Asociación Massada BneiAnusim

Sólo vuelve a la Eternidad quien en la Tierra busca la Eternidad.

Archive for Marzo, 2009

Alto Riesgo.

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ALTO RIESGO

“Ansina sea lo roto como lo descuzido”. Refrán sefaradí.

 

En Brasil no hay terroristas. En Brasil abundan los pobres de solemnidad, los “sin techo”, los “sin tierra”, los “sin nada”. Muchos vivaquean donde quieren y duermen donde pueden. Muchos se agrupan en las llamadas  “favelas”, en habitáculos  donde la luz se abre camino dificultosamente, espacios no tan amplios como madrigueras, donde raramente huele a carne frita. El modus vivendi es la droga variada, a gusto del consumidor. Pero en Brasil no hay terroristas.

 

El gobierno de Lula da Silva está inmerso en la loable tarea de conseguir, al menos, que los brasileños pobres saboreen una comida al día. Mientras tanto llega el condumio, los brasileños pobres se recrean con las maravillosas vistas que tienen de Río de Janeiro. Desde los cerros donde se ubican las favelas parece que con un poco de esfuerzo se puedan tocar los enormes edificios asomados a la playa. Por las laderas, como cascotes, chapas y plásticos olvidados, las favelas se extienden, temblorosas por el vapor ambiental, en dirección a la ciudad.  Pero las autoridades han puesto manos a la obra para impedir que la pobreza inunde de miseria las zonas residenciales. Han iniciado la construcción de un  muro de hormigón de tres metros de alto. Será lo suficientemente largo como para impedir que las favelas no sólo se extiendan por las zonas urbanas, sino también por los vecinos morros arbóreos aún no conquistados.

 

Este sólido obstáculo a la progresión de la miseria ha sido eufemísticamente definido por una alta autoridad del Estado de Río: “No hay discriminación, al contrario. Nos proponemos contener el desarrollo de las comunidades chabolistas y proteger la naturaleza”, siendo escasamente comentado en los medios hispanos, y,  cuando lo ha sido, la comprensión ha dotado a la noticia de un cierto halo de logro social, botándola de inmediato a la papelera de reciclaje.

 

Estos acontecimientos me han hecho recordar las oleadas de sangrientos editoriales dedicados a la valla o muro que Israel estaba erigiendo como parte de su estrategia contra el terrorismo palestino. Sin ánimo de comparaciones malintencionadas, me viene al pelo mencionar que el muro construido por Israel lo está en más de un noventa por ciento por verjas metálicas. Con la utilización de cámaras y sensores, el cemento se ha aplicado exclusivamente en las zonas donde el peligro de infiltración de armas, explosivos y terroristas era mayor.

 

Es seguro que si el muro de hormigón brasileño, construyéndose para tapar las miserias, lo estuviese erigiendo Israel, el asunto ya lo habría puesto la Asamblea General de la ONU (mayoría musulmana) en el Tribunal de La Haya. Poco le importa a la prensa española que el objetivo por el que Israel construyó su verja se haya logrado casi completamente, dejando en entredicho las abyectas acusaciones de las que fue objeto, en el sentido de que su intención era separar pueblos y familias.

 

 

Haim.

 

 

Lecciones de Libertad. Pesaj.

 

 

Pesaj es tan preciado e inquietante como una reliquia familiar. La Hagadá, ya sea leída en hebreo o español, es difícil de entender: Cuatro Preguntas, respuestas vagas e incongruentes, contar y recontar las plagas que algunos dudan que hayan ocurrido, historias de antiguos sabios despiertos durante toda la noche deliberando sobre… ¿qué?

En realidad, el Seder de Pesaj es una producción dramática con libreto y accesorios. La Hagadá es el libreto. La matzá, el agua salada, y el plato del Seder son los accesorios. (Muchas familias embellecen el drama vistiendo disfraces o actuando escenas de esclavitud, etc.) Nosotros somos los actores. A diferencia de la mayoría de los dramas, cuyo propósito es indirecto, el objetivo del Seder es cambiarnos. Aquí hay algunas notas del programa.

Cada festividad judía es una oportunidad de crecimiento y auto-descubrimiento. Pesaj es el momento de experimentar la libertad que proviene de estar en una relación con Dios. En la noche del Seder, “cada judío debe sentir que él mismo salió de Egipto”. La libertad no se adquiere de una sola vez. Necesita ser continuamente aprendida y readquirida.

La esencia de la esclavitud es el preocuparse sólo por uno mismo. La preocupación por mi mismo, mis éxitos o fracasos, mi comodidad, y la opinión de los otros sobre mí, me despoja de mi libertad esencial. Me convierto en un esclavo de la ansiedad, del temor, de la compulsión y la inseguridad.

Bruno Bettelheim remarca que en la Segunda Guerra Mundial los ricos sufrieron más en los campos de concentración, porque ellos estaban devastados por la perdida repentina de la posición social y el respeto. Su precaria sensación de “sí mismos” no pudo soportar la pérdida de estima de las demás personas.

¿Cómo podemos alcanzar la libertad interior? La Hagadá, nuestro libreto de la noche, relata como Dios redimió a los judíos de Egipto. La Hagadá repetidamente afirma: “Fuimos esclavos del Faraón en Egipto, pero Dios nos sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido”. El primer ingrediente de la libertad verdadera es reconocer la acción de Dios en nuestras vidas.

En ésta afirmación está implícito el reconocimiento de Su cuidado directo y de Su participación en nuestras vidas. La Hagadá declara: “El Señor nos sacó de Mitzraim-no a través de un ángel, ni con un Serafín, ni con un mensajero, sino que el Santo bendito Sea, Él mismo nos sacó”. Dios está directamente involucrado en nuestras vidas, y esto es una expresión de Su amor y cuidado.

El reconocimiento de este involucramiento nos proporciona la valentía que necesitamos para arriesgar la libertad. Cuando los judíos estaban parados frente al mar con los egipcios a sus espaldas, muchos de ellos pensaron que el fin había llegado. Dios le dijo a Moisés que ordenara a la gente continuar adelante y que Él iba a separar el mar para ellos. Un hombre, Najshón ben Aminadav, tuvo el valor de saltar al mar. Solamente cuando el agua alcanzó la nariz de Najshón, el mar se separó.

¿De dónde sacó Najshón el valor de saltar al mar? Los milagros de las plagas y el Éxodo habían convencido a Najshón que Dios interviene por su bienestar. No fue un asunto teológico para él, sino una experiencia inmediata, en la cual él pudo confiar y apoyarse. Su fe en el amor de Dios hacia él impulsó a Najshón a zambullirse.

Una parte significativa y usualmente olvidada de la Hagadá es la recitación de Halel. Halel es una serie de salmos que alaban y agradecen a Dios. Halel, el cual comienza antes de la cena y continua después de ella, es precedido por la declaración: “Por eso, es nuestro deber agradecer, alabar, glorificar, exaltar… a Aquél que hizo todos estos milagros por nuestros padres y por nosotros”.

Una relación debe ser de ambas partes. Una vez que hemos experimentado la exaltación y la emoción por todo lo que Dios hizo, y hace, por nosotros debemos responder con reconocimiento, apreciación, alegría y amor.

La introducción a Halel termina con: “Cantaremos delante de Él una nueva canción”. Dios no está interesado en canciones antiguas, ni en la repetición de los sentimientos de la generación anterior, ni en la recitación de agradecimientos del año pasado. Halel supone ser una manifestación efusiva de nuestro entusiasmo una vez que hemos reexperimentado el amor y la intervención de Dios en nuestras vidas:

Como proclama el Halel: “¿Cómo puedo pagar a Dios por todos Sus beneficios hacia mí?”.

El efecto que el Seder debe producir está encapsulado en una frase de Halel: “Porque Su bondad nos ha abrumado”. El Seder debe dejarnos con el sentimiento de habernos abrumado con el amor y la salvación de Dios:

“Si nuestras bocas estuviesen llenas de canciones como el mar y nuestras lenguas pudiesen cantar alegremente como las infinitas olas … aún no podríamos agradecerte lo suficiente, Oh Dios, … ni siquiera por uno de los miles de miles e innumerables favores que Tú has realizado por nuestros Padres y para nosotros”.

De la confianza que tenemos en el amor de Dios, ganamos el valor de ser libres.

Mensaje en el cielo.

 

 

No recuerdo mucho acerca de mi infancia, pero ese día está grabado indeleblemente en mi memoria.

“Saben niños, ¡hoy despega un transbordador en Cabo Cañaveral!”, dijo mi padre. Nosotros gruñimos. Estábamos en un viaje a Disneyworld altamente promocionado, un viaje que mi familia había esperado por años. Disney, Epcot, MGM - el mundo del entretenimiento de los cuentos de hadas no tenia límites esa semana. Para nosotras, tres hermanas (yo era la mayor con 12 años), el Centro Espacial no era una alternativa muy atractiva. Pero papi siempre fue un gran educador, incluso cuando estábamos de vacaciones.

“¡OK chicas!”, mis padres dijeron con emoción. “¡Vamos al Centro Espacial Kennedy!”. Condujimos por una larga avenida rodeada de campos amarillos. Era el 28 de enero de 1986.

“¿Están listos para el despegue?”, preguntó una voz en un micrófono.

“Por supuesto que sí”, respondió uno de los astronautas en el sistema de transmisión instalado cerca de los espectadores.

# Me preguntaba cuál voz pertenecía a Christa McAuliffe.

Escuché las voces de los astronautas mientras estaba parada al borde del agua mirando hacia el cielo infinito, imaginándome a mi misma lanzándome al espacio en un cohete espacial. Tenía la piel de gallina.

“¿Lanzadores de cohete listos?”

“Cambio”.

Me preguntaba cuál voz pertenecía a Christa McAuliffe. Había leído todo acerca de ella en la revista semanal de la escuela. Ella iba a convertirse en la primera profesora en el espacio. Habíamos visto fotografías de su entrenamiento, flotando en una cámara sin fuerza de gravedad. Estiré mi cuello para ver si podía encontrar a su familia, pero incluso estar en puntillas no me ayudó. Solamente podía ver la nave espacial, gigantesca y solitaria en una pequeña isla en la mitad del agua.

“10-9-8-7-6-5-4-3-2-1″. El agua estaba azul y el cielo incluso más azul mientras el cohete despegaba dejando atrás humo como nubes de copos de algodón. La multitud aclamó. Mi padre sonrió y aplaudió mientras escuchaba la radio a través de sus audífonos. De pronto, vi una explosión naranja en el lado derecho de la nave.

“¿Qué fue eso?”, le pregunté nerviosamente a mi padre.

“Solamente la lanzadera separándose”, contestó mi padre calmadamente.

Luego hubo otra explosión naranja, y dos columnas de humo formando un arco en el aire como pétalos de flores. Luego nada.

“¿Qué pasó?”, pregunté. Mi padre jugueteó nerviosamente con su radio y todas las personas alrededor comenzaron a hablar en tonos silenciosos, apuntando, preguntando.

“Al parecer hay un problema”, dijo mi padre. Él miró a mi madre y apretó mi mano.

“Esto no puede ser”, escuché decir a una mujer. “No, imposible. Tiene que haber algún tipo de error”. Pero lo inconcebible había ocurrido. El transbordador espacial Challenger había explotado, y los siete astronautas a bordo habían fallecido.

Miré hacia arriba, protegiendo mis ojos, esperando ver algún signo de vida, pero solamente podía ver desordenadas líneas de humo cayendo como un fuego artificial recién lanzado. Imaginé a Christa McAuliffe flotando en el cielo mientras mi boca se apretaba con miedo.

“¿Tú crees que los escombros pueden caer encima nuestro?”, pregunté. Me preguntaba donde estaban los astronautas ahora.

La multitud se dispersó entre sombríos tonos, algunos llorando o apoyándose en otros por consuelo.

“¿Qué pasó?”, preguntaron mis hermanas.

“Una cosa muy desafortunada ocurrió cariño”, respondió mi padre.

Llenamos a nuestros padres con preguntas, ¿pero que podían decir ellos? Eventualmente, regresamos a nuestro auto arrendado.

“Vamos chicas”, dijo mi padre con un ánimo forzado. “Vamos a Disneyworld”.

Mis hermanas, de seis y siete años, pudieron dejar el hecho atrás bastante rápido. Yo me senté en el asiento trasero, afirmando mi estomago mientras se apretaba y se soltaba. Hace tan sólo un momento escuché sus voces, pensé. ¿Cómo pudo haber pasado esto?

Aún puedo sentir la sensación de caminar por Disneyworld en un trance, mirando a las muchedumbres sacando pedazos del rosado algodón de azúcar de la vida, mientras yo recién había regresado de un oscuro hoyo en la historia solamente a millas de distancia. ¿Cómo?, me preguntaba, ¿cómo la gente puede olvidar el asunto tan rápidamente? ¿Cómo pueden ellos sonreír y reír en la cara de algo tan espantoso?

Razoné para mí misma que esas personas no tenían parientes arriba de la nave. Y que ellos no habían estado ahí para ver su desintegración. Ellos no escucharon los alegres sonidos de las voces de los astronautas momentos antes de su deceso colectivo. Así que quizás ellos estaban justificados en su olvido.

Pero había algo más profundo en juego aquí.

Cuando los niños de Israel escaparon de Egipto y los egipcios se estaban ahogando en el mar detrás de ellos, los ángeles levantaron sus voces y le cantaron una canción a Dios. El Midrash dice que Dios los reprendió por su conducta. “¿Mis criaturas están sufriendo y ustedes cantan canciones?”

Una pequeña parte de nosotros debería estar preguntándose, “¿Qué significa esto para mí?”

Las catástrofes no ocurren en un vacío. Todos somos afectados por ellas. Si somos testigos del sufrimiento de las criaturas de Dios, alguna pequeña parte de nosotros debería estar en desacuerdo con brincar alegremente por Disney a unas cuantas millas de distancia. Una pequeña parte de nosotros debería estar preguntándose, “¿Qué significa esto para mí?”

Y mientras yo de 12 años andaba en el juego de la fantasía de Peter-Pan, me preguntaba, ¿Por qué fui yo un testigo tan íntimo de esta tragedia? ¿Qué se supone que debo sacar de esta experiencia? Ya que estuve ahí, debo estar obligada a otorgar más que un momento de silencio. Era un pensamiento muy perturbador, ya que no tenía idea que hacer.

La vida en este mundo es una experiencia de múltiples niveles, cada aspecto físico refleja un mensaje espiritual proporcionado. Hay mensajes espirituales oscilando a nuestro alrededor; lo único que tenemos que hacer es estirar nuestras manos y agarrarlos.

Pero a veces estamos demasiado ocupados en Disneyworld como para prestar atención a las pistas. Como enseña la Rebetzin Tzipora Heller, todos sufrimos del síndrome de “Pásame la sal”. Imaginen una mesa:

“¿Pueden creer el incidente de la bomba en la escuela al final de la cuadra?”"Sí. Escuché la explosión hasta aquí. Que locura que no había nadie en la escuela en ese momento. Cinco minutos después y hubiera sido un desastre”.

“Ay. Sí. ¿Podrías pasarme la sal por favor?”

“Pasar la Sal”, es pasar la responsabilidad del cambio espiritual.

¿Pero qué pasa si decidimos llevarlo un paso más allá?

Yo presencié algo inspirador, difícil, un cataclismo - y hay un mensaje para mí. ¿Quizás debería estar más agradecida por mi propia vida? ¿Quizás necesitaba apreciar más a las personas en mi vida? ¿Quizás hay un cambio dentro de mí que está comenzando a ocurrir?

La forma en que reaccionamos frente a las cosas impresionantes que ocurren en el mundo a nuestro alrededor, habla enormemente acerca de quienes somos realmente.

Presenciar el desastre del Challenger fue mi primer paso para entender la efímera naturaleza de la vida. Era difícil y angustiante, pero era el comienzo de una búsqueda que me llevó a un compromiso religioso más intenso. No podía sacarlo de mi mente y estoy contenta de no haberlo hecho.

Cuando el mundo a nuestro alrededor parece caótico, debemos abrir nuestros ojos muy grandes. Quizás veamos las señales que estaban ahí solamente para nosotros. Después de todo, la vida puede proveer mucho sabor, incluso sin la sal.

El Debate.

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EL DIO QUE TE GUADRE DE GIDIÓ ARKALÍ, DE TURCO BORRACHO Y DE GREGO INNATGÍ. Refrán sefaradí.

 

Es cierto que entre ateos y religiosos existe un permanente debate sobre la existencia de D”s y que el ateo suele afirmar que la divinidad es un misterio. Tan cierto como que es verdad. Si no fuese un misterio, ¡qué fácil sería todo! El desconcierto que se produce en el creyente, inmediatamente puesto a resguardo ante la ofensiva atea cuestionando la existencia de D”s, es una reacción natural, humana, motivada por la propia ignorancia. El creyente no llega a la creencia de la existencia de D”s, como si de una caminata se tratara, ni se estanca en el andén una vez que cree que ha llegado, como si de una Estación Términi se tratase. El creyente se topa con D”s, sin necesidad interna de encontrar cierta explicación al desorden histórico, como dice el autor mencionado, sin cita previa, sin toques de teléfono.  

El creyente contacta con la Divinidad nada más entonar la primera estrofa de la primera oración. Nada más elevar la vista, después de los primeros escarceos, a partir del momento en que la conversación es firme, el desorden histórico deja de tener importancia. Llegado a este punto, el debate es irrelevante, es una cuestión inane. Yo no tengo ningún interés en demostrarte la existencia divina, le diría al oponente, eres tú el que tienes que explicarme por qué no existe D”s. Utilizar como argumento y evidencia negativa la maldad humana, como en los foros ateos puede constatarse, es precisamente hacer ostentación de la más clara antítesis de su dialéctica. Si el ser humano no fuese portador -no digo sufriese- de esta ambivalencia, nunca sabría si sus monólogos son monólogos o diálogos con D”s. 

El ateísmo habla de una “ética” en las relaciones humanas como panacea para los males del mundo. Y yo me pregunto: ¿Cómo se sostiene esa ética; surge espontáneamente? ¿No querréis decir “moral” cuando decís “ética”? ¿No es la moral el conjunto de normas que el ser humano ha de cumplir porque D”s así lo pide? Las acciones son malas o buenas en función de esa moral. Si el ser humano es de conciencia ambivalente y la moral (o ética, según el ateísmo) es cosa de hombres, ¿por qué las maldades son aborrecibles y la bondad es bendecida? 

-Yo no soy ateo, me decía un antiguo amigo: creo que existe algo, una fuerza, una energía…- Y yo, que por aquel entonces comulgaba con él en la construcción de una atalaya atea, me planteaba no obstante si esa fuerza, esa energía era la que nos enseñaban los libros de física o, por el contrario, había otra más trascendente. En la energía de los libros no era necesario creer: bastaba con sufrirla, y ello no satisfacía mi alma. Ineludiblemente, mi corazón me decía que aquella atalaya tan esmeradamente construida no era más que un afán de sustituir lo que mi corazón anhelaba por lo que la errática razón me ofrecía. A pesar de ello, estoy convencido de que no había falacia en nosotros, sino elucubración. Falacia es maldad y elucubración ignorancia. 

Tengo anotados en mi libretita de pastas de hule negro unos versos que un día leí y no recuerdo el nombre de su autor:  

Me turba el universo y no alcanzo a pensar 

que este reloj exista y no haya ningún relojero. 

 

Haim. 

 

LAS FALACIAS DEL ATEISMO.

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En el eterno debate entre ateos y religiosos referido a la existencia de D’s o a la necesidad de la religión organizada, los primeros suelen adoptar una postura crítica sustentada en la, digamos, ofensiva del cuestionamiento, que automáticamente pone al hombre de fe a la defensiva.

El ateo se ubica en un pedestal superior desde el cual exige respuestas a sus muchas preguntas incisivas, acorralando al creyente con un torrente de interrogantes para los cuales, sencillamente, no hay respuestas simples. El planteo ateo tradicional, sin embargo, adolece de serias incoherencias, y exponerlas adecuadamente facilitaría un abordaje menos apasionado a propósito de temas tan esenciales como complejos.

El ateo suele afirmar que la divinidad es un misterio, y que, en consecuencia, toda afirmación certera a propósito de la existencia de D’s es poco menos que dogmática, si no directamente arrogante. Muy habitualmente, postula que D’s ha sido una creación del hombre a partir de una necesidad muy interna de encontrar cierta explicación al desorden histórico. Es decir, la divinidad como invento humano, como ficción sin sustento racional.

Pero esto en sí mismo constituye una afirmación –la afirmación de que D’s es un cuento–, y eso de misterioso no tiene nada. Si la divinidad es un misterio, tal misterio debería serlo para ambos lados. Si es dogmático afirmar la existencia de D’s, no lo debería ser menos afirmar su inexistencia. Si recae sobre el creyente el peso de explicar la persistencia del mal en la tierra, sobre el ateo recae el de explicar la persistencia del bien. En palabras de Milton Steinberg:

Si el creyente tiene sus problemas con el mal, el ateo tiene que bregar con dificultades más graves. La realidad también lo golpea, dejándole frustrado no por una sino por muchas, desde la existencia de la ley natural, pasando por la astucia del insecto, hasta el cerebro del genio y el corazón del profeta.
El ateo muy habitualmente esgrime las barbaridades perpetradas por el hombre en nombre de la religión como ejemplo de la naturaleza dañina de los sistemas religiosos. La Inquisición católica del Medioevo y la yihad islámica, ambas llevadas a cabo bajo el signo de D’s, indudablemente han causado estragos en la humanidad. La explicación del creyente consiste en recordar que no fue la religión la responsable, sino lo que en su nombre se ha hecho. Irwin Cotler es un exponente de esta posición:
No ha sido la religión la que nos ha traicionado, sino que hemos sido nosotros los que hemos traicionado a la religión.
Pero antes de llegar allí existe, en materia de argumentación, una inconsistencia que merece señalarse. Es innegable que ha habido inmoralidad en las religiones, y que ha habido individuos religiosos profundamente inmorales. Pero es igualmente innegable que muchas de las ideologías seculares han fracasado éticamente al remover todo vestigio de moralidad religiosa de sus proclamas meta-históricas. Ideologías ateas y anti-religiosas como los comunismos chino y soviético o el nazismo alemán provocaron la muerte de más de cien millones de personas el pasado siglo. Si las guerras de religión del pasado sirven, según el ateo, de evidencia del componente pernicioso de los sistemas religiosos, entonces ¿qué deberíamos concluir a propósito de la naturaleza de los sistemas seculares, a la luz de las masacres que han propiciado? Los rabinos Dennis Prager y Joseph Telushkin han dicho:
Todos los horrores perpetrados en nombre de los ideales constituyen un testimonio trágico pero irrefutable del hecho de que el idealismo no basta y de que es indispensable, para alcanzar la paz, la justicia y la fraternidad universal, un sistema ético que obligue a cada individuo.
El sistema ético al que aluden estos autores es el aporte de la religión, específicamente la judía, que introdujo hace 3.321 años, por medio de los Diez Mandamientos, la obligatoriedad de la conducta ética.

Los más fundamentales valores liberales occidentales que muchos ateos hoy defienden con encono están arraigados en esos mandamientos. Que esto es un aporte de la religión, y no de las ideologías seculares, es un principio elemental con el que todo debate acerca de estos temas debería arrancar; o mejor aún quizás: terminar.

J. Schvindlerman.

Aniversario.

 

EL AMOJADO NO SE ESPANTA DE LA LUVIA. (Refrán sefaradí).

 

26 de Marzo de 1979.  El jueves 26 de este mes de marzo se cumplirán los primeros 30 años      -¡treinta años ya!- del Tratado de Paz entre Israel y Egipto. Una vida. Una juventud. Recuerdo la foto de Anwar El Sadat, Menájem Begim y James Carter sobre el texto : “El Gobierno de la República Árabe de Egipto y el Gobierno del Estado de Israel. Convencidos de la necesidad urgente del establecimiento de una paz justa, amplia y duradera en Próximo Oriente de acuerdo con las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad…” 

Hubo beneficio generalizado. Israel, a partir de ese instante, existía ya para los egipcios, por eso mismo éstos aceptaron el regalo del Sinaí, con sus asentamientos y campos de producción. Egipto empezó a dibujarse nítidamente en el mapa no solo económico, sino geopolítico mundial. Sus productos entraron en los circuitos mercantiles occidentales de la mano de los israelíes. La colaboración ha sido fructífera en todos los órdenes y, hoy por hoy, El Cairo es pieza esencial en las relaciones entre EEUU, UE y el Mundo Árabe, tanto que en diciembre de 2004 ambos países vuelven a sentarse en una mesa para firmar el primer tratado comercial conjunto, propiciado por el gobierno USA.  

En virtud de este pacto, los productos egipcios podrán ser exportados a EEUU sin aranceles aduaneros, siempre y cuando un treinta y cinco por ciento de ellos sean fruto de la cooperación con Israel. Al mismo tiempo se establece la creación de zonas industriales de alta cualificación en los alrededores de El Cairo, Alejandría y Canal de Suez. 

En su momento, hace treinta años ya, marcó el camino a seguir para que unos países tradicionalmente enfrentados, enemigos hasta la muerte, pudieran prosperar y convivir vecinalmente, sin grandes alharacas pero en paz. B”H”. 

 

Haim.

 

Sinceramente.

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Sinceramente.

 

Considerando que hace sesenta años que Israel vive en permanente estado de excepcionalidad.

Considerando que en este permanente estado de excepcionalidad Israel se ha visto azotado desde sus propias filas por críticas insanas, calumnias bochornosas y alocadas declaraciones, que han puesto en peligro su seguridad nacional o en entredicho la credibilidad de sus instituciones.

Considerando que la libertad de expresión en Israel es absoluta.

Considerando que, generalmente, las democracias se dotan de determinados resortes represivos para hacer frente a hechos y situaciones que puntualmente pueden poner en peligro su estabilidad o su futuro.

Estimo que, en Israel, la libertad personal de cada ciudadano debe terminar no sólo donde empieza la libertad personal de los demás, sino también la propia imagen del Estado, porque ésta es su primera línea de defensa.

Con este ánimo y desde las trincheras de la hasbará, considero inadmisible que el protocolo de la conferencia habida en una academia militar sobre la operación militar en Gaza haya sido publicado, provocando con ello torticeras interpretaciones, abriendo nuevamente el grifo de la mala prensa y dejando en difícil posición a los que desde fuera y en infinitas posiciones y foros defienden a Israel y su imagen.

Al parecer, el cruce de acusaciones y excusas ha sido patético, de vergüenza ajena. Lo que en un principio hubiera sido, y de hecho lo es, un ejercicio de buen hacer, de claridad democrática, de preceptiva seriedad en el análisis de los hechos bélicos,  gracias a la estupidez de algún funcionario se han oxigenado las brasas de la campaña anti-Israel. Incluso uno de los soldados ha llegado a decir: “Teníamos prohibido dormir en camas de palestinos aún cuando no teníamos otro lugar para hacerlo, y no tocamos su comida aún cuando no habíamos comido lo suficiente por dos días”,  lo que me ha hecho recordar las peripecias de aquellos lejanos cuentos infantiles. A mí, por muy cansado que estuviese, no se me hubiera ocurrido nunca dormir en la cama de cualquier palestino y mucho menos comer su comida, por mucha hambre que arrastrase. Afortunadamente y como corolario, la portavoz de “Gaza Libre”, Hawidda Araff, ha expresado: “Investigamos si Israel violó en Gaza alguna de las leyes vigentes internacionalmente, pero el informe estaba basado en testigos palestinos y no incluía testimonios de los soldados”.

Pero el daño ya estaba hecho, porque los carroñeros ya habían husmeado la presa.

 

Haim

La “Puesta a Punto” del Universo.

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De acuerdo a una cantidad cada vez más grande de científicos, las leyes y constantes de la naturaleza están “ajustadas tan finamente”, y han ocurrido tantas “coincidencias” que permiten la posibilidad de la vida, que el universo debe haber llegado a existir a través del planeamiento intencional y de la inteligencia.

De hecho, esta “puesta a punto” es tan evidente, y las “coincidencias” son tantas, que muchos científicos han llegado a apoyar el principio antrópico, que sostiene que el universo fue traído a la existencia intencionalmente para producir la humanidad.

Muchos científicos han llegado a concluir que el universo fue traído a la existencia intencionalmente.

Aun aquellos que no aceptan el principio antrópico admiten la “puesta a punto” y concluyen que el universo es “demasiado elucubrado” para ser un evento casual.

En un documental científico de la BBC, “El Principio Antrópico”, algunas de las mentes científicas más grandiosas de hoy en día describen los hallazgos recientes que compelen esta conclusión.

El Dr. Dennis Scania, distinguido jefe de los Observatorios de la Universidad de Cambridge, dijo:

Si cambias un poquito las leyes de la naturaleza, o cambias un poquito las constantes de la naturaleza (como la carga en los electrones) entonces la forma en que el universo se desarrolla es tan diferente, que es muy probable que nunca hubiese existido vida inteligente.

El Dr. David D. Deutsch, del Instituto de Matemática de la Universidad de Oxford, dijo:

Si empujamos una de estas constantes sólo un pequeño porcentaje en una dirección, las estrellas se extinguen dentro del primer millón de años a partir de su formación, y no hay tiempo para la evolución. Si empujamos una de estas constantes un pequeño porcentaje en la otra dirección, entonces no se forman elementos más pesados que el helio. Sin carbono no hay vida. Ni siquiera hay química. No hay absolutamente nada de complejidad.

El Dr. Paul Davis, conocido autor y profesor de física teórica en la Universidad de Adelaida dijo:

“La cosa realmente asombrosa no es que la vida en la tierra está balanceada sobre el filo de un cuchillo, sino que todo el universo está balanceado sobre el filo de un cuchillo, y podría haber un caos total si cualquiera de las ‘constantes’ naturales se moviera incluso levemente. Tú ves”, agrega Davis, “aun si consideras al hombre como una existencia casual, continúa el hecho de que el universo parece diseñado, más allá de toda lógica - casi forzosamente - para la existencia de vida; tú podrías decir que es un montaje”.

De acuerdo a la última opinión científica, el universo se generó en una explosión gigante de energía llamada el “big bang”. Al comienzo, el universo era solamente hidrógeno y helio, lo que se solidificó y se transformó en estrellas. Subsecuentemente, todos los otros elementos fueron fabricados dentro de las estrellas. Los cuatro elementos más abundantes en el universo son: hidrógeno, helio, oxígeno y carbono.

Cuando Sir Fred Hoyle estaba investigando cómo es que el carbono llegó a existir a través de los “altos hornos de fundición” que son las estrellas, sus cálculos indicaron que es muy difícil explicar cómo las estrellas generaron la cantidad necesaria de carbono de la cual depende la vida en la tierra. Hoyle encontró que hay muchos acontecimientos fortuitos que sólo ocurrieron una vez y que parecieran indicar que se hicieron “ajustes” intencionales en las leyes de la física y la química para producir el carbono necesario.

Hoyle resume sus hallazgos de la siguiente manera:

Una interpretación con sentido común de los hechos sugiere que un supervisor ha manejado los hilos tanto de la física como de la química y de la biología, y no hay en la naturaleza fuerzas invisibles de las que valga la pena hablar. No creo que ningún físico que examine la evidencia pueda no llegar a la conclusión de que las leyes de la física nuclear han sido diseñadas deliberadamente en relación a las consecuencias que producen dentro de las estrellas.

Agrega el Dr. David D. Deutch:

Si alguien alega no estar sorprendido por las características especiales que tiene el universo, está escondiendo su cabeza en la arena. Estas características especiales SON sorprendentes e improbables.

Aceptación Universal de la “Puesta a Punto”

Además del video de la BBC, las publicaciones más prestigiosas de la comunidad científica y sus más famosos físicos y cosmólogos han reconocido la verdad objetiva de la “puesta a punto”.

El número de agosto de 1997 de la revista “Science” (la publicación científica más prestigiosa de Estados Unidos) tuvo como atracción principal un artículo titulado “La ciencia y Dios: ¿Una tendencia candente?”. Aquí hay un extracto:

El hecho de que el universo exhibe muchas características que acogen la vida orgánica (como precisamente aquellas constantes físicas que resultan en planetas y estrellas de larga vida) también ha llevado a los científicos a especular acerca de la existencia de alguna influencia divina.

En su libro más vendido, “Una Breve Historia del Tiempo”, Stephen Hawking (posiblemente el cosmólogo más famoso del mundo) se refiere al fenómeno como “extraordinario”.

“El hecho extraordinario es que los valores de estos números (por ejemplo las constantes de la física) parecen haber sido ajustados finamente para hacer posible el desarrollo de la vida”. “Por ejemplo”, escribe Hawking, “si la carga eléctrica del electrón hubiese sido ligeramente diferente, las estrellas no hubiesen podido quemar hidrógeno y helio, o no hubiesen podido explotar. Parece claro que hay relativamente pocos rangos de valores para los números (para las constantes) que puedan permitir el desarrollo de cualquier forma de vida inteligente. La mayoría de las combinaciones de valores llevarían a universos que, aunque podrían ser muy lindos, no contendrían a nadie que puediera observar esa belleza”.

Hawking continúa diciendo que él podría llegar a considerar esto como una posible evidencia de un “propósito divino en la creación y una elección en las leyes de la ciencia (por Dios)” (Ídem Pág. 125). El Dr. Gerald Schroeder, autor de “Génesis y el Big Bang” y “La Ciencia de la Vida”, trabajó previamente en el departamento de física del Instituto de Tecnología de Massachussets. Él agrega los siguientes ejemplos:

1) El profesor Steven Weinberg, premio Nobel en física de alta energía (un campo de la ciencia que estudia el comienzo del universo) escribe en la revista “Scientific American” y concluye que:

Cuán sorprendente es que las leyes de la naturaleza y las condiciones iniciales del universo puedan permitir la existencia de seres que lo puedan observar. La vida como la conocemos sería imposible si una de las tantas cantidades físicas tuviera valores levemente diferentes.

Aunque Weinberg se describe a sí mismo como agnóstico, no puede evitar asombrarse por el alcance de la “puesta a punto”. Él continúa y describe cómo un isótopo de berilio, teniendo una minúscula vida media de 0,0000000000000001 segundos, debe encontrar y absorber núcleos de helio en ese lapso de tiempo antes de descomponerse. Esto ocurre sólo a través de una totalmente inesperada y exquisitamente precisa, coincidencia de energía entre los dos núcleos. Si esto no ocurriera no existiría ninguno de los elementos pesados. No habría ni carbono, ni nitrógeno, ni vida. Nuestro universo estaría compuesto de hidrógeno y helio. Pero este no es el fin de la admiración de nuestro afinado universo. Él continúa:

Una constante requiere un increíble afinamiento. La existencia de vida de cualquier tipo requiere una anulación entre diferentes aportes a la energía del vacío, con una precisión de 120 decimales.

Esto significa que si las energías del big bang hubiesen sido, en unidades arbitrarias, no:
10000000000000000000000000000000000000000000
00000000000000000000000000000000000000000000
00000000000000000000000000000000,

Sino:
10000000000000000000000000000000000000000000
00000000000000000000000000000000000000000000
00000000000000000000000000000001,

No hubiese habido vida de ningún tipo en todo el universo porque, como declara Weinberg:

El universo habría atravesado un ciclo completo de expansión y contracción antes de que la vida hubiera surgido, o podría haberse expandido tan rápidamente que ni las galaxias ni las estrellas se hubiesen podido formar.

2) Michael Turner, el astrofísico ampliamente citado de la universidad de Chicago y Fermilab, describe la “puesta a punto” del universo con una analogía:

La precisión es como si uno tirara un dardo a través de todo el universo y le apuntara a un blanco de un milímetro de diámetro del otro lado.

Roger Penrose, profesor ‘Rouse Ball’ de matemáticas de la Universidad de Oxford, descubre que la probabilidad de que el universo tuviera energía utilizable (baja entropía) en el momento de la creación es aún más asombrosa:

A saber, una precisión de un décimo a la potencia de diez, potenciado a 123. Esto es un número extraordinario. Uno no podría siquiera escribir el número completo en nuestro sistema decimal (potencia de diez): ¡Sería uno seguido de diez a la potencia de 123 ceros sucesivos! (Eso es un millón de billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de billones de ceros).

Penrose continúa:

Aun si escribiéramos un cero en cada protón por separado, y en cada neutrón por separado en todo el universo (y podríamos incluir todas las demás partículas también para tener una buena medición) igualmente nos quedaríamos cortos al escribir el número que necesitamos. La precisión requerida para darle curso al universo no es de ninguna manera inferior a toda la extraordinaria precisión a la que ya nos hemos acostumbrado en las ecuaciones dinámicas superlativas (de Newton, de Maxwell, de Einstein) que gobiernan el comportamiento de las cosas momento a momento.

Los cosmólogos debaten si la continuidad tiempo-espacio es finita o infinita, limitada o ilimitada. En todos los escenarios, la “puesta a punto” permanece igual.

Es apropiado completar esta sección de “puesta a punto” con las elocuentes palabras del profesor John Wheeler:

Para mí, tiene que haber en el fondo de todo, no una ecuación completamente simple sino una IDEA completamente simple. Y para mí esa idea, cuando finalmente la descubramos, será tan convincente, y tan inevitable, y tan hermosa, que todos nos diremos los unos a los otros: “¿Cómo podría haber sido de otra manera?”

Rab, Mordejai Steinman y Prof. Gerald Schroeder.

El Último acto de Bondad.

 

 

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Siempre he estado fascinada con la jevrá kadishá, la sociedad de entierro ritual que prepara a los muertos antes de ser ubicados en sus ataúdes. En las comunidades judías, esta tarea - la tahará, como es llamada - era usualmente realizada por los ancianos.

Hacer esta última acción antes de la tumba era considerado el acto de bondad más elevado porque no hay una retribución por parte del muerto. Aun así, había una posibilidad muy pequeña de que yo hiciera esta buena acción, porque a pesar de ser judía, no era exactamente una anciana. Y también era aprensiva.

Después me mudé al área de Passaic/Clifton. En mi nueva sinagoga, quedaban pocos ancianos; la mayoría se había mudado a Florida o a otro lugar. ¿Debería unirme a la jevrá kadishá? O posiblemente tenías que ser invitado. No pensé mucho acerca de eso. Estaba distraída con mi nuevo hijo, mi primera novela que recién había sido publicada, y los requerimientos del trabajo.

Hace un año, me quedé varada con una escena en mi segunda novela. Llevaba ciento veinte páginas escritas del libro: un rabino místico (un cabalista) muere y su asistente, con el corazón partido, hace la tahará. Nunca antes había leído una escena de tahará en una novela, y quería hacerlo bien.

Llamé a unos pocos miembros de la jevrá kadishá y ellos describieron, paso a paso, lo que ocurre. Pero yo sabía que no era suficiente. Tenía que estar allí. Yo nunca antes siquiera había visto a una persona muerta. ¿Pero cómo podría aparecer en un entierro ritual con un cuaderno y una lapicera? Con seguridad yo no querría un escritor de novelas en mi tahará.

Una noche, sin embargo, la jevrá kadishá llamó. No podían avanzar porque les faltaba una cuarta persona. ¿Podría ayudar? Bueno, pensé, ellos me necesitaban. Era legítimo, y yo fui pocas horas después a la capilla judía que está a la salida de Allwood Road en Clifton. Un custodio amigable abrió la puerta y nos dejó entrar.

En realidad habían dos tarot llevándose a cabo al mismo tiempo, en cuartos separados - una noche atípica. Yo sería el “flotador”, y me llamarían de cuarto en cuarto cuando se me necesitara. Todos se lavaron y se pusieron batas plásticas amarillas, guantes, máscaras y botines, haciendo que me pregunte que clase de lío sangriento en realidad vería.

Yo desvié mis ojos de uno de los cuerpos que yacían en una tabla y miré a los demás ocuparse. Una mujer estaba rompiendo fragmentos de cerámica, otro estaba rompiendo ropa y llenando baldes de agua, un tercero estaba rellenando una pequeña almohada con paja. Yo era la oradora designada, la que recitaría las plegarias de una tarjeta plastificada, dependiendo de la parte en la que ellos estén. Entre las plegarias, yo ayudé a los demás.

Aquí yace alguien que claramente esperaba estar haciendo otras cosas ese día.

Eventualmente mis ojos fueron hacia uno de los muertos, una anciana delgada de un asilo de ancianos del barrio. La mujer en el segundo cuarto parecía haber estado en sus cuarenta. Yo me maravillé con sus hermosos ojos delineados en azul, la pintura de uñas rosa perfectamente aplicada en sus pies y sus manos. Ella parecía demasiado viva. Aquí yace alguien que claramente esperaba estar haciendo otras cosas ese día.

Yo accidentalmente rocé su piel, y mi propia piel saltó. Aun a través de mis guantes plásticos yo puedo decir que no había energía en esa piel, ninguna fuerza de vida. Yo no hubiese podido saber lo que era la muerte hasta antes de haberla tocado.

Mi mano pasó por encima del cuerpo de la mujer para pasar un trapo, y alguien gentilmente empujó mi mano de vuelta. Oh, me acordé de los folletos: se considera que el alma todavía está merodeando alrededor del cuerpo, y es irrespetuoso pasarse cosas sobre el torso. Yo leí de la carta de oraciones: “Sus manos son como varas de oro con esmeraldas, su abdomen es marfil pulido, revestido de zafiros”.

Mientras cada parte del cuerpo era lavada, esa pequeña sección era expuesta, y luego cubierta. Me consoló saber que cuando yo muera mi cuerpo no yacerá expuesto ni siquiera ante estos amables voluntarios, pero al fin de cuentas extraños. “Sus piernas son pilares de mármol, ubicados sobre delicado oro. Su cara es como el Líbano, excelente como los cedros”.

Alguien me preguntó cómo estaba. “Bien”, dije. Había tenido miedo de desmayarme. En realidad lo único que me llegaba eran las plegarias. “Su boca es lo más dulce, y ella es completamente encantadora. Este es mi amado, y este es mi amigo, O hijas de Jerusalem”.

De qué están hablando, yo pensé. La mujer con la pintura de uñas rosa, su boca se ha retorcido, ensangrentado y distorsionado en la muerte. No era “lo más dulce”. No podía mirarla. Y respecto a la otra mujer, no vi ningunos ojos hermosos o piernas que sean pilares de oro. ¡En su lugar vi piernas de pollo! ¿Por qué estaban describiendo cuerpos hermosos? ¿Qué es lo que me estaba perdiendo aquí?

Traté de imaginarme las cosas que esta vieja mujer había hecho con sus piernas, las comidas que hizo para su familia mientras sus piernas la soportaban, las veces que persiguió hijos malcriados, los ojos que miraron a un amado con paciencia y ternura, una mano que hizo que cosas sean útiles o lindas, o que sostuvieron a una amiga enferma.

Las plegarias te recordaban el esplendor que tuvo el cuerpo. Aquí en el cuarto, sentí su dolor.

¿Las plegarias decían que el cuerpo es lindo por lo que hiciste con él, por lo que lograste? Puede ser. Pero mirándome a mí misma y a la otra mujer sumamente conmovedora, entendí que cualquier cuerpo que está con vida es hermoso, y que cualquier cuerpo que está muerto ha perdido ese derecho de belleza por siempre. Las plegarias te recordaban el esplendor que tuvo el cuerpo. Aquí en el cuarto, sentí su dolor.

Tomamos baldes de agua y empapamos el cuerpo completamente. Cantamos: “Tú eres pura”, tres veces. Vestimos el cuerpo, una tarea nada simple, en ropas absolutamente blancas, las ropas que un sacerdote usaría, atando el nombre de Dios en el cinturón alrededor de la cintura. Después los pedazos de cerámica fueron colocados en varios lugares, y rociaron un poco de tierra de Israel, hicimos un último ajuste para la larga noche y después colocamos la tapa en el ataúd.

Al final de cuentas, me acuerdo lo suficiente (sin un cuaderno) como para escribir la escena para mi novela. Me acuerdo cómo una vela estaba ubicada a la cabeza del ataúd, y cómo nos reunimos todos alrededor.

La líder del grupo se dio vuelta y en voz alta y cálida se dirigió al muerto por su nombre. “Nosotras las mujeres de la jevrá kadishá te pedimos tu perdón si mientras hicimos la tahará hicimos algo que no fue lo suficientemente respetuoso o amable. Nosotras intentamos hacer lo mejor que podemos”. Ella dijo su nombre de nuevo, y, “Por favor perdónanos. Nosotras rezamos para que las cosas vayan bien para ti”.

Rujama King

Descifrando a Obama.

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JOSE BRECHNER

Después de 60 días de ineficiencia administrativa y escándalos de corrupción de muchos de sus elegidos para gobernar, la incertidumbre acerca de lo que realmente quiere hacer Barack Obama todavía flota en el aire. El presidente no acepta entrevistas intimidantes, desvía las respuestas, pero tarde o temprano tendrá que afrontar la verdad.

Recientemente le preguntaron si era socialista, a lo que respondió vacilante: “Hm… ah…, no”. ¿Si no es socialista, qué cosa es, y por qué titubea? Un simple no, no es difícil de expresar si se es honesto. Y este es el principal motivo por el que es difícil descifrarlo. Rara vez dice la verdad. Obama es en primer lugar, deshonesto.

Su historia personal está llena de cuestionamientos irresueltos, inclusive acerca de su lugar de nacimiento. Su pésima actuación congresal con el peor récord en la toma de decisiones, también se encubrió. Jamás propuso una ley ni planteó reforma alguna. Su campaña presidencial montada por carísimos expertos, trató de mostrarlo como moderado, disimulando su pasado radical y convicción islámica, pero la verdad es ineludible, el hombre es lo que es.

Como todo demagogo ya empezó a deshonrar sus promesas, empezando por entregar dinero de los contribuyentes a más de 8.000 grupos e instituciones, por favoritismo político.

Lo que está haciendo con la economía no difiere mucho de las estupideces que hace Hugo Chávez & Cía. Asombrosamente, la superpotencia está obrando como el tercer mundo más prosaico, lo que indica que él y sus asesores, muy inteligentes no son, pero tampoco son idiotas completos. Son manipuladores oportunistas.

Su agenda no sólo contempla un compromiso ideológico con el retrógrado populismo izquierdista, sino con el Islam, y ese es el elemento –que nadie se atreve a mencionar– que lo hace extremadamente peligroso.

Cuando comprendemos que Obama lleva El Corán bajo el brazo, sus estrafalarias órdenes dejan de ser incomprensibles, y absolutamente todo encaja perfectamente en su lugar.

Sus resoluciones sobre inteligencia, o mejor dicho desinteligencia (cerrar las oficinas de interrogación de la CIA), y de política internacional (extenderle la mano a Irán, y hablar de “talibanes moderados”), sirven únicamente para debilitar a Estados Unidos y beneficiar a las hordas de Mahoma.

Para un musulmán es más trascendental Alá y el destino de sus 1.500 millones de hermanos que ya controlan 56 naciones, que el de 300 millones de blancos norteamericanos, a los que Obama y su mujer siempre despreciaron.

¿Quién puede acelerar el dominio islamista en el planeta mejor que el presidente de Estados Unidos?

¿Cómo se explica que estando en medio de una crisis económica colosal, cuyos efectos todavía no se están sintiendo con real dureza, elija el problema palestino como asunto prioritario de su gobierno? ¿No ve lo que pasa con la caída de los mercados en su país, el desempleo, las bancarrotas, y lo que ocurre en la frontera mexicana con los cárteles de la droga y los inmigrantes ilegales?

Nombró a los diplomáticos pro palestinos más notorios para intermediar en el conflicto, como si además fuese un asunto privado de los Estados Unidos que se siente dueño del lugar. Los emisarios ya empezaron a presionar fuertemente a Israel para que ceda ante las siempre insatisfechas exigencias de los árabes.

Tal vez es hora de que la Casa Blanca deje de inmiscuirse en la vida del Estado Judío. ¿Quién necesita un aliado que les regala miles de millones de dólares a sus enemigos, y aboga por ellos estando en guerra?

De igual forma, ¿acaso la OTAN precisa de un miembro que ha decidido abandonar a sus socios a su propia suerte, sin sistemas de defensa antimisiles, de manera que Rusia e Irán se fortalezcan y amenacen a Europa?

¿Quién en Latinoamérica necesita un líder del mundo libre, que está dispuesto a transar con Cuba, legitimando la dictadura más reaccionaria y criminal del continente? Con Obama en el poder, los venezolanos, los bolivianos, y las otras víctimas de los dictadores neocomunistas, pro islamistas, pueden olvidarse de ver un cambio gubernamental en sus países.

No hay duda alguna de que Barack Obama es un individuo obtuso, de poco confiar, que tuvo la suerte de estar en el lugar indicado en el momento preciso. Su verdadero yo se encuentra escondido detrás del Teleprompter, que usó hasta para recitar la introducción de su conferencia de prensa, lo que da una clara pauta acerca su capacidad intelectual. No puede hilar una sola frase coherente sin leer.

Obama es un populista musulmán de extrema izquierda, cuyo corazón e intenciones están atados al Islam. Su propósito de hacer que Estados Unidos abandone el papel de Policía Internacional, sólo donde favorece a las izquierdas y a los musulmanes, desencadenará tumultuosos escenarios, y beneficiará al terrorismo. Su defensa de los eternamente falsos, palestinos, incrementará la grosera demonización de Israel que se transformará en antisemitismo global. Y sus desacertadas medidas económicas hundirán a los Estados Unidos en una crisis larga y profunda, que desembocará en demostraciones populares, manifestaciones, y violencia.

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