Archive for Diciembre, 2008
El Derecho de Israel.

YA se ha producido la tan temida como previsible catástrofe. Después de la ruptura unilateral de la tregua por parte de Hamás y sus continuos ataques con cohetes y morteros contra el territorio meridional israelí, tras una larga serie de advertencias a las autoridades de la Franja de Gaza para que pusieran fin a los ataques terroristas, el presidente israelí, Simon Peres pidió hace días encarecidamente a la población de Gaza que impidiera a los terroristas provocar la situación que lo hiciera inevitable. Al final, Israel ha tenido que responder. Y lo ha hecho con contundencia. Ha destruido prácticamente todos los edificios de la policía y las milicias de Hamás, depósitos y túneles por los que se introducen en Gaza las armas. Por supuesto que ha habido víctimas civiles. Porque muchos de los arsenales están en sótanos de casas de miembros y líderes de Hamás. Porque todo el terrorismo islamista se arropa en civiles, cuyas muertes para ellos son una bandera. Pero quien vea el mapa de las operaciones realizadas sabe que el esfuerzo de las fuerzas israelíes por evitar víctimas civiles palestinas es tan denodado como el habitual de los terroristas de Hamás por matar al mayor número de civiles israelíes. Sólo la ignorancia, la mala fe y la militancia antiisraelí de los medios de comunicación -en nuestro país ya grotescos- pueden inducir a hablar, como se ha hecho, de «ataques masivos». Quien conozca un poco Gaza, una de las regiones más superpobladas del mundo, sabe que un ataque «masivo» habría provocado muchos miles de víctimas. Y no 280, en su mayoría hombres adultos y en gran parte uniformados.
Pero esto da igual no sólo a los medios de comunicación, también a las organizaciones políticas o humanitarias y a tantos políticos de derechas e izquierdas, a los que tan fácil les resulta condenar un bombardeo ante la opinión pública. Eso siempre confiere «caché» humanitario. Han callado durante todo el tiempo en el que Hamás ha generado una situación que hiciera inevitable la tragedia. Hace tres años Israel se retiró de Gaza como acto de buena voluntad para intentar dar un impulso a unas negociaciones sobre los dos estados, el Israel y el palestino, cuya existencia hoy es aceptada por una abrumadora mayoría de los ciudadanos israelíes. En la otra parte no sucede lo mismo. Cada vez son más los palestinos que siguen las consignas de Hamás y Teherán, rechazan la solución de dos Estados y llaman a la destrucción de la «entidad sionista». Hay muchos responsables de que así sea. Y no todos están en la región. Están ante todo los terroristas de Hamás que con la ayuda de Irán y Siria y la inapreciable colaboración de la corrupción del aparato de Al Fatah de la Autoridad Palestina, consiguieron ganar unas elecciones, liquidar a sus oponentes y establecer un Estado terrorista en la frontera sur de Israel.
Mientras desde Israel, pese a la confusión y las convulsiones políticas internas, se hacían esfuerzos por proseguir las negociaciones con la Autoridad Palestina en el poder en Cisjordania, Hamás y su patrón iraní Ahmadineyad han ido ganando terreno, comprensión internacional, amigos y armas. No sólo en Rusia, China o Pakistán, también en Europa por supuesto. ¡Qué confusión de valores por nuestros lares! Pocos hechos tan significativos como que en el Reino Unido, donde más activamente se ha hecho campaña para aislar al Estado de Israel, un canal de televisión decidiera estas navidades emitir un saludo de Nochebuena del presidente iraní, el adalid de la destrucción del Estado judío, el látigo de infieles, el carcelero de mujeres intelectuales, el verdugo de homosexuales, miembro de la Alianza de Civilizaciones con el turco Erdogán y el español Zapatero, nuestro hombre de la Kafiya. «Comprensión hacia Hamás», «no aislar a los islamistas», «no radicalizarlos». Este sempiterno pregón de nuestro ministro Moratinos parece ya omnipresente en el discurso vacuo e insensato de gran parte de la clase política europea. Y lo es porque previamente ha sido asumido por los medios de comunicación y gran parte de la opinión pública. Pese a toda la cultura de apaciguamiento, negociación de principios y relativismo general que se nos inocula a diario, nadie en España se atrevería a decir que las pistolas de ETA son inocuas porque tienen menos capacidad de fuego que las armas de la Guardia Civil. Es la artera forma de analizar la realidad comparando elementos no comparables. Es la que lleva a tanto intelectual y vocero en nuestros medios a decir que los misiles artesanales de Hamás son poco más que una broma pesada y que no justifican nunca una acción contundente del agredido para acabar con ellos. Es la que lleva a tanto idiota a pensar que las armas son malas independientemente de quienes las tenga.
El hecho cierto es que el terrorismo ha tenido un éxito parcial aquí en España, como saben quienes lo denunciamos, quienes lo niegan y quienes directamente se han beneficiado de ello. Aquí el éxito del terrorismo ha supuesto privilegios para sus simpatizantes y amigos secretos o la debilidad de la idea nacional en beneficio de otros nacionalistas. En Israel la amenaza es directamente existencial y pone en peligro su propia existencia como Estado. La creación de un Estado terrorista en Gaza en los últimos tres años y su creciente capacidad de paralizar el sur israelí pone en cuestión la propia viabilidad del Estado de Israel. A ojos de los israelíes pero ante todo a ojos de los cientos de millones de islamistas, árabes o no, que han convertido la destrucción de Israel en el centro de su existencia. Israel no puede vivir con gran parte de su población enterrada en refugios día sí, día también, porque Hamás o Ahmadineyad quiera. Acabaría toda Israel igual y ese gran estado no se erigió en su día para ser un gran Lager bajo tierra con los SS islamistas desfilando encapuchados sobre sus campos.
Mucho se hablará ahora durante y después de esta campaña militar -que todos deseamos corta, pero puede ser muy larga y dolorosa para todos- sobre el papel en su desencadenamiento del punto de inflexión en la historia de Estados Unidos que supone la llegada de Barack Obama a la presidencia. Creo que nadie debiera sobrevalorarlo. También creo desencaminados los intentos de explicar la operación militar israelí como parte de la dinámica electoral interna de Israel. Nada había más lejos de los deseos de la ciudadanía israelí que entrar ahora en este conflicto. Porque conocen la guerra. Y todos saben que estos muertos del fin de semana no son los primeros ni los últimos. Y que muchos no serán terroristas sino también niños y niñas tanto palestinos como israelíes y muchos soldados israelíes como la campaña prosiga por tierra. Lo que sí debería estar claro es que los defensores de esta operación militar de Israel somos los que sufrimos por todas las muertes, también por las ahora habidas en todos los bandos. Y enfrente hay un enemigo que se alegra de las muertes, también de las propias. Y las busca en Israel, en las Torres Gemelas, en Londres o Atocha, en la India o en Afganistán. Forman parte de una cultura de la muerte que es enemiga de nuestra sociedad tanto como del Estado de Israel. Y que si Israel fallara en su autodefensa, por supuesto que desaparecería como Estado democrático pero todas las demás sociedades abiertas perderíamos nuestro bastión más firme en la defensa de la ciudadela de la libertad. Una ciudadela que tiene muchas murallas minadas o tambaleantes en Occidente por el miedo a luchar, la falta de voluntad de ganar, por su confusión de valores y su incapacidad para el sacrificio. O porque, ilusos, creen que tratamos con un enemigo como nosotros. Esperemos que esta tragedia tenga un receso al menos. Pero la guerra será larga y la lista de víctimas también. La única nota de optimismo que tengo para concluir esta reflexión está en mi profunda convicción de que Israel, con la sabiduría de miles de años de supervivencia y la memoria de quienes aun son testimonio vivo de la última vez que -ante la pasividad de todos- se quiso exterminar a su pueblo, nos dará una nueva lección a la civilización. A la única civilización existente. Israel sabrá defender, cueste lo que cueste, pese a quien pese, llore quien llore, su sagrado derecho a la existencia en libertad y dignidad.
HERMANN TERTSCH
Reciben lo que se merecen.

No existe prácticamente disidencia en Israel sobre la necesidad de dar al Hamás la lección que desde hace tanto se merecía. Lo sorprendente es que en el mundo haya un gran desconcierto sobre la última ofensiva israelí contra sus instalaciones militares en Gaza. En este país democrático y en donde, en contraste con lo que sucede en el otro bando, cada uno puede expresar lo que piensa, hay un consenso general: no había otro remedio. Los disidentes son contados, son nuestros “progres” un tanto alejados de una realidad que no son capaces de comprender. Y suman un porcentaje ínfimo.
Ya se les había advertido una y otra vez. “Estáis jugando con fuego”, se les dijo claramente. La ministro de Relaciones Exteriores incluso viajó el otro día a El Cairo para reiterar al Presidente Mubarak la gravedad de la situación creada. “Israel no puede seguir tolerando los incesantes ataques del Hamás de Gaza. Están haciendo imposible la vida de la población civil en la región adyacente a esa zona”, expresó la candidata a la Presidencia del Gobierno al dirigente egipcio.
El israelí común y corriente aprueba la decisión de su Gobierno: la situación era intolerable, y se imponía obrar con mano fuerte, por muy lamentable que ello fuera. De lo contrario podría deteriorarse y no se sabe adónde se hubiera podido llegar. Desde luego, nadie ha bailado en las calles de Tel Aviv, ni ha repartido golosinas al escuchar el elevado saldo de víctimas de esos ataques, en especial de civiles que siempre son inevitables. Ese modo de proceder es muy común en el otro lado, pero nunca ha sucedido aquí. No se dice en vano; existen hartas pruebas de que así suele ser.
Es más, ese israelí veterano de tantas contiendas se ha sentido un tanto aliviado porque la medida ya se hacía esperar, y a la par lo ha lamentado porque hubiera preferido que el otro lado entrase en razones. Cuando impera la inmovible norma de que las disputas se resuelven por la fuerza, como bien lo han demostrado los árabes, no hay otro remedio que contestar del mismo modo. Los cínicos dicen sencillamente que esa es la ley del Medio Oriente. Parece que nadie ni nada puede convencerles que al obrar así, saldrán perdiendo en última instancia.
Hay quienes pensarán que la reacción ha sido desmesurada. No es equitativa, podrán decir. Pero hay que tener en cuenta un pequeño detalle: es aquí donde los dirigentes del Hamás se han equivocado. Dan unos arañazos aquí y allí para retar a Israel; esperan que este país realice un pequeño operativo en represalia. Pero después de lamerse sus heridas, vuelve a las andanadas como si aquí no hubiera pasado nada. Ya son ocho años de este juego de dame y toma. Por lo general, precisamente por ser el más fuerte, la norma de Israel ha sido la contención. No responder a esas inacabables y dolorosas provocaciones. Pensamos que con la desconexión de hace un par de años, una dolorosa decisión que acongojó a todo el país y lo dividió en dos sectores, los árabes comprendieran que Israel estaba dispuesto (y todavía lo está) a concertar la paz. Nos equivocamos: la jefatura del Hamas lo interpretó como una retirada forzada, como un signo de debilidad. Y aquí reside su gran error.
Puedo afirmar con absoluta seguridad que Israel desea sinceramente concertar un acuerdo con los palestinos. Para ello está dispuesto a hacer muchas y muy penosas concesiones. Pero lo que no puede tolerar es que junto a este país haya una región en donde ni siquiera se piensa en esa posibilidad: todo lo que se dice, hace y se trama está encaminado a conseguir su desaparición. Por lo tanto, en ausencia de la menor predisposición a encontrar una solución al conflicto, y por mucho que se lo lamente, reciben y seguirán recibiendo lo que se merecen.
Moshé Yanai
La pregunta de Januka.

El oficial de seguridad de El Al en el aeropuerto de Los Ángeles observó a mi suegra suspicazmente. Ella no podía imaginarse cuál era el problema. El oficial de seguridad miró duramente a mi suegra, estudió su pasaporte, miró nuevamente su cara, ojeó de nuevo su pasaporte, y finalmente llamó a su colega.
“Mira a esta mujer”, le ordenó. “Su pasaporte dice que ella tiene casi 90 años. ¿Puede ser eso verdad?”.
Al igual que el oficial de seguridad de El Al, siempre me he quedado perpleja con mi suegra, Evelyn.
Visitando Jerusalem a la edad de 88 años, ella concurre diariamente al Muro de los Lamentos, subiendo 135 escalones. Incluso mientras celebramos su cumpleaños número 90 esta semana, ella aún camina a grandes pasos.
Aún más misterioso es su gran popularidad. Cada persona que conoce - no importa cuán distantes son de su edad, geografía, origen - adora a Evelyn. Esto incluye: su joven vecino persa; mi amiga religiosa; el plomero y su esposa; la hija soltera de 40 de su mejor amiga; una joven madre israelí de Austin, Texas, que conoció a Evelyn hace cinco años y continua llamándola cada viernes para desearle “Good Shabbos”.
Un domingo Evelyn no contestó el teléfono cuando esperábamos que ella estuviese en la casa. “Yo estaba en una graduación”, nos explicó al siguiente día. “Era el hijo de esta una familia italiana. Yo era la única invitada que no era pariente”.
¿Cuál es el secreto de la popularidad universal de mi suegra?
La Clave
Recientemente, en una clase sobre la mitzvá de prender velas en Shabat, yo descubrí la respuesta.
Muchas mujeres judías siguen la costumbre de prender una vela por cada integrante de la familia, honrando no sólo al Shabat, sino que también a cada miembro de la familia.
Honrar al prójimo es un valor central en el judaísmo. La Ética de los Padres, nuestra guía de relaciones interpersonales de hace 2.000 años, proclama: “Deja que el honor hacia tus estudiantes sea tan querido para ti como el tuyo mismo, que el honor hacia tus amigos sea como el honor a tu Rabino, y el honor a tu Rabino sea tanto como el honor al Cielo”. Y para el matrimonio, el Talmud indica: “Un hombre debe amar a su esposa tanto como él se ama a sí mismo, y honrarla a ella más que a sí mismo”.
| Da un paso atrás y permite que la realidad de otros prevalezca. | |
¿Cómo uno realmente honra al prójimo? La clave es considerar su realidad como válida. Usualmente nuestra propia realidad es tan intrínseca para nosotros que desestimamos la realidad de otros como insignificante, defectuosa, distorsionada. Dar un paso atrás, y permitir que la realidad de otros prevalezca, le permite al otro sentir su propia importancia. Esta es la esencia del dar honor.
Y es por esto que todos quieren a Evelyn: ella los honra al validar sus realidades. Cuando ella está con la familia de Bob, su hijo mayor, que se trasladó a San Francisco en los años 60 y se unió al movimiento contracultural, ella aprecia su estilo de vida, lo pintoresco de su casa de Mill Valley con su tina caliente, y el talento de su nuera para hacer alfarería y joyería. Cuando ella está con Leib Iaacov su segundo hijo, en Jerusalem, abraza nuestro camino religioso y admira nuestras elecciones. Cuando Jaim, su hijo menor, que lidera una fundación para el arte, la lleva a una cena formal donde se honra a Pavarotti, ella disfruta la elegancia del evento, se codea con las estrellas, y aprecia la bondad de Jaim al llevarla. ¡No hay dudas del por qué todos la adoran!
Esta validación requiere de ceder mucho de las propensiones y elecciones propias, y plantea un desafío al ego. Se requeriría de un físico para validar la realidad de un hijo adolescente que recibe malas notas en ciencias y que ocupa sus noches rasgueando su guitarra. Se requeriría de una esposa experta en múltiples tareas, para tenerle paciencia a su esposo que no puede quedarse a cargo de cuidar a los niños y recordar sacar el asado del horno al mismo tiempo.
Januca
Validar la realidad del prójimo es la clave para honrar a los demás, lo cual es la clave para la paz en el hogar, y es el significado profundo de la mitzvá de encendido de velas en Shabat.
¡Cuán distintas son las velas de Januca! Januca es la festividad de estar parados firmes y valientemente por nuestras creencias, por no ceder ni un centímetro.
Januca conmemora la histórica victoria de los Macabeos por sobre los griegos. La rebelión judía empezó en el año 167 A.E.C., después de un siglo de hegemonía cultural helénica y una creciente asimilación. En la ciudad de Modiín, las fuerzas griegas ordenaron a los judíos hacer ofrendas a un dios pagano. Un judío sumiso obedeció. Esto encendió el enojo del sacerdote mayor Matatias, que se levantó en armas, matando al judío servil, y guiando a sus cinco hijos y a un puñado de seguidores hacia las montañas para una prolongada guerra contra los griegos y sus seguidores judíos helenistas.
El mensaje de Januca es: Mantenernos en nuestras convicciones religiosas, nunca someternos a la mayoría asimilada, sin importar cuán numerosos o sofisticados sean, y luchar por nuestros ideales.
Entonces ¿cuál es el valor judío: ceder o resistir?
La diferencia sobresaliente entre las luces de Shabat y las luces de Januca son su ubicación. Las velas de Shabat se encienden siempre dentro del hogar. Las velas de Januca deben idealmente ser encendidas afuera, en la entrada de la casa. (Así es como aún hacemos en Jerusalem). Solamente cuando los judíos fueron exiliados hacia la Diáspora se decretó por motivos de seguridad mover las velas de Januca hacia el interior, pero aún ahí deben ser encendidas en una ventana donde puedan ser vistas desde el exterior. La mitzvá de encender velas de Januca es para publicitar el milagro del aceite.
Mientras que las velas de Shabat iluminan el dominio privado del hogar, las velas de Januca son declaraciones para el dominio público.
| Cede en el hogar, pero permanece de pié y lucha en el ámbito público. | |
Similarmente, el lugar para ceder es el hogar, dentro de la familia. El lugar para estar de pié por las convicciones propias es el ámbito público.
Desafortunadamente, a menudo revertimos los dos: Un estudiante judío que teme mantenerse firme frente a su amigo “políticamente correcto” y defender a Israel, se niega a ceder al pedido de su madre de usar una corbata para la fiesta de aniversario de sus abuelos. Una mujer judía que se sienta muda durante un descanso en el trabajo mientras sus compañeras de empleo bromean sobre “judíos tacaños”, habla sueltamente y aumenta su elocuencia en su defensa cuando su marido le pide que acueste a los niños a la hora.
El lugar para mantener firme las creencias es en el ámbito público. En el hogar, cede, cede, cede.
Si eres crónicamente lento y a tu pareja le gusta llegar 15 minutos temprano a cualquier lugar, cede. Pregúntate a ti mismo, ¿Cuál es la realidad de ella?”, y valídala.
Si eres un derrochador y tu pareja es frugal, cede. Pregúntate a ti mismo, ¿Cuál es la realidad de ella?”, y valídala.
Si tu idea de vacaciones es en un hotel de cinco estrellas, y tus hijos quieren ir de vacaciones al parque nacional, pregúntate a ti mismo ¿Cuál es su realidad?”, y valídala. Entonces decide qué es mejor para toda la familia.
Pero en el ámbito público, cuando el judaísmo, los judíos o Israel están bajo ataque, ¡párate firme y lucha! Esa es la lección de Januca.
¡Feliz cumpleaños número 90, Mamá!
Esperanza en el Infierno.

Extraído del libro The Yellow Star por S.B. UnsdorferLuego de haber sobrevivido los horrores de Auschwitz, Simjá Unsdorfer fue trasportado a Nieder-Orschel y fue puesto a trabajar en la producción de alas de aviones para la Luftwaffe alemana. La siguiente historia tomo lugar en este campo.
Cuando escribía el pequeño diario, en el que había puesto todas las fechas hebreas y las festividades, descubrí con gran placer que Januca, la fiesta de las luminarias, la fiesta donde conmemoramos la recaptura del Templo de manos de los griegos con sólo unos cuantos judíos, estaba sólo a unos días. Decidí que debíamos prender una pequeña Menorá aún estando en Nieder-Orschel, y esto ayudaría un poco a restaurar nuestra moral.
Benzi fue el primero en ser consultado porque se había convertido en la persona más responsable y confiable de la cuadra. Hasta los que se sentaban en otras mesas venían donde Benzi para resolver sus problemas, la mayoría de los cuales eran sobre la repartición de las raciones de comida. Benzi no dejaba que hubiera ninguna pelea en nuestra mesa. Él cortaba cada pan en ocho porciones y los repartía indiscriminadamente. Aquel que se quejaba, recibía la porción más pequeña. “Si no estás satisfecho”, Benzi gritaba, “ve y únete a otra mesa, donde tienen balanzas y jueces”. Nunca nadie se fue de nuestra mesa.
Benzi se entusiasmo con mi idea. “Sí, debemos encender una Menorá”, dijo. “Eso hará que nos suba la moral y se ilumine la atmósfera. Trabaja en un plan, pero ten cuidado”.
Dos problemas tenían que ser resueltos: teníamos que “organizar” el aceite y encontrar un lugar donde no se viera la luz de las velas. No había falta de aceite en la fábrica, ¿pero cómo podríamos hacer para contrabandear, aunque sea algunas gotas, a nuestra barraca a tiempo para el lunes en la noche, 11 de diciembre, la primera noche de Januca?
Nosotros sabíamos, por supuesto, que la ley judía no permitía que arriesgáramos nuestra vida para cumplir con un mandamiento. Pero había un impulso en muchos de nosotros de revelar ese espíritu de sacrificio, que había sido implantado por nuestros ancestros a través del tiempo. Nosotros, que estábamos bajo tanta aflicción, tanto espiritual como física, sentíamos que un poquito de luz de Januca animaría nuestras almas hambrientas y nos inspiraría con esperanza, fe y coraje para poder aguantar el largo y crudo invierno.
Benzi, Grunwald, Stern, Fischof y yo estábamos en el complot. Decidimos hacer un sorteo. El primer nombre que saliera sería la persona que tendría que robar el aceite; el tercero sería responsable de él y de esconderlo hasta el lunes en la noche; el quinto tendría que encenderlo debajo de su cama. Mi nombre salió en quinto lugar.
Grunwald, a quien le tocaba “organizar” el aceite, lo hizo magníficamente. Él convenció al odiado Meister Meyer que su máquina trabajaría mejor si le pusiera aceite todas las mañanas, y que la mejor manera de hacerlo era guardar en la caja de herramientas una pequeña lata de aceite. Meister Meyer aceptó, entonces ya no había problema de esconder el aceite.
El lunes en la noche después de Appelll, todos los demás se sentaron para recibir la esperada porción de sopa caliente sin sabor, mientras yo estaba ocupado debajo de mi cama preparando mi Menorá. Puse el aceite en una lata vacía de lustrador zapatos, tome unos cuantos hilos de mi manta delgada e hice una mecha. Cuando todo estaba listo, fui apresuradamente a la mesa para comer mi cena antes de invitar a todos nuestros amigos a la Ceremonia de Encendido de la Menorá. De repente, mientras tomaba mi sopa, recordé que se nos habían olvidado los fósforos. Se lo susurre a Benzi. “Todo deben dejar un poco de sopa”, Benzi ordenó a la mesa llena de hombres hambrientos, y les explicó porqué. En menos de cinco minutos, cinco porciones de sopa fueron intercambiadas por un cigarrillo en el cuarto de al lado. El cigarrillo le fue “ofrecido” al chef, Iosef, por prestarnos una caja de fósforos sin hacer preguntas.
Y así, apenas la cena se había terminado hice tres bendiciones tradicionales, y una pequeña luz de Januca brillaba lentamente debajo mi cama. No solo mis amigos estaban con nosotros, sino muchos otros hombres del cuarto se nos unieron para murmurar las canciones tradicionales de Januca. Estas canciones nos transportaron al pasado. Como si estuviéramos mirando en una pantalla, vimos nuestras casas, nuestros padres, hermanos, hermanas, esposas, e hijos reunidos alrededor de los hermosos candelabros de plata, cantando Maoz Tzur. Esa pequeña luz debajo mi cama hizo arder nuestros corazones. Lágrimas corrían por nuestros cachetes demacrados. En este momento, cada uno de los presos en el cuarto estaba sentado silenciosamente en su cama, o cerca de la mía, meditando profundamente. Por un momento, no importaba nada más. Todos estábamos celebrando la primera noche de Januca como lo habíamos hecho todos los años anteriores antes de que nos capturaran y torturaran. Éramos un grupo de gente judía cumpliendo con nuestras obligaciones religiosas, y soñando con una casa y los años de antaño.
¡Pero, ay de nosotros! Nuestro sueño había terminado demasiado rápido. El rugido de “Achtung” nos trajo la mente devuelta a la realidad, y nuestras piernas quedaron tiesas. “El Perro”- ese flaco y pequeño Unterschaarfuehrer- estaba parado silenciosamente en la puerta, como siempre lo hacía en sus visitas sorpresas, mirando ansiosamente tratando de encontrar una excusa, aunque sea la más mínima, para usar su látigo. De repente huele y grita con toda su fuerza “¡Hier stinkts ja von Oehl!” (”¡Aquí apesta a aceite!”).
Mi corazón dejó de palpitar por algunos segundos, a la vez que miraba la pequeña luz de Januca que se desvanecía, mientras “El Perro” y sus secuaces empezaron a caminar por las camas en busca del aceite ardiendo.
El Unterschaarfuehrer silenciosamente empezó su búsqueda. Yo no me atrevía a agacharme o a pisar la luz con mi zapato por miedo de que se dieran cuenta de mi movimiento y se arrojaran hacia mí. Yo miraba las caras pálidas alrededor mío, y así también hizo “El Perro”. En menos de un minuto o dos llegaría a mi fila. Nada podía salvarnos…pero de pronto…
De pronto se escucho el estruendo de las sirenas, sonando a todo volumen, haciendo que “El Perro” se detuviera y segundos después se apagaron todas las luces del campamento. “¡Fliegeralarm!” “¡Fliegeralarm!”, resonaba por todo el campamento. Como un relámpago apague la luz con mi zapato y siguiendo las órdenes del campamento, todos corrimos al aire libre, empujando a “El Perro” despectivamente a un lado. “Haremos investigaciones… Haremos investigaciones”, gritaba por encima del ruido que hacían los prisioneros apresurados por llegar a su grupo para tomar lista. Pero yo no me preocupé. Con deleite tomé mi pequeña Menorá y corrí con ella. Esto era una señal, el milagro de Januca, el reconocimiento de nuestra lucha contra la tentación de nuestra aflicción. Dios nos había ayudado, aún en este pequeño campamento abandonado en Nieder-Orschel.
Afuera, en la noche fría, bajo el cielo sin estrellas, con el zumbido fuerte del bombardeo sobre nuestras cabezas, seguí murmullando las bendiciones tradicionales al Dios que no cesaba de hacer milagros para su gente en los tiempos de antes y en nuestros tiempo. El bombardeo parecía estar esparciendo estas palabras en nombre del Ejército de los Cielos.
Revelando la chispa judía escondida de Iberia.

| Por: Michael Freund |
![]() Mas de cinco siglos despues de la expulsión y la conversión forzada de la judería española y portuguesa, los resultados de un nuevo estudio genético pueden llegar a demostrar un regreso de proporciones históricas a Israel y el pueblo judío. En un artículo publicado en la última edición del Jornal Americano de Genética Humana, un grupo de biólogos declarán que el veinte porciento de la población ibérica tiene raíces judías sefaradíes. Dado que la población de España y Portugal en conjunto exceden los 50 millones, esto quiere decir que más de 10 millones de españoles y portugueses son descendientes de judíos. Estas no son las desorbitadas especulaciones de un periodista, sino los resultados de un estudio realizado en un laboratorio de investigación. El estudio, el cual fue liderado por Mark Jobling de la universidad de Leicester de Inglaterra y Francesc Calafell de la universidad de Pompeu i Fabra de Barcelona, analiza los cromosomas Y de los sefaradíes en comunidades donde los judíos emigraron después de la expulsión de España en 1492. Su mapa de cromosomas fue comparados con los cromosomas Y de mas de mil personas que viven en todo España y Portugal. Debido a que el cromosoma Y pasa de padre a hijo, las genéticas pudieron comparar un grupo con el otro, llegando a la gran conclusión que un quinto de los habitantes de la península ibérica son de ascendencia judía. Estos resultados, remarcan hasta que punto sufrieron nuestros antepasados hace tanto tiempo en España y Portugal. Desde el punto de vista histórico, sabemos que en 1391, un siglo antes de la expulsión de los judíos de España, pogroms antisemitas de gran envergadura tuvieron lugar en todo el país, dejando miles de muertos y comunidades desvastadas. En las décadas siguientes, hubieron olas de conversiones forzadas las cuales tuvieron lugar como parte de una creciente hostilidad y un ambiente peligroso para los judíos. El momento cúlmine fue en 1492, cuando el Rey Fernando y la Reina Isabel le dieron a elegir a los judíos remanentes en España: conversión o exilio. Muchos eligieron el exilio. La historiadora americana Howard Morley Sachar estimá que el número de exiliados de judíos españoles se encuentra alrededor de 100.000, mientras que el historiador de la Universidad Hebrea, Jaim Beinart, dice que la suma es de 200.000. Otros han hablado de números mayores incluso. Pero muchos de los judíos que fueron convertidos a la fuerza, así como aquellos que se bautizaron voluntariamente, se quedaron atrás. Estos incluyen desde ya a los anusim (palabra hebrea para aquellos que fueron obligados), muchos de los cuales continuaron valientemente practicando el judaísmo, transmitiendo las tradiciones de generación en generación. En años recientes, un mayor número de anusim a lo largo de toda Europa, Sud América y partes de los Estados Unidos han comenzado a retornar a Israel y al pueblo judío, y posiblemente el proceso continúe. Pero lo que hace que los resultados del estudio genético sean tan importantes es que atestiguan acerca del gran éxito que tuvieron los monarcas españoles en subyugar los temas judíos y comprometer a la gran masa de conversos a eventualmente asimilarse a la mayoría católica. Durante siglos, la despiadada inquisición perseguia y asesinaba a aquellos que eran sospechosos de judaizantes o de ser judíos secretos, forzando a muchos a abandonar la fé a la cual tan heroica, secreta y lealmente se habían aferrado. De acuerdo con el historiador contemporáneo Cecil Roth, la inquisición mató a más de 300.000 criptojudíos secretos. Algunos fueron quemados vivos en la hoguera, frente a masas que ovacionaban, mientras que otra incontable cantidad fue condenada por preservar prácticas judías. No llama la atención, entonces, que muchos de ellos, eventualmente, hayan sucumbido a la desesperación, y finalmente dejaron de lado el judaísmo. Hasta ahora, así es. El descubrimiento que el 20 porciento de la población de Iberia es descendiente de judíos posiblemente tomará a España y Portugal de sorpresa. Los resultados, como ha dicho el New York Times el último viernes, que proveen nuevas y explícitas pruebas acerca de las conversiones masivas de los judíos sefaradíes, las cuales tuvieron lugar hace más de 500 años en el suelo español y portugués. Es el equivalente biológico del Pintele Yidâm, la eterna e inquebrantable chispa judía que nunca puede ser extinguida, incluso con el paso de los siglos. De hecho, es como si un gran espejo fuera repentinamente puesto frente de cada persona española y portuguesa, forzándolos a mirarse y ver la realidad de su historia nacional e individual. Pero más que con respecto al pasado, el descubrimiento es apremiante con respecto al futuro. Si Israel y el pueblo judío realizan un esfuerzo concentrado por nuestros hermanos genéticos en Iberia, esto podría tener un impacto profundo en variados rangos, desde el antisemitismo en Europa hasta el futuro de la demografía judía. Imagínese si tan solo el cinco porciento o incluso el diez porciento de los españoles y portugueses descendientes de judíos desean retornar al pueblo judío. Significaría que habrían otros 500.000 a 1 millón de judíos en el mundo. E incluso, si muchos o la mayoría deciden no retornar, de todas formas es importante tenderles una mano. El simple hecho que grandes masas de españoles y portugueses tienen raíces judías, puede tener un significativo impacto en las actitudes hacia los judíos e Israel, posiblemente desalentando su inclinación antisemita y anti-israelí. Dado que el hecho de descubrir ascendencia judía, hace que sea más posible crear un mayor sentido de pertenencia y apoyo por la causa judía. Por lo tanto, deberíamos intentar promover y cultivar su afinidad por Israel y el pueblo judío. Más aún, yo creo que tenemos una responsabilidad histórica de tenderles una mano a los descendientes de las víctimas de las conversiones forzadas y la inquisición y facilitar su retorno. Sin que ellos tengan la culpa, sus ancestros fueron cruelmente quitados de nuestro pueblo. Siglos atrás, la Iglesia Católica dedicó enormes recursos para alejarlos del pueblo judío, y casi lo logran. Ahora, nuestra tarea debe ser el mostrar el mismo nivel de determinación para recibirlos nuevamente en nuestras filas. |
El candelabro de mi abuela

Mi abuela es una mujer dulce y pequeña, de apenas un metro y medio de altura. Su candelabro, de más de medio metro de alto, era más que un simple candelero. Era un símbolo familiar, un imán que nos reunía.
En las vísperas de Shabat, Bobe se ponía un pañuelo de Shabat especial. Con gran fanfarria encendía cada vela. Cuando terminaba de encender la última candela, permanecía delante del candelabro con sus ojos cerrados. Lágrimas corrían por sus mejillas. Ella oraba por su marido, sus hijos casados y sus nietos. Hablaba en idish: “Estimado Padre en el Cielo, mira y protege a mi marido, hijos y nietos. Sea Tu voluntad que crezcan personas buenas, fieles a nuestra religión. Por favor concédele sustento y paciencia a mi estimado marido. Cuídanos a todos” .
Todos estábamos de pie alrededor de la mesa de Shabat con respeto. Bobe se parecía a una reina que hablaba al Rey de Reyes, a Di-s Omnipotente. Cuando terminaba su Plegaria, empezábamos nuestro Shabat.
Cuando nuestra familia creció, Bobe estaba más tiempo con sus velas. Cuando cumplió 94 años, tenía muchos nietos casados que también tenían hijos propios. Había cinco generaciones en la familia de Bobe. Al encender las velas, Bobe oraba por cada miembro de la familia.
Su candelabro estaba hecho de plata sólida con una base fuerte de plata. Todo el año tenía tres ramas de dos velas. En el medio un tallo era para otra vela. La costumbre tradicional para la víspera de Shabat es encender una vela por el padre, madre e hijos. Cuando nace un hijo, se agrega otra vela de Shabat. Mi abuela encendía cinco velas. Durante la semana de Janucá, ella agregaba dos ramas de dos velas cada una, haciendo un total de nueve velas. El candelabro estaba construido de forma que los posa-velas podían quitarse e insertarse en su lugar tacitas de aceite para el encendido especial de Janucá. Su candelabro de Shabat se convertía en Janukiá.
Durante la semana de Janucá ella le entregaba su preciado candelabro a mi abuelo para encender las velas de la fiesta. Janucá era nuestro tiempo más feliz. Todos los hijos, nietos y bisnietos venían a la casa de Bobe y Zeide para recibir el Janucá guelt (dinero de Janucá) y unirse al encendido de la Janukiá. Zeide estaba de pie orgullosamente, como un Cohen, el sacerdote del Gran Templo, cuando encendía la Menorá.
Cuando Zeide murió, Bobe pasaba sus inviernos en Miami. Y llevaba sus candelabros con ella. ¡Cada Shabat Bobe lustraba los candelabros de plata y oraba:”¡Que mi mazl (suerte) brille siempre!”
Todos esto se acabó cuando alguien robó su Candelabro. Bobe estaba marchita. Su cuerpo pequeño se agitaba como un sauce en la tormenta cuando hablaba sobre su más preciada posesión, su candelabro. ¿Cómo podían robarlo? Su única preocupación era cómo encendería sus velas.
Ella creía que su Candelabro volvería. “He orado para que el Candelabro nos protegiera, y estoy segura de que el Candelabro ha hecho eso.
Ahora rezo para que el Candelabro vuelva a mí.” Con determinación silenciosa ella oró y oró. La familia no sabía qué hacer. Inesperadamente un amigo de la infancia de Austria, el lugar de nacimiento de Bobe, nos visitó y avisó:
“Nunca había visto una Candelabro como la que vi hoy. Sorprendentemente vi una réplica de tu Candelabro, en la vidriera de una tienda de regalos”
Nos quedamos mudos.¿Podría ser que nuestro invitado había visto Candelabro robado? ¡Bobe saltó y dijo:”¡Vamos a recuperar mi Candelabro! ¡¡¡Pronto será Janucá y lo necesito!!!”
Bobe, mis padres, la dama de compañía de Bobe, y un policía fueron a la tienda de regalos. Con un destello en sus ojos y un grito de alegría Bobe tomó su Candelabro y dijo: “Nos has protegido y ahora regresas a casa conmigo.” Antes de que cualquiera pudiera decir algo, Bobe asió el Candelabro del estante y lo sostuvo cerca de su corazón. Nadie podía detenerla. Los vecinos de Bobe, judíos y no judíos, se unieron en su regreso triunfante a casa. Cuanto más se acercaba a su hogar, más personas se le unían. Bobe, vestida al estilo europeo, cargando un Candelabro casi tan grande como ella, seguida por una procesión de familiares y amigos, era un espectáculo memorable. Era de verdad un gran desfile de Janucá.
El Candelabro recibió una limpieza especial, y ese fue el Janucá más luminoso en la casa de Bobe.
¿Quién dijo que los milagros ya no suceden?
Parashat Vaieshev.

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El hijo favorito de Iaacov era Iosef. Le hizo confeccionar una túnica de lana de muchos colores como signo de distinción y señorío. Esto despertó los celos de los hermanos de Iosef al punto que llegaron a odiarlo y a no poder siquiera hablarle en tono amable. |
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Iosef tuvo dos sueños con el mismo mensaje obvio. El odio de sus hermanos se intensificó cuando conocieron el contenido de esos sueños. En el primero, los manojos de espigas de sus hermanos se inclinaban ante el suyo, que estaba en medio de ellos. En el segundo, el sol, la luna y once estrellas (representando el resto de la familia de Iosef) se inclinaban ante él. La deducción era que todos los miembros de la familia se subordinarían a él. Iaacov le reprochó haber despertado la enemistad de sus hermanos aunque él personalmente confiaba en que los sueños se harían realidad. Hashem protegía a Iosef y éste tuvo éxito en todo lo que emprendió. Al darse cuenta de esto, Potifar lo designó intendente de su casa. La esposa de Potifar trató de seducir a Iosef, pero él rechazaba sus diarios asedios. Finalmente, ella se sintió ofendida y reaccionó maliciosamente, acusándolo de molestarla, y logró que Iosef fuera enviado a prisión. |
El factor Divino.

“Las mujeres a su edad tienen un 5% de probabilidad de quedar embarazadas utilizando Fertilización In Vitro”, me decía la Dra. C. mientras yo estaba sentada frente a ella en una clínica de F.I.V (Fertilización In Vitro) israelí de renombre. Yo tenía 45 años y, desde el nacimiento de mi primer hijo a la edad de 40, había estado tratando de concebir un segundo bebé utilizando métodos espirituales, médicos y todo tipo de método alternativo disponible. La Dra. C. continuó: “De ese 5% solamente la mitad llega a término y tiene al bebé. Por ello, usted tiene sólo 2½% de probabilidad de tener éxito”.
Miré a la buena doctora. Yo pensaba: “Dios maneja el mundo. Si Dios quiere que yo tenga un segundo hijo, lo tendré. Y si Dios no lo quiere, no lo tendré. Mi trabajo es hacer el máximo esfuerzo, mi máximo esfuerzo es hacer F.I.V. Si tengo éxito o no, eso depende de Dios”.
Le dije a la Dra. C: “De cualquier forma, me gustaría intentarlo”
La primera vez que me hice F.I.V., falló.
La clínica ofrece dos pruebas por el mismo precio. Traté nuevamente. Esto implica recibir dos inyecciones de drogas de fertilidad muy poderosas cada día durante dos semanas para generar tantos huevos como sea posible; se requiere un mínimo de tres huevos para continuar con el proceso. Entonces la doctora extrae quirúrgicamente los huevos del ovario, los fertiliza, y luego los reinserta dentro del útero.
El día anterior a mi programada extracción, me hice un ultrasonido para determinar el número de huevos. El doctor del ultrasonido tristemente me informó que yo solo tenía dos huevos, no era suficiente para siquiera molestarse con la extracción. Después de todo el esfuerzo, las drogas, el costo… Llorando le supliqué que finja el resultado escribiendo que habían tres huevos. “Si Dios quiere que yo quede embarazada”, pensé, “Él puede hacerlo con sólo dos huevos”. El doctor del ultrasonido consintió.
Cuando la Dra. C. procedió a la extracción el día siguiente, ella encontró sólo un huevo.
Mis posibilidades de éxito disminuyeron de 2½% a cero.
Como ya estaba en la mesa de operaciones, la Dra. C. hizo una humorada. Ella extrajo y fertilizó el único huevo. Dos días más tarde, cuando lo reinsertó, mí doctora no religiosa me miró directo a los ojos y me dijo una sola palabra: “Reza”.
Recé y lloré y le hice un promesa a Dios. Dos semanas más tarde, obtuve positivo en el examen de embarazo. Al día siguiente vi a la Dra. C. en la clínica. Yo estaba radiante de alegría. Ella estaba escéptica. Siendo una científica meticulosa, ella sabía que una mujer no podía quedar embarazada con F.I.V. utilizando un sólo huevo. “Creeré que usted está embarazada”, me dijo, “cuando vea un ultrasonido con los latidos del corazón”.
Tres semanas después, extasiadamente le mostré un ultrasonido con los latidos del corazón.
Al cabo de nueve meses, a la edad de 46 años, di a luz a un saludable varón, que viva largos días y que esté bien, bli ayin hará.
Expertos Y Predicciones
Desde el 11 de septiembre mi e-mail siempre está lleno de predicciones de expertos en relación a cada posible aspecto de la guerra, bio-terror, y guerra química.
- Cuántos americanos morirían en una epidemia de viruela lanzada por bio-terroristas.
- Qué porcentaje de israelíes sobrevivirían si Mahmud Ahmadinejad nos lanzara cabezas nucleares.
- Por qué es imposible ganar una guerra en el terreno accidentado de Afganistán - esto, antes de que los aliados americanos expulsaran a los talibanes.
Sin embargo, todas estas predicciones, dejan fuera un pequeño factor, sin embargo, este factor es el más crucial de los factores: ¡Dios maneja el mundo!
Cualquier ecuación que no considere el factor divino está destinada a terminar en una conclusión errada.
En 1967, mientras el egipcio Gamal Abdul Nasser proclamaba la inminente destrucción del estado de Israel, todos los expertos en política y los estrategas militares predecían la derrota de Israel. Las cifras eran formidables. El estado de 19 años estaba en contra del inminente ataque combinado de Egipto, Siria, Jordania e Irak. Los cuatro ejércitos Árabes juntos ostentaban 810 aviones contra los 350 de Israel; 2.880 tanques contra los 800 de Israel; y 465.000 tropas contra 265.000 de Israel. Tan convencidos estaban los Israelíes de un inevitable baño de sangre que el rabinato oficialmente designó todos los parques de Jerusalem como cementerios.
| Aparentemente, Dios tenía una idea diferente, y todos los expertos quedaron tartamudeando. | |
Aparentemente, Dios tenía una idea diferente. En vez de perder, Israel experimentó una victoria sorprendente. En solo seis días, Israel no sólo empujó hacia atrás a las fuerzas Árabes, sino que recapturó la mayoría de los lugares sagrados para el judaísmo, incluyendo el Templo del Monte, el Muro Occidental, la Cueva de los Patriarcas en Hebrón, y la Tumba de Rajel en Belén. Los expertos quedaron tartamudeando.
Mi sobrino Phil es un ejecutivo corporativo retirado, él es un hombre pragmático, altamente inteligente y entendido, que se mantiene bien informado y llega a claras y equilibradas conclusiones a partir de los hechos. En los años 80, él predijo que el estado de Israel iba a dejar de existir en el año 2013.
En un principio, este pronóstico fatal estaba basado en la amenaza demográfica: la taza de natalidad de los árabes en ambos lados de la ‘línea verde’ era abrumadoramente mayor que la taza de natalidad entre los judíos. Los números eran indiscutibles; para el año 2013 el estado judío tendría mayoría de habitantes árabes.
Todo esto, excluyendo el factor divino. En la Torá Dios claramente declara su intención de traer a los judíos de vuelta a Israel de los más lejanos rincones de la tierra. En 1990, la Unión Soviética colapsó, casi de la noche a la mañana, y a través de la andrajosa ‘cortina de hierro’ 450.000 judíos salieron hacia Israel. En una década, la población judía de Israel ha aumentado en una taza del 10% y toda mención acerca de la amenaza demográfica ha desaparecido de los medios de prensa.
Ahora Phil, que ama profundamente a Israel, está convencido de que va a cometer un suicidio político. Después del fracaso de Oslo y las casi fatales ofertas en Camp David, columnistas pro-Israel en los medios de comunicación Americanos advirtieron que si EE.UU. y Europa continúan presionando a Israel a hacer concesiones peligrosas, el mapa del medio oriente que aparece en los textos palestinos - con Israel totalmente ausente - puede resultar exacto. Estando de acuerdo con ellos, Phil opina que a los líderes israelíes les falta la voluntad política de tomar los pasos políticamente incorrectos necesarios para quitarle poder a la autoridad palestina. Sin esas evidentes medidas, el futuro de Israel es sombrío.
No puedo discutir con los argumentos y las cifras de Phil, pero sé que Dios no está circunscrito a ellas. La historia de Januca viene a enseñarnos cómo la historia puede tomar direcciones tan remotas y producir las victorias más improbables.
Januca
¿Qué hubiesen dicho los expertos en el año 167 A.E.C acerca de las posibilidades del viejo sacerdote Mattathias junto a su familia y amigos venciendo al grandioso ejército del imperio greco-sirio? Puedo imaginar perfectamente sus declaraciones:
“Un sacerdote ultra-ortodoxo y sus compatriotas reaccionarios levantaron la bandera de la revolución no sólo contra el prevaleciente dominio del imperio Seléucida, sino que también contra toda la cultura moderna Griega y la ilustración. Esta heterogénea banda de guerrilleros era sobrepasada en número por más de 4-1 por el ejército Seléucida, el cual ostentaba alrededor de 40.000 tropas profesionales equipadas con tecnología militar de punta, y también lo último en armas - una manada de elefantes entrenados para el combate - que ningún guerrero puede enfrentar”.
“Estos rebeldes reaccionarios, llamados macabeos, se oponen no sólo a la considerable población Griega de las llanuras costeras, sino que también a una gran proporción de los habitantes judíos que, durante el siglo y medio pasado, se adaptaron a la hegemonía mundial de la lengua griega, cultura, y religión. Así, los macabeos iniciaron una guerra civil, contra sus propios compañeros judíos progresistas, quien fueron llamados helenistas. Sin embargo, los helenistas componen los segmentos más ricos e influyentes de la sociedad judía, por lo tanto, el esfuerzo por derribarlos no es nada menos que pretencioso”.
“En breve, el intento de los macabeos de anotarse una victoria militar, derrocar la cultura progresista que dominaba al mundo entero, y reestablecer su antigua religión en el suelo de Judea será en vano”.
Los expertos hubiesen sido exactos en su análisis. Después de todo, ¿quién podría haber vaticinado que tres años después de haber proclamado su grito de adhesión, “Síganme, todos ustedes que están a favor de la ley de Dios y apoyan el pacto”, los seguidores de Mattathias reconquistarían de nuevo Jerusalem, purificando el Templo de profanaciones paganas, e instituyendo de nuevo el servicio sagrado?” Aunque la victoria final fue costosa - los enfrentamientos duraron más de veinte años y en ellos murieron cuatro de los cinco hijos de Mattathias - los macabeos finalmente triunfaron sobre los griegos.
Los rezos a Dios que agregamos durante los ocho días de Januca enfatizan la inverosimilitud de la victoria judía: “Entregaste a los fuertes en las manos de los débiles, a los muchos en las manos de los pocos…”
| Januca celebra la victoria de lo remoto, lo improbable, lo virtualmente imposible. | |
Januca celebra la victoria de lo remoto, lo improbable, lo virtualmente imposible. Es la antítesis de la cosmovisión griega predominante que alaba y que considera a la lógica y a las leyes de la naturaleza como absolutas. Januca demuestra que en un mundo dirigido por Dios, los milagros pueden ocurrir.
El Máximo Esfuerzo
El judaísmo prohíbe confiar en milagros. Un judío siempre debe ejercer el máximo esfuerzo razonable para lograr el efecto deseado. Los macabeos no se recostaron a esperar que ocurriera un milagro. Pero tampoco ellos fueron intimidados por las probabilidades, ni desalentados por las perspectivas.
La regla de oro en la historia judía ha sido siempre que cuando hemos sido desafiados espiritualmente, así como fuimos desafiados por los griegos, quienes querían exterminar nuestra religión, no nuestras vidas, luchamos físicamente, así como hicieron los macabeos. Y cuando la amenaza es física, así como fuimos amenazados durante los sucesos que desencadenaron la celebración de Purim, cuando Hamán quiso exterminar a todo el pueblo judío, luchamos espiritualmente haciendo teshuvá (retorno espiritual), así como hicieron los judíos de Shushán bajo el mando de Mordejai y Ester. Y por lo tanto, como hoy estamos siendo amenazados físicamente, debemos - adicionalmente a las medidas de autodefensa del ejército israelí - luchar espiritualmente.
Las lanzas de los macabeos son las mitzvot de hoy en día. Cada momento en que un judío se compromete a respetar Shabat o entabla amistad con un judío de una estirpe diferente, se produce una fuerza espiritual que puede hacer que la bomba de un terrorista puesta en una calle de Jerusalem falle y no se detone. (La gran mayoría de las bombas terroristas en Israel milagrosamente no detonan, o simplemente estallan en avenidas públicas llenas de gente sin herir a nadie).
Mi primo Phil me acusa de ser pasiva. En verdad, soy una guerrera espiritual. Sé que Dios ayudará a Israel si me esfuerzo en cumplir las mitzvot que no son fáciles para mí, y si otros judíos también hacen lo mismo. Si supero mi deseo de vengarme de mi desagradable vecino, entonces habré lanzado un proyectil bastante capaz de rebajar los misiles más mortales de Irán. El tiempo ha llegado para emprender una guerra espiritual contra nuestros enemigos. Cada mitzvá es un arma infinitamente más potente que cualquier arma que Bin-Laden tenga en su arsenal.
De este modo, cuando enciendas las velas de Januca, en vez de pensar que estás llevando a cabo una costumbre pintoresca de la tradición judía, date cuenta de que estás realizando un mitzvá, y las mitzvot son el antídoto espiritual contra cualquier producto bioquímico que los terroristas elaboren en sus infames laboratorios. Dios, que dirige el mundo, espera que nosotros nos esforcemos al máximo en el cumplimiento de las mitzvot. La victoria en esta guerra, así como en la guerra macabea que estamos conmemoramos, vendrá de Él.
Parashat Vaishlaj.

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En el viaje de regreso a su hogar, temiendo por la seguridad de su familia, Iaacov envió mensajeros a su hermano con una propuesta conciliatoria, pero ellos volvieron con la noticia de que Esav se estaba aproximando con cuatrocientos hombres armados. |
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Iaacov temía ahora que Esav tratara de llevar a cabo su intención de matarlo. Preparándose para lo peor, dividió a la gente y sus bienes en dos campamentos. De esta forma, si un campamento era atacado, la gente del otro tendía oportunidad de escapar. laacov eligió ese momento de gran temor para rogarle a Hashem que lo salvara de las manos de su hermano. |

