonrisa, el rostro fruncido. En el mejor de los casos, una mirada indiferente. Pero eso uno de los tantos hilos que trenzan el tejido de una realidad tan diferente, en medio de un desierto que tanto abatía y apesadumbraba. ¿Cómo se puede vivir en este medio que nada parece ofrecer, convivir en una realidad que resultaba tan ajena, extraña?

Algunos no pudieron con todo ello, volvieron a hacer las maletas para regresar de donde vinieron. Nosotros no: sencillamente, y como tantos otros, no teníamos a dónde volver. Y aquí está el quid de la cuestión. No nos quieren en otro lado. En el mejor de los casos, nos miran desconfiados. “Sabes, es judío”. Eso ya lo dice todo. No es suficiente que la Real Academia haya borrado del término la acepción de “avaro” o “usurero”, prototipo de alguien en el que no se puede fiar. Y sin embargo, la crítica de la usura tiene su origen en varios pasajes del Antiguo Testamento, que afirman que tomar a interés es prohibido, desalentado o despreciado.

Pero eso en el mejor de los casos. La base, lamentablemente, no era una simple desconfianza, sino un rencor basado en un hecho milenario cuyo desenlace lo dice todo: la muerte en la cruz. Una norma nada judía, sino de los paganos romanos. La anomalía del caso es que la crucifixión estaba prohibida en la ley antigua judía.

Estimo que el mejor sionista es el israelí, aunque no lo sepa. Incluso llegue al extremo de desdeñar lo que para él es sinónimo de dispersión. La perenne diáspora que en nuestros días está integrada por quienes no quieren o no pueden afrontar la realidad de un Israel acosado constantemente. Un país en donde no es fácil vivir. Pero por muy difícil que sea, es donde nosotros estamos. Y nos quedaremos. Porque no tenemos otro país.

Moshé Yanai

Un terremoto sionista.

Un terremoto sionista
Por: Michael Freund
 Si hubiese oído atentamente el domingo 31 de agosto, hubiese podido escuchar el temblor de la tierra, que se produjo en la esquina de la calle King George y Keren Kayemet, en Jerusalem. Fue allí, en las oficinas centrales de la Agencia Judía, que tuvo lugar una revolución, la cual puede llegar a representar un hito en la historia de la aliá y la absorción.
 
Luego de años de disputa, la Agencia finalmente accedió a ceder el control de la promoción de aliá desde Estados Unidos y Canadá a la sumamente exitosa organización Nefesh B´Nefesh. El grupo, liderado por un dinámico joven Rabino llamado Yehoshua Fass, ha cambiado significativamente la aliá de miles de Norte Americanos, haciéndola más accesible, amigable y comprensiva.
 
Utilizando internet, avanzadas técnicas de marketing y mucho entusiasmo sionista, Nefesh B´Nefesh ha logrado superar, hace mucho tiempo, la burocracia relacionada con la aliá, tornando parte de la misma, prácticamente obsoleta.
 
En consecuencia, luego de casi 80 años en lo que la Agencia Judía ha sido esencialmente la única referencia para la inmigración judía, el monopolio ha sido quebrado. Si hubiese una escala Ritcher para medir los terremotos en el mundo judío, este seguramente hubiese llevado la aguja a marcar un sismógrafo.
 
Bajo el nuevo acuerdo, la Agencia Judía va a mantener el control para determinar si una persona cumple con las condiciones para realizar aliá y para abrir carpeta en los distintos ministerios. Pero prácticamente el resto del proceso, será liderado por Nefesh B´Nefesh, haciendo que la misma se transforme en el cuerpo principal al que deberán acudir los americanos y los canadienses cuando deseen mudarse al Estado Judío.
 
Esto, representa un duro golpe para la Agencia Judía y significa que dicho cuerpo está atravesando rápidamente un histórica transformación de imagen, la cual cambiará para siempre el rostro de las “instituciones nacionales” del pueblo judío.
 
INTERESANTEMENTE, EL acuerdo fue publicado exactamente un año después de que el gabinete aprobó la decisión, la cual sienta un antecedente, de otorgar fondos a organizaciones privadas e independientes que promueven la aliá. En retrospectiva, dicha decisión, la cual benefició grupos como Nefesh B´Nefesh y su equivalente francés, AMI, representa el fin del rol tradicional de la Agencia Judía, un proceso que avanzó con el último anuncio.
 
Pero sería errado creer, que estamos necesariamente atestiguando la extinción de la Agencia Judía o su degeneración. Ésta, está simplemente atravesando grandes cambios a medida que sus prioridades cambian y sus fondos son cada vez menores, y deberá reinventarse para poder perdurar.
 
Sin duda, hay quienes se oponen a la idea de que la Agencia pierda su exclusividad en el área de la aliá, y en los próximos días puede ser que veamos muchas protestas de este tipo. Pero los tiempos han cambiado, y las burocracias no están logrando sobrevivir. Y esto es lo que le ha permitido a Nefesh B´Nefesh ser exitosa en lo que hace, dado que es una emprendedora motivada a nivel ideológico, más que una sosegada sucursal del establecimiento.
 
Como cualquier iniciativa del sector privado, su novedad y su frescura es su fortaleza, dado que no se encuentra colmada de burocracia, conflictos políticos o cualquier otro elemento, tan común en estas antiguas instituciones.
 
Este último terremoto, puede haber hecho temblar el edificio de la agencia judía, pero no lo ha derrumbado. A partir de la adversidad arriba la oportunidad, y este temblor no es diferente. Con su gran nombre y décadas de experiencia, la Agencia Judía está perfectamente posicionada para servir como unificador de todos los grupos de aliá y continuará proveyendo tales críticos servicios.
 
Si la Agencia logra dominar este nicho y lo pone en práctica, firmando más arreglos de este tipo y trabajando a la par de grupos judíos privados en distintos temas, puede emerger como una fuerza más concentrada y efectiva que aprende de manera constante.
 
DE HECHO, LO QUE hace este desarrollo tan excitante es que puede llegar a ser un experimento para otras áreas del gobierno. Tan solo considere las posibilidades. Áreas tales como hasbará (propagando pro Israel) en el exterior, para promover una ruta segura camino a casa, la cual se beneficiaría enormemente si fuese semi o completamente privatizada, mientras continúa operando bajo la dirección y la guía oficial del gobierno. Ayudaría a ahorrar y a crear nuevas energías, a una gran cantidad de esfuerzos moribundos, y propulsar su efectividad más allá de lo reconocible.
 
Como dijo Ronald Reagan una vez, “los trabajadores públicos dicen,  siempre con la mejor de las intenciones, qué buen servicio podríamos brindar si tan solo tuviéramos un poco más de dinero y de poder. Pero la realidad es que más allá de su legítima función, el gobierno no hace nada tan bien o tan económicamente productivo como el sector privado”.
 
Esto es verdad para el comercio y la industria, y no es menos real para la aliá o la educación judía. Por lo que esperemos que el terremoto sionista que se encuentra ahora en camino, continúe haciendo temblar a las cosas y que en su despertar traiga un nuevo y más emocionante orden.

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